Archivos de la categoría ‘Iglesia’


Merkel solo cree en un matrimonio: el tradicional

La canciller resiste la presión externa y se niega a equiparar los derechos de las parejas gais.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Angela Merkel, en un acto de la UCD celebrado esta semana. / MARKUS SCHREIBER (AP)

El debate es ya un clásico en Alemania. Cada cierto tiempo alguien vuelve a preguntarse por qué los homosexuales de este país no tienen los mismos derechos que los de España, Francia o Reino Unido. Y siempre se zanja cuando la canciller Angela Merkel recurre a una de sus palabras favoritas: nein. La cuestión volvió tras el referéndum en el que los católicos irlandeses dijeron sí al matrimonio para todos; reapareció con la reciente sentencia del Tribunal Supremo de EE UU, y lo ha hecho ahora tras la entrevista de Merkel con el youtuber Florian Mundt, aliasLeFloid.

“Estoy a favor de acabar con cualquier discriminación. Gracias a Dios, los gais y las lesbianas ya no tienen que esconderse. Pero, para mí, personalmente, el matrimonio consiste en la convivencia entre un hombre y una mujer”, dijo la canciller a su joven entrevistador, vestido con camiseta y visera negra, y cuyo canal de YouTube cuenta con 2,6 millones de suscriptores. Merkel ya había explicado en alguna ocasión por qué se opone a las bodas gais, pero esta es la primera vez que la mujer más poderosa de Europa deja claro que su concepción del matrimonio no ha variado demasiado desde los años setenta, cuando estudiaba Física en la antigua República Democrática Alemana.

Hace ya 15 años que las parejas del mismo sexo pueden registrarse en Alemania gracias a una ley aprobada por el socialdemócrata Gerhard Schröder. Estas uniones civiles gozan prácticamente de los mismos derechos que el matrimonio, excepto la adopción. Pero la mayoría de alemanes están a favor de la equiparación plena. También en el partido democristiano de Merkel son cada vez más los que quieren adaptarse a los nuevos tiempos. Es el caso de la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, que en un reciente debate a puerta cerrada puso como ejemplo a su propia familia, votante prototípica de la CDU: “A mis ancianas tías se les llenan los ojos de lágrimas al ver que sus sobrinos por fin han encontrado pareja”. Pero estos argumentos no convencieron a su jefa, que con su resistencia quiere contentar al ala más conservadora del partido.

Anuncios

“La cantidad de cristianos en Europa continuará en descenso, mientras que en África seguirá en un gran aumento”

FUENTES Entrecristianos, Christian Post NUEVA YORK
Culto en una iglesia pentecostal africana

Dicen que la sangre de los mártires riega la semilla del Evangelio. Puede parecer una frase teórica, pero es exactamente lo que está ocurriendo en África.

Un nuevo estudio del Centro de Investigación Pew, en Estados Unidos, indica que la población global de cristianos continuará creciendo en África durante los próximos 40 años, según sus proyecciones demográficas.

De acuerdo con los resultados de la investigación del Pew, “la cantidad de cristianos en Europa continuará disminuyendo, mientras que la de regiones subsaharianas de Africa continuarán incrementándose drasticamente.”

El Pew señala que actualmente aproximadamente la mitad de los cristianos que hay en todo el mundo están en la suma de quienes residen en África, el Caribe y América Latina.

Sin embargo, dicho centro de investigación indica que “para el 2050, de acuerdo con el estudio del Pew, esas regiones serán hogar de más de seis de cada diez de los seguidores de Jesús en el mundo (un 60%), con sólo una cuarta parte de los cristianos (un 25%) viviendo en Europa y Norteamérica.”

También según sus cálculos para 2050, la población de cristianos será mayor en cinco países de África que en cualquier otra nación del planeta. Esos cinco países serían Nigeria, la República Democrática del Congo, Tanzania, Etiopía y Uganda, de acuerdo con el Pew.

En lo que se refiere al cono norte del mundo, el estudio del Pew indica que en 35 años la cantidad de cristianos en Europa habrá descendido a aproximadamente un 16 por ciento del total de cristianos a nivel global. Un estudio anterior del 2010 indicaba que en ese mismo territorio habría un 26 por ciento del total de cristianos en el mundo, con lo que las previsiones actuales son aún más pesimistas.

