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Protestantes ante la homosexualidad

Publicado: marzo 16, 2014 en Género, Iglesia

. Manuel Suárez

060723muypUn sector irrelevantemente minoritario de evangélicos españoles pone notorio empeño en plantear la necesidad de reconocer el matrimonio gay ( X. Manuel Suárez ).

 Estoy sorprendido: los protestantes siempre hemos usado nuestra libertad sin complejos y esto nos ha llevado a la diversidad e incluso a la normal discrepancia en cuestiones no trascendentales, sin romper la unidad. Ahora, si hemos de discrepar, que sea por algo que merezca la pena: no hace mucho, en una querida iglesia se produjeron diferencias marcadas en torno a si todos los judíos van a ser salvos sólo por ser pueblo escogido o no; un ferviente contendor aseguraba que él tenía la salvación por dos vías, una por su conversión al Señor y otra porque había descubierto judíos entre sus antepasados (¡El Señor le debía una!). Me atreví a sugerir que el debate no merecía tanta vehemente contienda, porque, que yo supiese, esa iglesia no tenía cerca ninguna comunidad judía ni pensaban en diseñar una campaña específica de evangelización hacia ese colectivo.

Pues un sector irrelevantemente minoritario –en cantidad, no juzgo la calidad– de evangélicos españoles pone ahora notorio empeño en plantear la necesidad de reconocer el matrimonio gay. No acabo de comprender su fijación por demostrar su progresía centrándose siempre en el uso de las gónadas, que ciertamente forman parte de lo que el Señor nos dio, pero ¡caramba! no deberían dar para tanto.

En un entorno social como el nuestro, plagado de insensibilidad, materialismo, irresponsabilidad social, negación de la Verdad, estancamiento de la evangelización, deberíamos tener más cabeza y plantearnos cuáles son las más prioritarias necesidades de nuestra sociedad y de nuestra evangelización; y, por favor, ¿alguien de Vdes. cree que la aceptación del matrimonio gay debe ser una de nuestras primeras prioridades? ¿creen que merece una campaña tan vehemente para conquistar su aceptación? ¿creen que es un tema digno de generar divisiones entre nosotros? No lo creo.

 Algunos de nuestros hermanos justifican su relevancia presentando al colectivo gay como un grupo de personas marginadas socialmente que, por tanto, requieren el urgente apoyo de todo cristiano.  Pues, hermanos, hay cantidad de colectivos que se ven discriminados en nuestra sociedad, como con frecuencia nos señala mi querido hermano Juan Simarro, pero ¿alguien puede decir que el colectivo gay está discriminado actualmente en España? Encienda Vd. la TV y no tardará en aparecer algún homosexual en alguna serie, pero ¡amigo! nunca he visto en las series televisivas a un gay sinvergüenza o a una lesbiana estúpida, eso les toca a los personajes que representan a los pastores protestantes. Los homosexuales de las series aparecen sistemáticamente encantadores, generosos, románticos, inteligentes, heroicos; un guionista fue despedido porque se negó a incluir a un homosexual en su serie.

¿Por qué tanta manipulación? ¿por qué nos los imponen hasta en la sopa? ¿acaso hay algún colectivo más protegido y privilegiado hoy en España que el homosexual? ¿acaso son ellos quienes prioritariamente están necesitados de la épica defensa por parte del colectivo protestante? En este sentido, ¿realmente nos precisan para algo? Para predicarles el Evangelio, sí; para amarles como prójimos sin que esto hipoteque nuestra condena de su conducta, sí; para protegerles, me temo que no; otros colectivos nos precisan mucho más prioritariamente. Son numerosos los estudios sociológicos que muestran que los homosexuales no pertenecen –como media– a las clases desfavorecidas, sino a las más pudientes; bien lo saben las agencias que diseñan para ellos cruceros exclusivos.

¿Por qué, entonces, esta fijación de algunos hermanos con la campaña en defensa de la homosexualidad? Para justificar su “progresía” y estar al día en la moda, pensé inicialmente; pero no quise quedarme en esta explicación y me sumergí con interés y sinceridad en el internet cristiano “liberal” en castellano y en inglés para descubrir los fundamentos bíblicos de esta campaña. Y me quedé decepcionado por su falta de calidad, su flojo rigor, su escasa capacidad de análisis en profundidad; su tan poco sólida teología (y no hablo de estar o no de acuerdo, que siempre es subjetivo, sino de la pobre consistencia intelectual del discurso); un hermano más “izquierdoso” teológicamente que yo me confirmó en privado mis mismas impresiones. Para compensar estos preocupantes déficits, recurren a los clichés manidos, a los dogmas y prejuicios para asentar sobre ellos propuestas que la Biblia claramente rechaza; a veces incluso he leído mentiras gordas expresadas sin pudor, como aquel teólogo que dice que la palabra traducida como “los que se echan con varones” en 1Co 6.9 tenía en griego una veintena de acepciones muy diferentes, cuando la realidad es que este término,  arseno-koitai , está formado por una palabra compuesta (el griego es muy rico en éstas) de la que una parte significa “varón” y la otra “lecho conyugal” (de este vocablo deriva “coito”): no hay más vueltas que darle.

 En contra de lo que se nos vende, no hay mucho lugar para el debate sobre este tema si nos sentamos sencillamente a escuchar a la Biblia: es suficientemente clara. Y entonces comprobamos que la única posibilidad de justificar las relaciones homosexuales pasa por modificar la aproximación a la Biblia, quitarle a ésta su integral infalibilidad y relativizar su poder normativo. Comprendemos entonces la raíz del debate: la cuestión de la homosexualidad no es tan relevante en sí misma, lo que es relevante es que, para justificarla, algunos hermanos han renunciado a su identidad protestante, a la  Sola Escritura , y han desactivado el claro mensaje de la Palabra especulando a partir de dogmas –por muy progres que se presenten, no dejan de ser dogmas, como lo eran los del “catecismo” de Marta Harnecker sobre el materialismo histórico– y no han analizado esos dogmas a la luz de la Biblia, sino han acomodado la Biblia a las exigencias de los dogmas. Y éste sí que es un motivo serio de discrepancia.

