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QUIÉN ES JESUS III

Jesús no sólo reconcilió al hombre con Dios, sino al ser humano consigo mismo, trayendo nueva visión de la mujer, de los niños, de la forma de ejercer autoridad.

Era Navidad y Dios llegaba al mundo personificado en un niño, lo cual resalta la importancia de estos en todo lo que había diseñado en favor del hombre. El Dios todopoderoso eligió venir al mundo siendo un niño, quiso mostrar su grandeza a través de lo pequeño, poniéndolo todo al revés, trastocando todos los valores de la época en favor de los más desfavorecidos como eran las mujeres, los niños, los extranjeros…

 

Pedro Tarquis. / M.Gala

De ellos dice Jesús en Mateo 18.3: “En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”, tomándolos en cuenta, es más, poniéndolos como ejemplo a seguir por nosotros los adultos. Suponemos que hay un contundente mensaje en estas afirmaciones. Y para ahondar más en el asunto, al responder a la compleja pregunta que se hacían sus discípulos, dice Marcos que se sentó y llamó a los doce, y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. Y que luego tomó un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos, les dijo: “El que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió“. Es como si dijera que el que recibe, ama, acoge, educa, enseña, escucha, consuela, da de comer, cura, discipula, busca a uno de ellos… por Él lo hace.

“Dejad que los niños se acerquen a mí… . Eso lo dijo Jesús. No hay metáfora en esa frase. Parece que nos dijera que seamos sus voces para preservar sus derechos, su dignidad.

De ese Jesús que pidió que no impidiesen que los niños se acercasen a él, hoy nos habla Pedro Tarquis, Director de Protestante Digital.

 

Pregunta.- Si hoy Jesús le preguntara, ¿quién crees que soy yo? ¿Qué le respondería?

Respuesta.- El creador y Señor del Universo, y salvador de mi vida.

 

P.- ¿Cómo y cuándo lo conoció? ¿Es para usted un amigo?

R.- En 1978. Me habló un amigo de su experiencia personal con un Jesús vivo y real y se me quedó el texto que me recalcó: “Jesús es El camino, La verdad y La vida, ¡nadie va al Padre sino a través de Él!”. Sentado en un Seat 600 en el Paseo de la Castellana, en un momento en que tenía todo lo que entonces soñaba, pero con un profundo vacío interior, entregué mi vida a Jesús y toda ella dio un giro increíble y feliz.

P.- ¿Hay evidencias históricas del paso de Jesús por la tierra? ¿Podemos los cristianos hablar de un Jesús histórico?

R.- Muchísimas, baste citar al historiador Flavio Josefo, judío y contrario a Jesús, por eso fiable en lo que relata de su historicidad como personaje histórico. Podemos dudar de si existió Platón o Julio César, pero no es serio dudar de si existió un judío llamado Jesús.

P.- ¿Por qué decimos los cristianos que Jesús es nuestro Salvador personal?

R.- Juan 3:16. De tal manera amó Dios al mundo que envió a su único Hijo para que todo aquel que en Él crea no se pierda mas tenga vida eterna. Esto se lo dijo Jesús a Nicodemo, de persona a persona.

P.- ¿Cómo puedo explicarle a una persona que no le conoce, que fue enviado por Dios para salvarle?

R.- Es tan simple como buscar en el fondo del corazón el mensaje sencillo que se recuerda en Navidad. Sólo que hay que creer que fue real, y que Dios sigue queriendo entrar en cada pesebre oscuro que es nuestra alma para llenarla de luz y de ángeles.

 

P.- En las Escrituras dice que Jesús es el intermediario entre Dios y los hombres. ¿Por qué piensa que muchos cristianos buscan otros intermediarios dejándole de lado?

R.- Cuando has experimentado la presencia y perdón auténtico de Jesús es imposible siquiera pensar en otro intermediario, además de que la Biblia dice en efecto que no hay otro. Quien actúa así no ha experimentado realmente la plenitud del perdón de Dios en Cristo Jesús.

 

P.- ¿Cuál fue la misión que se le encomendó al bajar a este mundo? ¿Es integral esta misión, es decir, incluye las necesidades básicas del ser humano, desde su necesidad de Dios, pero también su necesidad de alimento, educación, salud, relaciones, amor…?

R.- Salvación para la cultura judía es un concepto global; salvar del pecado es salvar de la injusticia, de la corrupción, del egoísmo, de la avaricia. Jesús no sólo reconcilió al hombre con Dios, sino al ser humano consigo mismo, trayendo nueva visión de la mujer, de los niños, de la forma de ejercer autoridad.

 

P.- ¿Por qué piensa que Dios le envió como si fuera cualquier ciudadano de a pie… Se esperaba a un rey poderoso que acabara con el yugo romano…

R.- Porque desde su nacimiento Jesús muestra los valores del Reino de Dios que nada tienen que ver con los humanos. Poder en la debilidad, grandeza en la sencillez, misión basada en la fe en Dios y no en el poder humano. Hacerse cercano a todos y no sentarse en un pedestal. Generosidad en vez de buscar posesiones. Idealismo contra materialismo…

P.- ¿Por qué Jesús se coloca como un marginado?… Come y bebe con pecadores, no tiene dónde recostar la cabeza… En fin se sale de los cánones.

R.- No creo que Él se colocase como marginado, sino que al negarse a marginar a nadie rompió el esquema de los marginadores y estos reaccionaron destruyéndole (más que marginándole). El sistema no admite que le rompan los esquemas.

P.- Mucha gente piensa que esa actitud choca con las situaciones injustas que se suceden en el mundo: pobreza, llanto, violencia, corrupción, desastres ecológicos… ¿Qué podemos decirles?

R.- La mayor parte de las desgracias del mundo son achacables al ser humano. Incluso en tragedias como el terremoto de Haití quienes murieron fueron los pobres con casa mal construidas. El propio Jesús y la Biblia dicen que el problema está en el corazón del ser humano. Por otro lado, hay una parte de injusticia, dolor y sufrimiento que sólo entenderemos más allá de esta vida. La Biblia dice que Jesús enjugará toda lágrima, y estoy seguro que lo cumplirá.

P.- ¿Qué significan las Bienaventuranzas pronunciadas por Jesús? ¿Quién es el hombre citado en las mismas?

R.- El mensaje del Reino de Dios, y sin duda es para quienes creen y siguen a Jesús, para que sepan qué atesorar y qué deben esperar sin temerlo ni perder de vista la meta.

P.- ¿Cómo podemos vivir las Bienaventuranzas aquí y ahora?

R.- Es vivir contracorriente siguiendo el mensaje de Jesús.

P.- ¿Se comprometió Jesús con la realidad que le tocó vivir?

R.- Plenamente. Revolucionó su mundo con su vida, y al planeta entero con su resurrección. Es difícil pensar en Derechos Humanos, democracia, trato justo a la mujer y los niños, etc. sin ver en Jesús su raíz histórica última. Eso sin hablar de la dimensión espiritual de salvación de la condenación por la culpa y sus consecuencias presentes y eternas.

P.- ¿Fue una estrategia el renunciar al poder que poseía? ¿Cuál fue su alternativa al dominio y poder e este mundo?

R.- Sin duda Él así lo decidió. Huyó cuando querían hacerle rey y volvió cuando sabían que iban a prenderle y crucificarle. Tenía clara su misión, y que era Rey pero no de la forma que las personas entendían. Su alternativa clara fue que autoridad es servicio, así lo expresó en varias ocasiones: “los reyes de este mundo se enseñorean de los demás, pero no será así entre vosotros, sino que el mayor será como el que sirve”.

P.- ¿Cómo encaja en lo anterior su muerte y posterior resurrección? ¿Cuál su importancia para el hombre?

R.- Es tal grado de entrega y amor, que sólo personas como Jhon Newton, el esclavista convertido a Jesús, ha podido expresar en Amazing Grace (Sublime gracia). La misericordia de Dios derrotando todo el odio, corrupción, egoísmo del ser humano, ofreciéndole el perdón sin mérito alguno por nuestra parte para merecerlo. El mundo, la Tierra y la Historia serían un auténtico infierno sin la resurrección de Jesús.

P.- Podemos concluir que el hombre es de suma importancia para Jesús, el Hijo, y para el Padre que lo envió. ¿Cómo debe entonces ser el papel de la iglesia frente al hombre y todas sus necesidades?

R.- Deberíamos decir que nada humano nos es ajeno, pero sabiendo vivir esa humanidad desde los valores, principios y mensaje del Evangelio. Al menos intentarlo con todas nuestras fuerzas.

P.- ¿Cuál debe ser la respuesta del hombre?

R.- Arrodillarse y creer. O pedir creer. Y actuar en consecuencia cuando el regalo de la fe llega a nuestro corazón.

P.- Se acerca la Navidad… Veo grandes preparativos. ¿Hemos entendido su verdadero significado?

R.- La mayoría de la sociedad celebra la Saturnalia romana con un barniz de Navidad. Navidad es todo lo que hemos hablado.

P.- ¿Cómo se celebra la Navidad en su casa?

R.- Muy sencillo. Ponemos alguna figura del Belén, algún año un arbolito de Navidad, la cena de familia; tenemos actos especiales en la iglesia donde invitamos a familiares y amigos. Pero sobre todo intentamos que la Navidad se celebre cada día del año como una realidad de Emmanuel, Dios con nosotros.

 

Finaliza la entrevista. Gracias, Pedro, por esta entrañable semblanza de Jesús, nuestro mejor regalo de Navidad.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34798/pedro_tarquis_para_jesus_autoridad_es_servicio


¿Quién es Jesús? II

Jesús no vino a aparentar nada ni hizo jamás distinción entre personas, y seguía un principio que sigue hoy también: visita y atiende a quien le abre su casa, su corazón.

Febe Jordá
Febe Jordá.

Continuamos hablando de Jesús, quien un día, como el que celebraremos dentro de poco, fue enviado por Dios Padre, a este mundo, e ingresó en él como un misionero que llega a una cultura distinta de la suya y hace todo por aprender el nuevo idioma, y se hace uno más y se interesa por conocer su entorno laboral y se encarna en él, al lado mismo de las problemáticas y del pecado del ser humano.

Tanto se identificó Jesús con nosotros, que sus padres tuvieron que hacer cola como cualquier extranjero que quiere empadronarse… Hizo todo, incluso sintió el hambre y el cansancio de las multitudes, el dolor de sus cuerpos enfermos… Leyendo los evangelios podemos percibir la realidad en la que Jesús tuvo que actuar, impartir sus enseñanzas y comprender por qué tuvo misericordia, sanó, restauró, devolvió la dignidad, propiciando una nueva vida; entendemos el por qué de su espíritu de servicio y de sacrificio que culmina con su muerte en la cruz dejando por sentado que él es el único camino para llegar a Dios.

Hoy hablamos de Jesús con Febe Jordà, escritora, pedagoga y directora de actividades de tiempo libre infantil y juvenil en cuanto a formación. Desde hace casi treinta años Jordà trabaja con niños y adolescentes en primera línea y forma parte de un equipo ocupado de la formación de personal titulado oficialmente para la educación de menores de edad en el tiempo libre. Además, imparte conferencias y talleres de escritura. Ha escrito dos libros.

 

Pregunta.- Si hoy Jesús le preguntara, ¿quién crees que soy yo? ¿Qué le respondería?

Respuesta.- Yo sé que Jesús es el Hijo de Dios, que vino a la Tierra y vivió entre los seres humanos como uno más, porque nos ama y quería acercarnos a Él.

P.- ¿Cómo y cuándo lo conoció? ¿Es para usted un amigo?