A pesar de que según la investigación del Pew el número de cristianos disminuirá hasta quedarse en un 25 por ciento en Latinoamérica y el Caribe, aún se incluirá dentro de los próximos 40 años a esta amplia región como la segunda en cuanto a mayor número de cristianos en el mundo, superada únicamente por la mencionada región subsahariana de Africa, siempre de acuerdo con los pronósticos de ese centro.

Otro dato relevante del estudio es que la cantidad de cristianos en la región de Asia en el Pacífico, que actualmente es de un 13 por ciento, será la misma para el 2050.

Sin embargo lo que el estudio del Pew llama “datos inciertos” acerca del número real de cristianos en China, un país que se considera que tiene actualmente 1.3 mil millones de personas, podrían cambiar los porcentajes de todas estas cifras estimadas.

http://protestantedigital.com/internacional/35948/Africa_el_numero_de_cristianos_crecera_los_proximos_40_anos

21 mártires (video)

Publicado: marzo 1, 2015 en Iglesia

Un llamado a la oración por la iglesia perseguida, ante una persecución que se incrementa en el mundo.


El futuro de la fe cristiana

En este tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente.

La ciudad de Chicago. / Ben Ford

¿Somos la última generación de cristianos de la historia? Esta pregunta tiene hoy, en pleno proceso globalizador, muchos motivos para ser formulada de manera coherente ya que si una sola generación, como podría ser la nuestra por ejemplo, dejara de educar en la fe a la siguiente, el cristianismo podría estar en peligro de extinción. En algunos países como España este peligro no es algo irreal, sobre todo si se tiene en cuenta la opinión de los jóvenes al respecto. Máxime cuando el tema religioso ha dejado prácticamente de tratarse en las escuelas y hoy casi resulta de mal gusto hablar en público o mantener conversaciones acerca de las creencias personales. La religión se ha recluido al ámbito de lo privado y esto está provocando que su práctica caiga en picado. De ahí que algunos pensadores se pregunten si somos los últimos cristianos.

No creo que seamos la última generación cristiana de la historia porque Dios en su misericordia hacia la humanidad no dejará que se apague la luz que su Hijo Jesucristo encendió. Por fortuna, el futuro de la Iglesia depende de Dios y no del hombre y el Sumo Hacedor es capaz de confundir las mejores predicciones sociológicas fundadas en hechos, como ha sucedido a lo largo de la historia. Además, tenemos la promesa de Jesús, hecha a Pedro, de que las fuerzas del mal no prevalecerán sobre la Iglesia (Mt. 16:18). Sin embargo, esto no nos garantiza que la Iglesia llegará al final de los tiempos pujante, ni que vaya a mantenerse vigorosa en todos los lugares donde antiguamente tuvo una rica presencia.

Por ejemplo, en Asia Menor (lo que hoy es Turquía) el cristianismo fue muy importante durante los primeros siglos y se extendió con fuerza. El apóstol Pablo realizó allí sus primeras misiones apostólicas. Los primeros concilios de la cristiandad se celebraron en aquellas tierras que vieron florecer grandes iglesias y en las que el reino de Dios se difundió rápidamente. Pero de pronto llegó la religión islámica y empezó el retroceso de las iglesias cristianas. De los 75 millones de habitantes que hoy tiene el país, sólo medio millón dice profesar la fe cristiana. El cristianismo pasó también a través del Imperio romano a Europa y de aquí al resto del mundo. No obstante, ¿acaso no está ahora también disminuyendo la fe en la vieja Europa, mientras que a la vez surge con fuerza en Latinoamérica y en otros continentes? Nada nos garantiza que en el futuro no vaya a ocurrir en Europa lo mismo que en Asia Menor. Por tanto, está perfectamente justificado preguntarse por el futuro del cristianismo en nuestros países occidentales.

Si no queremos que tales augurios se hagan realidad quizá los cristianos debamos actuar en consecuencia y centrar más el mensaje evangélico en el significado último y en el propósito de la vida humana. Siempre se ha insistido en que el fin primordial de toda religiosidad evangélica es la relación personal con Jesucristo a través de la meditación en su Palabra y de la oración, pero hoy más que nunca debemos seguir poniendo el énfasis en el individuo, en la persona concreta, en sus dilemas individuales y familiares. El Evangelio da soluciones prácticas a toda problemática humana y muchas veces estas soluciones se consiguen a través del grupo de hermanos, del pequeño grupo fraternal con el que nos relacionamos frecuentemente en la iglesia. Es posible que el poder de atracción del cristianismo futuro dependa, en buena medida, de la creación de congregaciones donde las personas se sientan tratadas como en familia. Pequeños y abundantes oasis de amor cristiano en medio de enormes ciudades, por desgracia, despersonalizadas e inhumanas. Tenemos que pedirle a Dios sabiduría para acertar en la formación de estas iglesias que creen sensación de hogar y de seguridad fraternal. Lugares de culto donde además de ofrecer protección espiritual y material, exista espacio para la libertad del ser humano.

