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Crecimiento ‘milagroso’

China, 2030: el país con más cristianos en el mundo

Cientos de cristianos, reunidos frente a la iglesia de Wenzhou. / ChinaAid
El ritmo de crecimiento del cristianismo en el país comunista hace prever a los expertos que no tardará ni una generación en ser la nación con más cristianos.
 LONDRES

Hace 50 años, el cristianismo era una religión totalmente prohibida en China. Cientos de misioneros tuvieron que huir de la persecución desplegada por Mao y un sistema comunista que consideraba toda religión un obstáculo para el avance del país con más habitantes del planeta.

A pesar de las dificultades para conseguir una Biblia o tener reuniones, el mensaje de Jesús siguió ganando el corazón de miles de chinos, que se reunían en la intimidad de los hogares. El crecimiento de esta comunidad cristiana es uno de los movimientos misioneros o “avivamientos” más impresionantes en la historia, según muchos estudiosos.

Este domingo de Pascua, la iglesia Liushi recibía a unos 5.000 fieles, en la que es una de las congregaciones cristianas más grande del país, situada a algunos kilómetros de Sanghai. “Es un milagro que un pueblo tan pequeño haya sido capaz de construir una iglesia tan grande”, decía un visitante.

“Es algo maravilloso ser un seguidor de Jesucristo. Esto nos da mucha confianza”, dice Jin Hong Xin, miembro de unos cuarenta años de edad. “Si todo el mundo en China creyera en Jesús no necesitaríamos tantos puestos de policía. No habría tanta maldad ni tanta delincuencia”, expresa el creyente.

EL CRECIMIENTO DE UNA IGLESIA PERSEGUIDA
Oficialmente, la República Popular de China es un país ateo, pero eso está cambiando rápidamente. Muchos de sus 1,3 mil millones de ciudadanos buscan un sentido y consuelo espiritual que ni el comunismo ni el capitalismo parecen haber suministrado.

Las congregaciones cristianas, en particular, se han disparado desde que las iglesias comenzaron a reabrir cuando la muerte de Mao en 1976 marcó el fin de la Revolución Cultural. Menos de cuatro décadas después, algunos creen que China está a punto de convertirse no sólo la economía número uno del mundo, sino también en la nación con un mayor número de cristianos.

“Según mis cálculos China está destinada a convertirse en el país cristiano más grande en el mundo muy pronto”, dijo Fung Yang, profesor de sociología en la Universidad de Purdue y autor de “Religión en China: Supervivencia y renacimiento bajo el régimen comunista”.

“Va a ser menos de una generación. No muchas personas están preparadas para este cambio dramático”, dice el experto.

LOS EVANGÉLICOS, AL FRENTE DEL CRECIMIENTO
En 1949 la comunidad protestante de China tenía sólo un millón de miembros. Hoy, ya supera a muchos países con mayor arraigo evangélico. En 2010 había más de 58 millones de protestantes en China en comparación con 40 millones en Brasil y 36 millones en Sudáfrica, de acuerdo con el Foro Pew.

El profesor Yang, un destacado experto en la religión en China, cree que ese número aumentará hasta alrededor de 160 millones en 2025. Eso podría poner de China por delante incluso de los Estados Unidos, que tenía alrededor de 159 millones de protestantes en 2010, pero cuyas congregaciones están en declive.

En 2030, la población cristiana total de China, incluyendo los católicos, superaría los 247 millones, por encima de México, Brasil y Estados Unidos, como la mayor congregación cristiana en el mundo, dice Yang.

“Mao pensaba que podría eliminar la religión. Y creía haberlo logrado”, dijo el profesor Yang. “Es irónico pensar que lo que hicieron fue fracasar por completo” en su intento.

IGLESIAS OFICIALES E IGLESIAS ‘SUMERGIDAS’
En China, muchos cristianos asisten a iglesias “permitidas” por el Gobierno Comunista, que ejerce cierto control sobre las mismas. Muchos otros continúan reuniéndose en hogares, evitando la “supervisión” del régimen.

Estas iglesias “sumergidas” son las que están detrás del movimiento misionero en China, una inversión histórica en un país que se ha caracterizado por recibir misioneros, que ahora los está enviando a todo el mundo, y sobre todo, a la vecina Corea del Norte.

“Ir a Corea del Norte es más fácil para nosotros que para los misioneros británicos, surcoreanos o estadounidenses”, dijo un líder de la iglesia subterránea en el norte de China, que pidió no ser identificado.

LAS AUTORIDADES, DEL ASOMBRO A LA AMENAZA
Esta nueva expansión del cristianismo ha generado inquietud entre los líderes políticos chinos. Algunos funcionarios sostienen que los grupos religiosos pueden prestar servicios sociales que el gobierno no puede, y al mismo tiempo, ayudar a revertir la creciente crisis moral en una tierra en la que el dinero, y no el comunismo , ahora se ha convertido en rey.

Algunos podrían estar de acuerdo con David Cameron, el primer ministro británico, que la semana pasada dijo que el cristianismo podría ayudar a impulsar el estado “espiritual, físico y moral” de Gran Bretaña.

Sin embargo, otros dentro del liderazgo están preocupados por cómo el paisaje religioso puede dar forma a su futuro político, y su posible impacto en la adherencia del Partido Comunista en el poder, a pesar de la cláusula realizada en 1982 en la Constitución del país, que garantiza a los ciudadanos el derecho a participar en “actividades religiosas normales”.

Como resultado, los cristianos continúan siendo vigilados de forma rutinaria, sobre todo los pastores a quienes se vigila en sus sermones. En la iglesia Liushi una cámara de circuito cerrado de televisión cuelga del techo, justo enfrente del atril.