R.- Yo nací en un hogar cristiano, donde se vivía a Jesús de manera cotidiana y con sencillez, y se buscaba conocerle a través de la lectura de su Palabra, la Biblia. Siendo yo pequeña, con seis años, asistí a un campamento cristiano para niños y, uno de los días, se nos explicó la parábola de la oveja perdida: cómo al pastor le importa ésa que se había extraviado, cómo lo deja todo y la va a buscar. Y cuando la encuentra, hace una fiesta. Yo entendí que yo era esa oveja perdida, que mis pecados –sí, los de una niña, que insulta, que miente, que pega…- me alejaban del buen pastor, y que él había dejado el cielo para venir a buscarme. La conciencia de no dar la talla, y sin embargo el amor infinito de Dios, la posibilidad de arrepentimiento y perdón, fue lo que comprendí con claridad. En aquellos momentos yo no sabía cómo dirigirme a Dios para resolver esta cuestión de mi salvación eterna y, llorando, les pedí a mis padres que me ayudaran. Ellos propusieron que yo repitiera sus palabras en una oración, y lo que vine a decir fue algo así: “Señor, te doy muchas gracias por amarme tanto y haber enviado a tu Hijo a este mundo a morir por mí en la cruz. Te pido que me perdones todos mis pecados y, a partir de ahora, te entrego mi vida. Muchas gracias. En el nombre del Señor Jesús. Amén”. Desde ese día Jesús ha sido mi compañero y amigo en la vida.

P.- ¿Hay evidencias históricas del paso de Jesús por la tierra? ¿Podemos los cristianos hablar de un Jesús histórico?

R.- ¡Por supuesto! Es una de las cuestiones más relevantes. Es cierto que creemos en Jesús por fe, porque no le hemos visto, y por fe también en sus palabras de vida eterna y esperanza viva, porque comprendemos que son las que necesita nuestro espíritu. Sin embargo, Él apela a nuestro intelecto. Dios mismo, en toda la Biblia, nos hace considerar los temas, razonar, meditar y decidir. El mismo Jesús argumentaba y apelaba a la inteligencia humana en muchas ocasiones, cuando exponía sus enseñanzas o hacía sus declaraciones. No podía ser de otro modo, creo yo, pues los seres humanos somos sentimientos pero también somos seres racionales, y Él es nuestro diseñador y creador. Así nos encontramos con que hay, por ejemplo, registro escrito fuera de lo que son los documentos bíblicos, de que Jesús existió, porque lo recogen historiadores no cristianos, o evidencias arqueológicas de relatos bíblicos.

P.- ¿Por qué decimos los cristianos que Jesús es nuestro Salvador personal?

R.- Tiene que ver con la cuestión del pecado. Los seres humanos somos capaces de llevar a cabo las acciones más bellas, altruistas y desinteresadas que podamos imaginar, pero también las más perversas, dañinas y destructivas. Éste es el punto que la Biblia denomina pecado, el de no dar la talla de lo que se espera de nosotros, porque venimos ya con una tara de nacimiento: nacemos pecadores. La Biblia explica que la paga del pecado es muerte, y muerte en todos los ámbitos, no sólo la física. El término ‘muerte’ en este contexto significa separación, ruptura. Y es evidente que los seres humanos estamos enemistados los unos con los otros, con la naturaleza (que es nuestro hábitat natural y nos es hostil), y nuestro espíritu está roto por dentro. Muerte total, explica la Biblia. Jesús ocupó nuestro lugar muriendo en la cruz, pagó en nuestro lugar, y hay posibilidad de restauración para el que quiera: librados del pecado, de la culpa y de su poder sobre nosotros, y salvados de la muerte eterna, la separación definitiva de Dios. Uno decide de manera personal e intransferible si acepta o no lo que Jesús, el Salvador, hizo por él.

P.- ¿Cómo puedo explicarle a una persona que no le conoce, que fue enviado por Dios para salvarle?

R.- Puedo contar la historia que, bien pensada, no deja de ser asombrosa. La de un Dios todopoderoso, amoroso y justo (entre otros atributos) que crea un universo sorprendentemente diseñado, y que coloca al ser humano en el mejor lugar para él, y le favorece con mimo y delicadeza. Pero el hombre decide prescindir de ese Dios, y pretende engañarle, y arruina su vida, su familia, la Tierra y todo lo que tiene a su alrededor que hasta ese momento era perfecto y armonioso.

Si yo hubiera sido Dios, muy probablemente me hubiera desentendido del ser humano, puesto que éste me había rechazado. Pero el Señor supo combinar su amor y su justicia en lo que más adelante vendría a llevar a cabo Jesús en la cruz. La cuestión no es que el ser humano pecó al principio de la historia de la humanidad, sino que cada ser humano peca, lo llame como lo llame, y comete malas acciones, o habla lo que no debe o no es, o en su intimidad piensa maldades. La historia es asombrosa porque, visto objetivamente, el hombre no merecía ninguna molestia, ni por importancia en cuanto a tamaño en el cosmos, ni mucho menos después de lo que había hecho. Pero entró en juego el gran amor de Dios a su favor.

P.- En las Escrituras dice que Jesús es el intermediario entre Dios y los hombres. ¿Por qué piensa que muchos cristianos buscan otros intermediarios dejándole de lado?

R.- Porque no han entendido lo que dice la Biblia. Si el problema es el pecado, y la paga del pecado es la muerte, no ha lugar a otros inventos: quien pagó muriendo fue Jesús que, como era Dios, equivalía por todos los seres humanos. Porque esa es la cuestión, que el pecado nos separa irremediablemente de Dios, y no hay ningún ser humano que no haya pecado. Y aun si lo hubiera, un ser humano pagando con su vida sólo equivale por otro. Cuando se habla de otros intermediarios es que se ignora lo que está explicado sobradamente en la Palabra de Dios.

P.- ¿Cuál fue la misión que se le encomendó al bajar a este mundo? ¿Es integral esta misión, es decir, incluye las necesidades básicas del ser humano, desde su necesidad de Dios, pero también su necesidad de alimento, educación, salud, relaciones, amor…?

R.- El punto culminante de la misión de Jesús era morir en la cruz, pero su vida entera fue ejemplo de lo que debía ser un ser humano: mirando al corazón, compartiendo alegrías y atendiendo las inquietudes y las penas, por ejemplo; pero también atendiendo la salud, pues curaba enfermos, o la necesidad de alimento, dando de comer a multitudes; y revelando cosas espirituales y eternas que se nos escapan, pero que es necesario que conozcamos, con miras precisamente a nuestra salvación eterna y nuestra vida plena aquí.

P.- ¿Por qué piensa que Dios le envió como si fuera cualquier ciudadano de a pie…? Se esperaba a un rey poderoso que acabara con el yugo romano…

R.- Para que compartiera también todas las debilidades y miserias de los seres humanos, para que se identificara completamente con nosotros y, entonces, al haber pasado por lo mismo, pudiera comprendernos de manera cabal y atendernos con delicadeza en momentos de soledad, de dolor, de tentación, de pérdida, de necesidad, de cansancio… Y, además, en cuanto a que se le esperaba como rey liberador, sí lo fue: a nivel espiritual, al redimirnos del pecado –era el único que podía hacerlo. Él mismo dejó bien claro que ‘no había venido para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos’.

P.- ¿Por qué Jesús se coloca como un marginado?… Come y bebe con pecadores, no tiene dónde recostar la cabeza… En fin, se sale de los cánones.

R.- Jesús no vino a aparentar nada ni hizo jamás distinción entre personas, y seguía un principio que sigue hoy también: visita y atiende a quien le abre su casa, su corazón. Siempre estuvo por encima de hipocresías y conveniencias sociales o cualquier otra consideración que le alejara de alguien que le necesitara o quisiera estar con él.

P.- Mucha gente piensa que esa actitud choca con las situaciones injustas que se suceden en el mundo: pobreza, llanto, violencia, corrupción, desastres ecológicos… ¿Qué podemos decirles?

R.- Si el mundo se rigiera por lo que Jesús enseñó, por cómo dijo que debíamos vivir de manera personal y cómo dijo que debíamos tratar a los demás, ¡por supuesto que otro gallo nos cantaría! Lo que ocurre es que muchas veces ni los que se llaman cristianos siguen el camino trazado por Jesús: el amar al prójimo como a uno mismo hace que no te apropies de lo que nos es tuyo y que otro pase necesidad, por ejemplo; o que atiendas de manera prioritaria las necesidades básicas de las personas, como la comida, la vivienda, la educación, la salud… y no priorices otras cosas, muchas veces cuestionables; o el cuidar una Tierra que es de todos y de los que nos sucederán… Creo que no hace falta abundar aquí…

P.- ¿Qué significan las Bienaventuranzas pronunciadas por Jesús? ¿Quién es el hombre citado en las mismas?

R.- El bienaventurado, el feliz, el que está en paz, es el que sigue lo que Jesús indica, aunque parezca contradictorio a veces. Dios nos ha diseñado y nos da las ‘instrucciones de manejo para la vida’. Si las seguimos todo va mucho mejor que si las ignoramos o hacemos justo lo contrario. A veces me gusta pensarlo como si yo recibiera instrucciones para un iphone 6, con tantas prestaciones y posibilidades, pero yo decido, en mi libertad, usarlo dentro de la bañera…: ¡se me estropea fijo! Pues eso, que hay unas instrucciones que hacen que todo funcione mejor, empezando por nuestro corazón.

P.- ¿Cómo podemos vivir las Bienaventuranzas aquí y ahora?

R.- Una de las maneras sería pensar qué haría Jesús en tal o cual situación que se nos presente, viendo, por ejemplo, si estamos trabajando para la paz, para la justicia, con limpieza de corazón, etc.

P.- ¿Se comprometió Jesús con la realidad que le tocó vivir?

R.- ¡Evidentemente! Y desmarcándose de lo usual, como venimos comentando, lo cual le merecía en ocasiones la reprimenda de los líderes religiosos del momento. Pero Jesús siempre les argumentaba, ponía los puntos sobre las íes, concretaba qué era lo principal y qué lo secundario. Me gusta recordar que hacía milagros para curar a personas ¡en día de reposo! Los judíos eran un tanto hipócritas en eso: Jesús no debía sanar personas en sábado, pero ellos seguramente sacarían a uno de sus animales de un hoyo o de un peligro sin pensarlo mucho aunque fuera sábado.

P.- ¿Fue una estrategia el renunciar al poder que poseía? ¿Cuál fue su alternativa al dominio y poder e este mundo?

R.- Jesús usó el poder que poseía para demostrar que era quien decía ser, es decir, Dios humanado. Por eso hizo milagros que le mostraban como el Señor de la naturaleza y calmó tempestades; por eso sanó enfermedades y resucitó muertos, pues es el Señor de la vida; por eso se le sujetaban los demonios también.

Pero él lo que quería era ganar los corazones de las personas. No quiere a nadie siguiéndole a la fuerza, o sin convencimiento, o sin amor. Jesús quiere que se le responda y se le ame desde la libertad, tomando cada uno una decisión concreta.

P.- ¿Cómo encaja en lo anterior su muerte y posterior resurrección? ¿Cuál es su importancia para el hombre?

R.- La muerte de Jesús, que no deja de ser chocante (incluso sus enemigos, al pie de la cruz, se decían: “¿Cómo puede ser que Jesús salvó a tantos y a él mismo no se puede salvar?”), es el punto fundamental de todo lo que Él había venido a hacer: pagar con su vida por nuestros pecados (´la paga del pecado es muerte’). Pero… la muerte jamás podría vencer al autor de la vida, si es que su sacrificio en nuestro lugar había sido aceptado. Y fue aceptado por el Padre, y Jesús, nos dice la Biblia, vuelve a estar en el cielo con más gloria que antes, si cabe, por lo que hizo a nuestro favor. ¡Porque Jesús realmente, literalmente, resucitó es que tenemos salvación de nuestros pecados!

P.- Podemos concluir que el hombre es de suma importancia para Jesús, el Hijo, y para el Padre que lo envió. ¿Cómo debe entonces ser el papel de la iglesia frente al hombre y todas sus necesidades?

R.- La Iglesia debe, en primer lugar, proclamar esta buena noticia: ¡hay salvación en Jesús! Y no sólo porque el Señor lo dejó dicho como su última voluntad, sino también porque nos sabe mal, nos duele, que las personas se pierdan sin Dios y sin esperanza. A veces como iglesia nos despistamos y estamos por otras cosas, pero la buena noticia del evangelio debería estallarnos en las manos y, a través de nuestras palabras, a través del amor demostrado a nuestros semejantes en nuestros hechos, las personas deberían ver a Jesús en nosotros, y entonces desear buscarle.