“Pueden aparecer como grandes especulaciones por gentes muy versadas, pero sólo sirven, por así decirlo, para enterrar a Dios […] Que se sientan contentos y completos con afirmar la sencillez del Evangelio […] Que se contenten con esto, y no busquen, como algunos hacen, el acomodo social […] los que se entregan de este modo a obtener el crédito del mundo, no eliminan de golpe al principio la verdad de Dios, pero con sus mezclas, sin embargo, hacen que la Palabra de Dios no muestre su majestad”. Algunos de mis hermanos tildarán de fundamentalista a quien así escribió; pues tienen razón: se trata de Juan Calvino(1). Tenemos que reafirmarnos en nuestra identidad protestante. Hay que volver a leer a Calvino y a Martín Lutero, el mismo que dijo en Worms: “Mi conciencia está ligada a la Palabra de Dios”. Sólo está ligada a ella, Sola Escritura; sólo hay que callar y dejarle hablar.


(1) CALVINO, J.  Conservando con fidelidad la Santa Escritura , sermón 54 sobre 1Ti 6, traducción de Emilio Monjo en “Tu Reino”, Ed. Iglesia Presbiteriana Reformada, Sevilla, nº 13, 2006, pp. 53-64. Agradezco a Emilio Monjo su preciosa labor en la dirección de esta interesante revista.

Autores: X. Manuel Suárez
©Protestante Digital 2014

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By Jessica Martinez, CP Reporter

A new campaign calls on evangelicals to affirm that gays, undocumented immigrants, liberals and unbelievers as individuals made in God’s image in order to replace uncivil debate with a conversation about God’s love instead.

The Imago Dei project (Latin for “the image of God”) was launched by Rev. Samuel Rodriguez, president of the National Hispanic Christian Leadership Conference (NHCLC), along with other prominent Christian leaders, earlier this week.

“We should be known not by what we oppose, but rather by what we propose,” said Rodriguez, in a statement. “Through this campaign we want to reconcile the message of Jesus as affirmed by Billy Graham’s transformative message and Dr. Martin Luther King Jr.’s historical march for justice.”

Rodriguez says the goal is to also change the narrative of the church’s engagement in political issues pertaining to traditional values.

Although the campaign’s mission statement urges members to repudiate bullying and discrimination, organizers and supporters say they will not shift their stance on traditional marriage or begin to condone homosexual behavior.

“When we recognize that the image of God is in all of humanity, it helps us understand that our mandate is to honor everyone and respond to those who oppose us in love,” said James Robison, president of LIFE Outreach International and supporter of the movement. “This does not mean we can’t have firm convictions; but if our actions don’t reflect Christ-like character, then who will listen?”

Part of the campaign also challenges signers to acknowledge that each foe, stranger, acquaintance, oppressor and those that “slander and persecute us” deserve to be treated with dignity and respect.

Mathew Staver, founder of Liberty Counsel, a nonprofit organization dedicated to advancing religious freedom, has also joined the project and believes the movement can produce “profound consequences” if all Christians embrace it.

“In the blogosphere and social media culture where people are dehumanized, bullied, and slandered, and where political rhetoric has polarized the populace, the Imago Dei in every person compels us to love and respect all people, including those who disagree with us,” said Staver.

The launch of the campaign marks perhaps the first time that influential Christian leaders, who oppose gay marriage, unanimously affirm that members of the LGBT community are created in God’s image.

In 2012, Rodriguez along with Jim Daly, president of Focus on the Family and Dr. Russell Moore, president of the Southern Baptist Ethics & Religious Liberty Commission, began the conversation of Imago Dei.

In a collaborative article published on CNN’s Belief Blog, all three emphasized the consequences that result from “rhetorical pornography” or name-calling caused by Christians and non-Christians alike towards individuals who differ from them in race, sexual orientation and creed.

“What each of these instances has in common is that the words are being used to deny the innate humanity and dignity owed every individual,” they wrote. “The Jesus we follow did not just die for those who believe in him; his father created each one of us in his own image.”

“That means that as Christ breathed his last on the cross, there was as much love in his heart for the homosexual activist, the Mexican national who is not a citizen and the atheist as there was for us,” they added.

Rodriguez hopes the campaign becomes an international movement and has already started work with supporters involved in the project.

A part of their effort includes spreading the word through social media platforms to engage millions in the cause. They will also take the message to Christian and secular airwaves and billboards, in addition to promoting through apparel merchandise. All proceeds are planned to go towards ending human trafficking.

Imago Dei is also supported by Mark Burnett and Roma Downey, award-winning Hollywood television producers, Mark L. Williams, bishop of Church of God International, Deacon Fournier, Editor in Chief at Catholic Online and others.

For more information on the Imago Dei campaign, visit http://www.imagodeicampaign.org


PorVicente Menjivar | Christian Post Contributor

Una nueva campaña lanzada por líderes evangélicos en Estados Unidos, incluyendo el Rev. Samuel Rodriguez y Jim Daly, insta a cristianos a no discriminar a homosexuales, inmigrantes indocumentados y a todos los seres humanos que son “creados a la imagen de Dios.”