La religiosidad de hoy, se quiera o no reconocer, debe pasar por la experiencia afectiva y emocional. Por supuesto que no hay que olvidar la doctrina, el estudio bíblico y la racionalidad de la fe, pero sería un grave error marginar la libre expresión de los sentimientos y las emociones personales en los cultos y las celebraciones cristianas. En esta época del feeling (sentimiento) el cristianismo sin experiencia sensible, sin fe cálida, no parece tener mucho atractivo. Por eso la conversión, como experiencia que hace vibrar el corazón y supone un arrepentimiento capaz de cambiar el estilo de vida, continúa siendo imprescindible en el inicio de la vida cristiana.

Está bien manifestar interés por lo doctrinal y lo institucional pero actualmente necesitamos un cristianismo más sensible a los problemas humanos, una fe que sea más solidaria con el hombre. La denuncia de los innegables excesos que se cometen en nuestra sociedad en temas relacionados con el sexo, la familia, el culto al cuerpo o la moralidad pública es menester mantenerla, pero no podemos ser menos sensibles a otros asuntos que también degradan al ser humano y atentan contra su dignidad, como son la idolatría del sistema, el dios del mercado, el consumo, la discriminación o la mercantilización de los medios de comunicación. El cristianismo tiene hoy la responsabilidad de desenmascarar todas aquellas falsedades del mundo global que humillan al ser humano. Creer en la resurrección de Jesucristo significa aceptar que hay solución a todos los problemas generados por el pecado, que hay un futuro para el hombre y que ese futuro ha empezado ya a través del mensaje de Jesús. El cristianismo está empapado de esperanza para todo aquél que se acoge a la cruz de Cristo. Por esto, si las iglesias protestantes actuales desean recuperar su atractivo sociocultural deben ser críticas, ilustradas, actualizadas, tolerantes, no dogmáticas, tener la suficiente sensibilidad hacia lo personal y estar preparadas para presentar defensa reflexiva de su fe en Jesucristo.

La nueva sensibilidad espiritual del ser humano de la globalización pasa por la valoración del símbolo religioso y de la estética en el culto y en la celebración. Frente a tanto nuevo misticismo, esoterismo, gnosticismo y paganismo como hoy se detecta por doquier, en religiosidades como la Nueva Era que promueven una especie de reencantamiento del universo, el cristianismo debe promover un redescubrimiento de los signos evangélicos. Hay que recuperar la frescura de la celebración de la Mesa del Señor con todas sus connotaciones, no sólo del sacrificio de Cristo en la cruz sino también de renovación de la esperanza en su regreso glorioso. Conviene darle al bautismo cristiano su verdadero valor doctrinal y no restarle importancia cultica o reducirlo a puro trámite casi privado. La recuperación de la liturgia que practicaban los cristianos primitivos es algo que puede enriquecer el culto actual y evocar sugerentes imágenes en la mente del ser humano de hoy, tan sensibilizado por la cultura de la imagen y los medios audiovisuales. Debemos aprender a valorar en su justa medida el lenguaje de los signos y del cuerpo.

Asimismo será menester empezar a recuperar esa presencia más globalizadora y misteriosa de Dios en la creación. Desgraciadamente el hombre se ha portado siempre como un tirano para el mundo natural que al principio se le confió. El cristianismo tiene que descubrir de nuevo el amor y la sabiduría de Dios en toda la creación no humana y empezar a predicar la protección de los sistemas ecológicos naturales, a través de la remodelación y el equilibro del desarrollo. El ser humano que acepta a Jesucristo como salvador personal debe asumir también su responsabilidad de ser colaborador del creador en el mundo natural, del que es mayordomo y administrador.

