Archivos de la categoría ‘Fotografía’

Ha fallecido Manuel López

Publicado: diciembre 12, 2014 en Fotografía, Noticias

Ha fallecido Manuel López

Ha fallecido este viernes 12 de diciembre, de madrugada, en Dénia (Alicante), a la edad de 68 años.

AUTOR Redacción P+D DÉNIA
Manuel López.
Manuel López.

Manuel López ha fallecido este viernes 12 de diciembre, de madrugada, en Dénia (Alicante), a la edad de 68 años.

En los últimos años, López ha luchado contra un cáncer, dando testimonio de su fe en Cristo en medio de las dificultades de la enfermedad.

Este sábado 13 de diciembre se despedirán sus restos en el tanatorio de Denia, a las 12 de la mañana.

“La familia agradece las muestras de afecto y condolencias en forma de donativo a la Asociación Española contra el Cáncer”, han comunicado.

 

BREVE BIOGRAFÍA

Manuel López es reconocido en el ámbito español e internacional por su labor como fotoperiodista, siendo considerado uno de los referentes de la imagen fotográfica de prensa en España durante los últimos cuarenta años.

Desempeñó su carrera profesional principalmente en Madrid, siempre ligado al periodismo, a la fotografía y a la enseñanza de ambos. En los últimos años colaboraba de forma habitual con Periodistas en Español y Protestante Digital.

Manuel López fue miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid desde enero de 1970. Se casó con María Rosa Medel,vicepresidenta de la Unión de Mujeres Evangélicas (UDME) y responsable ecuménica del Grupo Federal de Cristianos Socialistas (PSOE). Tienen tres hijos: María, Ismael y Pablo; y cinco nietos: Nicolás, Sofía, Nora, David y Joel.

Anuncios

Algodón duro (FOTOGRAFIA)

Publicado: diciembre 11, 2014 en Fotografía

1418147947_332031_1418149286_album_normal

Sajan, un tendero de una tienda de alimentos, pesa el azúcar para los clientes en la aldea de Meeran Pur. Allí, las mujeres iniciaron una huelga por los bajos salarios que no les permitían adquirir comida para sus familias. AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

1418147947_332031_1418149271_album_normal

La colectora de algodón, Azeema Khatoon, justo antes de empezar la colecta en el poblado de Meeran Pur, al norte de Karachi (Pakistán), el pasado 26 de septiembre de 2014. Las mayor parte del medio millón de productores de algodón en aquel país son mujeres y trabajan por menos de 2 dólares al día. Los activistas defensores de los derechos laborales denuncian que a menudo son explotadas por sus capataces, quienes suelen retener sus salarios y las acosan sexualmente. El año pasado, un grupo de unas 40 empeladas de este sector en una zona rural hicieron algo inaudito para ellas hasta entonces: se declararon en huelga para quejarse de sus bajos salarios, que no les daban para cubrir la alimentación familiar.

1418147947_332031_1418149294_album_normal

Un niño empuja un carro tirado por burros cargados con fardos de flores de algodón recogidos por las mujeres. AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

 

1418147947_332031_1418149298_album_normal

Un hombre fumiga con pesticida un campo de algodón. AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

 

1418147947_332031_1418149289_album_normal

Un niño comprueba las flores de algodón en bruto en el punto de recogida en Meeran Pur.

1418147947_332031_1418149284_album_normal

Tulsi clasifica flores de algodón mientras está sentado en una cama de cuerda en las instalaciones de su casa.  AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

 

1418147947_332031_1418149281_album_normal

Una olla de leche cubierta con un cuenco y metida en un agujero en la pared. Este es el sistema para almacenar la leche en una casa que pertenece a la familia de un recogedor de algodón.

1418147947_332031_1418149292_album_normal

Un hombre toma notas mientras que otros llevan un manojo de flores de algodón colgadas de una balanza.

1418147947_332031_1418149282_album_normal

Un niño que trabaja como colector en el campo sonríe al ser fotografiado en la calle de su pueblo.

1418147947_332031_1418149291_album_normal

Un niño porta un manojo de plantas de algodón secas para utilizar como combustible para cocinar.