“Ellos quieren que el pastor predique de una manera comunista. Quieren formar a la gente a practicar de una manera comunista”, dice un pastor de la iglesia sumergida, fuera del circuito oficial de iglesias. “Por ejemplo, no quieren que se predique sobre pasajes que consideran subversivos, como cuando Daniel se niega a obedecer la orden de adorar al rey. Lo consideran peligroso”.

FE EN MEDIO DE LA PERSECUCIÓN
El creciente impacto de los cristianos en la sociedad se vio reflejado recientemente en la ciudad de Wenzhou, donde miles de fieles se congregaron para proteger el templo ante las amenazas de derribo pronunciadas por las autoridades. Ante la presión ciudadana, los funcionarios finalmente optaron por negociar y conversar con los líderes eclesiales para resolver el asunto.

“No confían en la iglesia, pero tienen que tolerarla, porque el crecimiento está ahí”, dijo el líder de la iglesia. “No quieren a 70 millones de cristianos como enemigos”.

Sin embargo, la amenaza del Partido Comunista sigue presente, sobre todo para los que se reúnen en secreto en las casas. “Temen que el cristianismo pueda convertirse en una especie de fuerza política que acabe derrocando el sistema”, dice el pastor en el anonimato. Por todo ello, en las iglesias se preparan ante el que pueda ser un “ultimo intento” de control sobre una comunidad que sigue creciendo, a pesar de los impedimentos que se han interpuesto en el camino.

Fuentes: Daily Telegraph

Editado por: Protestante Digital 2014


Rubén Gómez Cuenca

 

 

Revisando el concepto de salvación

 

Nunca se me hubiera ocurrido que la historia de Adán y Eva pudiera arrojar tanta luz para tratar este tema hoy.

 

  ¿Cómo tratamos el pecado con una generación que no cree en tal cosa? Ya expliqué en el artículo anterior cómo ante los retos que enfrentamos como iglesia algunos fuimos desafiados por el escritor y conferenciante Félix Ortiz a encontrar respuestas en la revelación de Dios, que es fresca y dinámica. Nos acercamos personas de diferentes trasfondos denominacionales a revisar nuestro concepto de pecado con el fin de completar nuestra visión actual y descubrimos que en estos días ciertos aspectos deben ser recuperados.

Nunca se me hubiera ocurrido que la historia de Adán y Eva pudiera arrojar tanta luz para tratar en el S.XXI un tema tan crucial en la fe cristiana como es el pecado. Siendo sincero, no me interesa mucho si esta nueva generación cree que la cosmogonía judeo-cristiana pasó tal y como se narra en el Génesis o no, pues lo más importante y sorprendente para mi es que esta historia está pasando hoy.

Adán y Eva nos recuerda que tú y yo podemos elegir, que no hay libertad ni relaciones significativas si no podemos decir no. También nos permite entender el concepto bíblico de pecado como rebelión por el deseo de ser iguales a Dios desde la independencia de su soberanía. Si bien esto último es difícil de aceptar si dudas o no crees en la existencia de Dios, no he encontrado ninguna persona que no acepte al menos tres de las cuatro consecuencias del pecado que vemos en la historia de Adán y Eva:

– La ruptura en nuestra relación con Dios: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, se sigue escondiendo de Dios (…me escondí…, Gen 3:10).

– La ruptura interior: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, experimenta temor, vergüenza, culpabilidad y otras emociones autodestructivas (…tuve miedo…, Gen.3:10).

– La ruptura con el prójimo: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, conoce lo que es ser insolidario, al no asumir la responsabilidad propia y señalar a otros como culpables (…la mujer que me diste… Gen.3:12), ésta es la raíz de los problemas familiares, laborales, violencia de género, guerras…

– La ruptura con el medio ambiente: la generación del S.XXI, como Adán y Eva, experimenta la frase “maldita será la tierra por tu causa” (Gen.3:17) y parece que es más consciente que muchos cristianos de que nos estamos cargando el planeta.

Los cristianos tenemos un mensaje crucial para el S.XXI. Según 1ª Juan, que Jesús ha venido para deshacer las obras del diablo. Este Jesús es la imagen de un nuevo hombre, de una nueva creación. Podemos decir que él ha venido a restaurar lo que hemos estropeado.

Nuestro concepto de pecado determina nuestro concepto de salvación y cuando reducimos el pecado a una ruptura con Dios, la salvación puede ser expresada a esta generación sólo como conseguir un boleto hacía el cielo. No estoy desvalorizando el que Jesús nos otorgue vida más allá de la muerte, lo que estoy tratando de expresar es que en el siglo XXI hay una generación que reconoce que necesita ser salvada de su ruptura interior, de su ruptura con el prójimo y de su ruptura con el medio ambiente. Y sospecho que experimentar a Jesús en estas áreas nos acerca a conocer mejor al Padre con el que necesitamos ser restaurado.

Nuestro mundo actual necesita experimentar el ministerio integral de Jesús de la misma manera que lo experimentó Zaqueo, quien se sintió valorado y aceptado a pesar del rechazo de sus compatriotas y después decidió restaurar sus relaciones rotas. O el leproso, que fue tocado, sanado y conducido a recuperar el derecho de relacionarse de nuevo con su entorno.