De acuerdo con el sitio web de la campaña, denominada “Imago Dei,” del latín “Imagen de Dios,” el proyecto fue “iniciado y dirigido por evangélicos centrados en Cristo y creyentes de la Biblia para el propósito de reconocer la imagen de Dios en cada humano dentro y fuera del vientre, sin excepción.”

Específicamente en el sitio web, Imagodeicampaign.org, se indica que “la imagen de Dios existe en todos los seres humanos, blancos y negros; ricos y pobres; heterosexuales y homosexuales; conservadores y liberales; víctimas y atacantes; ciudadanos e indocumentados; creyentes y no creyentes.”

Según el Rev. Rodriguez, quien es presidente de la la Coalición Hispana Nacional de Liderazgo Cristiano, el proyecto tiene por objeto afirmar verdades claves de la Biblia.

“La campaña Imago Dei no sacrifica la verdad en el altar de la conveniencia cultural o política, sino que la eleva en un soporte catalítico de gracia y amor,” dijo el Rev.Rodríguez, agregando que “debemos ser conocidos no por lo que nos oponemos, sino por lo que proponemos. Por medio de esta campaña queremos reconciliar el mensaje de Jesús afirmado por el mensaje transformador de Billi Graham y la marcha por la justicia histórica de Martin Luther King.”

A pesar de que la mayoría de medios que han cubierto la noticia se han enfocado en el tema de la homosexualidad, el líder religioso dijo también que la idea central de la campaña no está enfocada en un grupo en particular, sino en el hecho de que “no hay excepciones. Nuestro énfasis no es LGBT o ideología política o el color de la piel.”

Además de Rodríguez y Daly, quien es presidente del grupo cristiano “Enfoque en la familia,” “Focus on the Family,” por su título en inglés, la campaña también fue creada por la actriz de “Tocada por un ángel,” Roma Downey, y por su esposo, el productor Mark Burnett.

Downey y Burnett produjeron en el 2013 la serie “La Biblia,” la cual se convirtió en la serie número uno en canales de cable en Estados Unidos en ese año.

A pesar de que la campaña se enfoca en instar a evitar la discriminación, algunos simpatizantes han dicho que el proyecto no cambia su postura en cuanto al matrimonio tradicional.

“Cuando reconocemos que la imagen de Dios está en toda la humanidad, eso nos ayuda a entender que nuestro mandato es el honrar a todos y a responder con amor a aquellos que se nos oponen. Eso no significa que no tenemos convicciones firmes, pero si nuestras acciones no reflejan el carácter de Cristo, entonces ¿quién escuchará?” dijo James Robinson, presidente de la organización LIFE Outreach International.


Por: JUAN STAM

Análisis exegético del artículo

“Arsenokoités and Malakos: Meanings and Consequences”

por Dale B. Martin

en Biblical Ethics & Homosexuality: Listening to Scripture, Robert L. Brawley ed.

(Westminster John Knox Press 1996).[1]

Dale B. Martin, profesor de ciencias de la religión en la Universidad Yale y discípulo del famoso John Boswell, también profesor de Yale, es uno de los mayores defensores de la igualdad sexual y por lo tanto opositor férreo de toda homofobia, incluso en la interpretación bíblica. Sus artículos y libros hacen época en los debates exegéticos con referencia a la diversidad sexual. Para algunos/as, los argumentos de Martin son la refutación definitiva de la interpretación de arsenokoitai como “homosexuales” y de malakoí como el participante pasivo en una relación homosexual.[2]

Martin repite varias veces que no escribe tanto para aclarar el significado de las dos palabras griegas que menciona como para desenmascarar la ideología que priva en las interpretaciones conservadoras de 1Cor 6.9. No cabe duda de que prejuicios “ideológicos” a veces figuran en la oposición a la igualdad sexual, pero al analizar el escrito de Martin tendremos que preguntarnos si él no es culpable de lo mismo. Desde el primer párrafo ridiculiza a sus opositores, juzga sus motivaciones, generaliza sus juicios de ellos, interpreta tendenciosamente los textos y juega con caricaturas. Parece que nunca ha conocido a pensadores como Gordon Fee, Conzelmann. F.F. Bruce y N. T. Wright, que no caben en el estereotipo de fundamentalistas fanáticos con lo que trabaja él. Por eso hay que preguntar si Martin es menos ideológico que los objetos de sus burlas. Parece un caso de los zopilotes tirando a las escopetas. Su artículo hubiera sido más convincente, y más responsable, si hubiera sido menos subjetivo y visceral.

El argumento de Martin:

Martin descarta desde un principio la interpretación de arsenokoitês como “homosexual” (arsen, varón y koitê, cama, coito), señalando con un humor un poco sarcástico que el vocablo inglés “understand” no tiene nada que ver ni con “under” ni con “stand” y que “chairman” no tiene que ver con sillas. Además, afirma que derivar de los dos componentes del término el significado de “homosexual” cae en el error de la interpretación etimológica. Más bien, afirma Martin, su sentido debe determinarse por su uso en el mayor número posible de textos parecidos. Partiendo de la premisa de que en las listas similares los vicios están organizados lógicamente según los tipos de vicio,[3] Martin analiza una serie de pasajes y afirma que en esas listas arsenokoites no aparece entre los pecados sexuales sino entre los pecados sociales y especialmente económicos. De esos argumentos Martin concluye que el término se refiere al abuso del sexo (posiblemente homosexual) para hacer daño a otras personas.

Con un estudio similar de malakós (literalmente “suave, delicado”) Martin concluye que toda la amplísima gama de significados se concentra en un concepto misógino de femineidad y afeminación. No implica, según Martin, ninguna referencia necesaria a relaciones homosexuales ni al “participante pasivo” de tales relaciones. Al contrario, la literatura antigua habla de malakoí que eran apasionadamente heterosexuales.