1418147947_332031_1418149279_album_normal

Tangoo, una de las trabajadoras de este sector, alimenta a sus búfalos en el exterior de su casa.

1418147947_332031_1418149278_album_normal

La humilde vivienda de un recolector de algodón en Meeran Pur (Pakistán).

AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

 

1418147947_332031_1418149277_album_normal

Interior de la vivienda de un recolector de algodón, donde se ven utensilios colocados en un estante en una pared de barro adornada con carteles de estrellas de Bollywood. AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

 

1418147947_332031_1418149296_album_normal

Laali, de once años, porta flores de algodón recogidas junto a su familia.

1418147947_332031_1418149276_album_normal

Sadori, un recolector de 35 años, prepara una comida en su casa por la noche después de trabajar en los campos de algodón. AKHTAR SOOMRO (REUTERS)

 

1418147947_332031_1418149275_album_normal

Un grupo de mujeres rurales del sector del algodón escuchan las enseñanzas durante el curso de liderazgo impartido por la SCF.

1418147947_332031_1418149274_album_normal

Beena Hussain imparte un taller de liderazgo y defensa de las propias habilidades personales a las recolectoras. El curso fue organizado por la Fundación de la Comunidad Sindh (SCF) en la aldea de Meeran Pur el pasado 23 de noviembre de 2014.

1418147947_332031_1418149273_album_normal

Tulsi, una de las trabajadoras del sector, toma su comida a base de arroz hervido en su casa.


1415712362_244062_1415727057_album_normal

Infraestructuras destruidas

México

En la región de Montaña miles de indígenas abandonaron al menos sus 48 comunidades en zonas de alto riesgo. En ellas, el 80% de los cultivos quedaron devastados por las fuertes lluvias de la tormenta Manuel en septiembre del 2013. Esta fotografía muestra una de familias de Malinaltepec cargando con sus pertenencias por una carretera devastada por una tromba de agua.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415726744_album_normal

Y además, huracanes

México

Después de un año de que la tormenta Manuel (septiembre de 2013) y el huracán Ingrid azotaran el estado de Guerrero, las comunidades indígenas de la Montaña se mantienen en situación de alto riesgo, especialmente por la falta de un programa integral de reconstrucción para la región y por estado de pobreza extrema en que viven. Este es uno de los campamentos de desplazados en La Lucerna, municipio de Malinaltepec, que se montaron a finales de 2013 para acoger a los que perdieron su casa con Manuel.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415726085_album_normal

Ni agua, ni saneamiento

México

Una de las calles de la localidad de Tmalacatzingo, donde la mayoría de las casas de adobe carecen de los mínimos servicios de luz, agua potable no saneamiento. En Guerrero, uno de cada cuatro habitantes carece de drenaje; uno de cada tres habita viviendas con suelo de tierra, y tres de cada 10 no tiene sistemas para hacer llegar el agua.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415725758_album_normal

Pobreza extrema

México

La pobreza en algunas comunidades de La Montaña guerrerense es similar a la de regiones de la Africa Subsahariana. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), municipios como Cochoapa en Grande y Metlátonoc tienen niveles de miseria incluso más graves que países como Mali o Malawi. En la fotografía, una familia de Temalacatzingo, Montaña de Guerrero, desgranando maíz y frijoles en la entrada de su vivienda.

  • Foto:PEP COMPANYS

 

1415712362_244062_1415725557_album_normal

Policía ciudadana

México

En 2012, diez comunidades nahuas del núcleo agrario de Temalacatzingo, municipio de Olinalá, constituyeron formalmente su Policía Ciudadana y Popular (PCP), la cual está integrada por una centena de hombres que cuentan con escasos recursos. La crearon ante la falta de seguridad debido a la escalada de asaltos y violencia del crimen organizado e institucional que ha prevalecido en la zona.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415725224_album_normal

Infancia en riesgo

México

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señala que la mortalidad infantil es particularmente elevada en algunos municipios de la Montaña de Guerrero como Cochoapa El Grande. El organismo advierte que mueren 89 niños por cada 1.000 nacidos vivos, mientras el promedio es 28 en México, y seis en los países industrializados. Muchos niños mueren de enfermedades fáciles de curar en países del primer mundo.