Ante todo esto es pertinente cuestionarse acerca de cómo deberán ser los cristianos del siglo XXI. Aquellos que tendrán que ser capaces de afrontar todos estos retos pastorales y estos serios interrogantes para la fe. En primer lugar, creo que serán personas con una experiencia de Dios. Muy pronto, será imposible creer en Dios, sin tener algún tipo de experiencia personal con él. La fidelidad a la oración es una cuestión de vida o muerte para el creyente. En el futuro, desaparecerán los creyentes intelectuales que no estén curtidos por la oración a solas, que es la que da fuerzas para vivir contracorriente. A la vez, deberán ser personas que vivan la radicalidad evangélica. La principal tragedia del cristianismo fue que, de la noche a la mañana, se convirtió en la religión oficial de un gran imperio. Las persecuciones y las catacumbas fueron pronto tan sólo un recuerdo en los libros de historia. Y aconteció lo que Max Weber llamó: “el retorno de los revolucionarios a la vida cotidiana”. Aquellas palabras de Jesús acerca de “cargar con la cruz” para ser discípulos suyos (Mt. 10; Lc. 14), es como si ya hubieran dejado de tener sentido, y hoy encontramos mucha gente que ni cree ni deja de creer. Sin embargo, esta situación no puede prolongarse por más tiempo. En el tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente. Los creyentes que sean poco o nada practicantes, se convertirán en indiferentes casi sin darse cuenta y serán arrastrados por la corriente general.

Por último, creo que los cristianos del futuro serán individuos que constituirán congregaciones de contraste, abiertas a los demás. Para mantener la fe en un clima de desdén, de desprecio, de amenaza o de indiferencia religiosa, los cristianos del siglo XXI deberán estar integrados en iglesias vivas. No se trata de crear un submundo evangélico dentro de la sociedad, con sus medios de comunicación, sus partidos políticos y servicios de todo tipo, como algunos defienden. La sal debe mezclarse con los alimentos, así como el fermento con la masa. Pero sí será necesario disponer de pequeñas comunidades cristianas que contrasten con la sociedad, en las que exista fe compartida, calor humano, relación fraternal, apertura a los forasteros, respeto a las creencias de los demás, etc. Y que, además sepan dispersarse en la sociedad para dar testimonio de su fe. Conviene tener en cuenta que el cristianismo nunca será un fenómeno de masas, sino algo minoritario. Por supuesto que hay que evangelizar y aspirar a una iglesia lo más numerosa posible, porque Jesús quiso que intentáramos “hacer discípulos a todas las gentes”, pero lo que importa no es tanto el crecimiento numérico de la Iglesia, sino la implantación del reinado de Dios sobre la tierra. El fermento no tiene por qué ser muy abundante. Lo que se requiere es que tenga capacidad para hacer fermentar la masa.

 

http://protestantedigital.com/magacin/35089/el_futuro_de_la_fe_cristiana


#jesuisNigeria

Los mismos días de los atentados en París, unas dos mil personas, la mayoría cristianos, morían a manos de Boko Haram en Nigeria. Ante el grito de ‘#jesuisCharlie’, muchos echaron en falta ‘#jesuisNigeria’

FUENTES Cadena Ser LAGOS
#jesuisNigeria, viñeta
Una viñeta de #jesuisNigeria

En las últimas semanas el mundo ha sido testigo de la enorme movilización en respuesta a los atentados de París. Los ataques yihadistas a la revista ‘Charlie Hebdo’ y al supermercado judío dejaron un total de 17 muertos.

Sin embargo, mientras los hechos se sucedían, en otra parte del mundo ocurría otra importante masacre de la que poca gente habló. En Nigeria el grupo Boko Haram, también yihadista, asesinaba a unas dos mil personas en lo que se ha considerado como su ataque “más letal” hasta el momento, tal y como informó Amnistía Internacional.

Ante esto, un sector de la sociedad alzó la voz por la desigualdad del nivel de protestas entre ambas tragedias. La polémica se ha desatado especialmente en las redes sociales, donde la gente ha mostrado su indignación.

Preguntas como ¿Por qué no se habla de Nigeria?, ¿Por qué nadie protesta contra Boko Haram?, o ¿Que hay de #jesuisNigeria? se han repetido en las redes. No obstante, estas protestas se han dado de forma minoritaria.

Otra de las viñetas de #jesuisNigeria

BOKO HARAM

Boko Haram cuyo significado es ‘la cultura occidental es pecado’, es un grupo islamista considerado como ramificación de Al Qaeda. Su actividad se centra sobre todo en Nigeria, aunque ya se ha infiltrado en Chad, Camerún y Níger convirtiéndose en una amenaza regional. Para hacer frente a este problema en la zona, hasta el momento sólo se han reunido diversos líderes de países de África Occidental para coordinar esfuerzos y así combatir a los yihadistas, mientras que la Unión de Estados Africanos empieza ahora a movilizarse.