Crítica exegética sobre arsenokoitês:

Para ridiculizar la interpretación de arsenokoitês como “homo-sexual” Martin, con su característico dogmatismo, escoge los ejemplos absurdos de “under-stand” y “chair-man” y critica la interpretación tradicional como un argumento de etimología. Sin embargo, cuando ambos términos de la palabra compuesta son claros e ipso facto entendibles, el análisis diacrónico (etimología) es totalmente innecesario. Abundan palabras compuestas cuyo significado es inmediatamente evidente: guardameta, guardacostas, robacarros, lavacarros, rompecabezas, limpiabotas, y muchas más.[4] En el inglés, lengua materna de Martin, similares palabras compuestas son frecuentes: weekend, headhunter, cheerleader, sunlight, sunbeam, sunrise, sunset, suntan, sunburn etc. Contrario a la impresión de sofisticación lingüística, este argumento de Martin es superficial, tendencioso y exegéticamente irresponsable.

Los dos componentes de arsenokoitês parecen derivarse de la condena de homosexualidad en Lev 18:22 Lxx, meta arsenos ou komêthêsê koitên gunaikeian. Además, en el griego existían otras palabras compuestas con una estructura idéntica o parecida: mêtêrkoitês (quien tiene sexo con la madre), doulokoitês (que tiene sexo con esclavos), arsenothêlus (hombre-mujer; hermafrodita), polukoitês, polukoinia, polukoiteô (duerme con muchos hombres o mujeres; cf. polukoimêtos, que duerme mucho), arsenomanês (loco por los hombres), arsenôma (semilla de varón) y arsenomixio, arsenomiktes (homosexualidad, homosexual).[5]

De estas evidencias queda bien claro que el adjetivo arsenokoitês significa “varón que se acuesta con otro varón”. Dale Martin, sin embargo, rechaza este sentido obvio, aparentemente natural, y apela a un argumento que resulta mucho menos convincente, del posicionamiento del término en otras listas de vicios. En ese proyecto Martin analiza el empleo de arsenokoitês en Oráculos Sibilinos 2:73; Hechos de Juan #36; Teófilo, Ad Autólico; Hipólito, Refutación de todas las herejías 5.26.22s y Bardesanes (según Eusebio, Preparación para el Evangelio 6.10.25).

Un pasaje que a Dale Martin se le olvidó:

Más pertinente para el tema es un texto que Martin no menciona en todo su artículo, la epístola de Policarpo a los Filipenses 5:3:

Igualmente, que los jóvenes sean irreprensibles en todo, teniendo cuenta, ante todo, de la castidad y sofrenándose de todo mal. Bueno es, en efecto, que nos apartemos de las concupiscencias (epithumía) que dominan en el mundo, porque toda concupiscencia milita contra el espíritu, y ni los pornoi (fornicarios), ni los malakoí (afeminados) ni los arsenokoitai (homosexuales) han de heredar el reino de Dios…

Este pasaje, fechado 107-8 d.C. a pocas décadas de la vida de Pablo,[6] aparece en una serie de exhortaciones a los diáconos (5:1-2), los jóvenes y vírgenes (5:3), los ancianos (6:1-2) y a todos (6:3). La exhortación a los jóvenes se concentra en lo sexual, bajo la categoría general de epithumia, desglosada en los tres grupos de pornoi, malakoí y arsenokoitai. Es claramente una lista de vicios (“vicelist”). Es significativo que aquí, en este primer ejemplo, arsenokoitai aparece entre los pecados sexuales sin la menor referencia a lo económico ni a daños a otras personas. La frase “no heredar el reino de Dios” sugiere que Policarpo está reconrdando el texto de 1 Cor 6:9. Todo esto plantea un problema serio para la tesis de Dale Martin.

¿Cuán convincentes son los pasajes que cita Martin sobre arsenokoitês?

El primer texto que Martin trae a colación es Oráculos Sibilinos 2:73, donde en algunas versiones la prohibición “No practica la homosexualidad” aparece entre el robo de semillas (2:71) y la infidelidad a las confidencias (2:73b), en un largo pasaje de temas económicos sin otra referencia al sexo. Sin embargo, de todo este pasaje Alejandro Díez Macho, respetado autoridad en materia de escritos apócrifos, dictamina que “la evidente interpolación de los vv. 56-118, tomada burdamente del Pseudo-Focílides” no merece considerarse parte de OrSib 2, por lo que decide omitir toda la interpolación de su versión de OrSib 2 para la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).[7] En el original de “Las Sentencias” de Pseudo-Focíldes, fuente de la larga interpolación, la prohibición de homosexualidad aparece en su debido lugar, en un extenso pasaje sobre el sexo (Charlesworth II:581). La anomalía de OrSib 2:73 no es más que vestigio de un interpolador tan confundido que ni pudo introducir bien su interpolación.

El segundo pasaje citado por Martin es Hechos de Juan (AcJn) 36. Se trata de un largo discurso, confirmado por la sanidad divina colectiva de unas ancianas muy enfermas, llamando a los varones de Éfeso a arrepentirse y convertirse a Cristo (pgr 33-36). Se dirige a ellos como “presos de la incredulidad y esclavizados por deseos vergonzosos” (pgr. 33), El predicador pasa de tema en tema casi sin relación lógica o temática. Contrario al argumento de Martin, el documento no da otra lista de pecados sexuales en la que no incluye la homosexualidad. Solamente menciona, en párrafo 35, el adulterio, después del orgullo por la belleza física y antes del pecado de negarse a ayudar a los pobres.[8] Menciona dos veces, por separado, el pecado de gloriarse en la riqueza. Termina con dos listas finales, una de vicios variados y otra de personas, separadas por un llamamiento al arrepentimiento[9]. El análisis de todo el discurso deja muy dudosa la interpretación de Martin.