Ante los zaqueos y leprosos actuales la iglesia se ha especializado en comunicar el mensaje de restauración con Dios, y he de confesar que a veces lo hacemos bien, sin embargo ante una generación que ha dejado de creer en los sermones, vamos a tener que ofrecer algo más que palabras si no queremos ser ignorados. Me importa bien poco si este mundo nos ignora cuando estamos haciendo lo que debemos, pero si lo hace porque hemos dejado de imitar el ejemplo de Jesús, tenemos un grave problema. ¿Cómo estamos tratando de restaurar la soledad y rechazo de nuestros compañeros de trabajo y vecinos ¿Qué estamos haciendo para restaurar las relaciones rotas en nuestra familia? ¿Evitamos la contaminación de todo lo que en este planeta refleja la creatividad y hermosura de nuestro Dios? La salvación que Jesús ofrece toca el centro de estos asuntos y su ejemplo y modelo nos libra de solo ofrecer un sermón. No tengas la menor duda, Él nos ve de manera integral y nos ofrece una salvación integral. El mensaje de que podemos ir al cielo es una parte valiosa del puzzle, pero debemos completar el cuadro si queremos que nuestro mensaje tenga un contexto de credibilidad en estos tiempos.

En  www.agentesderestauracion.org  encontrarás de manera gratuita un material audiovisual autóctono muy valioso para entender este marco teológico. Este espacio es un ejemplo de los resultados que puede llegar a tener revisar nuestra hoja de ruta con el fin de llevar las buenas noticias a las nuevas generaciones.

Hasta aquí hemos visto que para enfrentar el reto de ser iglesia en el S.XXI necesitamos revisar nuestra teología a la luz de la revelación, pues nuestra teología determina nuestro ministerio y no deja de ser una construcción humana. Hemos empezado revisando nuestro concepto de salvación y proponiendo una visión integral del mismo basados en la cosmogonía bíblica y el ejemplo de Jesús. El próximo punto a revisar será nuestra cosmovisión de la espiritualidad y como esta nos puede ayudar u obstaculizar en nuestro objetivo de conectar con las nuevas generaciones.

 Este artículo forma parte del Número 2 de la Revista Protestante Digital Verano. Puedes descargarla aquí (PDF) o bien leerla a continuación:

Autores: Rubén Gómez Cuenca

 

©Protestante Digital 2013

 

 


Carlos Scott

 	Iglesia Iberoamericana: perfil, tendencias y luchas

Crecer en tamaño es una cosa, crecer en madurez es otra.