El grupo nigeriano se dio a conocer internacionalmente tras el secuestro de doscientas niñas en Nigeria en abril de 2014, un acto que sí provocó la movilización de la comunidad internacional y de grandes personalidades como la primera dama de EEUU, Michelle Obama.

Posteriormente, con el paso del tiempo el suceso pasó al olvido retomado únicamente por voces puntuales que recordaban la vigencia del secuestro, pues aunque el grupo extremista anunció que liberaría a las rehenes hace unos meses, finalmente se retractó y la mayoría de ellas siguen en paradero desconocido.

En los últimos días se han seguido produciendo trágicos hechos en el país africano. Varias niñas de 10 años han sido utilizadas por Boko Haram para cometer ataques suicidas causando numerosas víctimas y los secuestros de niñas, tampoco han cesado. Se trata de sucesos que a pesar su crudeza, normalmente nos son incluidos entre los grandes temas de la agenda internacional.

http://protestantedigital.com/sociedad/35029/Quien_llora_las_victimas_de_Boko_Haram_en_Nigeria

I Am Not Charlie Hebdo

Publicado: enero 10, 2015 en Iglesia, opinión, Sociedad

The journalists at Charlie Hebdo are now rightly being celebrated as martyrs on behalf of freedom of expression, but let’s face it: If they had tried to publish their satirical newspaper on any American university campus over the last two decades it wouldn’t have lasted 30 seconds. Student and faculty groups would have accused them of hate speech. The administration would have cut financing and shut them down.

Public reaction to the attack in Paris has revealed that there are a lot of people who are quick to lionize those who offend the views of Islamist terrorists in France but who are a lot less tolerant toward those who offend their own views at home.

Just look at all the people who have overreacted to campus micro-aggressions. The University of Illinois fired a professor who taught the Roman Catholic view on homosexuality. The University of Kansas suspended a professor for writing a harsh tweet against the N.R.A. Vanderbilt University derecognized a Christian group that insisted that it be led by Christians.

Americans may laud Charlie Hebdo for being brave enough to publish cartoons ridiculing the Prophet Muhammad, but, if Ayaan Hirsi Ali is invited to campus, there are often calls to deny her a podium.

So this might be a teachable moment. As we are mortified by the slaughter of those writers and editors in Paris, it’s a good time to come up with a less hypocritical approach to our own controversial figures, provocateurs and satirists.

The first thing to say, I suppose, is that whatever you might have put on your Facebook page yesterday, it is inaccurate for most of us to claim, Je Suis Charlie Hebdo, or I Am Charlie Hebdo. Most of us don’t actually engage in the sort of deliberately offensive humor that that newspaper specializes in.

We might have started out that way. When you are 13, it seems daring and provocative to “épater la bourgeoisie,” to stick a finger in the eye of authority, to ridicule other people’s religious beliefs.

But after a while that seems puerile. Most of us move toward more complicated views of reality and more forgiving views of others. (Ridicule becomes less fun as you become more aware of your own frequent ridiculousness.) Most of us do try to show a modicum of respect for people of different creeds and faiths. We do try to open conversations with listening rather than insult.

Yet, at the same time, most of us know that provocateurs and other outlandish figures serve useful public roles. Satirists and ridiculers expose our weakness and vanity when we are feeling proud. They puncture the self-puffery of the successful. They level social inequality by bringing the mighty low. When they are effective they help us address our foibles communally, since laughter is one of the ultimate bonding experiences.

Moreover, provocateurs and ridiculers expose the stupidity of the fundamentalists. Fundamentalists are people who take everything literally. They are incapable of multiple viewpoints. They are incapable of seeing that while their religion may be worthy of the deepest reverence, it is also true that most religions are kind of weird. Satirists expose those who are incapable of laughing at themselves and teach the rest of us that we probably should.

In short, in thinking about provocateurs and insulters, we want to maintain standards of civility and respect while at the same time allowing room for those creative and challenging folks who are uninhibited by good manners and taste.

If you try to pull off this delicate balance with law, speech codes and banned speakers, you’ll end up with crude censorship and a strangled conversation. It’s almost always wrong to try to suppress speech, erect speech codes and disinvite speakers.