  • Foto:PEP COMPANYS

 

1415712362_244062_1415723835_album_normal

Medio año de trabajo

México

De los más de 3,2 millones de guerrerenses, alrededor de 600.000 son indígenas nahualts, mixtecos, tlapanecos y amuzgos, que sobreviven en condiciones de extrema pobreza. En la imagen una anciana es observada por su nieto mientras esta tejiendo un huipil (blusa adornada), que luego va a vender a unos intermediarios que apenas le le van a pagar por su trabajo realizado durante medio año.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415723654_album_normal

¿Vivienda digna?

México

Los derechos a la salud, la alimentación, la vivienda digna y la educación no son una realidad para la población indígena de La Montaña. Uno de cada cuatro niños muere antes de cumplir los seis años de edad, generalmente como consecuencia de las “enfermedades de la pobreza” (ocasionadas por parásitos causantes de vómitos, diarreas y desnutrición) y por la falta de atención e infraestructura médica. La total carencia de un hogar seguro se puede observar en esta vista de una familia delante de su casa en la comunidad de Barranca de la Palma, en Cochoapa el Grande.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415723428_album_normal

La pobreza, la inseguridad

México

Los pueblos indígenas continúan siendo los más azotados por la marginación y la pobreza. En estas comunidades se ha incrementado la inseguridad pública, el desempleo y subempleo, y la economía informal van en aumento. En la imagen una tienda ambulante de intercambio en Barranca de la Palma Cochoapa el Grande.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415723241_album_normal

Sanidad precaria

México

Los servicios de salud continúan siendo insuficientes y deficientes. El desabastecimiento de medicamentos, la falta de unidades médicas, de médicos y de una infraestructura son algunas de las causas de que la región de Guerrero tenga una de las tasas más elevadas de mortalidad materna e infantil de México. Lo centros sanitarios están, además muy alejados de las comunidades, lo que supone un elevado gasto para las familias que deben trasladarse; es difícil acceder a los servicios porque nada es gratuito, y aún prevalece una actitud discriminatoria contra la población indígena. En la imagen, centro asistencial de salud en la comunidad de Barranca de la Palma, Municipio de Cochoapa el Grande, Guerrero, México.

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415724096_album_normal

Analfabetismo

México

El 50,5% de la población indígena de Guerrero es analfabeta, un porcentaje que se eleva al 71% en algunos municipios debido a la falta de recursos económicos para las escuelas e instalaciones educativas adecuadas. En la imagen la escuela de la comunidad de Barranca de la Palma de Cochoapa el Grande (Guerrero, México).

  • Foto:PEP COMPANYS

1415712362_244062_1415727362_album_normal

El hambre

México

La Montaña de Guerrero es considerada como la región de mayor rezago económico y social del país. Allí, tres de cada cinco personas no pueden satisfacer sus necesidades básicas; dos de cada cinco no tiene lo suficiente para comer. Sobreviven por debajo del umbral de la pobreza extrema con menos de 1,25 dólares al día.

  • Foto:PEP COMPANYS

El gran fotógrafo brasileño resume en un libro y en una exposición de 245 imágenes su periplo de ocho años por algunos de los lugares más extremos del planeta

516817a418bcephoto_high_8526

Agua, fuego, tierra, luz. Estos cuatro elementos combinados en los planes de Dios al crear el mundo pueden ofrecer variables muy diversas, pero a los ojos de Sebastião Salgado se multiplican hasta el infinito, e incluso se salen de la norma porque, si bien el creador dejó claro, por ejemplo, que los cocodrilos deben reptar por la superficie hasta sumergirse en el agua, el fotógrafo brasileño nos puede sugerir, gracias a la superdotada visión que extrae de sus objetivos, que estas criaturas también vuelan. Quien se acerque al Caixaforum de Madrid lo puede comprobar con sus propios ojos al contemplar las 245 imágenes del Génesissegún Salgado, un trabajo que ha llevado al fotógrafo brasileño ocho años recorriendo el planeta en busca, ni más ni menos, que del paraíso.

 

Dos vecinos del pueblo Mursi en Etiopía, 2007 / SEBASTIÃO SALGADO

¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos.