La Iglesia Evangélica Latinoamericana ha crecido rápidamente en los últimos 60 años. La nacionalización del liderazgo en la primera mitad del siglo XX y el surgimiento de iglesias nacionales en la década de 1930, fueron factores decisivos para el desarrollo de estructuras eclesiásticas contextualizadas y eficaces.
Según las estadísticas Latinoamérica tiene 80.000.000 evangélicos pero solo hay aproximadamente 9.500 misioneros enviados a otros campos. Esto representa el 0,011875 % sobre la cantidad de evangélicos. A pesar del número de evangélicos latinoamericanos no se ve una correlación con un mayor envío de misioneros a las etnias menos evangelizadas y no alcanzadas.
¿Por qué problema el crecimiento numérico de la iglesia latinoamericana no está correlacionado con el mayor envío y movilización de misioneros a campos transculturales?
La situación en América del Sur en el año de 1900 era que había en las Guyanas 14.376 evangélicos, en la parte hispánica 5.240 y en Brasil 11.376. El total en 1900 sería de un poco más de 20.000 personas. Hay datos de que el total de la comunidad evangélica sería de hasta 50.000, y durante el siglo XX el crecimiento está reflejado en los siguientes números: 1916 – 378.000; 1925 – 756.000; 1936 – 7.200.000; 1967 – 14.746.200; 1973 – 20.000.000; 1987 – 37.432.000; 2000 – 80.000.000. (Nuñez, E. & Taylor, W. Crisis and Hope in Latin America . Pasadena, CA: William Carey Library, 1996, p.161)
Pero, crecer en tamaño es una cosa, crecer en madurez es otra. El mero crecimiento numérico se ha tornado un objetivo en si, y, para muchos, “el objetivo justifica los medios”.  Cualquier método que favorezca el aumento de miembros en la iglesia es válido y la búsqueda por las estrategias que son más eficaces en este sentido, ha llevado a metodologías que reducen el evangelio y ponen en riesgo los principios bíblicos.
Bertil Ekstrom en sus investigaciones afirma que los aspectos positivos de la Iglesia Latinoamericana están en su énfasis en la evangelización. Nos gusta “ganar almas”, compartir la fe y plantar iglesias. Sin embargo, la problemática fue que muchas veces hemos dado énfasis solamente a la parte espiritual, olvidando que el ser humano es más que el “alma”.
Bertil continua diciendo: “Otro tema paralelo básico es la falta de enseñanza de toda la Palabra de Dios . Profundidad y espiritualidad han sido confundidos con experiencias emocionales y espectaculares. En muchos casos, la práctica del discipulado no ha existido y los estudios bíblicos hacen referencia a textos aislados que mantienen la vida cristiana, pero no nutren hacia una madurez espiritual. Se observa sincretismo, desnutrición espiritual, herejías, superstición, división, experiencias sobrenaturales sin sentido; etcétera, etcétera.
El liderazgo latinoamericano sigue tendencias globales de líderes carismáticos (con fuerte personalidad y poder de convencimiento), principalmente centrado en la formación de mega-iglesias. El caudillismo de nuestra historia sigue siendo una realidad .
Investigaciones que han sido hechas muestran que las iglesias con líderes autocráticos y carismáticos son las que más crecen. A la vez, existe una nueva generación de líderes que busca el trabajo en equipo y que está mucho más preocupada con la calidad y una iglesia local participante. La democratización política en los países se refleja en las iglesias y los jóvenes de nuestros días ya no aceptan, de la misma forma, el dogmatismo de un liderazgo autocrático. La iglesia necesita reflexionar sobre su forma de gobierno y liderazgo.
En la mayoría de los países latinoamericanos estamos en la segunda, tercera o cuarta generación de creyentes. A pesar de que muchas iglesias empezaron en la clase más pobre, poco a poco, las familias están ganando mejores condiciones financieras. No cabe duda de que todavía tenemos comunidades pobres y muchos sin los recursos mínimos para vivir bien. Pero, de forma general, la Iglesia Latinoamericana está pasando por un proceso de mejoramiento en su economía.
En las dos últimas décadas, la Iglesia Latinoamericana se ha despertado para la responsabilidad social . Esto ha sido una de los grandes aportes de la teología latinoamericana, el énfasis en  la realidad del Reino de Dios  presente en la sociedad actual. También está la participación política de los creyentes, pero el hecho de que un miembro de nuestras iglesias llega a los altos puestos políticos no ha significado cambio de situación. Seguimos viviendo en países corruptos e injustos, con alto grado de violencia y de criminalidad.”
En el primer congreso de COMIBAM  (Cooperación Misionera Iberoamericana) en San Pablo, Brasil, en 1987, fue hecha una estimación del movimiento misionero latinoamericano. Había como 60 organizaciones que enviaban a unos 1600 misioneros transculturales.
Diez años después, en preparación para el segundo congreso de COMIBAM , en México 1997, se hizo una investigación más sistemática con la finalidad de evaluar el movimiento misionero de la última década. Se llego a la conclusión de que había más o menos 300 organizaciones de envío y un poco más de 4.000 misioneros transculturales. En el 2006 en COMIBAM III la cifra ascendió a 9.500 misioneros y más de 400 organizaciones participantes.
Sin embargo, todavía somos un movimiento misionero emergente . Nuestra historia del hacer misionero es incipiente en comparación con el mundo anglosajón. Hay factores de preocupación en el envío de misioneros como es el enviar obreros al exterior sin la debida capacitación, sin un fuerte apoyo financiero y sin cuidado pastoral.
Pero en especial se observa que todavía son pocas las iglesias locales involucradas en las misiones  a pesar que se ha alcanzado un cierto nivel de saturación. Parece que a la iglesia latinoamericana le falta enseñanza básica de la responsabilidad global . Parece que está más acostumbrada a recibir que a dar. Muchas iglesias y denominaciones son resultados directos del trabajo misionero de afuera, pero no se ve que las iglesias que nacieron tienen una mentalidad para una expansión equilibrada y simultánea hacia “Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra”  (Bertil Ekstrom).
¿Por qué hay pastores en el día de hoy que no le apasionan las misiones transculturales? , ¿Porque algunos de estos pastores dicen o afirman “no es lo mío”? ¿Qué debe ser lo de ellos? ¿Cómo desarrollar una teología bíblica – misionológica sana?
Un evangelio de transformación y completo implica una iglesia que traspasa todo tipo de fronteras, ya sean culturales, sociales, religiosas, lingüísticas, geográficas, políticas, en palabra y obra, ser – hacer – decir, para que todos tengan la oportunidad de recibir el evangelio en su propio idioma, de una manera culturalmente sensible y poder responder al Señor.
El propósito de la movilización en Iberoamérica es ayudar a la iglesia a ser lo que Dios quiere que sea, hacer lo que Dios quiere que haga e ir donde Dios quiere que vaya  (David Ruiz). Por lo tanto el esfuerzo en la movilización esta destinado a: “Ver a la iglesia iberoamericana llevando todo el evangelio a todas las etnias