Fortunately, social manners are more malleable and supple than laws and codes. Most societies have successfully maintained standards of civility and respect while keeping open avenues for those who are funny, uncivil and offensive.

In most societies, there’s the adults’ table and there’s the kids’ table. The people who read Le Monde or the establishment organs are at the adults’ table. The jesters, the holy fools and people like Ann Coulter and Bill Maher are at the kids’ table. They’re not granted complete respectability, but they are heard because in their unguided missile manner, they sometimes say necessary things that no one else is saying.

Healthy societies, in other words, don’t suppress speech, but they do grant different standing to different sorts of people. Wise and considerate scholars are heard with high respect. Satirists are heard with bemused semirespect. Racists and anti-Semites are heard through a filter of opprobrium and disrespect. People who want to be heard attentively have to earn it through their conduct.

The massacre at Charlie Hebdo should be an occasion to end speech codes. And it should remind us to be legally tolerant toward offensive voices, even as we are socially discriminating.

http://www.nytimes.com/2015/01/09/opinion/david-brooks-i-am-not-charlie-hebdo.html


Charles Tieszen

“El terrorismo relacionado con la religión existe en más del 30% de los países del mundo. Y más de un tercio de los países a nivel mundial usa la fuerza para imponer normas religiosas” dice Charles Tieszen.

mujer llorando

En 2007, menos del 30% de los 198 países y territorios del mundo tenían restricciones u hostilidades religiosas altas o muy altas. Sólo cuatro años después, el número había crecido a un 40% (Grim 2013), una tendencia que es muy posible que continúe.

De forma similar, si el siglo XX fue el “siglo más sangriento”, particularmente en cuanto a martirios de cristianos, el siglo XXI está viendo crecer aún más el número de mártires cristianos, unos 100.000 en 2013 y la tendencia al incremento. (Johnson y Crossing 2013; Johnson 2012).

 

PANORAMA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA

Según Brian Grim, experto en temas de libertad religiosa, más de cinco mil millones de personas viven actualmente bajo restricciones u hostilidades religiosas, la mayoría de ellas sufridas por minorías religiosas (Grim 2013). La designación de Grim de “restricciones religiosas (o “restricciones de gobierno”) y “hostilidades religiosas”, son términos importantes y de ayuda para comprender la persecución religiosa hoy en día:

Las restricciones religiosas son leyes impuestas por los gobiernos. Por ejemplo, una ley por la cual se considere que blasfemar sobre un principio religioso es punible  con prisión o muerte, es una restricción religiosa gubernamental.

Las hostilidades religiosas pueden verse como consecuencias de un funcionamiento contrario a la norma aplicada por una sociedad.

Como ilustra Grim, el antagonismo, amenazas, e incluso la violencia física que los musulmanes Ahmadiyya experimentan a veces como resultado de restricciones gubernamentales que les son impuestas (por ejemplo, restringir legalmente la actividad de sus mezquitas) son hostilidades sociales (ib ídem).

Definiciones socio-políticas como estas son útiles a la hora de entender la persecución y aumentan nuestra capacidad de calibrar, analizar y ayudar a las víctimas de la persecución religiosa.

Teniendo esto presente, Grim señala que dos terceras partes de la población del mundo viven en países con restricciones gubernamentales altas:

Más concretamente, un cuarto de la población mundial vive en países con leyes que restringen los símbolos religiosos, y en más de un tercio de los países del mundo encarcelan a la gente basándose en la religión.

Es significativo que el 23% restringe la conversión, una restricción que cuando se incumple, a menudo lleva a la hostilidad social.

Más de la mitad de la población del mundo vive en países con altas hostilidades sociales hacia sus religiones:

Esto incluye a uno de cada siete países donde la violencia sectaria está presente.

El terrorismo relacionado con la religión existe en más del 30% de los países del mundo y más de un tercio de los países a nivel mundial, usa la fuerza para imponer normas religiosas. (Ibid.)

Desde luego, muchos de estos datos se refieren a restricciones y hostilidades donde su incidencia es más frecuente. Sin embargo, también se dan restricciones y hostilidades poco frecuentes. Por ejemplo, mientras que Egipto o Rusia pueden tener restricciones gubernamentales altas, (por ejemplo, restricciones a las conversiones en Egipto o a las mezquitas en Rusia), los símbolos religiosos se han restringido en Reino Unido, donde las restricciones u hostilidades no son frecuentes en general (Ibid).