P.- ¿Cuál debe ser la respuesta del hombre?

R.- El ser humano debe analizar estas cuestiones… y decidir. No se pueden pasar por alto porque, si lo que la Biblia dice es verdad, lo que está en juego es la vida que hay más allá de esta vida, la vida eterna, que puede ser con Dios y todas sus bondades, o alejada de Él, con la ruina eterna para nuestra alma.

P.- Se acerca la Navidad… Veo grandes preparativos. ¿Hemos entendido su verdadero significado?

R.- Afortunadamente hay personas que saben que Navidad no es comida y bebida, o regalos, o un ánimo bonachón y sensiblero por unos días, o nada de nada, sino que Navidad es la celebración del infinito amor de Dios por cada uno de nosotros. El niño Jesús que nació en Belén apuntaba a la cruz de infamia y humillación… en nuestro lugar. Navidad es el principio de una historia que nos afecta de manera personal, y es alegría, gratitud, honores y alabanzas para el Señor de todo.

P.- ¿Cómo se celebra la Navidad en su casa?

R.- Con encuentros entre familiares y allegados que, por la bendición de Dios, conocen en su gran mayoría este amor tan grande y le agradecen sus muchas bendiciones. También con celebraciones en la casa de Dios, la iglesia, que ama a su Señor y Salvador y quiere compartirlo generosa y festivamente con todo aquel que quiera oír.

Finaliza la entrevista. Gracias, Febe, por esta entrañable reflexión sobre Jesús, resaltando que lo dio todo por amor al hombre, para que éste tenga vida por toda la eternidad.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34732/febe_jorda_el_bienaventurado_es_el_que_sigue_lo_que_jesus_indica


¿Por qué vino Jesús como un ciudadano de a pie, “sin casa ni cuna”? Para conquistar el corazón de hombres y mujeres como nosotros, sin alarde ni pretensión-

Stuart Park

Se acerca la Navidad y ya las calles se llenan de luces, de júbilo, villancicos, bellos escaparates mostrándonos el regalo ideal… Pequeños y mayores están ansiosos por unirse a esta tradicional y bella celebración, ya que en estos días se recuerda un cumpleaños. Pero nos preguntamos si todos sabemos qué estamos celebrando realmente y quién es el homenajeado. Es por ello que hoy decidimos entrevistar al escritor Stuart Park para hablar con él de Jesús, el Hijo de Dios, el Verbo que se hizo carne y vivió entre nosotros con la misión de buscar y salvar lo que se había perdido. Park además es pastor de la Iglesia de la calle Olmedo 38 en Valladolid y dirige Ediciones Camino Viejo. Sus últimos libros son “La vida breve (El libro de Qohélet)” y “Siete palabras”.

 

Pregunta.- Si hoy Jesús le preguntara, ¿quién crees que soy yo? ¿Qué le respondería?

Respuesta.- Le respondería con las palabras del apóstol Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Es algo que no he dudado nunca, y Él lo sabe. En Jesús, como dijo el anciano Zacarías “nos visitó de lo alto la aurora, / Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; / Para encaminar nuestros pies por camino de paz” (Lc. 1:78-79). La presencia de Cristo se extiende como la luz de la aurora que va en aumento, como escribió el sabio Salomón, y mi conocimiento de Él ha crecido a lo largo de los años, aun en medio de tiempos de fuerte desazón.

 

P.- ¿Cómo y cuándo le conoció? ¿Es para Ud. un amigo?

R.- Nací en el seno de un hogar cristiano y no tuve una “conversión” dramática. Sí recuerdo haber orado a Jesús por la noche de niño al acostarme en la cama, pidiéndole que entrara en mi corazón. Repetía la misma oración noche tras noche, por si no la hubiera expresado con suficiente convicción, o por si no hubiera quedado claro que realmente quería que entrase en mi vida. Y así me quedaba dormido. Creo que Él entendió perfectamente mi ansiedad, y la ha entendido hasta hoy. Jesús es el amigo perfecto, que siempre está allí, y que no necesita anunciar su presencia o imponerse.

 

P.- ¿Hay evidencias históricas del paso de Jesús por la tierra? ¿Podemos los cristianos hablar de un Jesús histórico?

R.- Jesús de Nazaret es el personaje más acreditado de la Historia, pero no porque podamos encontrar sus huellas en la arena, los clavos de su cruz o los lienzos de su tumba. Las evidencias de Cristo son de otra índole. El testimonio de la Escritura contiene su propio poder de convicción, y la transformación de los discípulos tras la muerte y resurrección del Señor constituye una evidencia histórica insoslayable de su veracidad. Para mí, el Jesús histórico y el Cristo de la fe son una y la misma Persona.

 

P.- ¿Por qué decimos los cristianos que Jesús es nuestro Salvador personal?

R.- La obra redentora de Cristo tiene un alcance cósmico, universal. Involucra a toda la Creación, alcanza a gentes “de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apoc. 5:9), y abarca la Historia humana desde sus orígenes hasta la consumación final. Al mismo tiempo, cada ser humano es para Él de infinito valor. Jesús nos llama por nuestro nombre. Es el buen Pastor que conoce a sus ovejas, y dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Jn. 10:9).

 

P.- ¿Cómo puedo explicarle a una persona que no le conoce, que Jesús fue enviado por Dios para salvarle?

R.- En primer lugar, nuestra vida tiene que ser coherente con la fe que profesamos. Si no, no pasaremos nunca de la discusión polémica o la dialéctica meramente intelectual. El poder de persuasión de los propios Evangelios resulta imprescindible para llevar a nuestros amigos a la fe. El Jesús que dialoga con los hombres y mujeres de su tiempo en el Evangelio según San Juan, por ejemplo, es una Persona sublime que vencerá la resistencia de cualquier interlocutor sincero, y alumbrará su horizonte espiritual.

 

P.- ¿Qué es la Vida Eterna?

R.- Creo que la mejor respuesta que puedo dar es la que dio su propio Autor: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3). Prefiero no ampliarla, sino invitar a la reflexión.

 

P.- En las Escrituras se dice que Jesús es el intermediario entre Dios y los hombres. ¿Por qué piensa que muchos cristianos buscan otros intermediarios dejándole de lado?

R.- No puedo responder por otros, Jacqueline. Seguramente quienes así actúan, piensan que no están dejando de lado a Cristo, y actúan con sinceridad y fe. Ahora bien, el apóstol Pablo es muy claro: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Tim. 2:5); y el propio Señor Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6). Si el Hijo tiene acceso directo a su Padre, pensándolo bien, ¿no sería deshonroso, además de inútil, intentar acceder por otra vía?

 

P.- ¿Cuál fue la misión que se le encomendó al bajar a este mundo?

R.- En la sinagoga de Nazaret Jesús leyó este texto: “El Espíritu del Señor está sobre mí, / Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; / Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; / A pregonar libertad a los cautivos, / Y vista a los ciegos; / A poner en libertad a los oprimidos; / A predicar el año agradable del Señor”. Y dijo: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lc. 4:18-21). El Señor descendió no para hacer su propia voluntad, sino la voluntad del que le envió (Jn. 6:38), y dijo: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:40).

 

Escena de ‘La Natividad’ (2006)

P.- ¿Por qué cree que Dios le envió como si fuera cualquier ciudadano de a pie? Se esperaba a un rey poderoso que acabara con el yugo romano…

R.- Jesús no vino para instalar una teocracia, ni sentarse en el trono del César, ni ocupar el gobierno de ningún reino terrenal. “Mi reino no es de este mundo” –dijo−. El malhechor arrepentido, al leer las palabras clavadas en la cabecera de la Cruz, y observar el regio comportamiento del Crucificado, lo vio con claridad: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:42-43). ¿Por qué vino como un ciudadano de a pie, “sin casa ni cuna”? Para conquistar el corazón de hombres y mujeres como nosotros, sin alarde ni pretensión.

 

P.- Jesús deja el hogar y la familia y adopta otra conformada por sus seguidores. Cualquiera diría que es un mal ejemplo. ¿Cómo podríamos explicar este hecho?

R.- Es propio de la secta o grupo manipulador sacar a las personas fuera de su círculo íntimo, y destruir, si es posible, el núcleo familiar. Jesús no lo hizo nunca. Invitó a hombres y mujeres a seguirle, a veces a costa de la comodidad personal, y a veces a con el rechazo de su familia por causa de Cristo. Jesús amaba el hogar de Marta, María y Lázaro en Betania, y disfrutó de la hospitalidad de los discípulos de Emaús. Honró las bodas de Caná, donde transformó el agua en vino, y dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apoc. 3:20). El hogar y la familia simbolizan la más sagrada relación.

 

P.- ¿Por qué Jesús se coloca como un marginado? Come y bebe con pecadores, no tiene dónde recostar la cabeza, es un eunuco por causa del reino de los cielos. En fin, se sale de los cánones…

R.- Jesús disfrutó durante 30 años de la intimidad de un hogar modesto, piadoso y trabajador. Durante su ministerio público, en cambio, dependió de la generosidad y hospitalidad de otros. Su renuncia ha sido seguida por muchos discípulos suyos, pero a la mayoría se nos invita a ser testigos en el mundo del trabajo, en medio del vecindario y en la sociedad. Su siervo Pablo ejerció la profesión de fabricante de tiendas cuando pudo, y contó con la benevolencia de otros cuando era menester. Dijo: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad” (Fil. 4:12). Jesús era amigo de publicanos y pecadores “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). Preguntado por su “estilo de vida” tan poco ortodoxo, contestó que “la sabiduría es justificada por sus hijos” (Mt. 11:19). El que tiene oídos para oír, oiga. Es preciso ser sabio en todo momento y en cada situación.

 

P.- Mucha gente piensa que esa actitud choca con las situaciones injustas que se suceden en el mundo: pobreza, llanto, violencia, corrupción, desastres ecológicos… ¿Qué podemos decirles?

R.- Se nos insta a orar por nuestros gobernantes y colaborar en todo lo posible para mejorar el estado del mundo. Piénsese en el papel del parlamentario William Wilberforce en la abolición de la esclavitud en el imperio británico, por ejemplo, y de los incontables hombres y mujeres que, sean creyentes en Cristo, o no, se han esforzado en la medicina, la ciencia, la educación o la política en favor del bien común. Ahora bien, el cristiano es llamado también a ministrar  las necesidades del espíritu y el dolor del corazón. Esto es a lo que Jesús se refirió en la sinagoga de Nazaret.

 

P.- ¿Qué significan las Bienaventuranzas pronunciadas por Jesús? ¿Quién es el hombre citado en las mismas?

R.- Creo que las Bienaventuranzas caracterizan a todos los que son de Cristo: “pobres en espíritu”, porque no cabe en ellos el afán de protagonismo tan prevalente en nuestros días; “lloran” porque el cristiano no es un triunfalista ajeno a los problemas del mundo; “son mansos”, porque la fe cristiana no es compatible con la arrogancia o lucha de poder; “tienen hambre y sed de justicia”, porque lo material no satisface nunca; “son misericordiosos”, porque se saben pecadores; “son de limpio corazón”, porque sus móviles no son egoístas; “pacificadores”, porque aman la paz y huyen de la violencia o el conflicto; “padecen persecución por causa de la justicia”, porque el siervo no es mayor que su Señor; y así también todos los vituperados y perseguidos, que siguen en las pisadas de los profetas del Señor. El ejemplo supremo, Jacqueline, es Jesús.

 

P.- ¿Cómo podemos vivir las Bienaventuranzas aquí y ahora?

R.- Procurando ajustar nuestra conducta a la de Cristo, aun cuando fallamos a menudo, y fracasamos con estrépito, a veces. Cuando Jesús descendió del Monte de las Bienaventuranzas se encontró con un pobre leproso que se postró ante Él, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Me identifico con él, y con la respuesta que le dio el Señor (Mt. 8:3).

 

P.- ¿Se comprometió Jesús con la realidad que le tocó vivir?