El objetivo principal en la movilización es ver el liderazgo de pastores comprometidos con la obra misionera, desarrollando juntos estrategias de apoyo a las iglesias en las diferentes etapas de madurez en la obra misionera. Pastores desafiando a pastores, iglesias modelando a iglesias, trabajando en cooperación con otras iglesias para hacer más alcanzables y de mayor impacto los proyectos misioneros entre los pueblos menos evangelizados y no alcanzados. La iglesia necesita una transformación en su llamado, transformación en su compromiso, la revisión de su propósito y volver a las cosas sencillas que dieron origen a la iglesia (David Ruiz)
Para lograr esto sugiero enfatizar los siguientes aspectos:
1.- Profundizar nuestro entendimiento de una misionología integral . El evangelio es un mensaje que transforma toda la existencia humana . Nuestras inquietudes por lo general giran en preguntarnos: ¿cuántos creyentes hay? Y olvidamos preguntar: ¿Está la iglesia reflejando los valores del reino de Dios en la nación y hasta lo último de la tierra? La misión de la iglesia es indivisible (palabra y obra, ser-hacer-decir) . Estamos hablando de un mensaje integral de salvación y esta dirigido a todo ser humano considerando la totalidad de su persona. «Hemos sido enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar» [i] y «Cada persona tiene derecho a oír las Buenas Nuevas» [ii] . Dios «no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 P 3:9) . La misión es universal e integral . Pablo Davies comenta: «La misión integral sin ser universal se convierte en localismo. Es etnocentrismo y egoísmo. Nos ocupamos de la gente cercana pero no de la gente lejana. Por el otro lado, la misión universal sin ser integral se convierte en proselitismo . Corremos el riesgo de ocuparnos únicamente del aspecto religioso, personal, interno, pero sin ocuparnos de todos los aspectos de la vida humana de la gente »
2.- La iglesia ha sido llamada y enviada para participar en la misión de Dios .  Este envío y mandato no es algo opcional.  Los textos mas conocidos son Mateo 28:18-20, Marcos 16:15, Lucas 24:46-48, Juan 20:21, Hechos 1:8, pero debemos afirmar que la Biblia entera nos da el mandato para la misión y evangelización . Debe haber una moralidad de la Fe. Implica escuchar el grito de los pobres, oprimidos y perdidos. La Biblia entera muestra el plan de Dios de reconciliar consigo todas las cosas por medio de Jesucristo (Colosenses 1:15-20). La Iglesia es el instrumento de Dios para llevar a cabo su plan. La misión no es la misión de tal o cual iglesia, agencia ni institución. La misión es de Dios y es un atributo de Dios mismo que se expresa en su accionar por redimir a la humanidad e invita a su iglesia a participar . El mundo es la escena de la actividad de Dios y no debemos retirarnos  de él. El servicio al mundo es un servicio a Dios y es un reflejo del reino venidero de Dios independientemente de los resultados que se obtengan. La misión divina es el establecimiento del reino de Dios .
3.- La naturaleza de la iglesia es misionera . Hablamos de que la iglesia es la iglesia en  el mundo y para  el mundo . No se concentra sólo en el cielo. Se involucra en el mundo y por lo tanto es misionera. Debe estar en el mundo siendo distinta del mundo. La iglesia es enviada a compartir el gozo y la esperanza, en medio de la tristeza y la angustia de la gente de nuestro tiempo, de los que son pobres o afligidos en cualquier forma.
4.- Ser misioneros no es una opción; es un mandato . Hay cuatro mil millones de personas que no conocen a Cristo porque la iglesia no ha asumido un compromiso más intencional en la evangelización mundial.Muchas veces surgen malos entendidos en cuanto a que algunos son misioneros y otros no lo son.David Bosch, que fue profesor y presidente del departamento de misiones de la Universidad de Sudáfrica y luchó incansablemente por la reconciliación de ese país, fue cuestionado cuando afirmó que en nuestro mundo todo es misión . Algunos argumentaban que cuando todo es misión, entonces nada es misión. David Bosch respondió que esta tensión la debemos resolver de manera creativa . Una forma de avanzar hacia esta creatividad es cuando asumimos que toda la iglesia es misionera y el mundo con su agenda es su campo de misión . La agenda del mundo nos supera pero podemos avanzar hacia un entendimiento y diálogo misionero con toda la iglesia global. La misión es de todos lados a todas partes llevando todo el evangelio. «La misión es una tarea cotidiana de la iglesia en cualquier lugar, en cualquier tiempo y en cada generación» [iii]
5.- Cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes . La misión tiene lugar por doquiera.  Impulsados por la fe, los cristianos cruzan la frontera entre los que creen y los que no creen, y del otro lado de esa frontera dan testimonio de su fe .  Dado que Dios es un Dios misionero el pueblo de Dios es un pueblo misionero. El Espíritu ha sido derramado sobre todo el pueblo de Dios, no sólo sobre unas personas seleccionadas.  La comunidad de fe es la portadora primaria de la misión. Todossomos misioneros porque cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes . Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo para el cumplimiento de la misión. Esto significa que somos llamados a ser agentes de transformación hasta lo último de la tierra , y la misión de ninguna manera se limita solo a la acción local ni solo a la acción global. La misión implica unir la acción local y la acción global de la iglesia en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia, en ser, hacer y decir a favor de la extensión del reino de Dios.
6.- La encarnación es el modelo para la misión de la Iglesia (S. Juan 20:21). La «Palabra hecha carne» constituye el evangelio . La acción sin palabra es muda; la palabra sin acción es vacía» [iv] . Hablando del discipulado John Stott dice: « incluirá un llamado a colaborar con el Señor en el trabajo del Reino. Dirigirá su atención a las aspiraciones de hombres y mujeres comunes y corrientes en la sociedad, sus sueños de justicia, seguridad, estómagos llenos, dignidad humana y oportunidades para sus hijos ». Dios llama a las personas a la misión y en eso consiste la evangelización. Es un llamado al servicio donde « ganar personas para Jesús es ganar su lealtad para las prioridades de Dios » . [v]
7.- Revisar nuestra visión de Cristo . Muchos han tomado la visión de Cristo como un “conquistador” relacionándolo indirectamente como una “cruzada”. A veces se habla con un lenguaje belicoso. ¿Qué significa esto cuando compartimos el evangelio? ¿Cómo va a responder un musulmán si le presentamos a un Cristo así?
8.- Desarrollar un entendimiento del pluralismo y posmodernismo . Enfatizar la unicidad y la universalidad de Cristo. Dar la razón por la esperanza que tenemos en Cristo y no en Mahoma, ni Buda ni ninguna otra entidad espiritual. Debemos decir que Jesús es el Señor y el único Señor, pero teniendo razones contundentes para decirlo (Pablo Davies).