Estas estadísticas  no sólo demuestran que la persecución religiosa en un problema global sino que la persecución no es sólo una preocupación cristiana. Sin embargo, los cristianos son el único grupo religioso más extensamente perseguido en el mundo hoy; se calcula un 75% de los actos de intolerancia religiosa se dirigen contra cristianos, según estima una fuente. (Marshall, Gilbert y Shea 2013, 4).

 

CRISTIANOS EN ORIENTE MEDIO

Por tomar una región como ejemplo, los países de Oriente Medio y Norte de Africa (MENA), ocupan un alto puesto en la escala de Grim que mide las restricciones gubernamentales y hostilidades sociales conectadas con la religión. En esta región, los cristianos existen como minoría religiosa, a menudo la minoría religiosa más grande entre otras:

Muchos países MENA favorecen una religión en detrimento de otras.

De hecho, estos países están ocho `puestos por encima de otros del resto del mundo en cuanto a discriminación religiosa.

De forma similar, se sitúan casi cuatro veces por encima de los países del resto del mundo en cuanto a violencia sectaria relacionada con las restricciones religiosas.

Corriendo el riesgo de simplificar demasiado, las razones para el aumento de la persecución religiosa en los países MENA son numerosas y probablemente son mezcla de factores religiosos, históricos, políticos y económicos. Tienen una larga historia de control de comunidades religiosas por medio de restricciones gubernamentales:

  • Los bizantinos ponían impuestos a las minorías religiosas que conquistaban.
  • Después los gobernadores musulmanes usaron un sistema muy parecido para controlar a los grupos no musulmanes que regían.
  • Bajo los otomanos, los grupos religiosos fueron divididos y subdivididos en “millets”.
  • Controles restrictivos similares se emplearon en la región bajo los mandatos británico y francés.

Con unos controles tan rígidos sobre poblaciones (y etnias) religiosas, las hostilidades sociales son inevitables, especialmente si un grupo religioso asciende al poder.

Más aún, los cristianos pueden a veces pagar el precio de las reacciones contra la dominación y la influencia de Occidente en la región.

Mientras que los levantamientos árabes de 2011, fueron en general reacciones a una tiranía percibida contra los gobiernos apoyados por Occidente, trajeron algunas libertades políticas, a menudo no obtuvieron libertades religiosas para las minorías de la región. En algunos casos, las conexiones percibidas entre el Cristianismo y Occidente- percepciones no favorecidas por la presencia política de Occidente, ni por la historia de las misiones cristianas, no siempre caritativas- pueden hacer que algunas poblaciones cristianas locales, por muy antiguas que sean, resulten sospechosas para muchos.

En el futuro, si el rol del Islam en el gobierno se convierte en un rasgo más decisivo en los países MENA, el lugar de la discriminación religiosa, incluso si es (erróneamente) visto como un medio para controlar a los grupos religiosos, debe ser desafiado. Más aún, a medida que los cristianos occidentales intenten defender las libertades religiosas de sus hermanos y hermanas en la zona, a los cristianos locales se les debe permitir llevar el liderazgo a la vez que enfatizar un espíritu de verdadera solidaridad y unidad de unos con otros.

 

DESARROLLO DE UNA TEOLOGÍA DE PERSECUCIÓN

Los cristianos deben reflexionar sobre lo que el aumento de la tendencia de la persecución religiosa significa para la iglesia hoy en día. Hacerlo supondrá emprender una reflexión teológica sobre la persecución más desarrollada que la que la iglesia ha exhibido en el pasado (Tieszen 2008, 18-35).

Una de las luchas más generalizadas de la Iglesia en esta área es su malentendido común de considerar persecución sólo la violencia física. De hecho, la persecución puede ocurrir de muchas forma no violentas, como el antagonismo, ostracismo, restricciones legales, etc. De hecho, aunque algunas restricciones pueden conducir a las hostilidades violentas, también puede darse el caso de que las restricciones legales sobre religión sean tan estrictas que las hostilidades violentas sean frenadas o incluso anuladas:

Por ejemplo, restringir la vida y la actividad de una comunidad religiosa a un “ghetto”, proscribe también la interacción con otras comunidades religiosas y de esta forma elimina también posibles violencia inter-religiosas.

Poner demasiado énfasis sobre los actos violentos puede suponer el riesgo de pasar por alto las restricciones no violentas que son aún formas de persecución.