Salgado (Aimorés, 1944) no sospechaba que a su edad iba a encontrarse en tan buena forma. Pero cuando decidió meterse a fondo en esta aventura que le ha absorbido hasta el tuétano, el fotógrafo se sorprendió a sí mismo atravesando cimas de 4.200 metros, vagando entre los surcos del agua, penetrando en la foresta y a expensas de la desnudez del desierto para captar lo que ha captado. “También es una vuelta a mis orígenes, a mi infancia en Brasil, cuando realizaba largos trayectos a pie, junto a mi padre, transportando ganado, y las distancias eran relativas”, asegura.

Iceberg cerca de las islas Stheland del Sur, península Antártica / SEBASTIÃO SALGADO

Así es como él cree que aprendió a mirar. Lentamente. Y a ser paciente, tal y como confiesa en De mi tierra a la Tierra, sus memorias publicadas ahora también por La Fábrica. En ellas describe, aparte de los hitos de su carrera, cómo alguien a quien le sonreía la vida, economista de alto nivel, se convirtió en un fotógrafo que al principio de su carrera no disponía de recursos para sufragar sus empeños de epopeya. Y cómo de los fríos despachos de los organismos internacionales pasó a dormitar entre tribus, ganarse la confianza de los rudos mineros y los perforadores de pozos petrolíferos para sacar adelante un proyecto como La mano del hombre o comprobar los efectos de la globalización migratoria antes de que se produjeran plasmándolos en su trabajo Éxodos.

En Génesis, Salgado ha logrado un viaje interior del que cualquiera puede ser partícipe —bien en la exposición o bien sumergiéndose en las páginas del espectacular tomo que ha publicado Taschen— sintiéndolo al aire libre. Las mutantes leyes del universo se manifiestan en él. “No creo que exista un orden establecido, pero sí una evolución común y natural entre lo mineral, lo animal y lo vegetal, una interacción”, explica.

Para ello ha caminado, ha logrado extraer energías milenarias de rutas como la que une Lalibela y el parque de Simien, en Etiopía. En total, 850 kilómetros a pie en tres meses. “El viaje de mi vida”, confiesa. Una odisea para la que reunió a un equipo de 15 personas y 18 burros de carga en los que transportaban los víveres y el material. “Así pude experimentar lo que se relata en el Antiguo Testamento, cómo viajaba la gente entonces, como vivía”. Lo hacían por senderos marcados por la huella del hombre desde hace más de 5.000 años y que se conservan intactos, como las costumbres de algunos. Se levantaban cada mañana a eso de las cinco de la madrugada y emprendían trayectos de unos 30 kilómetros en 10 o 12 horas. Sin planes demasiado inflexibles —“había que pararse a fotografiar, claro”—, con GPS y un cocinero, a juicio de Salgado magnífico. Su mujer, Leila, se unió a ellos en el único cruce de caminos al que se pudo acercar desde Adís Abeba en coche y les acompañó 350 kilómetros después andando. Es imposible entender la obra de Salgado sin su compañera de por vida, que le diseña los catálogos y las exposiciones, le acompaña en los viajes y le alienta a abordar sus épicos proyectos.

Así es como Sebastião Salgado ha querido retratar las raíces que nos pegan a la Tierra, a través de entornos donde sigue reinando el acecho del tigre, protegido por cuevas y rutas desde las que observaba la marea luminosa que mutaba los bosques y la arena de los desiertos, la erosión serpenteante de los cauces, donde no existen casas más allá del techo que ofrecen los árboles; donde las mujeres, sin mediar palabra, lavan los pies del forastero y el pecho de las madres está a disposición del hambre de sus hijos. Donde mana la vida en su orden salvaje, con su ley aclimatada al necesario pacto del equilibrio que en otros lugares vamos perdiendo.