9.- Enfatizar la formación de “comunidades eclesiales” que reflejen el espíritu de reconciliación, libertad, respeto, aceptación, amor y perdón . La iglesia local es llamada a formar una comunidad alternativa hasta lo último de la tierra. No somos llamados a formar esquemas empresariales basados en criterios de utilitarismo, mercantilismo y números. No quedar atrapado en un concepto hedonista donde la gente privilegia llegar a fin de mes antes que ir al cielo. Las respuestas “hedonistas” no son “transformadoras” y la respuesta a la superficialidad es ejercer un discipulado obediente a Jesucristo. La gran multiplicación, números y porcentajes no son sinónimos de “transformación” . No debemos sacrificar las demandas del evangelio en el altar de los números. La negación a nosotros mismos, conocer a Jesucristo y ser semejantes en su muerte es poder transformador (Filipenses 3:10). D ebemos cuidar el servicio, la experiencia personal en Cristo y la formación de la iglesia local como “comunidad” (Norberto Saracco). Debemos encarnar el mensaje, la funcionalidad con principios bíblicos y enseñar el poder del amor y no el amor al poder . Las iglesias no deben vivir la lucha miserable por el poder. La realidad indica que las personas escuchan con sus ojos y piensan con sus sentimientos, por lo tanto la proclamación y la encarnación del mensaje deben ser inseparables . Ser y hacer como Jesucristo. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente  y mostrar un contraste con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder. Somos llamados a desarrollar el modelo del siervo según Filipenses 2 . El Rey Jesucristo se ha encarnado y llama a su comunidad a hacer lo mismo en el mundo. Seguirle como sus discípulos significa asumir su vida y misión.
10.- Producir un equilibrio entre “la gente que asiste a la iglesia” (metidos en los programas internos) y la “iglesia que sirve a la gente” (que vive los valores del Reino de Dios en medio del quehacer nacional y las naciones) . Estamos más preocupados en que la gente esté en los programas de la iglesia y no en que tenga un testimonio eficaz en su campo de labor diario. Mas preocupados por tener el control y no por equiparlos con una proyección hasta lo último de la tierra. Jürgen Moltmannen su tesis sobre la teología del futuro dice: «Se dirigirá no únicamente hacia el servicio divino en la Iglesia, sino también hacia el servicio divino en la vida cotidiana del mundo» . Este servicio se ofrece en la forma de la vida común y corriente de la comunidad cristiana «en tiendas, aldeas, granjas, ciudades, aulas, hogares, oficinas legales, consultorios, en la política, el gobierno y la recreación» [vi]  Las estructuras de la iglesia no deben obstaculizar el servicio relevante al mundo separando al creyente de la sociedad. Porlo tanto debemos encontrar el equilibrio entre el “Pueblo de la Iglesia” y la “Iglesia del Pueblo”. El trabajo en la Iglesia como la acción a favor de la justicia, la misericordia y la verdad deben ir juntas .
11.- Crecer en el trabajo de cooperación como “un solo cuerpo” en función de la misión. Desdesu principio el Señor nos ha desafiado al trabajo en equipo. La misión puede ser el principio material de nuestra unidad (Jose Miguez Bonino). La cooperación en la tarea práctica de la misión es el primer paso hacia una unidad más profunda. Crecer en el testimonio basado en la “unidad en Cristo”. La misión en unidad y la unidad en la misión implica aceptarnos unos a otros a pesar de nuestras diferencias. «El paradigma moderno, sugería que la alternativa era entre diversidad sin unidad o unidad sin diversidad; el paradigma posmoderno se manifiesta como una unidad que preserva la diversidad y una diversidad que se esfuerza para lograr la unidad. Lasdivergencias no son motivo de remordimiento sino parte del esfuerzo dentro de la Iglesia por llegar a ser lo que Dios quiere que sea… En medio de toda la diversidad, sin embargo, hay un eje: Cristo Jesús… escuchar la palabra de Dios y escucharnos los unos a los otros van juntos; sólo podemos tener lo primero si estamos igualmente preparados para tener lo segundo» [vii] .  «Estamos llamados a ser uno como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno y nunca debemos cansarnos de esforzarnos hasta el día cuando los cristianos en todo lugar puedan juntarse para compartir el solo Pan y la sola Copa » [viii] .
12.- Debemos pensar en el tema del Reino de Dios . Debemos volver a examinar este concepto y tener una iglesia que vive la realidad del reino comprometida con su extensión. «Con la llegada de Jesucristo, el Reino de Dios se hizo presente entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. El Reino está en conflicto constante con el poder de las tinieblas ; la lucha ocurre en las regiones celestiales y se expresa en todo lo creado a nivel personal, colectivo y estructural . Sin embargo, la comunidad del Reino vive sostenida por la confianza de que la victoria ya ha sido conquistada  y que el Reino de Dios se manifestará plenamente al final de los tiempos . Con el poder y la autoridad delegados por Dios, ella asume su misión en este conflicto, para ser agente en la redención de todo lo creado »(CLADE III). Jesús esel reino de Dios encarnado. «El reino de Dios, no es una ética, ni una ideología social sino el mensaje que se centraliza en una persona; la persona de Jesús el Mesías» [ix] . El reino está presente pero no se ha consumado por lo tanto el reino ha de venir. Es un “ya” y “todavía no”. Nunca vamos a introducir totalmente el Reino de Dios en la tierra hasta que el Señor venga; pero somos llamados a mostrar la evidencia de este Reino como comunidad y anticipo del mismo que afecta la totalidad de la vida.
13.- Avanzar  hacia un entendimiento del Espíritu Santo y la misión. La Iglesiaes llamada a vivir según la justicia del Reino, en el poder del Espíritu. Para ser misionera la Iglesia debe renovar su dependencia del Espíritu y entregarse a la oración. Lavida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y oportunidades que Dios esta presentando ante nosotros (2 Corintios 2:12). Es el Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu Santo manifiesta es encontrarnos con el propósito de Dios  (Apocalipsis 3:8).En la iglesia de Antioquia (Hechos 13.1-3) estuvo la disposición para escuchar y apartad para la obra del ministerio lo que el Espíritu Santo indicaba. Como siervos, entendemos que cuando nos involucramos en la misión, estamos compartiendo la misión del Dios misionero . Escuchamos, descubrimos y obedecemos la voz del Señor enviando a sus siervos al trabajo al que los ha llamado .
14.- La misión debe afirmarse desde la iglesia local . El trabajo misionero es el trabajo del Espíritu de Dios y la iglesia trabajando juntos. Es el modelo a seguir . « La iglesia en misión es, primeramente, la iglesia local … La Iglesia universal halla su verdadera existencia en las iglesias locales… La Iglesia es en realidad una familia de iglesias locales en la cual cada una debe estar abierta a responder a las necesidades de las otras  y a compartir sus bienes materiales y espirituales con ellas. Por medio del mutuo ministerio de la misión la Iglesia se realiza, en comunión con la Iglesia Universal y como concretización local de la misma» [x] . La relación entre las iglesias locales a nivel global y los misioneros debe ser de Koinonia . La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (Filipenses 1:5) y no a competir. Se puede hablar de «comunión». Koinonia es la palabra neotestamentaria traducida como comunión, solidaridad, compartir, contribución.  L a fe común debe tener una salida a la participación práctica y esta participación en la práctica tiene consecuencias concretas .
Soñamos con una Iglesia Iberoamericana que transforma la sociedad local hasta lo último de la tierra.