R.- Se comprometió de manera total. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn. 1:14). Se acercó a los necesitados y sanó a los enfermos. Lloró ante la tumba de Lázaro y gimió en Getsemaní donde “estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lc. 22:44). No transigió ante las autoridades religiosas que buscaban su destrucción, ni claudicó ante el poder imperial de Roma. Desde la Cruz intercedió a favor de los que le daban muerte, pronunció palabras de salvación al malhechor arrepentido, e hizo provisión para su propia madre. Fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15). Nadie se ha comprometido con nuestra condición como Él.

 

P.- ¿Fue una estrategia el renunciar al poder que poseía? ¿Cuál fue su alternativa al dominio y poder de este mundo?

R.- Más que una estrategia, fue una necesidad. Si Jesús hubiese entrado en el mundo con un fogonazo de luz como en el día de la Creación, o hecho tambalear los cimientos de la Tierra con su poder, habría provocado la sumisión involuntaria de sus criaturas y sembrado el terror. Lo que hizo fue sentarse en una barca y hablar a las gentes del pueblo por parábolas. Quiso ganarnos por el poder persuasivo de su amor, aunque le costó la Cruz.

 

P.- ¿Cómo encaja en lo anterior su muerte y posterior resurrección?

R.- Con su muerte y resurrección Cristo burló a los poderes humanos y a las potestades espirituales, que se juntaron para darle muerte. Sorprendió, incluso, a los suyos, que tardaron en comprender el significado de su obra de redención. Murió para salvarnos del pecado, y resucitó para nuestra justificación.

 

P.- ¿Podemos concluir que el hombre es de suma importancia para Jesús, el Hijo, y para el Padre que le envió? ¿Cómo debe ser el papel de la iglesia frente al hombre y todas sus necesidades?

R.- La conclusión es acertada. Escribió S. Juan: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (3:16). En cuanto al papel de la iglesia, recordemos las palabras de Jesús a sus discípulos después de la Resurrección: “Como me envió el Padre, así también yo os envío”. Recuerdo un mensaje sobre este texto del australiano Stacey Woods, veterano de la obra entre universitarios, en La Granja de San Ildefonso, y no lo he olvidado nunca. Aquí, en esencia, está resumida la misión de la iglesia hoy.

 

P.- ¿Cuál debe ser la respuesta del hombre?

R.- S. Juan, a lo largo de su Evangelio, plantea las pretensiones de Cristo en términos de un juicio (que culminaría en la farsa judicial ante las autoridades religiosas del Sanedrín). En los capítulos 5 y 6 Jesús, el Acusado, reúne a sus testigos: Moisés, dador de la Ley; las Escrituras; las obras que hacía; el testimonio de su Padre y su propio testimonio. Luego invierte los términos. No tardamos en ver que en realidad Jesús es quien interroga a sus enemigos y detractores, y que Él será su Juez. Exige una respuesta y cada hombre debe decidir. He aquí el veredicto anticipado del Juez: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a juicio (así literalmente), mas ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

 

P.- Se acerca la Navidad… Veo grandes preparativos. ¿Hemos entendido su verdadero significado?

R.- Me gusta mucho la Navidad, la fiesta, los regalos, el ambiente familiar. En medio de las imágenes de los horrores de la guerra, la violencia, el abuso y la corrupción que nos asaltan a diario en los medios, es bueno tener momentos de celebración y regocijo, si lo permite la ocasión. Pero el mundo sigue impertérrito su curso. No nos engañemos. Debemos tener presente la realidad de Cristo todos los días de nuestra vida. Son de admirar las iniciativas a favor de los pobres y marginados que se llevan a cabo en estas fechas, reflejo del amor de Dios. Nos lo recuerdas tú, Jacqueline, con tu encomiable implicación social. En este mismo medio nos lo recuerda fielmente semana a semana Juan Simarro, en su columna De par en par, y Alfredo en sus agudas reflexiones bajo el lema El sol de los ciegos. El verdadero significado de la Navidad lo conoce la conciencia de cada cual.

 

P.- ¿Cómo se vive la Navidad en su casa?

R. Se vive con alegría, en familia. Mis primeros recuerdos de la infancia son de una expectación desbordante. Despertábamos a nuestros padres a las 4 de la madrugada para enseñarles los regalos que ellos mismos habían colocado al pie de la cama un par de horas antes, y este ambiente se ha vuelto a vivir primero con nuestros hijos, y ahora con nuestros seis nietos. Solemos disfrutar de un desayuno especial de sopa de avena con crema y azúcar moreno alrededor de la chimenea, antes de pasar a la ceremonia de la entrega de regalos al pie del árbol de Navidad. Ver la alegría de los pequeños no tiene precio y compensa todo el ajetreo de estas fechas. La comida consiste en pavo relleno con coles de Bruselas, salsa de arándano, puré de patatas y verduras, seguido de Christmas pudding (budín de Navidad debidamente flambeado) y dulces. No puede faltar la música (mi padre solía poner el Mesías de Händel, una costumbre que intentamos conservar, aunque no siempre con éxito). Ante todo, es un tiempo de recuerdos, y de gratitud.

 

Finaliza la entrevista. Gracias, Stuart, por aceptar colaborar con esta entrevista, hablando de alguien muy especial para los cristianos, como lo es Jesús, nuestro amigo más fiel. No hay otro como él. Esperamos que muchos quieran conocerle también. ¡Feliz Navidad!

 

http://protestantedigital.com/magacin/34670/Stuart_Park_Jesus_el_amigo_perfecto

La dinamita de María

Publicado: diciembre 21, 2014 en Conciencia, Historia, Iglesia, Missio Dei, Teología

El Magnificat de María es uno de los textos más subversivos de la historia. En él se presentan tres grandes revoluciones de Dios.

María y Elisabet, en la película ‘Natividad’.

“Magnificat” es la primera palabra traducida al latín del texto del evangelista Lucas (1:46-55). Se trata de la respuesta de la virgen María a su parienta Elisabet: Engrandece mi alma al Señor (Magnificat anima mea, Dominum, según la Vulgata latina). Todo este pasaje es como un canto lírico sobre la bienaventuranza de aquella joven hebrea tan singular.

La virgen María ha sido definida como “el icono de la Iglesia católica”. Desde la Edad Media, se la ha considerado, siguiendo Apocalipsis 12, como una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona formada por doce estrellas. Aunque hoy la mayoría de los teólogos coincide en que estos textos se refieren a la Iglesia, no a María. Todo esto, unido a la adoración que se le rinde y a considerarla como intercesora entre Dios y los hombres, ha hecho que el mundo protestante se vuelque hacia el extremo opuesto y hable muy pocas veces de María.

Sin embargo, debemos reconocer que María fue una mujer entre las mujeres, elegida por Dios en un contexto de humildad y vida ordinaria. Más que “una mujer vestida de sol”, el evangelio presenta a María como una muchacha que “camina de prisa a la montaña” para contarle a su parienta Elisabeth que también lleva un hijo en el vientre. El encuentro, entre dos futuras madres, ocurre a través de la complicidad y coincidencia de aquello que portan en sus entrañas. Finalmente Dios se ha metido de lleno en la historia de los hombres. Lo humano se hace portador de lo divino. Sacralidad y profanidad se confunden en un ser de carne y hueso. El cuerpo de María se hace tabernáculo de la divinidad. Dios tiene prisa por salir al encuentro del hombre, y elige, para acortar el camino, una vía terrestre. Se deja transportar por una sencilla peregrina de la fe, desconocida, pobre y humilde.

María de Nazaret es una criatura que ama el silencio, que elige la sombra y el ocultamiento. Al contrario de lo que las tradiciones y los folklores religiosos han hecho después de ella, María es quien no aparece nunca en primer plano. Su presencia está siempre bajo el signo de la discreción. No estorba para nada. La Madre desaparece totalmente en el Hijo y es el Verbo quien tiene que hablar, no ella.

En las bodas de Caná dirá: “Haced lo que él os diga”. Jamás dice “escuchadme a mí”, sino “escuchadle a él”. El evangelio está más cargado de sus silencios que de sus palabras. No hay apariciones de la Virgen en los evangelios. Eso fue inventado mucho después. Hemos de aprender a escuchar el silencio de María porque, a veces, cuando nosotros callamos, Dios habla.

¿Cuál es la paradoja principal de María? En ningún otro lugar podemos apreciar tan bien la contradicción de la bienaventuranza como en la vida de esta sencilla mujer. A ella le fue otorgado el gran privilegio de ser la madre del Hijo de Dios. Era normal que se asombrase y se llenase de gratitud por lo que le había ocurrido. Sin embargo, esta enorme bendición iba a quedar contrarrestada por una espada de dolor que traspasaría su alma. La de ver a su pequeño Jesús, treinta y tres años después, ejecutado en una cruz romana, la muerte más cruel y deshonrosa que existía en aquella época. Cada vida humana es también una existencia paradójica, llena de claros y oscuros, de alegrías y tristezas, de bendiciones, pero también de maldiciones. El hecho de ser cristianos, de confiar en las promesas del Señor, no nos elimina automáticamente los sufrimientos. Puede proporcionarnos valor, esperanza y ánimo para superarlos y acostumbrarnos a ellos, pero no nos los ahorra.

María fue de prisa a casa de Elisabeth porque en Nazaret no tenía con quién hablar de lo que llenaba su corazón. Deseaba que su parienta le confirmara las palabras del mensajero divino: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Bienaventurada la que creyó. No puede haber autentica fe si ésta no produce felicidad, ni tampoco puede haber verdadera felicidad sin el don de la fe.

Sin embargo, esta gran bendición iba a ser la espada que atravesara su corazón. María tendría que ver algún día a su querido hijo colgando de un madero. Y es que ser elegido por Dios casi siempre significa, al mismo tiempo, una corona de alegría pero también una cruz de tristeza y dolor. La realidad es que Dios no elige a las personas para su tranquilidad o comodidad, ni para fomentar su orgullo sino para tareas que exigen todo lo que la cabeza, el corazón y las manos puedan dar. Dios señala a las personas para usarlas en su ministerio. Cuando tomamos conciencia de la brevedad de nuestra vida, en relación a la eternidad que nos espera, las penas y dificultades que se pasan por servir a Dios, no son motivo de lamentación o queja sino que pueden convertirse en nuestra mayor gloria delante del Señor porque todo lo sufrimos por amor a él. Puede que, en ocasiones, esto nos resulte difícil de entender, sobre todo cuando estamos atravesando momentos complicados de prueba, pero debemos recordar siempre que los sufrimientos por Jesucristo son nuestra auténtica gloria. No es que los padecimientos sirvan para ganarnos el cielo, eso ya nos lo proporcionó él al morir en la cruz, pero sí es verdad que los sinsabores que experimentamos como cristianos se unen a los que sufrió el Maestro en su vida terrena. Como les dice Pedro a los cristianos primitivos que sufrían la persecución: Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido… sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría (1 Ped. 4:12-13).

La alegría, el gozo, la satisfacción personal de María al sentirse elegida por Dios eran sólo una cara de la moneda. La otra cara fue la espada dolorosa que atravesaría su alma cuando viera a Jesús crucificado. Él no vino para que la vida de los cristianos fuera más fácil aquí en la tierra, sino para hacernos más grandes, más fuertes, más humanos, más generosos, más humildes, menos vanidosos, menos altivos y más perdonadores. Esta es la paradoja de ser elegidos por Dios. Comporta la alegría más grande pero también la mayor responsabilidad.

El Magnificat de María es uno de los textos más subversivos de la historia de la humanidad porque se refiere a tres grandes revoluciones de Dios. La primera se encuentra en el versículo 51 del primer capítulo de Lucas: Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Se trata de una revolución moral. El cristianismo es, en realidad, la muerte del orgullo porque invita a reconocer, como le ocurrió a María, el tremendo contraste que existe entre su pequeñez de esclava y la grandeza de Dios. Si van a felicitarla y proclamarla dichosa todas las generaciones, no es por su santidad o por sus méritos personales, sino por el carácter extraordinario del niño que lleva en sus entrañas. No podemos ser elegidos por Dios, es imposible ser herramientas eficaces en sus manos, y seguir albergando orgullo personal en nuestras vidas.

