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Corresponsales y analistas debaten sobre el faraónico proyecto de una empresa china en Nicaragua

 

http://elpais.com/elpais/2015/01/31/videos/1422661716_080357.html


canal_nicaragua

Por Peter Orsi

Río Grande, Nicaragua — Como recluta durante la guerra con los contras en la década de 1980, Esteban Ruiz huía de las batallas porque no quería matar a nadie, pero ahora este agricultor de 47 años se prepara para luchar por su tierra. “Hoy en día no me voy a huir”, dice Ruiz.

Las tierras de Ruiz a la orilla del Río Grande de Nicaragua es parte de un plan para construir, a un costo de 50.000 millones de dólares, una vía interoceánica, cuyas labores deben comenzar el lunes.

Las autoridades nicaragüenses comenzarán a construir carreteras de acceso en terrenos del gobierno como primer paso para crear un canal que se espera compita con el de Panamá, un proyecto que sus partidarios dicen dará empleo a 50.000 personas e impulsará significativamente la economía del país.

Sin embargo, los agricultores como Ruiz insisten en que lucharán “hasta el último suspiro” para proteger sus tierras, pero sin tomar si los propietarios se alzan en armas o no, el gobierno de Nicaragua insiste en que está decidido a seguir adelante.

El proyecto contempla crear una enorme vía acuática sobre lo que es ahora el poblado de Río Grande, una comunidad evangélica de 2.000 personas con una carretera de tierra en medio de campos de maíz, frijoles, plátanos y sorgo. Todo en un radio de 10 kilómetros (6 millas) quedaría sujeto a expropiación.

Sin embargo, el proyecto, que los opositores califican de un sueño irrealizable del presidente Daniel Ortega, está provocando una furia cada vez mayor.

Muchos se quejan de que Ortega ha dado demasiado a HKND, la compañía de Hong Kong que construirá y operará el canal. Los dueños de tierra temen que los desplazarán sin una compensación justa. Los ambientalistas acusan al gobierno de saltarse revisiones obligatorias y de ignorar la amenaza que el tráfico de carga significará para el lago Nicaragua, la principal fuente de agua potable del país.

Hace unas semanas, los vecinos de Obrajuelo, un tranquilo poblado de pescadores en las orillas del Lago Nicaragua, apedrearon un vehículo en que iba un grupo de técnicos chinos enviados a hacer un estudio del terreno. El día siguiente quemaron neumáticos en la carreta Panamericana, bloqueándola varias horas.

El 10 de diciembre, unas 5.000 personas marcharon por la capital, Managua. Aunque los manifestantes se quejaron de que la policía bloqueó a los opositores al canal que trataban de llegar desde el interior, observadores dijeron que fue la mayor manifestación contra el gobierno en varios años.

Esa oposición política es algo muy poco común en un país donde el Partido Sandinista de Ortega domina todo el gobierno y el presidente y su esposa, la poderosa jefa de comunicaciones, mantienen fuertemente controlada cualquier muestra de disensión.

“Lo que muestra es que una parte significativa del pueblo nicaragüense no acepta el proyecto del canal”, dijo el economista Francisco Aguirre Sacasa, ex canciller nicaragüense y antiguo embajador en Estados Unidos. “Una manifestación de ese tamaño, a pesar de los impedimentos que se le pusieron, muestra que en este caso el gobierno está jugando con fuego”.

El canal, que se proyecta tenga unos 278 kilómetros (173 millas) y vaya desde el Caribe hasta el Pacífico, sería la realización de un sueño que se ha estudiado y descartado varias veces desde principios de los años 1800. Los que respaldan el plan dicen que sacaría a muchos de la pobreza en el segundo país más pobre de las Américas.

El año pasado, aliados de Ortega en el Congreso aceleraron en la Asamblea Nacional la ley que otorgó a HKND una concesión a 50 años, renovable por otros 50, para construir y operar el canal, a cambio de un pago de 10 millones dólares al año una vez que esté en operaciones. La ley permite a HKND desarrollar proyectos secundarios —puertos, un aeropuerto, carreteras, un ferrocarril— incluso si el canal no se llega a construir.

HKND contrató a una respetada firma británica de asesoría, Environmental Resources Management (ERM), hace aproximadamente un año para evaluar el impacto ambiental y social de un proyecto que se espera desplace a unas 29.000 personas. A finales de julio, dos semanas después que HKND la ruta preferida para el canal, ERM realizó reuniones comunitarias en siete ciudades durante 10 días, según un documento en el portal de HKND.

Algunos de los que asistieron a las reuniones quedaron con la sensación de que sencillamente les informaban lo que va a suceder, en vez de pedir opiniones. A los que preguntaron cuánto les pagarían por sus tierras, les dijeron que las autoridades irían puerta por puerta para informarles.