[i] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 503
[ii] Misión y Evangelización-Una afirmación ecuménica (Documento del Consejo Mundial de Iglesias sobre la misión y la evangelización, ME 10, publicado en 1982)
[iv] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 513
[v] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, p. 511
[vi] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp. 575-576
[vii] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp 566-567
[viii] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, P. 569
[ix] Davies, Pablo: Ponencia El Reino de Dios y la Misión Transcultural, (Encuentro Nacional de la Red Misiones Mundiales, Córdoba, Argentina, 2002)
[x] Bosch, David Jacobus: Misión En Transformación: Cambios De Paradigma En La Teología De La Misión . Grand Rapids, Mich. : Libros Desafío, 2000, pp. 463-465

Autores:Carlos Scott

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Juan Simarro Fernández

En el ambiente que rodea a Jesús, están los antihéroes.

 

 Hace no mucho tiempo, regalé uno de mis libros “Inmigrantes, el multiforme rostro de Dios”, a un misionero norteamericano amigo mío. Lo estuvo viendo y, al cabo de unos días, me dijo: “En los Estados Unidos esto no tendría éxito”. No lo dijo en forma crítica, sino que parecía que lo decía de una forma realista ante la manera que tienen, al parecer, de vivir el cristianismo algunos evangélicos norteamericanos.

Quizás sea la generalidad, porque yo sé que también en los Estados Unidos hay creyentes comprometidos con los pobres, los inmigrantes desarraigados y desclasados, con los proscritos y excluidos de la tierra. También se puede hablar de los valores del Reino en los países ricos… aunque haya incomprensiones, dificultades y extrañezas. Los seguidores auténticos de Jesús están esparcidos por toda la faz de la tierra.

Sin embargo  es posible que en los países ricos y consumistas, allí donde la riqueza se considera como prestigio, en aquellas iglesias en donde exigen o quieren que sus pastores vayan vestidos de forma impoluta, dando la imagen de triunfador, sea difícil entender la figura de Jesús cercana a los pobres , a los pecadores, a los marginados, a las prostitutas, a los ladrones, a los extranjeros como eran los samaritanos, a los ignorantes, locos, poseídos o enfermos. En muchos ambientes cristianos, o denominados cristianos, esto sigue pareciendo una locura.

 En el ambiente que rodea a Jesús, están los antihéroes , los que no tienen poder mundano, los fracasados y desprestigiados, los desheredados y todos aquellos a los que, incluso desde los sectores religiosos, se les negaba todo tipo de esperanza. ¡Qué difícil es entender al Jesús histórico desde algunos sectores del mundo rico, desde las iglesias que, hartas y nadando en la abundancia, viven cómodamente los valores antibíblicos de una sociedad injusta y maldita en muchos aspectos!

El ambiente que rodeaba al Maestro, al Hijo de Dios Humanado, a Jesús de Nazaret, era muy diferente que el ambiente de las iglesias de los cristianos ricos en medio de un mundo de pobreza. A Jesús le seguían, por la esperanza que transmitía a los desheredados de la tierra, todos aquellos pecadores, pobres, publicanos, rameras, desclasados y proscritos de la época. Jesús transmitía esperanza a gentes sencillas, a los ignorantes considerados malditos por los sectores religiosos que pensaban que estos malditos ignorantes no podrían cumplir nunca la ley.

 Jesús, así, se rodea de la gente menos representativa, más molesta para los puros de la época, agobiados, “trabajados y cansados” , cargados, minusvalorados, de fama sospechosa y mal vistos por la sociedad, enfermos, incultos, ladrones… y come con ellos, comparte con todos estos desheredados la vida, el pan y la Palabra.

Los religiosos de la época cerraban las puertas de la salvación a todos éstos. Se convertían en guardianes de las puertas del Reino de los Cielos que sólo abrían a los puros, a los carcomidos por la hipocresía y una santidad fingida que les convertía, según Jesús mismo, en sepulcros blanqueados por fuera cuyo interior es putrefacción en la que deambulan los gusanos inmundos.

Por eso hoy, habría que gritar a las iglesias de los ricos autoconsiderados puros: ¡No cerréis las puertas de los cielos a estos pequeños, no sea que estéis clausurando para siempre la posibilidad de poder cruzar vosotros hacia los atrios del Dios vivo!

Con Jesús no sólo irrumpe en el mundo la comunicación de que el Reino de los cielos ha llegado, la comunicación de que el Evangelio es predicado, sino la comunicación de que el Reino de Dios se ha acercado, ha llegado a los pecadores, excluidos y marginados, que el Evangelio es predicado a los pobres.

Esto sigue escandalizando.  Las prioridades de Jesús son una interpelación tan grande a tantos cristianos de espaldas al dolor de los hombres que muchos llamados seguidores de Jesús no pueden aguantar estas interpelaciones… y vuelven su mirada hacia arriba, hacia los ángeles, hacia el trono de Dios ante el cual se quieren gozar y sentirse bendecidos y privilegiados . Pero el mensaje sigue sonando desde el trono del altísimo: El reino de Dios se ha acercado a los pobres, a los desclasados, a los marginados y excluidos, a los proscritos… y se nos cierra la visión del trono de gloria hasta que no nos paseemos por los focos de conflicto, hasta que no nos convirtamos en agentes de liberación de los sufrientes de la tierra.