La soberbia insolente es el enemigo principal del plan divino. El principal error humano consiste precisamente en esto, en sentirse orgulloso de uno mismo y por lo tanto, no dar a Dios lo que es de Dios. Por eso el apóstol Pablo la emprende contra la doctrina judía de la justicia de las obras, atacando la autosuficiencia del hombre religioso que se basaba en la observancia de la Ley. Aquella pregunta retórica que Pablo lanza a los romanos (Ro. 3:27): ¿Dónde pues está el orgullo? Queda excluido ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Y en 1ª Corintios 1:31 dice: El que está orgulloso que lo esté del Señor o el que se gloria, gloríese en el Señor. Los cristianos sólo podemos sentirnos orgullosos de nuestra debilidad porque sólo en ella se hace patente la fuerza de Dios. Como también afirmaba Pablo: Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo (2ª Cor. 11:9).

La segunda revolución es social: Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes (v. 52). El cristianismo de Cristo da por finalizados los títulos y prestigios mundanos. Cuando tomamos conciencia de lo que Cristo hizo por todos los seres humanos, no podemos albergar la idea de que unas personas son valiosas y otras carecen de valor. Las escalas y los rangos sociales desaparecen delante del Señor de señores.

Por último, la tercera revolución tiene un marcado acento económico: A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos (v. 53). Una sociedad no cristiana es la que sólo procura adquirir bienes materiales y obtener cuanto más mejor. Por el contrario, una sociedad cristiana sería aquella en la que nadie se animara a tener demasiado, mientras otros tuvieran demasiado poco. Es evidente que nuestra sociedad no tiene esos valores cristianos. Si los tuviera, no habría indigentes durmiendo en cajas de cartón. Si la sociedad fuera cristiana, no se permitiría que los banqueros estuvieran amasando increíbles fortunas, mientras otras personas no disponen de lo más elemental para vivir.

El aparente encanto poético de este canto de María es, en realidad, dinamita pura que hace estallar en mil pedazos la sociedad injusta y materialista que hemos construido entre todos. El verdadero cristianismo engendra una revolución en cada ser humano y como consecuencia una revolución en el mundo entero. Pero, si Cristo no cambia nuestra vida, nada podrá hacerlo.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34790/la_dinamita_de_maria

Exodus-Más reyes que Dios

Publicado: diciembre 15, 2014 en Cine, Historia, Teología

exodus-gods-and-kings

Disfruto de películas de Ridley Scott. A menudo se produce reales “guy” películaspesado en la testosterona, el heroísmo, la esgrima, la valentía y grandes acabados que resuelven los conflictos clásicos entre el bien y el mal. Admiro sus ataques sutiles sobre la injusticia sistémica y su celebración de mujeres fuertes y heroicas. Aprecio su interpretación de héroes profundamente erróneas, que en última instancia tienen éxito no por sus habilidades de liderazgo, sino más bien su integridad, auto-sacrificio por el bien común y el compromiso con la verdad. Dioses y Reyes sigue en la misma vena.

En resumen, es una película muy buena. Es un bien filmado, regalo visual (la versión en 3D es la pena del gasto extra) con fuertes actuaciones de los actores. El tema debe ser una foto “épica” y da un valiente esfuerzo para estar.

Aquí está el chasco: ¿Cuándo un cineasta quiere demostrar la confianza o el coraje para contar las historias reales de estas películas bíblicas las  titulan después?

Soy favorable a los argumentos esgrimidos por algunos en relación con la película de Darren Aronofsky en Noé (que tenía mucho menos de una conexión con el relato bíblico de Éxodo de Scott.) Entiendo por qué y cómo ciertas historias o ideas juegan mejor sólo si ciertos dispositivos temáticos son añadidos o líneas argumentales adaptados. Sin embargo, lo que Scott y Aronofsky no parecen darse cuenta es que muchos de nosotros que crecieron con estas historias creen, y realizan pruebas en nuestras vidas del poder de transformación de estas que historias ejercen. No hay ningún problema, incluso aconsejable, para permitir que los eventos principales de estas historias hablan por sí mismos. A menudo, nuestro primer encuentro con estas historias vino de un sacerdote, pastor o rabino que, a pesar de muy poca formación dramática, estilo retórico, o el ingenio creativo, fuerón transportados el impacto de estas ideas con efecto mensurable.

La Toma del Moisés de Scott. Ha sido representado como un guerrero, de principio a fin. Sin embargo, la historia bíblica capta que Moisés al  lado de los más humildes (a menudo traducido como “mansos” o “humilde”) hombres (Números 12: 3). Para Scott, la humildad llega cuando se enfrenta el ejército de Faraón en la cúspide del Mar Rojo. El Moisés de Scott aparece humilde después de criticar la acción de Dios a través de las plagas y todos sus intentos fallidos de llevar a la gente. Sólo entonces él tira su espada del poder. La historia bíblica describe largas conversaciones íntimas de Moisés con Dios que lo forman en el tipo de líder que se requiere para su tarea. Creo que a Scott podría haber transmitido magistralmente esta en la película al igual que la preparación y el desarrollo del carácter de Scott retrata maravillosamente en algunas de sus otras películas.

Lo que Scott y las representaciones de Aronofsky se pierden, y lo que la gente como yo lamentamos, es que el personaje principal en estos relatos bíblicos es Dios.

Las historias ponen de relieve el carácter y la fidelidad de Dios. No son principalmente acerca de las luchas de poder, la violencia, la liberación socio-económica, fenómeno natural que ocurre frente a los milagros sobrenaturales, ni siquiera sobre la libertad de la esclavitud. El tapiz bíblico es más de un autorretrato de Dios reflejada en contra de la lona de toda actividad humana. Sin embargo, en estas adaptaciones, el Dios de obtener muy poco tiempo en pantalla, no la formación del mucho carácter, y rara vez se presenta como bueno, mucho menos heroica, todo lo cual está muy lejos de lo que representan las historias originales y por qué existen.

Humildemente sugiero a los directores y escritores que narran acontecimientos bíblicos para permitir que los convincentes del drama, tensión, los matices, la ironía, la tragedia, la humanidad, y las maravillas de la bíblica representa a permanecer primaria futuras. Estas historias se conectan. Ellos han demostrado ser una generación tras otra, incluso cuando se le dijo en el más rudimentario de maneras. No descuento, luego diseccionar, adaptar, y finalmente volver a infundir una historia o motivo diferente en estas historias. Confía en ellos. Son tan irreductible como son infinitamente capaces en su capacidad de agregar valor a la vida humana. Por edades, se han involucrado y ha revelado verdades esenciales sobre la existencia humana, la naturaleza de nuestro mundo, lo que es bueno y verdadero, lo que es malo y doloroso, y los fines para los que la vida puede y quizás debe ser vivida al máximo. Su longevidad solo exige un mayor nivel de respeto.

Os animo a ir a ver la película. Disfrútalo por lo que es, una película con momentos maravillosos, ideas e imágenes para inspirar y desafiar. Pero entonces va a leer la interpretación de la vida de Moisés de Eugene Peterson en el mensaje. Después de lo cual, os animo a pensar profundamente acerca de que la visión de Dios, y que la representación de estos eventos, habla más conmovedora de la condición humana y los problemas potenciales y las caras de la humanidad en nuestro contexto contemporáneo.

Ojalá a Scott haya compartido la confianza de los cristianos y los Judios en el poder transformador de la historia original de cambiar los corazones y las mentes. Como Hollywood continúa produciendo películas basadas en la Biblia, por mi parte, nos gustaría ver estas viejas historias inalteradas, primero contadas alrededor de fogatas y mesas familiares, cobran vida en la pantalla envalentonado con los talentos y habilidades milagrosas casi ilimitadas de artistas que manejan el mejor de la moderna la tecnología. Y tal vez, un día, Dios obtendrá un Oscar a largo retraso.

O por lo menos un rol de miradas.

Gary Black Jr. es profesor asistente de teología en la Universidad Azusa Pacific. Su último libro, fue coautor con el fallecido Dallas Willard, es la Divine Conspiracy Continúa: Cumplir el Reino de Dios en la Tierra.

 

http://www.christianpost.com/news/exodus-gods-and-kingsmore-kings-than-god-131134/



Ciencia y Biblia

El épico pasaje bíblico, que la película “Exodus” ha vuelto a poner de actualidad, pudo haber sido provocado por fuertes vientos

FUENTES ProtestanteDigital AUTOR Redacción P+D EE.UU. 
Exodus Éxodo

La separación del Mar Rojo es uno de los relatos bíblicos más épicos, emocionantes y legendarios. Una escena que con todo tipo de modernos efectos especiales, podemos ver en la nueva superproducción «Exodus» de Ridley Scott, con Christian Bale como profeta.

La película, ahora en cartelera, ha vuelto a poner actualidad la separación de las aguas hace más de 3.000 años. ¿De verdad pudo ocurrir algo así?

Un estudio realizado por investigadores del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) y la Universidad de Colorado en Boulder (CU) daba en su día una explicación alternativa: un efecto especial del movimiento de fuertes vientos en la zona.

 

CIENCIA Y BIBLIA

Un fuerte viento del este que soplase durante toda la noche podría haber hecho retroceder las aguas de una zona cercana al mar Rojo de manera idéntica a la descrita en el libro de Éxodo (Antiguo Testamento cristiano), según un experimento realizado por investigadores estadounidenses cuyo trabajo no tiene vinculación con la fe cristiana.

Mediante simulaciones basadas en un estudio con catorce modelos realizados por ordenador, y como parte de una más amplia investigación sobre cómo los vientos afectan a las grandes masas de agua, los científicos mostraron que el viento puede empujar y hacer retroceder el agua partiéndola en dos cuando una curva de río se funde con una laguna costera.

Lo curioso ha sido que “las simulaciones encajan de forma bastante cercana con el relato descrito en el Éxodo“, dijo Carl Drews de NCAR, que lideró el estudio. Así, “la separación de las aguas puede entenderse mediante dinámica de fluidos. Los vientos mueven el agua de una forma acorde a las leyes de la física, creando un pasaje seguro con agua a ambos lados y permitiendo luego volver al agua a su posición original de forma brusca”, indicó.

Drews y sus colegas estudian cómo los tifones del Océano Pacífico pueden crear aumentos de tormentas y otros efectos de vientos fuertes y sostenidos en aguas profundas. Su equipo localizó un lugar al sur del mar Mediterráneo donde pudo realizarse el legendario cruce del Mar Rojo y modeló diferentes formaciones de tierra que pudieron existir en aquel tiempo, y que habrían generado la historia del mar abriéndose para atravesarlo.

El modelo requiere un terreno en forma de ´U´ en el río Nilo y una laguna poco profunda a lo largo de la costa, carcaterísticas que encontraron en una zona cerca del delta del Nilo, y que pudo ser la que relata el libro del Éxodo (ver video al final de esta noticia).

El estudio, realizado por el Centro Nacional para la Investigación Atmosférica de Estados Unidos y la Universidad de Colorado, sitúa el paso del Mar Rojo muy cerca del Mar Mediterráneo, donde mediciones a través de satélite muestran que un antiguo brazo del delta del Nilo se acercaba al lago Tanis, de poca profundidad y próximo a la costa, cerca de la actual ciudad de Port Said.

La fuerza del viento habría repartido las aguas del Mar Rojo -la lengua que sube desde Suez- entre el lago y el brazo del Nilo.

 

RECREADO POR ORDENADOR

En la simulación realizada y recreada se muestra por tratamiento informático que un viento de 101 kilómetros por hora, soplando de forma continua durante 12 horas, pudo hacer retroceder las aguas –que en esta zona tienen 2 metros de profundidad- hasta dejar a la vista la tierra del fondo de manera que constituye una pista en forma de puente de tierra flanqueado por dos paredes de agua, una a cada lado.

“Este puente de tierra mediría unos 3 kilómetros de largo y 5 kilómetros de ancho, y permanecería abierto durante 4 horas”, refleja el estudio publicado en la revista Public Library of Science, PLoS ONE. “A las personas siempre les ha fascinado esta historia del Éxodo, preguntándose si proviene de hechos históricos. Lo que muestra este estudio es que la descripción de las aguas separadas tiene una base en las leyes físicas”, dijo Drews.