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/01/16/actualidad/1389900071_293824.html


1388608717_916633_1388609387_album_normal

Adam Hartle ha sido el primero en comprar marihuana en el comercio 3D Cannabis Center en Denver, Colorado. El experimento que este miércoles arrancó en Colorado es seguido de cerca por otros Estados norteamericanos y otros países que podrían seguir sus pasos. Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en 2013 al regular el mercado de la marihuana. Brennan Linsley (AP)

1388608717_916633_1388609092_album_normal

Decenas de personas esperan su turno para comprar marihuana en una tienda de Denver, Colorado (EE UU). El primer mercado público de marihuana de EE UU abrió el 1 de enero en Colorado, gracias a la entrada en vigor de la normativa que legaliza esta sustancia.  Brennan Linsley (AP)

1388608717_916633_1388609091_album_normal

Mark Gordon (i) y Ryan Perry muestran sus camisetas donde se puede leer “I Want Weed” antes de comprar marihuana en Northglenn, Colorado. La legislación fue aprobada en referéndum coincidiendo con las elecciones presidenciales de 2012 y, tras ser ratificada por las autoridades estatales de Colorado el pasado mes de mayo, se determinó su entrada en vigor a las 8 de la mañana, hora local, del primer día del año. En ese instante, varias docenas de establecimientos abrieron sus puertas al público.

RICK WILKING (REUTERS)

1388608717_916633_1388609093_album_normal

Una mujer celebra su compra de marihuana en la tienda 3D Denver Discreet Dispensary, en Denver (EE.UU.). Veinticinco ciudades y condados del estado de Colorado (EE.UU.) permiten desde hoy la venta legal y limitada de marihuana en cerca de 160 establecimientos, el primer lugar del mundo en hacerlo libremente para todos los mayores de 21 años. Laressa Watlington (EFE)

1388608717_916633_1388609389_album_normal

Una mujer fuma marihuana durante una fiesta de Año Nuevo en Denver Colorado. Los detractores de la legislación alegan que puede disparar el consumo de esta sustancia entre menores de 21 años y aumentar el número de accidentes de tráfico en el Estado.

Brennan Linsley (AP)

1388608717_916633_1388609388_album_normal

Asistentes a una fiesta de Año Nuevo fuman marihuana en Denver, Colorado. Las autoridades de Colorado estiman que los beneficios por las ventas pueden ascender a 578 millones de dólares (418 millones de euros), incluidos 67 millones de dólares (49 millones) solo en impuestos.

Brennan Linsley (AP)

ÁFRICA Navidad en el Congo (VII)
13875860421122
Louis, en su taller de prótesis. RAQUEL VILLAÉCIJA
RAQUEL VILLAÉCIJA
ALBERTO ROJAS Goma (RD Congo)

En Goma el taller de Gepeto fabrica piernas a medida. El artesano se llama Louis y es congoleño. No moldea madera sino forja. Tiene 33 años y desde hace seis esculpe extremidades de acero para niños mutilados por la guerra o la enfermedad. Él mismo porta una de las prótesis que diseña. “Cuando me colocaron la pierna decidí trabajar para ayudar a los que sufren problemas de movilidad como yo”, explica el artesano.

Tiene un taller humilde. Un torno, una fresadora, una maza, hierros de deshecho, un soldador, todo de segunda mano. Esta casa donde sólo viven hombres es de madera tosca y oscura como la lava. En el patio cocinan mandioca. “Este es el patrón”, dice mientras muestra un papel con las medidas de una pierna diminuta.

Una de sus prótesis hechas a medida con materiales de deshecho. A. ROJAS

Lo hacemos con precisión, a la medida de cada persona. Estas por ejemplo son para un niño”, explica. Sobre el pliego diseña el tamaño. Después moldea el acero. “Estos tornillos permiten mover los aparatos a la altura de la rodilla. ¿Veis? Cuando el aparato está recto la persona está de pie; cuando está doblado, es que está sentada”.

Bahati le observa trabajar con atención. Tiene 13 años y una malformación en el pie y otra en el fémur que le impiden moverse con normalidad. Las piernas que Louis está preparando son para él. El niño no tiene miedo al quirófano. Sabe que cuando le operen en el hospital Heal Africa estará preparado para que este Gepetto gongoleño le coloque sus piernas de forja.

– ¿Te da miedo ir al hospital?

“No, porque voy a poder tener unos aparatos como ellos”

– ¿Por qué quieres llevarlos?

“Porque voy a andar mejor y volver a la escuela”.