“Lo hicieron sólo para poder decir ‘Ya fuimos a hacer reuniones’ “, dijo Rosa Amelia Mora Novoa, un ama de casa de 37 años de Río Grande que asistió a la reunión en Rivas, capital del departamento del mismo nombre.

A finales del mes pasado, HKND anunció que los informes ambientales y sociales se habían completado y determinó que el impacto sería mínimo, pero los informes no se han dado a conocer públicamente, incluso mientras se acercaba el día del comienzo de las obras.

En una respuesta por escrito a preguntas de The Associated Press, HKND dijo que los informes se someterían a la aprobación de la Comisión del Canal y del gobierno a principios de 2015.

Una persona que conoce de primera mano las evaluaciones, pero quien no está autorizada a hablar del tema y que pidió no ser identificada, dijo que no se otorgó suficiente tiempo a un estudio apropiado y a consultas.

“Los estudios dirán que hay algunas cosas que deben tomarse en cuenta, pero algunas de esas cosas sencillamente no se van a tomar en cuenta porque ya se ha decidido cómo van a ser las cosas y las han comenzado a hacer”, dijo la persona.

ERM declinó hacer declaraciones, diciendo que no tiene autorización de su cliente para ello.

El ecologista nicaragüense Jaime Incer, quien asesora el gobierno en asuntos del ambiente pero que se opone al canal, dijo de ERM: “Están dejando que los usen”.

Agregó que el tiempo asignado a los estudios hizo imposible un análisis debido de daños potenciales a cosas como la biodiversidad y la calidad del agua en el Lago Nicaragua, los arrecifes de coral y los patrones migratorios de animales.

Telémaco Talavera, rector de la Universidad Agraria Nacional de Nicaragua y portavoz de la Comisión del Canal, dijo que se estaban haciendo algunos cambios sobre la base de las recomendaciones de los estudios, como la relocalización del planeado puerto sobre el Pacífico para proteger los mangles y la entrada al Caribe para proteger asentamientos indígenas y la pesca.

En vez de dragar el lecho del lago para hacerlo lo suficientemente profundo y que pueda aceptar el paso de buques de gran calado, se usarán aspiradoras gigantes para que los sedimentos no afecten la transparencia del agua y por tanto el proceso de fotosíntesis.

Talavera también rechazó rumores de que se permitirá a HKND pasar por encima de los dueños de tierras y prometió que la Comisión del Canal exigirá a la compañía que pague un precio justo por la tierra.

El canal, que se proyecta debe estar en operaciones para 2019, también tiene muchos defensores entre los nicaragüenses.

“Es una iniciativa que se debe respaldar, todo tiene un sacrificio y si es por el bien y desarrollo del país, que se haga, porque de lo contrario vamos a seguir en el estancamiento y la pobreza”, dijo José Marín Solano, un taxista de Managua.

A pesar de las grandes promesas de los que respaldan del proyecto, muchos no están convencidos de que se llegue a construir. Algunos señalan el historial del país en no hacer realidad proyectos de infraestructura, como una megarrefinería que se planeó con Venezuela, anunciada en 2007 y engavetada.

Una investigación de The Associated Press el año pasado concluyó que HKND, que no tiene experiencia en la construcción de canales ni ningún proyecto de esa magnitud, tiene un historial de proyectos que no llegan a concretarse en unos 20 países, aunque sus proyectos en China parecen haberse completado.

Lo que es más, no está claro que la empresa haya cumplido su meta anunciada de recaudar unos 8.000 millones de dólares en financiamiento.

Al preguntársele sobre la inversión, HKND dijo que ha “recibido muchos contactos de sectores empresariales y presentará un informe en el momento adecuado”.

En Obrajuelo, decenas de los aproximadamente 300 vecinos se reunieron una tarde reciente para celebrar el segundo cumpleaños de una niña. Una piñata en forma de conejo blanco colgaba de una cuerda frente a casas pintadas con grafiti por sus propios dueños: “Ortega vendepatria” y “Chinos fuera”.

Albalina Espinoza, de 44 años, recordó cómo se regó la noticia cuando los técnicos chinos llegaron para hacer estudios topográficos hace unas semanas. Unas 50 mujeres del poblado atacaron con palos y piedras el vehículo y le rompieron las ventanillas antes que los técnicos huyeran. Nadie resultó lesionado.

Espinoza dijo que Obrajuelo está preparado para impedir que regresen, pero no dijo cómo.