En tercer lugar Martin apela a Teófilo de Antioquía, ad Autólico 1.2 pero de nuevo hay serios problemas textuales. Ruiz Bueno, en Padres Apologistas Griegas de la BAC (Madrid 1954) defiende el texto de Bardy y Sender (rechazado por Martin) y lo escoge para su traducción (p.766-767). Como especie de requisitos morales para conocer a Dios, Teófilo desafía al pagano Autólico a demostrar que él no es moijos, pornos ni arsenokoitês.[10]

Martin mismo reconoce que su tesis tiene serias dificultades con los pasajes de Hipólito y Bardesanes. Al fin de tanta investigación, el argumento de la colocación de arsenokoitos en las listas de vicios convence menos que las evidencias lexicográficas del término mismo, que Martin descarta muy ligeramente, y el importante testimonio de Pol. 5.3, que Martin ni menciona. Estos frecuentes problemas textuales subrayan lo precario del argumento sólo del posicionamiento de determinados términos en supuestas listas de vicios.[11]

Crítica exegética sobre malakós:

Antes de analizar el significado de malakós, Martin analiza la historia de las traducciones del término en inglés. Las versiones impresas más antiguas lo traducen con “weakling” (“debilucho”; Tyndale 1534; Coverdale 1535; Cranmer 1539). Del fin del siglo XVI hasta el XX, la traducción preferida en ingles era “effeminate” (Versión del Rey Jaime, 1611), pero igual que con arsenokoites, a partir de mediados del XX ocurre un cambio curioso: desaparece la traducción “afeminado” para ceder el lugar al empleo de términos sexuales como “sodomita”, “pervertido” o “prostituto”. La conclusión, según Martin, es que “este viraje en las traducciones no resultó de las evidencias filológicas sino de cambios en la ideología sexual”.

Para contextualizar este argumento desde América Latina, sería necesario analizar las traducciones bíblicas al castellano, para ver si era parecido o diferente el desarrollo de la ideología sexual en los países de habla hispana. Por otra parte, los idiomas son muy dinámicos y viven en constante evolución, sobre todo en las connotaciones sociales y sicológicas de los términos (la sociolingüística). Además. entre los años 1600 y 1950 ocurrieron cambios revolucionarios en la lingüística y la filología (papiros de Egipto, rollos de Qumrán) que afectaron grandemente las traducciones bíblicas.

Martin inicia su exposición de malakós explicando que entre los muchos significados que tiene, el elemento central común es la categoría de lo femenino, y la esencia de lo femenino es el ser penetrado. Según la antigua ideología sexual, señala Martin, “las mujeres existen para ser penetradas”. Por eso, “un hombre que se dejaba penetrar… podría tildarse de malakós”.[12] Aunque Martin rechaza la interpretación de malakós como “participante pasivo” en una relación homosexual, afirma en repetidos pasajes esta íntima relación entre malakós y penetración sexual.

El campo semántico de malakós es vasto, siempre alrededor del eje “suave”. De las cuatro veces que aparece en el NT, las otras tres (Mt 11:8ab; Lc 7:25) se refieren a la ropa lujosa de los que viven en palacios. Entre otros significados de malakós en la literatura griega aparecen tierno, tímido, cobarde, perezoso, lujurioso y sensual. Viven con lujos, lo que produce decadencia y degeneración, con todos los apetitos fuera de control. En realidad, hay pocas cosas malas que no se incluyan en el empleo de este término. No significa homosexual, porque hay muchos malakoí que no lo son, pero por otra parte, todos los homosexuales penetrados eran malakoí. Por eso, este término en 1Cor 6:9 bien puede significar “homosexual”, y aun “penetrado”, pero no necesariamente, porque podría tener alguno de los muchos otros significados que le caben.

Martin afirma repetidas veces, con evidente satisfacción y placer, que un malakós puede ser un ardiente y apasionado heterosexual. “En el mundo antiguo”, escribe, “la afeminación se asociaba tanto con el sexo heterosexual como con el homosexual, o aun más”.[13] Afirma repetidamente que malakós se refiere mucho más a menudo a la sexualidad heterosexual que a la homosexual. Pretende demostrarlo por el método de “estudio de palabras” (word study) del término malakós, pero para documentar su “aun más” tendría que haber analizado todos los textos donde aparece la palabra.[14] Al contrario, Martin ha escogido los pasajes que parecen apoyar su tesis y omitido otros textos claves como Pol Fil 5:3.

De los pasajes citados por Martin para este argumento, la mayoría están alejados del mundo de Pablo en el tiempo (p.ej. Aristófanes, 400 a.C) y en cultura (comedias eróticas de Plautón; una novela romántica de Chariton) y difícilmente estarían en el campo semántico de malakós para Pablo a mediados del primer siglo. En otros argumentos de su estudio de esta palabra, Martin no da suficiente atención al contexto de los pasajes. Por ejemplo Filón, en su relato del desorden moral de Sodoma (de Abraham 133-138), describe primero la situación general de toda la población, incluso “los que buscan con pasión loca a las mujeres” (133-135a) y después denuncia el sexo entre hombres (135b-136). No dice que eran malakoi los que con pasión enloquecida seducían las esposas de otros hombres ni tampoco Filón aplica el término malakós a ellos.