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¿CONTRADICE LA INFLUENCIA DE DIOS?

La investigación no busca negar ni apoyar la intervención divina, sólo examinar la posibilidad de que efectivamente las aguas se abrieran y ofrecieran el poder cruzar a pie a través del lecho del mar, algo a lo que da credibilidad.

Para un creyente que el viento abriese un camino de tierra entre las aguas del Mar Rojo en el exacto momento en que estaban atrapados en la orilla, para luego cerrarse al paso de sus perseguidores, sería ver la mano de Dios a través de un fenómeno físico, natural pero inusual, con la providencial aparición en el momento y lugar exacto.

Hay otras teorías físicas que han intentado explicar este mismo fenómeno (una de ellas un tsunami, como consecuencia de una erupción volcánica en una isla de Grecia); y desde luego para quienes creen en un Dios todopoderoso nunca se puede descartar la acción directa sobrenatural del poder de Dios.

En cualquier caso, que un pueblo de esclavos lograse huir del mayor imperio de su tiempo a través de un mar que se abre y luego se cierra, no puede dejar dudas de que, o no es cierto, o caso de serlo la mano de Dios estaba detrás.

http://protestantedigital.com/ciencia/34713/Cientificos_separan_las_aguas_del_Mar_Rojo_como_Moises_en_Exodus


Política protestante (5)

Franco no fue el líder de un partido, sino el jefe de un Estado al servicio de la tradición católica

Francisco Franco
Francisco Franco bajo palio

Al presentar la política protestaste, tenemos un modelo muy útil en su antítesis: el franquismo.

Me voy a centrar en su primera etapa, y voy a usar los conceptos informados que aparecen en el libro ya recomendado de José Luis Villacañas (Historia del poder político en España, RBA, 2014). Por el espacio, solo una porción de la sección que le dedica, pero creo que será de provecho para todos. De eso se trata, de conocer lo mejor posible para actuar con responsabilidad. (También nos sirve para conocer mejor al papismo.)

Dejando atrás la propia guerra civil, con su imposible acercamiento contextual en nuestro presente, como el propio autor escribe, “es más sano mantener el sentimiento de piedad por todos aquellos ciudadanos“ que la sufrieron, y ponernos en la perspectiva política de la primera etapa de la victoria después de la guerra, la “negra posguerra” (hasta finales de la década de los 50). [Se distinguen tres épocas, con sus diferencias, pero con una “continuidad” que debe asumirse.]

Cito en extenso al profesor José Luis Villacañas. “Las fuerzas que llevaron al general Francisco Franco al poder desde el inicio tenían como aspiración la constitución de la nación católica existencial que se había movilizado en la guerra, de tal manera que hiciera imposible en el futuro una base popular para las dinámicas de la República… Las élites dirigentes del franquismo podían comprobar alborozadas hacia 1960 que sus expectativas constituyentes iban camino de realizarse. Por fin Franco, que desde la aparición en 1942 de la Doctrina del caudillaje de Francisco Javier Conde se había legitimado a través de la victoria militar, veinticinco años después podía legitimarse por el cuarto siglo de paz”.

“El proyecto de una dictadura soberana y constituyente de la sociedad era más antiguo que el régimen de Franco. Había sido elaborado, utilizando conceptos de Carl Schmitt, por el lúcido y apasionado Ramiro de Maeztu, y esto a partir de una pregunta: ¿qué había fallado en la dictadura de Primo de Rivera?…” En su opinión, “Primo de Rivera había disuelto la cohesión de las derechas y se había mostrado incapaz de fortalecer los dos principios de la nación española: el catolicismo y el sentido de la hispanidad. Sin ellos los intentos de José Calvo Sotelo de generar un capitalismo español eran inviables… Se hacía precisa una dictadura de largo plazo, sin cortapisas de otras instancias soberanas, y capaz de formar un capitalismo moderno que generara un pueblo de clases medias despolitizadas. Todo eso debía producirse antes de reconocer los derechos políticos e instituciones liberales”.

Lo que hacía intolerable el régimen republicano a los ojos… de los intelectuales organizados en torno al grupo fundador de la revista Acción Española era la convicción de que con él sería imposible construir un capitalismo español capaz de mantener una sociedad católica… La tragedia que percibieron los creadores de este proyecto fue descubrir que tampoco podían contar con los fervientes católicos vascos y catalanes, en la medida que antepusieron sus exigencias de autogobierno nacional a cualquier otra consideración objetiva…”

Estas “élites conservadoras de los primeros días de la República no habían decidido quién dirigiría esa dictadura soberana constituyente. Sus dos ideólogos fundamentales, José Calvo Sotelo y Ramiro de Maeztu, establecían únicamente sus dos bases ideales: la forma concreta de capitalismo de Estado y la forma cultural y católica de la hispanidad protegida por una monarquía tradicional… era casi seguro que este proyecto hiciera necesaria una guerra civil, cuya preparación asumió José María Gil Robles…” Lo que estaba sin definir, “quién iba a ser el portador de la soberanía… Tras una penosa guerra, ese portador sería el general victorioso.”

“Sin embargo, la causa misma por la que había luchado y vencido imponía los fines de su dictadura. Como dijeron al final de la guerra sus defensores, Franco tuvo que encarnar dos aspectos contradictorios del dictador constituyente. Por una parte, en tanto que soberano, no podía ver limitado su poder más que por su propia voluntad. Esto fue lo que dijo Dionisio Ridruejo. Pero, por otra parte, en tanto que caudillo, luchó por una causa tradicional que él no podía definir de su arbitrio, sino garantizar su continuidad. Esto es lo que dijo Francisco Javier Conde al definir a Franco como un caudillo carismático al servicio de la tradición, sin capacidad de innovación… La voluntad soberana del Caudillo no tenía límites para constituir el pueblo español, que era el de la tradición y ya estaba constituido. De ahí que su principal actividad fuera represora de todo aquello que no coincidiera con ese pueblo ya existente. Estas premisa permite describir toda su actuación como desconstrucción de lo que en la historia española era evolución y novedad, y que él consideraba como una mera superficie frente a lo esencial y eterno [Estado totalitario de los Reyes Católicos y su configuración imperial bajo Carlos V y Felipe II]…”

“Lo que permite identificar la aspiración del régimen en su primera época: crear algo parecido a lo que había sido el dispositivo inquisitorial. Ese dispositivo permitirá que el pueblo ya existente y constituido se defendiera de la impureza histórica acumulada. La aplicación pormenorizada de la delación, la desproporción entre indicios y penas, la extensión de la criminalización a familias y linajes enteros, la concentración de la persecución en campesinos y obreros, la exigencia de retractaciones humillantes, la invocación de sucesos antiguos para justificar el crimen, todo esto constituyó un dispositivo cercano al inquisitorial. Eso hace de esos largos años de posguerra del régimen de Franco algo tan odioso. Pero la imitación verdadera del dispositivo inquisitorial residió en que se quería conseguir un pueblo puro. Por eso fue lógico que, al igual que la Inquisición no permitiera huella superviviente alguna de los ajusticiados, el régimen franquista quisiera sepultar en el anonimato más radical a sus víctimas, perdidas en las cunetas. Y de la misma forma que, tras las miles de ejecuciones de judíos, España amaneció pobre pero dominada por el poder de los Reyes Católicos, así, tras la aplicación del nuevo dispositivo inquisitorial, España conoció décadas de pobreza y miedo, pero el régimen era sólido…” [La empobrecedora autarquía de esta primera época no casaba con “el proyecto originario de Calvo Sotelo y de Maeztu de crear un capitalismo católico hispánico”]

¿Quiénes son los beneficiados del retraso social por esta pobreza y miedo? “En primer lugar… los terratenientes, muy vinculados con la nobleza y con los militares de alta graduación, que veían sus tierras atendidas por unos jornaleros sumisos, no menos atemorizados que los obreros de la industria nacional y de las minas… en segundo lugar, las órdenes religiosas, las viejas capas auxiliares del dispositivo inquisitorial, a las que se les devolvió el monopolio de la educación… en tercer lugar, se benefició a las élites católicas que, como la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP), canalizaron las exigencias de la jerarquía episcopal que se instalaron en las estructuras de visibilidad cualitativa del régimen (prensa, como el periódico Ya; la agencia Logos; la Editorial Católica, etc.) y en la dirección de las instituciones universitarias privadas (el CEU, Comillas, de los jesuitas). Estas élites operaron en el aparato estatal y gubernamental, generaron el sistema educativo…”

“Gracias a ellos, la guerra civil fue elevada a `cruzada’, con lo que se garantizó la aspiración de lograr un pueblo tradicional. Las élites de la ACNP lograron el pleno funcionamiento de los poderes indirectos eclesiásticos sobre el franquismo, aquellos que para Maeztu eran garantía de todo gobierno `templado’. Un grupo de apenas seiscientos laicos procedentes de la burguesía, la mayoría juristas y letrados, garantizaban a la vez perfecta obediencia a la jerarquía eclesiástica y a Franco. Por ellos el Caudillo se mantuvo fiel al paradigma de gobernante católico y `la Iglesia fue servida como quería ser servida´; esto es, sin una implicación directa en el poder… El papel coactivo del Estado servía a la idea católica normativa. La doble sociedad perfecta, con esa garantía de cooperación recíproca de Estado e Iglesia, volvió a concentrarse en la España franquista. Así, el gobierno podía ser totalitario y al mismo tiempo respetuoso con `su origen (divino) y la doctrina de los fines con arreglo a la Iglesia’. En suma, la tradición verdadera era que de nuevo España `estaba al servicio de la Iglesia católica’… El Estado franquista era un medio instrumental para alcanzar los fines propios de una sociedad católica… Ese fin implicaba la `paz y la concordia de sus miembros’ y que `el Estado se ha de colocar al servicio de la sociedad, esta al del hombre, y este al de Dios’. Pero, como en el dispositivo inquisitorial tradicional, esto se refería únicamente al pueblo purificado… Como recordó Ibáñez Martín en 1944, no había diferencia en el servicio de Dios, de la Iglesia y de Franco…”

“…Pero todavía hay algo que formó parte del dispositivo inquisitorial… los familiares… Esta función fue la que cumplió la Falange con su estructura capilar a través de todo el territorio, su ideología totalitaria propia.”

“Ni Franco ni sus apoyos iniciales eran modernos. No quería crear ni un hombre nuevo ni una sociedad futurista. Él solo reclamó el carisma de ser un hombre tradicional y, por tanto, legitimado por quien concede el carisma: la Iglesia católica. Si aceptó el nombre de `caudillo’ fue porque recordaba los líderes castellanos previos al Estado, sostenidos por sus armas. No podía fundar un régimen totalitario con estas premisas y debía subordinar la construcción del nuevo pueblo y del nuevo Estado a los fines de la Iglesia. No fue el líder de un partido, sino el jefe de un Estado al servicio de la tradición católica…”

Seguimos, d. v., la semana próxima.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34662/El_franquismo_al_natural


El estudio bíblico manuscrito (*)

A Paul (in memoriam), Marylin y Barbara Byer.

biblia

Es casi universal la suposición que la Biblia siempre ha tenido capítulos y versículos. Lo anterior es un error, porque a las Escrituras se le adicionaron las herramientas mencionadas muchos siglos después de haber sido cerrado el canon.