“Esto es una lucha de un burro amarrado con un tigre suelto”, dijo Jesús Vanegas López, de 65 años.

http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.trincheraonline.com


Los 196 países presentes en Lima no se ponen de acuerdo en los compromisos que deben adquirir para luchar contra el cambio climático

El secretario de Estado de EE UU, John Kerry. / Paolo Aguilar (EFE)

Se sabía que la cumbre del clima que se celebra en Lima debía hacer en 12 días lo que no se había hecho en cinco años. Pero la situación es ahora aún más complicada: hay que conseguir en horas de negociación lo que no se ha podido lograr en diez días. Los delegados de los 196 países presentes han empezado a trasnochar desde el miércoles para tratar de consensuar un texto final sobre el que a estas alturas no hay nada acordado.

El objetivo de la 20ª Conferencia de las Partes (COP) de las Naciones Unidas es sentar las bases del acuerdo global contra el cambio climático que los países están obligados a firmar en 2015 en París para sustituir al ya obsoleto protocolo de Kioto. Pero a 11 días del inicio de la cumbre el borrador de cara a París se ha dejado aparcado mientras los países se centran en definir cómo serán los compromisos individuales que asumirá cada nación para luchar contra el calentamiento global.

“A solo un día parece que los negociadores se han olvidado de que están aquí para resolver una emergencia planetaria. Los esfuerzos para recortar emisiones antes de 2020 -fecha en la que la ciencia asegura que hay que reducir drásticamente las emisiones- parecen estar totalmente fuera del radar de los políticos”, critica Roberto Troya, director de WWF para Latinoamérica y Caribe.

El acuerdo no acaba de arrancar por el enfrentamiento entre países desarrollos y países en desarrollo, que chocan a la hora de las exigencias que cada bloque debe asumir. Los países en desarrollo, en virtud de un historial menos contaminante y por su alta vulnerabilidad a los efectos adversos del cambio climático, exigen a las mayores economías del mundo más compromisos en la reducción de emisiones y contribuciones financieras que les ayuden a enfrentarse al calentamiento global.

Las naciones ricas, por su parte, aseguran que están comprometidas a ayudar, pero no quieren que el monto ni la forma en la que se dará el dinero se incluya por escrito en el acuerdo. Para los países en desarrollo eso significa abocar el plan de ayudas al fracaso.

Ningún país por sí mismo puede resolver el problema del cambio climático. No podemos pagar la cuenta solos

John Kerry

Para tratar de avanzar hacia un posible acuerdo, Estados Unidos quiso mostrar que las señales que ha dado este año en materia ambiental, como su compromiso de reducción de emisiones, no son un gesto aislado. El secretario de Estado de EE UU, John F. Kerry, representó este jueves a la administración de Obama en Lima y ofreció un largo un discurso en el que animó a todos los países a acercar posturas. “Sé que las discusiones pueden ser tensas. Sé que hay personas molestas porque los países más industrializados, entre ellos EE UU, hemos empeorado el planeta. Pero ya no tenemos tiempo de hablar de las responsabilidades. (…) Comprendemos nuestro papel de liderar esta lucha global, pero ningún país por sí mismo puede resolver el problema. No podemos pagar la cuenta solos”, advirtió.

Las palabras de Kerry, aplaudidas por algunas organizaciones no gubernamentales, no impiden que el optimismo que rodeaba a esta cita de Lima empiece a languidecer. En la sede de la COP ya nadie espera que las negociaciones acaben el viernes, como estaba previsto, y se sospecha que el texto final se conocerá a lo largo del sábado, un retraso que ya ha sucedido en otras cumbres pero que suena diferente esta vez. La necesidad de firmar un nuevo acuerdo global en París el próximo año que dé respuesta al reto de no superar los dos grados de aumento de la temperatura obligaba a hacer avances contundentes en Lima. “Teniendo en cuenta los progresos hasta ahora, parece que no se alcanzarán muchos acuerdos aquí y que el trabajo difícil se dejará para el año 2015”, resume Oxfam.

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/12/actualidad/1418339490_654097.html

Ecopecados de la humanidad

Publicado: julio 1, 2013 en Ecologia

Antonio Cruz Suárez

Bioética y ecología (3)

Ecopecados de la humanidad

 Cuatro grandes “pecados” ecológicos que han provocado la actual crisis planetaria.

 

Los cuatro grandes “pecados” ecológicos que han provocado la actual crisis planetaria y que desde hace años vienen constituyendo un auténtico tópico son: la contaminación de la biosfera, el agotamiento de los recursos naturales, la explosión demográfica y la carrera armamentista.

La polución ambientales quizás el factor que más reacciones despierta en la opinión pública porque afecta a elementos, como el aire y el agua, que son esenciales para la vida. La emisión de gases contaminantes a la atmósfera, sobre todo del dióxido de carbono, CO2, que se produce en la combustión de los hidrocarburos (carbón, petróleo o gas), está contribuyendo a elevar la temperatura global de la tierra.