Igualmente, del drama Ekklesiazusae (“Asamblea de las mujeres”) de Aristófanes, del que Martin cita la frase de una vieja a un joven, “Ven mi suavecito” (malakion), para invitarlo al sexo heterosexual, pero no aclara el contexto necesario para interpretar bien el uso del término. Como indica el título del drama, las mujeres de Atenas, inspiradas por la formidable Praxagora, se han vestido de hombres para invadir la ekklesia de la ciudad, tomar el poder y establecer un socialismo radical, hasta en el sexo. El sexo será totalmente abierto a todos y a todas, pero antes de tener sexo con su querida o querido, el varón tendrá que tener sexo primero con una vieja fea o la joven con un viejo nada atractivo, para acostarse sólo después con su novia o novio.[15] Las viejas tenían autorización legal para obligar a los varones a ir a acostarse con ellas.

En eso viene un joven que busca a su novia pero se encuentra con una vieja fea que pretende obligarle a tener sexo con ella, como exige la ley. Queda empatado el debate con esa primera bruja cuando entra una segunda vieja, aun más fea, y una tercera todavía más repugnante. En sus muchos argumentos para persuadir el joven a “cumplir la ley” y acostarse con ellas, las viejas emplean una gran variedad de epítetos, algunos cariñosos pero muchos irónicos. El uso de malakós por una de las viejas obviamente era un insulto con que se burlaba de él por no querer tener sexo con ella. Al final del drama el joven todavía no se ha acostado con nadie, al contario de la versión de Martin. Con las viejas no quiere, y con la joven no se lo permiten ellas[16]

Al fin de su largo análisis, Martin confiesa que no sabe con seguridad qué significan estos dos términos, pero se inclina a pensar que arsenokoitês probablemente se refiere a uno que hace daño al prójimo (quizá por explotación sexual) y que malakós probablemente significaba “afeminado”.

Conclusión:

Dale Martin ha articulado un argumento masivo contra las interpretaciones tradicionales, a menudo homofóbicas, de arsenokoitês y malakós. Aunque su estilo es dogmático y sarcástico, y sus argumentos, examinados críticamente, son tendenciosos y a veces claramente errados, su trabajo tiene mucho que enseñarnos en varios sentidos.

Un tema del pensamiento de Martin, repetido a lo largo de su artículo, llama mucho la atención. Lo propio de la mujer, insiste el autor, es el ser penetrada, mientras lo propio del varón es penetrar y eyacular. Entonces podemos preguntar, ¿No apoya eso la interpretación del malakós como el afeminado agente pasivo que es penetrado y el arsenokoitês como el agente activo (masculino) que penetra y eyacula? Martin ridiculiza esa interpretación con tremendo desprecio: los que afirman eso o son ignorantes, dice, o son deshonestos. Pensadores como F.F. Bruce y Gordon Fee merecen más respeto que eso.

Martin concluye su artículo con una advertencia, muy justificada, contra la explotación homofóbica de la Biblia. La exégesis fiel es un deber cristiano, pero la mejor exégesis puede ponerse al servicio del prejuicio y del odio. Martin cita unas palabras de San Agustín sumamente apropiadas para todos y todas: “Quien juzga haber entendido las divinas Escrituras o una parte de ellas, y con esta inteligencia no edifica este doble amor de Dios y del prójimo, aun no las entiende” (Sobre la doctrina cristiana 1.35.40).

¡En eso todos debemos estar de acuerdo!

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[1] Curiosamente, en todo el artículo ambas palabras vienen mal escritas, arsenokoites con un acento que no debe tener y malakós sin su debido acento. Para acceder al artículo mismo, en inglés, busque http://www.clgs.org/5/5_4_3.html , o digitar “Dale B. Martin arsenokoitês” en Google.

[2] Para conocer el estilo personal de Martin, su humor y sarcasmo y algo de sus propias experiencias sexuales, teclee http://www.clgs.org o escriba “Dale B. Martin Boswell lecture” en Google para la conferencia inaugural “John Boswell” en el “Center for Lesbian and Gay Studies in Religion & Ministry” en Berkeley, California.

[3] Martin apela a los escritos de Anton Vögtle, Die Tugend- und Lasterkataloge im Neuen Testament (1936), y de Ehrhard Kamlah, Die Form der katalogischen Parades im Neuen Testament (1964).

[4] Omito el ejemplo vulgar que alude a personas que comen excremento.

[5] Fuentes: diccionarios de Danker y de Liddell-Scott-Jones.

[6] Policarpo, en su larga vida (ca. 69-155), según Ireneo, fue discípulo del apóstol Juan y pudo vivir los acontecimientos de finales del primer siglo y primera mitad del segundo.

[7] Díez Macho, Apócrifos del Antiguo Testamento¸Tomo III pp.243,280. De los tres grupos de manuscritos de OrSib 1-2. solo el grupo Psi contiene esta larga interpolación, que falta en los manuscritos de los grupos Omega y Phi. Casi todos los manuscritos de pasaje son del siglo XV (Charlesworth 1:321,330).

[8] Aunque habla a varones, el autor menciona por aparte el adulterio de las mujeres. Es muy posible que los “deseos vergonzosos” del saludo inicial se refieran al pecado sexual, pero no está en ninguna lista.

[9] Estas dos listas finales son las únicas en todo el pasaje (pgr. 33-36).

[10] De las dos últimas fuentes citadas por Martin, (Hipólito, Refutación de todas las herejías 5.26.22 y Bardesanes, citado en Eusebio, Preparación para el Evangeligio 6.10.25 II-III) él reconoce que favorecen el significado de arsenokoitês como sexo entre dos varones, aunque sugiere ciertas reservas.

[11] No es lo mismo una serie de exhortaciones diversas y una lista de vicios, donde supuestamente rige la lógica temática de la colocación de los términos en que se basa el argumento de Martin.