Bahati ha llegado a Goma desde Beni, en el norte, tres días en autobús por carreteras infames. Vivirá en esta casa junto a otras personas minusválidas, será operado e ingresará en un colegio de Goma para no perder el curso escolar. Meses después ya podrá volver a ver a su familia.

Artesano del acero

El mayor anhelo del niño es regresar a sus clases para convertirse en médico algún día “y poder ayudar a los otros”. Junto a él juegan y trabajan decenas de niños enfermos de polio o víctimas a las que la guerra les arrancó la movilidad. Conviven en el centro de ortopedia de la asociación ACDF, a la espera de que Louis les haga una pierna nueva.

En el centro también viven los que ya la tienen y quieren aprender el oficio de Louis. “Son como una gran familia, trabajan, cocinan para todos, juegan los unos con los otros y se ayudan”, explica Joseph Kay, colaborador británico en la organización.

Uno de los niños que vive en el taller de Louis. ALBERTO ROJAS

El taller de forja huele a esperanza y suena a acordes de guitarra. Uno de los chavales afina las cuerdas del instrumento, un regalo del batallón uruguayo de Naciones Unidas desplegado en Goma, mientras el resto de chicos hacen sus tareas entre muletas y risas. A menudo los militares se acercan al centro para repartir agua potable o arreglar alguna de las máquinas con las que trabaja el artesano.

El valor de una prótesis

“No tienen ayudas del Gobierno, el centro se sostiene gracias a la ayuda de ONG y de voluntarios”, explica Sebastián Alba, comandante del batallón. “Tienen un presupuesto de 55.000 euros anuales. Con eso hay que dar de comer a todos los niños y fabricar las prótesis. No es mucho pero nos apañamos”, explica Kay.

A la caída del sol Louis culmina su trabajo. “Utilizamos material de reciclaje y los modelamos en el taller”, explica el artesano. Todo se aprovecha bien en un país en el que si el material médico ya es un lujo, no digamos el acceso a una prótesis. El herrero tiene abiertas varias casas más por otras regiones del Congo para atender a otros que no pueden venir hasta aquí.

Bahati, recién operado de la malformación de una de sus piernas. R. VILLAÉCIJA

“La mayoría de los niños que los llevan sufren malformaciones, hay pocos que han sufrido mutilaciones durante la guerra, aunque también los hay”, explica Louis. Le preguntamos si cree que la paz llegará pronto a Congo. Nos mira extrañado, como si no supiera que su país sufre un conflicto armado desde hace dos décadas: “No entiendo de política, solo quiero hacer bien mi trabajo”, dice.

http://www.elmundo.es/internacional/

Las 5 preguntas: Quién

Publicado: diciembre 18, 2013 en Fotografía

Manuel López

Las 5 preguntas: Quién

11-S 2001. / Thomas Höpker.

 Segunda pregunta. ¿Quién? (¿Quién es -o puede ser- el autor -o autora- de esta foto?)