Si la tendencia actual continúa, el deshielo de los casquetes polares con la consiguiente elevación del nivel medio de los océanos puede hacer desaparecer miles de ciudades e islas en todo el mundo. A este oscuro futuro hay que añadir también las repercusiones de la lluvia ácida, el agujero de ozono y la contaminación de las aguas de mares, lagos y ríos.

Hoy se está haciendo muy poco para frenar este aumento de los gases que crean el efecto invernadero y calientan el planeta. Mientras de forma hipócrita se lamenta el incremento de la contaminación del aire, se fomenta a la vez la producción y venta de vehículos que consumen combustibles fósiles y son la principal causa de dicha polución.

El coche es el medio de transporte más caro en costes de contaminación atmosférica, en emisiones de CO2, en ruido y en accidentes. Sin embargo, esto no impide a los gobiernos continuar promocionando la compra de coches y seguir invirtiendo en carreteras, en vez de fomentar el transporte público. Desde la bioética, el acontecimiento de la contaminación de la biosfera no es sólo una actitud irresponsable hacia la naturaleza, sino también un fuerte agravio comparativo entre los diversos habitantes del mundo. Está claro que todos sufrimos las consecuencias de este deterioro del medio, pero lo cierto es que no todos los países contaminan por igual. El triste récord se lo llevan sin duda las naciones industrializadas. Unos somos más culpables que otros.

El agotamiento de los recursos naturales es una realidad que se pone de manifiesto cada vez que un satélite artificial realiza fotografías de la Tierra desde el espacio. La deforestación se detecta por la progresiva disminución de las manchas verdes de vegetación en tales imágenes, mientras que la desertificación aumenta el color claro de las mismas. En los últimos 35 años han desaparecido más bosques y selvas que en toda la historia de la humanidad. Pero por otro lado, los desiertos del mundo extienden cada año sus fronteras ganando una superficie equivalente a la de Portugal. Actualmente nacen más de cincuenta bebés durante el mismo período de tiempo en que la Tierra pierde una hectárea de terreno cultivable.

Hoy se conoce sólo una pequeña parte de la riqueza biológica del planeta. El número de especies que los biólogos han conseguido inventariar es de 1.750.000, aunque se creen que probablemente existen en la biosfera unos catorce millones, sin contar los cien millones de especies de gusanos nematodos que se piensa que pueden existir. Esta increíble variedad de organismos hace posible el equilibrio en los distintos ecosistemas y permite que la vida en general pueda adaptarse a nuevas condiciones, e incluso superar con éxito las catástrofes y agresiones que sufre, siempre que éstas no superen ciertos límites.

Pero la pérdida de esta biodiversidad, es decir del número de especies animales y vegetales, constituye algo más que un simple empobrecimiento. Es una clara evidencia de cómo se ve amenazada la vida por las acciones imprudentes del llamado progreso. Es difícil determinar con exactitud el número de especies que sucumben cada año bajo las ruedas de las máquinas excavadoras o entre los afilados dientes de las motosierras, no obstante se calcula que entre 40 y 300 especies vivas se extinguen para siempre en el mundo. Tal disminución se hace aún más trágica cuando se intuye que en el ADN de esos organismos perdidos, se esconde probablemente el secreto para curar enfermedades tan virulentas como el cáncer o el SIDA. Así es, por ejemplo, cómo recientemente se ha descubierto una sustancia muy similar a la insulina en un pequeño hongo africano, que es capaz de solucionar el problema de los diabéticos mediante su administración por vía oral.

El infame e injusto ecopecado humano que supone el agotamiento de los recursos naturales se refleja sobre todo en un detalle. Mientras los países desarrollados que sólo son la cuarta parte de la humanidad gozan del 82% de estos recursos, los países pobres que completan las tres cuartas partes restantes de la población mundial, disponen sólo del otro 18%. ¿Es éticamente justo impedir el acceso al primer mundo de los inmigrantes que buscan trabajo para sobrevivir?

El problema de la superpoblación ya lo tratéen otra serie.

Acerca de la carrera armamentista, todo el mundo reconoce los perjuicios que viene causando. Según datos del  World Armaments and Disarmament Yearbook , con el presupuesto que países como Estados Unidos gastan en armamento cada día sería posible alimentar a medio millón de niños al año.

Pero los gobiernos pobres tampoco se quedan atrás. Los países en vías de desarrollo en vez de invertir más dinero en energía o bienes de consumo básico, duplican constantemente su presupuesto militar. Esta especie de fiebre enloquecida que supone el gasto en armas, constituye el mayor pecado ecológico de nuestro mundo contemporáneo.

Autores: Antonio Cruz Suárez
©Protestante Digital 2013

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