[12] Martin explica en seguida que no todo malakós lo es por haber sido penetrado, aunque todo varón penetrado es un malakós. Eso favorce en cierto sentido la posibilidad de que el término en 1Cor 6:9 se refiere al participante pasivo.

[13] Como el artículo en Internet no señalaba las páginas, con una búsqueda de “heterosexual” se encontrarán varias citas en este sentido.

[14] Obviamente, no vienen al caso pasajes donde malakós significa suave, fino, tierno, tímido, etc, sino solo las referencias sexuales.

[15] La legislación aprobada por las mujeres, según el drama, no tomaba en cuenta el caso de relaciones homosexuales. El joven se muestra muy fuerte y decidido, sin características propias de malakia.

[16] Este análisis del drama se basa en la traducción en Great Books of the Western World, Tomo V (Chicago: Encyclopedis Britannica, 1952).

Sex in Leviticus

Publicado: julio 23, 2013 en Género, Teología

It’s part of a much broader teaching in Scripture.

Christopher J.H. Wright

Editor’s note: This article appeared as a sidebar to Wright’s “Learning to Love Leviticus,” part of CT’s July-August cover story on Grappling with the God of Two Testaments.

The law in Leviticus prohibiting sexual intercourse between men (18:22) comes in the same book that contains laws prohibiting foods that Israelites were to consider unclean (chapter 11). We eat shellfish today without any moral problems, so why should we treat this sex law as morally binding? Haven’t we outgrown all of that Levitical law anyway? Christians who insist on the sexual laws of the Bible are being inconsistent in not keeping all the other laws too. So goes one line of argument in modern debates about homosexuality. To this, three things must be said.

First, as I note in “Learning to Love Leviticus,” we no longer keep the food laws because the separation they symbolized (between Israelites and Gentiles in the Old Testament) is no longer relevant in Christ. But the ethical principles embodied in Old Testament laws on sexual relations (positive and negative) remain constant and are reaffirmed by Jesus and Paul in the New Testament.

Second, the argument would reduce the Bible to absurdity. The Ten Commandments come in the same book that commanded Israel not to climb the mountain. If we are told that we cannot with consistency disapprove of same-sex activity unless we also stop eating shellfish, then we should not condemn theft and murder unless we also ban mountaineering.

Third, and most important, the biblical discussion of homosexual behaviour begins not in Leviticus, as if the whole argument depends on how we interpret a single Old Testament law. When Jesus was asked about divorce, he would not let the argument get stuck around the interpretation of the law. Instead he took the issue back to Genesis. That is where we find the foundational biblical teaching about God’s purpose in creating human sexual complementarity—and it is very rich. It reflects God—male and female together being made in God’s image—and it provides the necessary togetherness and equality in the task of procreating and ruling the earth. This God-given complementarity is so important that God explains how it is to be joyfully celebrated and exercised—the union of marriage that is heterosexual, monogamous, nonincestuous, socially visible and affirmed, physical, and permanent (Gen. 2:24, endorsed by Jesus).

On that foundation, the rest of the Bible—in the laws and narratives, in the prophets and wisdom literature, in the Gospels and Epistles—consistently teaches that any other kind of sexual intercourse falls short of God’s best will and plan for human flourishing. (And we should note that the Bible has far more to say about all forms of disordered heterosexual sexual activity, including nonmarital and extramarital, than its prohibition of same-sex intercourse).

The law in Leviticus, then, must not be isolated, stuck alongside shellfish, and mocked into irrelevance. It is one small piece of a much larger and consistent pattern of whole-Bible teaching about the gift and joy and purpose and disciplines of our sexuality.


Ex-Gay Pride en EEUU

Día del Orgullo Exgay contra el ‘homofascismo’ del loby gay
Un activista ex-gay comienza un viaje de 10 días que acabará a Washington ante la Corte Suprema de los EE.UU en una concentración contra el ‘homofascismo “

WASHINGTON

 

McIntrey, un activista ex-gay, comenzó este pasado domingo una gira de 10 días que inició en Dallas, Texas, y que finalizará en Washington DC, como respuesta a las recientes amenazas contra los ex homosexuales, que han obligado a cancelar la primera “Marcha ExGay” programada para el 31 de julio, y que esperan celebrar en septiembre.
Los miembros de la comunidad de ex-gay habían pedido al presidente Obama poder proclamar sus derechos y conmemorar su mes como exgays, de la misma forma que se ha hace con la comunidad LGBT durante el “Día del Orgullo Gay” en junio.
Douglas McIntyre, co-fundador de “Homosexuales anónimos” dará conferencias durante los diez días de su gira, con una concentración final en Washington. Espera que “ex homosexuales, personas con atracción no deseada hacia personas del mismo sexo y sus familias y amigos se unan a él en Washington para exigir la tolerancia y la protección frente a las amenazas y hostigamientos que se está produciendo en contra de ex homosexuales.”
El plan consiste en reunirse frente de la Corte Suprema de los EE.UU. para que se sepa “que los colectivos de gays y lesbianas no son las únicas personas atacadas en este país por sus ideas sobre la orientación sexual.”
“Estamos cansados ​​de estar en la defensiva, por lo que vamos a ser activistas y reclamar nuestros derechos frente al loby gay que va con sus megáfonos gritándonos obscenidades, y llamándonos mentirosos y farsantes”, algo que califican de “homofascismo”.
ATAQUES Y APLAZAMIENTO La Ex-Gay Pride se iba a celebrar por primera vez en Washington este 31 de julio, pero se aplazó hasta septiembre después de múltiples amenazas dirigidas contra miembros de la comunidad ex gay y el Consejo de Investigación de la Familia (Family Research Council), que auspiciaba el evento.
Quieren realizar la Ex-gay Pride en Washington porque es la única jurisdicción en los Estados Unidos que reconoce a los ex homosexuales como un grupo protegido legalmente.
Doyle dijo que la anulación se debe a que él y otros organizadores estaban preocupados por la posible repetición de la reciente violencia que se produjo en Seattle, Washington, donde un grupo cristiano fue atacado por manifestarse en contra de la práctica homosexual.
“¿Cómo se atreven a atacar la Ex-Gay Pride del 31 de julio, intimidándonos y amenazándonos? ¡No vamos a tolerarlo más!” ha dicho un comunicado emitido por “La Voz de los sin Voz” (VoV), que defiende los derechos de los ex homosexuales.