Porciones de la Palabra fueron fijadas primero en piedra, como en el caso de los Diez Mandamientos (Éxodo 31:18 y 32:15). Más tarde otras secciones quedaron escritas en rollos de papiro o pergamino (Jeremías 36:1-2). El manuscrito conocido más remoto que se conoce del Antiguo Testamento es de “la cautividad babilónica en el 586 a. C. Está escrito sobre piel y en forma de rollo.[1]

 

ELPAPIRO Y EL PERGAMINO

El papiro procedía de una planta del mismo nombre, que se producía en Egipto, particularmente en el valle del Nilo. El uso más importante del papiro en Egipto fue la de ser soporte de escritura. La fabricación de este soporte se realizaba cortando solamente el tallo, se introducía primero en agua, después se le quitaba la corteza verde y se cortaba en tiras de 25 mm de ancho. Las tiras obtenidas se extendían en una superficie plana y se mojaban con agua del Nilo, sobre esta capa se ponía otra en sentido transversal y uniéndolas mediante presión se dejaban secar al sol. Se obtenía así una hoja compacta que se aplanaba con un martillo, se pulía y alisaba con un instrumento de marfil, después se cortaba para obtener hojas de un mismo formato, entre 12 y 13 cm de largo y de 22 a 33 cm de alto, finalmente las hojas se envolvían con forma de rollo y algunos se comercializaban.[2]

Durante el tiempo que fueron escritas las distintas secciones del Nuevo Testamento continuaba en uso escribir sobre rollos de papiro o pergamino. Este material se obtenía tratando las pieles de animales como ovejas, cabras, terneras, corderos y otros.[3] El pergamino debe su nombre a Pérgamo, el lugar donde se producían pieles para usarse como materiales de escritura. El pergamino surgió como una alternativa al papiro porque según Plinio el Viejo, el rey Tolomeo de Egipto, queriendo mantener secreta la producción de papiros para favorecer a su propia biblioteca de Alejandría, prohibió su exportación, lo que obligó a su rival, Eumenes, soberano de Pérgamo, a encontrar un material nuevo para los libros de su biblioteca. Si Plinio estaba en lo cierto, el edicto de Tolomeo llevó a la invención del pergamino en Pérgamo en el siglo II a. C., aunque los primeros ejemplares de los que tenemos noticia datan de un siglo antes.[4]

Fue en el siglo III a. C. cuando el pergamino comenzó a ser preferido para fijar en él la escritura de libros y otros documentos. Entre los judíos se usaban pieles, aunque no necesariamente procedentes de Pérgamo, desde el siglo VI a. C. para fijar sus escritos. Mientras los griegos y romanos prefirieron el uso de papiros, los judíos optaron por los pergaminos, “los manuscritos hallados en las cuevas de Qumrán son aquí preciosos testigos, presentándose la gran mayoría de ellos en pergamino”.[5] Los “entre 850 y 900 manuscritos o fragmentos fueron encontrados [en 1947] cerca de un wadi (un vado de un río) llamado Qumrán, a unos 15 kilómetros al sur de Jericó […] diseminados en once cuevas. […] una cuarta parte está formada por textos bíblicos”.[6]

Uno de los rollos encontrados en Qumrán contenía el libro del profeta Isaías, ésta copia, consideraron los expertos fue hecha en el siglo 1 d. C., y midió 25.4 centímetros de alto por 7 metros y 30 centímetros de largo. Por esto quien realizó la copia debió usar un rollo casi del doble de largo de los usualmente vendidos por quienes trabajaban las pieles hasta dejarlas listas para escribir sobre ellas.[7]

Cuando Jesús leyó una porción del profeta Isaías en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4:16-20), es altamente seguro que lo hizo en un rollo de pergamino. Las sinagogas tenían un funcionario que era el “responsable por el mantenimiento del edificio, los rollos, etc.”.[8] El custodio debía proteger los rollos de las Escrituras a él confiados, tanto por su valor religioso como por el económico, dado que era muy alto el precio a pagar para obtener una copia de algún libro de lo que llamamos Antiguo Testamento.

 

EL CÓDICE

Los rollos de pergamino fueron paulatinamente sustituidos por otro material, el cual resultó de mejores cualidades para escribir en él, manejarlo y transportarlo: el códice. Éste fue una innovación de origen romano: “Entre los latinos, la palabra designaba un conjunto de tablillas que un bramante unía entre sí”.[9]

El códice estaba compuesto por hojas de papiro o pergamino y de cubiertas, delantera y trasera, para proteger lo contenido entre ellas. Las cubiertas eran de un material más grueso que las hojas, por ejemplo de madera. No es posible fechar con certeza la elaboración de los primeros códices, sin embargo es factible hacerse una idea de sus comienzos por la referencia que hace “Séneca (muerto en el 65)” cuando menciona que “el nombre caudex se daba entre los antiguos a un ensamblaje de varias tablillas”.[10] Las tablillas unidas por cordeles, serían sustituidas por hojas dando origen al precursor de lo que conocemos como libro.

El uso del códice iba a extenderse a los dominios romanos. Cabe la probabilidad de que algunos escritos primitivos cristianos hayan sido fijados en formato códice, o en un antecedente del mismo. Si no fue así, sino que esos escritos circularon en rollos, de todas maneras es posible afirmar que Pablo, por ejemplo, conocía el nuevo soporte de escritura que comenzaba a sustituir los rollos de papiro o pergamino. A la libreta de pergamino se daba el nombre de “membranae en latín y después membranai en griego. Éste es precursor inmediato del verdadero códice. Sin duda desde Roma su uso se difundió muy rápidamente, en el siglo I, hasta el Próximo Oriente. Éstos son los ‘cuadernos de pergamino’, llamados precisamente membranai, que Pablo de Tarso pide a Timoteo que le lleve”.[11] La solicitud se localiza en 2 Timoteo 3:14.

En el segundo siglo los cristianos fueron los principales difusores del formato códice, lo usaron para dar a conocer tanto copias de secciones de lo que sería el Nuevo Testamento como cartas de los líderes de comunidades y/o discípulos de la primera y segunda generación cristiana. Los escritos cristianos más antiguos que se han descubierto por arqueólogos del siglo XX son ejemplares de códices de papiro.[12] La porción más antigua que se conserva del Nuevo Testamento es “el llamado papiro P52, data aproximadamente del año 125, y contiene unos pocos versículos del capítulo 18 del Evangelio de Juan”.[13]

Un dato es revelador de la preferencia cristiana por el códice en lugar del rollo: “De los restos de libros griegos que pueden ser fechados antes del tercer siglo [a. C.], más del 98 por ciento son rollos, mientras que de los libros cristianos sobrevivientes del mismo periodo casi todos son códices”.[14] Tal vez las abrumadoras evidencias arqueológicas del uso cristiano de los códices fue lo que ha llevado a que algunos concluyan, erróneamente, que el códice debe su invención a los cristianos. No ocurrió así, lo que los cristianos hicieron fue potenciar un formato ya existente y, por decirlo de alguna manera, lo hicieron universal.

 

LA IGLESIA PRIMITIVA

Las cartas de Pablo fueron escritas en papiro.[15] El costo de producir cada una de ellas incluía, además del papiro, la tinta y pago al secretario. Aunque es difícil hacer una estimación precisa del costo de cada escrito en precios actuales, si a cada componente necesario para producir una de las epístolas paulinas se le valora en el salario laboral diario de aquellos tiempos, y se hace la equivalencia con sus similar en nuestros días, el resultado es que, por ejemplo, el costo de la Carta a los Colosenses sería de 502 dólares (en moneda mexicana 6 mil 565 pesos).[16]

Entre los motivos para reunirse que tenían las comunidades cristianas, uno de ellos era escuchar la lectura que en voz alta hacía algún integrante de una sección de lo que vino a ser el Nuevo Testamento. El alto costo de los escritos hacía imposible que se poseyera individualmente una copia de los evangelios o epístolas neotestamentarias. Además, eran pocos quienes estaban capacitados para leer esos escritos. Al respecto un investigador estima que “no hay una respuesta definitiva acerca del nivel de alfabetización de los primeros cristianos, pero no debió ser muy diferente a la del resto de las sociedades en la Antigüedad: una minoría letrada, nunca superior a 10 por ciento”.[17]

El códice favorecido por los cristianos terminó por transformarse en el formato preferido por la sociedad en general, de tal manera que “para el año 400, el rollo clásico se había abandonado casi por completo y la mayoría de los libros se producían como hojas agrupadas en un formato rectangular”.[18] En cuanto a la materia prima usada en los códices, “a partir del siglo IV, y hasta la aparición del papel en Italia ocho siglos después, el pergamino fue el material preferido en toda Europa para fabricar libros”.[19] La elaboración del papel fue originaria de China. Se atribuye su confección “al director de los talleres imperiales, Ts’ ai Lun, [quien] al principio del siglo II d. de C. tuvo la idea de fabricar una especie de pasta  delgada sacada de la corteza de la morena, del cáñamo y de material de desecho de tela o seda”.[20] El uso del papel se generalizó en Europa durante el siglo XII.

 

INTRODUCCIÓN DE CAPÍTULOS Y VERSÍCULOS

En el siglo XIII los lectores y estudiosos de la Biblia tuvieron a su disposición una herramienta que facilitó la localización y cita de pasajes del volumen. Stephen Langton (1150/55-1228), arzobispo de Canterbury, introdujo los capítulos en las Escrituras, que, “con pequeñas modificaciones, se siguen usando [en la actualidad]”.[21]

Durante siglos la Biblia fue reproducida por copistas en largas jornadas de cuidadoso trabajo a mano. Fue así hasta la invención, o perfección como aducen algunos, de la imprenta de tipos móviles por Johannes Gutenberg “en algún momento de la década de 1440”.[22] A partir de entonces la producción de libros experimentó un cambio revolucionario.

El primer libro que salió de la imprenta de Gutenberg fue la Biblia, una edición de la Vulgata Latina traducida por San Jerónimo a fines del siglo IV d. C. Gutenberg inició el magno proyecto de imprimir las Escrituras en “1449 o 1450. La composición comenzó en 1552, y la impresión fue completada en 1456”.[23]

En 1516 es publicado por Erasmo de Rotterdam el Nuevo Testamento en griego. La lectura del mismo llevaría a Martín Lutero al descubrimiento de que “la justicia de Dios es un regalo para los pecadores”.[24] En el siglo XVI, con el movimiento iniciado por Lutero, la traducción de la Biblia a distintos idiomas tuvo un gran impulso por toda Europa.[25] El propio ex monje agustino se dio a la tarea de traducir el Nuevo Testamento al alemán, el que salió publicado en 1522, y toda la Biblia en 1534.

Desde el siglo XIII habían sido añadidos los capítulos a la Biblia, como quedó consignado antes. En 1551 el impresor Robert Estienne, conocido como Stephanus, publicó una nueva edición del Nuevo Testamento griego de Erasmo, e incorporó los versículos.[26] Dos años después salió de la imprenta de Stephanus la Biblia traducida al francés, “la primera en usar la división de capítulos y versículos”.[27]

Continuará

 

(*) Exposición presentada en el Centro de Estudios Anabautistas, en el programa Diplomado en Biblia y Ministerio Cristiano, 13 de septiembre de 2014.

[1] Donald L. Brake, A Visual History of the English Bible, Baker Books, Grand Rapids, 2008, p. 25.

[2] Del rollo al códice miniado, DGSCA-UNAM, 1997-1999, p. 5.

[3] Ibíd., p. 11.

[4] Alberto Manguel, Una historia de la lectura, Editorial Joaquín Mortiz, México, 2006, p. 141.

[5] André Paul, La Biblia y Occidente. De la biblioteca de Alejandría a la cultura europea, Editorial Verbo Divino, Navarra, España, 2008, p. 191.

[6] Edesio Sánchez Cetina, “Los rollos del Mar Muerto”, en Edesio Sánchez Cetina (editor), Descubre la Biblia II, Sociedades Bíblicas Unidas, Miami, 2006, p. 205.

[7] E. Randolph Richards, Paul and First-Century Letter Writting. Secretaries, Composition and Collection, InterVarsity Press, Downers Grove, Illinois, 2004, p. 51.

[8] Craig S. Keener, Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento, Editorial Mundo Hispano, El Paso, Texas, 2006, p. 195.

[9] André Paul, op. cit., p. 193.

[10] Ibíd.

[11] Ibíd., p. 194.

[12] Harry Y. Gamble, Books and Readers in the Early Church. A History of Early Christian Texts, Yale University Press, New Haven and London, 1995, p. 49.

[13] Néstor O. Míguez, “Arqueología del Nuevo Testamento”, en Edesio Sánchez Cetina (editor), op. cit., p. 194.

[14] Harry Y. Gamble, op. cit., p. 49.