La iglesia debe también elaborar una definición teológica profunda de la persecución religiosa de los cristianos, una definición que complemente definiciones socio-políticas como las de Grim y otros (Tieszen 2012). Con una definición adecuada, la Iglesia será capaz de identificar la persecución dónde y como quiera que se dé, enfrentarse a una buena reflexión teológica sobre el hecho, y ofrecer intervención comprensiva a favor de las víctimas:

Un área donde esto se puede sentir más es en la creciente presencia de la secularización y privatización de la religión en Occidente, posiblemente una forma de persecución particular.

Si este es el caso, entonces la Iglesia, especialmente en Occidente, debe reflexionar sobre su papel en la sociedad donde es cada vez más marginal y marginada.

 

DEFENSA Y SOLIDARIDAD

El aumento de la tendencia a las restricciones religiosas y hostilidades sociales significa tambien que la iglesia debe  continuar en su esfuerzo de abogar por las libertades religiosas y solidarizarse con los que sufren. Esfuerzos apoyados por la obra de Grim, la lista World Watch List (www.worldwatchlist.us), el Instituto Internacional de Libertades Religiosas (www.iirf.eu) y otros.

Sin embargo, los cristianos en Occidente- todavía más capaces de ayudar a las personas no occidentales que son más frecuentemente las víctimas de una persecución intensa- deben pensar más en lo que significa estar presentes entre los que sufren.

La iglesia debe plantearse formas en las que sus esfuerzos para promover y apoyar las libertades religiosas, complementen su rol teológico y bíblico como pueblo que sufre. Esta última consideración teológica, puede señalar aún más la importancia en grandes sectores de las Iglesias para recuperar la teología del martirio y la persecución, especialmente una teología que ofrezca un lugar para la memoria y la honra de los mártires de la Iglesia.

 

IMPLICACIONES IGLESIA- ESTADO

Finalmente, si  bien la intervención de la Iglesia es vital, la forma en la que la Iglesia se implique en abogar junto con los gobiernos, tiene importantes implicaciones teológicas para las relaciones Iglesia-Estado:

Si, en su esfuerzo de presionar a los gobiernos, la Iglesia cede el control de las libertades religiosas a organizaciones seculares gubernamentales, entonces la Iglesia puede perder su testimonio visible y auténtico, tanto que no podrá funcionar como un cuerpo que exprese auténtica solidaridad con los que son perseguidos (Hauerwas 1999).

Cuando esto ocurre, la Iglesia funcionalmente interioriza la religión.

Como resultado, la Iglesia vende su libertad al Estado; los cristianos se convierten en responsables del alma, mientras que los grupos y gobiernos seculares controlan el cuerpo. (Cavanaugh 2002, 87).

Entendido desde un punto de vista teológico, Cristo es la cabeza de la Iglesia, cuerpo y alma. La verdadera libertad religiosa entonces, se encuentra cuando esta es parte del cuerpo unificado de Cristo y funciona desde una posición de integración, no sólo preocupándose por las almas perseguidas, sino teniendo algo que decir al mundo sobre la persecución de las personas también.

Esta última función no es sólo trabajo de los gobiernos, un punto que está impactando significativamente en las relaciones Iglesia-Estado y que significa que la iglesia es un cuerpo perseguido.

 

CONCLUSIÓN

Hay una tendencia creciente de la persecución religiosa en el mundo de hoy. Si bien los cristianos no tienen el monopolio del sufrimiento,  son frecuentes víctimas de ella y continuarán sufriendo su presencia en el mundo.

La Iglesia debe ser el cuerpo sufriente de Cristo en el mundo. La realidad de la persecución en la vida de la Iglesia, también habla de sus realidades teológicas. La Iglesia debe continuar reflexionando teológicamente sobre la persecución que padece incluso si aboga por las libertades religiosas que la humanidad merece.

 

 

Charles L. Tieszenm Ph. D. (Universidad de Birmingham, Reino Unido, 2010) es catedrático adjunto en el Seminario Teológico Fuller (norte de California) y especialista en relaciones entre cristianos y musulmanes. Cuenta con numerosos escritos sobre la persecución religiosa y el diálogo inter- religioso. Fue anteriormente investigador en el Centro para el estudio del Cristianismo Global y actualmente reside en California del Norte con su mujer Sara y  su hijo Brahm. (tieszen@gmail.com)

 

http://protestantedigital.com/blogs/34944/La_persecucion_global_a_los_cristianos