Fuentes:  The Christian Post

Editado por: Protestante Digital 2013


  • One Table
    (Photo: Screengrab/OneTableFuller.com)
    Logo for OneTable, an LGBTQ student organization on the campus of Fuller Theological Seminary in Pasadena, Calif.
By Melissa Barnhart, CP Reporter

Mark Labberton, president of Fuller Theological Seminary in Pasadena, Calif., announced this week that the evangelical seminary’s willingness to allow OneTable, an LGBTQ student-led organization, to hold monthly meetings and sponsor campus events does not conflict with the institution’s policies and Christian moral beliefs and teachings.

In a statement shared with The Christian Post, Labberton said the administration welcomes “the opportunity to engage over vigorous issues of debate within the church and within culture,” and understands that their decision to allow an LGBT student organization on campus leaves the seminary “vulnerable to critique from a broad spectrum.”

OneTable, the LGBTQ student organization that was founded in 2012 by Chelsea McInturff and Samantha Curley, hosts monthly table fellowship meals and sponsors campus events, including film screenings, speakers and panels, and provides “safe spaces for students and faculty to engage in healthy and constructive conversations together,” according to the OneTable website.

Having received thoughtful questions about the seminary’s moral stance on issues pertaining to sexuality, specifically same-sex marriage and the purpose behind the LGBT student organization, Labberton said the seminary will continue to uphold its belief that premarital, extramarital and homosexual conduct are inconsistent with biblical teachings.

“Fuller’s position on same-sex marriage and behavior, reflective of our evangelical tradition’s reliance on the scriptures, affirms that every student, faculty member, administrator, and staff person at Fuller is expected to abide by the Community Standards that ‘premarital, extramarital, and homosexual forms of explicit sexual conduct [are] inconsistent with the teaching of Scripture.’ This position is clear,” Labberton emphasized.

He added that OneTable is one among 24 student-led groups at Fuller, and provides a “safe place to discuss issues related to sexuality and gender – issues that are vitally important, personal, and fraught with debate that is frequently divisive and contentious, not least in an evangelical context.”

According to Labberton, OneTable isn’t an advocacy group and the LGBT organization isn’t going to influence the seminary’s policies.

“[M]any evangelical and other churches are being asked questions related to sexuality by their congregations,” he commented. “As our students at Fuller train to become pastors and church leaders and for other vocations, issues about sexuality will likely be asked and discussed with some regularity. Our goal at Fuller Seminary is to help prepare our students to be able to minister lovingly, biblically, and faithfully on this and many other issues as well.”

Labberton noted that Fuller has always taught and discussed issues pertaining to sexuality, marriage and family, and will continue to do so in the classroom and in campuswide workshops.

Nick Palacios, president of OneTable, and McInturff and Curley, OneTable’s founding presidents, told CP on Thursday they believe that having access to the organization on campus will serve to “encourage, equip, and empower seminary students to engage in dialogue with the LGBT community, regardless of their personal or theological convictions.”

The OneTable presidents explained, “Jesus teaches us what relational ministry looks like, and we hope that OneTable is helping students to be more relational in how they think about their ‘other,’ in this case, the LGBT community. We do this by giving students the opportunity to share a meal with people who are different from them, while providing a safe space for people to listen, learn and ask questions.”

Palacios added that OneTable will “help students think about faith and sexuality from a broader perspective, one that includes each of us, not only the LGBT community.”

He continued, “We are all embodied, sexual beings and the blessing of the LGBT community and a group like OneTable is that the entire seminary community has the opportunity to think more theologically about their own sexuality, however they would define it.”

Thus far, the students said the Fuller community has responded positively toward OneTable, and reiterated that the purpose for having the organization at the seminary is to ignite a dialogue and understanding, not to change the seminary’s policies or advance any political agenda.

“We’ve encountered people from various beliefs and convictions regarding faith and sexuality, and my sense is that the community seems relieved to have a safe space to participate in this dialogue – to listen, to learn, and to meet people from different backgrounds and beliefs,” Palacios said. “Certainly, there is a lot of fear and skepticism around even having the dialogue, but we strive to be a place where everyone’s voice is welcome and necessary. The more people hear and trust this posture and approach, the more I hope they will join the conversation.”

The OneTable presidents also said they don’t believe the student-led organization runs counter to Christian doctrine, when asked this question by CP, and maintained that OneTable is “very much in line with Christian doctrine.”

“We also believe our approach is in line with Jesus’ relational ministry and a Gospel that models what it looks like to sweep from the margins,” they said.

Even though Palacios, McInturff and Curley believe OneTable is going to be a success at Fuller, they don’t believe they can prescribe that all Christian institutions should follow their lead.

“We’ve found a space and an approach that is working for our community and I hope other Christian communities take the time to discern what is best for them,” Palacios said. “This is a conversation and a community that is not going away, so I believe seminaries and universities must address the dialogue with faith, hope and love. But what that looks like is a question specific and contextualized for each community.”

 

http://www.christianpost.com/