Así, los pobres son los preferidos del Señor… No por ninguna especie de superioridad moral o espiritual de los marginados y excluidos de la tierra, de los empobrecidos del mundo, sino porque Jesús viene investido de la propia bondad y amor de Dios el Padre que los acepta y los acoge destruyendo y haciendo saltar en pedazos todo tipo de exclusión y todo tipo de prepotencia basada en consideraciones de pureza por razón de estatus social, acumulación de riqueza o de sabiduría mundana.

Jesús, en su bondad y amor, reflejando las características del Padre, ofrece acogida y salvación a todos aquellos marginados, olvidados, humillados, excluidos y robados de dignidad por los que los autoconsiderados puros, por los religiosos que sólo miran al cielo y a su autogozo y deseos de bendición, sea ésta económica o de otro tipo.

 Jesús no fue neutral ante las injusticias del mundo, no fue neutral ante el desamor , ante la exclusión y empobrecimiento de las gentes sencillas, de los huérfanos, las viudas y los extranjeros, como prototipos de las personas marginadas, empobrecidas y excluidas de todas las épocas… Nosotros, los cristianos, tampoco debemos ser neutrales.

Autores: Juan Simarro Fernández

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by BEN STERNKE

Post image for Why We Celebrate the Christian CalendarToday is the first Sunday of Advent, which is New Year’s Day for the Church. Today is when we start telling the story again, the story of how Jesus Christ fulfilled the story of Israel in his life, death, resurrection, and ascension, and how we now live with him by the Spirit and await his final return.Every year we tell the story again, basically because we need to immerse ourselves in it, because it is the true story of the world. It is the report of what God is doing in the world to redeem and restore all things, the proclamation of how God was in Christ, reconciling the world to himself.

We immerse ourselves in this story every year because our identities come from the stories we tell and the rituals we participate in. We immerse ourselves in this story because our culture loudly proclaims quite a few alternative stories that vie to tell us who we are, and thus claim our allegiance. Some of those stories (from McKnight’s The King Jesus Gospel):

  • Individualism — the story that “I” am the center of the universe
  • Consumerism — the story that I am what I own
  • Nationalism — the story that my nation is God’s nation
  • Moral relativism — the story that we can’t know what is universally good
  • Scientific naturalism — the story that all that matters is matter
  • New Age — the story that we are gods
  • Postmodern tribalism — the story that all that matters is what my small group thinks
  • Salvation by therapy — the story that I can come to my full human potential through inner exploration

We combat these competing ideologies by immersing ourselves in the True Story, which is another name for the gospel of Jesus Christ. This is why it matters what holidays we celebrate, and how we celebrate them. Our very identities are stake, because we live by the stories we tell ourselves. Thus it is actually a matter of life and death.

There’s nothing magical about celebrating the church year. There are plenty of lifeless churches that commemorate Advent “faithfully” (i.e. read the right Scriptures, fly the right colors, stick to the right themes). But the church year is essentially organizing time around the gospel story, which seems like a great idea to me, because the alternative to organizing time around the life of Christ is to organize it around something else, like when it’s time to shop, which is a disastrous way to live.

So may you immerse ourselves in the True Story once again, and have a blessed Advent! Come, Lord Jesus!

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by BEN STERNKE 

Post image for What Powers Mission?After a wonderful final Learning Community immersion (“Establishing Centers of Mission”) with the 3DM team, I’ve been thinking about mission a lot. Not mission-as-project or mission-as-event, but real kingdom-of-God stuff: people becoming disciples of Jesus and joining with him in his work. What is necessary for real kingdom mission to flourish? What hinders it?This morning I was reading Andrew Murray’s wonderful little prayer primerWith Christ in the School of Prayer, and came across this gem of a quote, which deserves a slow, careful reading, because the implications for mission are astounding.

Now that Christ was leaving the scene and could only work through commissioners [his disciples], it might have been expected that the works would be fewer and weaker. He assures us of the contrary: “Verily, verily I say unto you, He that believeth on me, the works that I do he shall do also; and greater works than these shall he do; because I go unto my Father” (John 14:12). His approaching death was to be a breaking down of the power of sin. With the resurrection, the powers of the eternal life were to take possession of the human body and obtain supremacy over human life. With His ascension, Christ was to receive the power to communicate the Holy Spirit completely to His Body. The union–the oneness between Himself on the throne and those on earth was to be so intensely and divinely perfect, that He meant it as the literal truth: “Greater works than these shall he do, because I go to the Father.”

The most profound implication here is something that is emerging as a core value in our church plantThe Holy Spirit is not optional. I get uncomfortable when the missional conversation drifts toward talking merely about structures, strategies, paradigms, and models. It’s as if we believe that if we can just get our thinking straight, we could bring the kingdom on the strength of our elegant structures and radical models. We give lip-service to the Holy Spirit in that we assume he is working in and amongst all our planning, but I wonder if we need to make it a more explicit element of our practice.

If we are the truly the Body of Christ, then learning to operate every day in cooperation with the Head ought to be one of the first, most basic elements of training people to join with Jesus in his mission. The simple fact is that Jesus told us we could do nothing without him, yet we so stubbornly insist on trying! Because Christ has “gone to the Father,” he is able to communicate his power and presence “directly to His Body.” This is the only fuel for mission: the power of Christ. As we abide in him, we learn to allow his power to flow through us, and this is what changes the world.

Let’s admit it: we’re uncomfortable with this part of life in Christ, for a variety of reasons. We’ve seen it done badly. We don’t want to look foolish in front of others. We have more confidence in our intelligence than we do God’s power.

But we need to grapple with this issue and learn to flow in the power of the Holy Spirit every day, because even when we have the most elegantly-designed engine in the world, it won’t make anything move unless there is a constant supply of fuel pouring in. So yes, let’s design better structures. We need them! But let’s not forget that the fuel of mission is the power of God.

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