Para poder progresar en la lectura de una foto, después del ”qué” (“¿qué veo, qué ‘es’ esto que me muestra la imagen?”), hemos de huir de la trampa de interesarnos por la ficha técnica de la fotografía: cámara, objetivo, accesorios, datos de la toma, programa de tratamiento de imagen y demás. Las fotos no las ‘hacen’ las máquinas, sino las personas. Por lo tanto, la pregunta que más nos va a ayudar no es “¿con qué cámara, óptica, etc.?”, sino” ¿quién? (“quién es -o puedo deducir que puede ser- el autor -o autora- de esta foto?”).
Ahí estamos. Para ir formándonos nuestro criterio visual, hemos de seguir con la lectura de la imagen exactamente los mismos pasos que con el lenguaje escrito, radial o audiovisual. Así, del mismo modo que cuando nos hablan de un libro lo primero que preguntamos es el nombre del autor, si de un espacio de radio el del conductor y si de una película el del director, pues ante una foto procede hacerse la misma pregunta.
Así pues, para proceder a un análisis serio, objetivo y riguroso de una imagen hemos de tener en cuenta la personalidad y las motivaciones del fotógrafo que cabe inferir a la vista de la tipología y demás circunstancias ‘legibles’ de la propia imagen. No podemos juzgar con los mismos parámetros la foto profesional de una prueba de competición olímpica para su distribución a los medios que la foto que hace un chaval a sus compañeros de clase en una competición escolar para el álbum personal. Elemental.   En el caso de esta foto, salta a la vista que está hecha por un fotógrafo profesional. Pero como quiera que no existe una única tipología de fotógrafos, hemos de afinar más en la pregunta: ¿quién, qué tipo de profesional y antes de persona podemos presumir que puede haber hecho esta foto?
La pregunta también podemos plantearla perfectamente en el sentido inverso desde la lógica de la exclusión: “¿Quién no?”, qué tipo de profesional y de persona no identificamos como posible autor de esta foto.
La respuesta a esta última pregunta la da la propia foto. Podemos no solo suponer sino afirmar con un altísimo porcentaje de posibilidades de acierto que el autor de esta foto no es ningún reportero que, hallándose la mañana del 11 de septiembre de 2001 en Williamsburg a orillas del río Este frente a Manhattan, viese de repente la descomunal, aterradora columna de humo que salía de la skyline, la silueta de la ciudad… justo donde debían estar las Torres Gemelas.
Un reportero ‘de raza’ habría salido al punto disparado a cruzar el puente de Williamsburg para acercarse al lugar de los hechos en la Zona Cero para hacer ‘en vivo’ el reportaje de su vida.
Cuando hubiese llegado allí podría, en el mejor de los casos, hacer buenas fotos de la gente huyendo despavorida de la gigantesca nube de polvo negro… las mismas fotos que podían hacer todos. La foto diferente, en cambio, la imagen definitiva, ‘la’ foto, en cambio, la habría dejado justo en su punto de partida, al no haber advertido o reparado en esa escena de unos jóvenes despreocupados en animada tertulia mientras a sus espaldas se perpetra la colosal tragedia.
Quien sí estaba allí para hacer la foto fue Thomas Höpker, uno de los mejores fotoperiodistas de todos los tiempos. Su ‘fotón’ del 11-S no es fruto del ansia de estar el primero en primera fila para hacer la más que improbable ‘foto del año’ al fotógrafo ávido de premio y fama internacional al fotógrafo.
Tal cliché no funciona en modo alguno con un fotógrafo humanista comprometido como Höpker, un profesional que, por no tener prisas, supo esperar veinticinco años desde 1964, en que ya era un destacado miembro del equipo de fotoperiodistas de Stern cuando la agencia Magnum le invitó a sumarse como colaborador, hasta 1989, en que fuera admitido como miembro de pleno derecho para, pasados veinticuatro años más, pasar a presidir la emblemática Magnum Photos entre 2003 y 2007.
 El 11-S, Höpker hizo lo contrario que nuestro hipotético fotorreportero con prisas. Acudió, por supuesto, a las inmediaciones de la Zona Cero, pero se le negó la posibilidad de “acercarse al suceso”. Al negársele la oportunidad de hacer fotos en directo, hizo de la necesidad virtud y se dirigió al otro lado del East River para ver lo que no le iban a impedir ver y fotografiar: la dantesca panorámica de la imagen total de la ciudad todos consideran como la capital del mundo y que acababa de ser objeto del mayor atentado terrorista que se recuerde.
El resultado habla por sí solo. El factor clave que subyace a la producción de esta foto nada tiene que ver con el equipo del fotógrafo, la técnica que use ni con la prioridad de acceso de los fotoperiodistas al lugar de los hechos. El factor clave es el factor humano: la ejemplar talla humana de un fotógrafo y maestro de fotógrafos comprometido hasta el tuétano con la fibra humanista que mueve la sangre que corre por sus venas.
Todo un gran fotógrafo estrella… que lejos de creérselo, se resta importancia. “Yo no soy un artista”, dijo en una entrevista a  Der Spiegel.  “Solo soy un hacedor de imágenes”. Su inquebrantable militancia en la concerned photography , la fotografía comprometida, la justifica afirmando que “nada hay más interesante que la realidad”. Del mismo modo, su desmitificación de la técnica fotográfica no es menos lapidario: “La mejor herramienta del fotógrafo son sus pies”.
….
 Publicación compartida con Periodistas en Español  / Foto / Aula Foto

Autores:  Manuel López

©Protestante Digital 2013