[15] E. Randoph Richards, op. cit., p. 166.

[16] Ibíd., p. 169.

[17] Sergio Pérez Cortés, La travesía de la escritura. De la cultura oral a la cultura escrita, Taurus, México, 2006, p. 128.

[18] Alberto Manguel, op. cit., p. 141.

[19] Ibíd., p. 140.

[20] Del rollo al códice miniado, p. 12.

[21] F. L. Cross y E. A. Livingstone, The Oxford Dictionary of the Christian Church, Oxford University Press, New York, p.  950.

[22] Alberto Manguel, op. cit., p. 145.

[23] Alister McGrath, In the Beginning. The Story of the King James Bible and How It Changed a Nation, a Language and a Culture, Anchor Books, 2002, p. 15.

[24] Donald L. Brake, op. cit., p. 87.

[25] Carlos Martínez García, “La Biblia de Lutero”, La Jornada, 6/V/2009, disponible en:

[26] Donald L. Brake, op. cit., p. 33.

[27] Alister McGrath, op. cit., p. 118; F. L. Cross y E. A. Livingstone, op. cit., p. 1540.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34669/Leer_la_Biblia_como_la_iglesia_primitiva_1

Lutero en el cine

Publicado: noviembre 5, 2014 en Cine, Historia, Iglesia, Luteranismo

José de Segovia

Muchos creemos que la Reforma fue la obra de un gran Dios, no la historia de un gran hombre.

MARTES AUTOR José de Segovia 31 DE OCTUBRE DE 2014 13:30 h
LuteroLutero, en la versión protagonizada por Joseph Fiennes (2003).

La víspera del Día de Todos los Santos –hoy más conocida como Halloween, que no es ningún invento ocultista, sino una fiesta católica–, el 31 de octubre de 1517, un joven monje agustino clavaba un largo papel con noventa y cinco tesis, en la puerta de la iglesia de Wittenberg. La lucha de este hombre contra el poder religioso inicia una Reforma, que continúa hasta el día de hoy. El cine nos muestra su figura, a lo largo de los años, con distintos resultados, pero una misma fascinación.

Hans Kyser era un guionista alemán que trabajó con directores como Murnau o Pabst. Como escritor, tenía una particular inclinación por la adaptación de sucesos y personajes históricos. La única película que dirigió era Lutero (1928). El reformador aparece así en el cine mudo con una obra de cierto presupuesto y gran dirección artística. Los decorados, el vestuario y los efectos especiales son espectaculares. No así la dirección de actores, que en general tienden a la sobreactuación o a ser tan inexpresivos como una figura de cera. La atmósfera está bien lograda y es correcta técnicamente, pero el resultado es algo monótono. La copia que se puede ver actualmente tiene subtítulos y una voz americana de fondo, que comenta aspectos de la vida de Lutero, ¡así que ya no es cine mudo!

En la época sonora, Lutero es un personaje de una película alemana de 1939, que se conoce en inglés como El corazón inmortal. La hizo el director Veit Harlan con Bernhard Minetti en el papel del reformador, pero no será hasta 1953 que se hace realmente la mejor película sobre Lutero. Es una coproducción americana con Alemania, dirigida por Irving Pichel, que se rueda en el país del reformador con el actor irlandés Niall MacGinnis como protagonista. Los amantes del cine de terror recuerdan siempre a MacGinnis por su papel del ocultista Karswell, en el clásico de Jacques Tourneur, La noche del demonio (1957).En la edición que se ha hecho en DVD por el cincuenta aniversario, Robert Lee cuenta la historia completa del film.

UN CLÁSICO NOMINADO A LOS OSCAR

Irving Pichel era actor y director desde los años treinta. Había comenzado en el teatro, pero llega a California con el comienzo del sonoro, a finales de los años veinte. Había sido guionista para la Metro, pero pronto destacó en papeles como Fagin de Oliver Twist o el mayordomo de La hija de Drácula. Su primera película es un film de terror para la RKO, El malvado Zaroff, en 1932.

 

Debido a su asociación con varios sospechosos de comunismo durante los años cuarenta –como Abraham Polonsky–, en la revista The Hollywood Quarterly, es llamado a declarar por McCarthy en la caza de brujas. Se logra librar de la lista negra y puede así trabajar en todo tipo de películas, desde musicales (Dance Hall) a filmes de aventuras (O.S.S.), cine negro (Ellos no creen en mí), ciencia-ficción (Con destino a la luna) o adaptaciones de Steinbeck (Donde nacen los héroes). Es también el narrador de míticas películas de John Ford, como La legión Invencible o ¡Qué verde era mi valle!

Pichel hace la película de Martin Luterojusto después de rodar un western con Randolph Scott, Santa Fe. Fue la penúltima película antes de morir de un ataque al corazón el año siguiente. Pichel ya tenía experiencia en otros proyectos cristianos, puesto que había colaborado con el pastor episcopal Friedrich y sus Cathedral Films para escuelas dominicales, en dos grandes producciones que llegaron a los cines: El gran mandamiento (1939) y Día de triunfo (1954). Esta segunda fue de hecho la última que dirigió, para la que contó con actores de la talla de Lee J. Cobb y Joanne Dru.

 

Lutero tiene dos nominaciones para el Oscar por la excelente dirección artística de dos alemanes (Fritz Maurischat y Paul Makwitz) y la impresionante fotografía en blanco y negro del francés Joseph Brun. Es una buena película, que merece la pena revisar, en cierto sentido superior a la versión actual. Un auténtico clásico, que debería tener una mejor distribución en DVD, accesible a un público general.

El año 74, vuelve Lutero al cine, interpretado por Stacey Keach, veterano actor de televisión, conocido sobre todo por su papel protagonista en series tan populares como la del detective Mike Hammer en los años ochenta o Prison Break (donde interpreta el papel del alcaide). La obra de teatro de John Osborne nos muestra a un sorprendente Lutero, casado aquí con Judy Dench, que hace el papel de Catalina de Bora. La obra del autor de Mirando hacia atrás con ira, que llevó al escenario Albert Finney, resulta en la versión de Guy Green demasiado teatral. No hay nada del asombro y la alegría que despierta el redescubrimiento del Evangelio, tan poderosamente capturado en la última película que se ha hecho sobre Lutero.

EL JOVEN REFORMADOR

La película más fácil de encontrar ahora en DVD, es la última versión que se ha hecho en el cine sobre la vida de Lutero (2003). Muchos tienen así la oportunidad de ver esta producción de habla inglesa, en la que el reformador aparece ante el gran público con el atractivo de un joven asombrado por el poder liberador de la Palabra de Dios.

 

El protagonista de Shakespeare In Love, Joseph Fiennes, resalta su fragilidad con una humanidad lejos de la figura monstruosa que ha fabricado de él la leyenda negra. Por eso, quien piense que la Reforma no es más que cuestión de política y crea que Lutero no fue sino un mero instrumento de los príncipes alemanes contra los campesinos, no reconocerá al personaje que tiene delante en la pantalla. Ya que en esta historia hay más Evangelio que en toda La Pasión entera de Mel Gibson. Porque el tema de esta película es en realidad la gracia de Dios, que nos revela a un Padre amante y lleno de misericordia.

La película arranca con la ya mítica tormenta por la que Lutero decide hacerse monje en Erfurt en 1505, a pesar de la oposición de su padre. Es allí donde conoce al vicario general de los agustinos en Alemania, Staupitz, magistralmente interpretado por el actor suizo Bruno Ganz, que tantas grandes películas hizo en el nuevo cine alemán con directores como Wim Wenders.

Su habitual papel contenido adquiere aquí un singular dramatismo en este interesante personaje, que ha venido a ser prototipo del catolicismo-romano más filo-protestante, siempre tan cerca, pero a la vez tan lejos de la Reforma. Para él, como para tantos católicos hoy, el problema del protestantismo es que no ve lo positivo que todavía hay en la Iglesia de Roma, aunque le recomienda a Lutero leer la Biblia cada día, mandándole a Wittenberg para estudiar.

La famosa visita de Lutero a Roma ha sido rodada en Italia misma por Eric Hill –director británico, afincado en América, que ha hecho hace poco una película sobre Bonhoeffer–. Se detiene allí en el inmenso circo, en que se ha convertido la religión papista. Esta experiencia deja a Lutero escandalizado ante semejante espectáculo de manipulación, superstición e inmoralidad por parte del clero.

Es esa pompa y lujo vaticano la que lleva a León X a hacer una venta masiva de indulgencias, que es mostrada en la película con todo detalle y exactitud histórica. Pero esta denuncia de la corrupción, lejos de verse como algo anacrónico, muestra una actualidad singular por su enfrentamiento contra toda tiranía y opresión espiritual. En ese sentido las noventa y cinco tesis de Lutero contra el comercio vaticano, no sólo inician un proceso de Reforma de la Iglesia el 31 de octubre de 1517, sino que siguen siendo una denuncia contra todo tipo de corrupción religiosa.

LA PALABRA LIBERADORA

 

El mensaje de Lutero va más allá que una mera declaración del valor de la libertad de conciencia. Pocas veces en el cine se ha visto un tratamiento tal de la Biblia como algo emancipador para el hombre. Cuando tantos identifican hoy el cristianismo bíblico con fundamentalismos e integrismos religiosos, basados en un fanatismo peligroso, Lutero nos presenta la Palabra de Dios como una realidad liberadora.

Ya que entender que la autoridad del Papa no está por encima de las Escrituras, ni que los Evangelios pueden ser negados por las palabras de los hombres, lleva a una fe que ya no está basada en el consuelo, sino en la verdad misma. Es por eso que Lutero se niega a arrodillarse ante la autoridad de Roma, que representa el cardenal Cayetano, porque su conciencia está ahora “cautiva de la Palabra de Dios”.

Es interesante también el papel que tiene la política en la Reforma. El apoyo del príncipe Federico el Sabio –interpretado aquí por un Peter Ustinov a punto ya de fallecer, pero lleno de una sabiduría e inteligencia que ya quisieran tener muchos actores jóvenes– hace posible la traducción de la Biblia. Es esta obra la que realmente produce la Reforma, pero también el redescubrimiento de la experiencia de gracia de Lutero.

Aunque ese apoyo de los príncipes en Augsburgo, con el que se cierra la película, se convierte en “el abrazo del oso” con la guerra contra los campesinos. Es ahí donde vemos las consecuencias prácticas de la visión de Lutero sobre los dos reinos, que divorcia en cierto sentido la realidad espiritual de la temporal.

GRACIA ASOMBROSA

Lutero es presentado aquí también como alguien entrañable por su relación con el personaje de una niña minusválida llamada Greta, que aparece a lo largo de toda la película. Es como la afirmación de Jesús de que el Reino pertenece a los niños.

Esa compasión de Dios por una criatura indefensa es la que resalta una y otra vez, como cuando entierra al enfermo mental que se ha suicidado en “campo santo”. Es en ese sentido que esta es una historia sobre la gracia de Dios, aunque no se mencione nunca la palabra. Tampoco se habla por cierto de justificación, pero no hay mejor explicación que la que da Lutero en su emotivo sermón, cuando predica entusiasmado por el pasillo de la iglesia de Wittenberg. Ya que una de las virtudes de esta obra es precisamente su lenguaje, capaz de hacer entender las ideas centrales de la Reforma de una forma clara y sencilla, perfectamente comprensible para cualquier espectador.

Ese amor activo es el que destaca al final de la película en el relato evangélico conocido como del hijo pródigo, cuando le explica a los niños que el Padre corre en busca de su hijo. Es la asombrosa gracia de Dios, que se muestra en un hombre como Lutero, con todas sus debilidades, capaz de confesar a su esposa Catalina que hay días que se siente tan deprimido, que ni siquiera se puede levantar de la cama. Es por eso que muchos creemos que la Reforma fue una obra de Dios. Ya que esta no es la historia de un gran hombre, sino de un gran Dios, que ama profundamente a criaturas tan miserables y atormentadas como aquel monje.

 

Artículo originalmente publicado en la sección mARTES, el 30 de octubre de 2012.

 

http://protestantedigital.com/blogs/375/Lutero_en_el_cine