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Lars Dahle

Hay todo tipo de razones para instar a los líderes cristianos para que intencionalmente integren los medios de comunicación en su estrategia de misión para el s. XXI, dice Lars Dahle.

Tierra mundo

En cualquier lugar del mundo en el que vivimos, las tecnologías de la información y de la comunicación influyen e impactan cada vez más nuestras vidas, nuestro testimonio cristiano y nuestros ministerios. La variedad de mensajes globales, locales y globales de los medios de comunicación, proporcionan contextos complejos para la tarea de hacer valer la verdad de Cristo en el siglo XXI. Las cuestiones misionales relacionadas con la participación en los medios de comunicación, son por tanto de verdadera importancia para la iglesia global.

 

IMPLICACIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN GLOBAL

En medio de las tecnologías cambiantes y de las diferencias globales, es posible discernir cinco características centrales de los medios de comunicación contemporáneos:

Digitalización: Internet se está convirtiendo gradualmente en la plataforma más importante para la investigación, conexión y publicación, y como resultado se da la convergencia de los formatos y géneros antiguos con la creación de nuevos ámbitos de comunicación.

Democratización: El acceso creciente a nuevos canales de publicación digital y nuevos ámbitos de medios de comunicación social, crea numerosas posibilidades para una participación y conexión más amplia.

Fragmentación: El incremento dramático de los ámbitos de comunicación, participantes y voces, crean tanto un discurso público fragmentado como un consumo privado fragmentado.

Globalización: A través de la expansión global de la tecnología de la información, se están estableciendo nuevas plataformas para la distribución de medios de comunicación, como las tecnologías de banda ancha, satélites y móviles.

Pluralización: Donde vaya la tecnología, van los medios de comunicación, y con los medios vienen una pluralidad de valores, perspectivas y cosmovisiones.

Estas características clave ilustran la necesidad urgente de participar más intencionalmente en los medios en toda su diversidad. Los medios de comunicación son el cauce por el que se propagan las noticias, ideas e historias. Afectan a cada parte de la sociedad en cada lugar del mundo. Así pues, si vamos a “llevar el testimonio de Jesucristo y toda su enseñanza a cada nación, en cada esfera de la sociedad, y en el campo de las ideas” (El Compromiso de la Ciudad del Cabo), no podemos descuidar el fascinante y complejo mundo de los medios de comunicación.

 

IMPLICACIÓN EN LOS MEDIOS COMO TEMA DE LAUSANA

Es evidente, en los documentos fundacionales de los congresos y consultas globales, que la implicación en los medios de comunicación ha sido un tema de Lausana desde el principio. Como término, Medios de Comunicación, se ha usado históricamente para incluir medios electrónicos y de imprenta (pero normalmente no literatura), mientras que más recientemente incluye también, naturalmente, nuevos medios digitales.

Los contextos para la mención explícita de los medios así como su énfasis específico, han variado en los documentos de tres congresos fundacionales:

El Compromiso de Lausana incluyó los “medios de comunicación de masas” en el párrafo sobre colaboración evangelística, con énfasis en la legitimidad de ministerios especializados en los medios.

El Manifiesto de Manila mencionó a los “medios” en la sección sobre el mundo entero, con énfasis en la necesidad de una sensata implicación en los medios como parte de la modernidad.

El Compromiso de Ciudad del Cabo incluyó “la verdad y los medios de comunicación globales” en la sección “Llevar la verdad de Cristo en un mundo plural y globalizado”, con igual énfasis en tres principales áreas de preocupación: consciencia, presencia y ministerio de los medios de comunicación.

La concienciación respecto a los medios de comunicación puede verse como la necesidad de un discipulado más fiel (incluida la santidad personal y el hacer discípulos) al entrar en contacto con los mensajes de los medios. Esta preocupación estaba implícita en los primeros tiempos de Lausana, pero se fue haciendo más explícita como crítica cultural y ética. Recientemente se le ha dado un rol esencial como combinación de temas de educación, evangelismo y discipulado.

La presencia en medios puede verse como la necesidad de entrar en la corriente predominante de los medios con profesionalidad e integridad cristiana. Este objetivo estaba implícito en la primera fase de la historia de Lausana, pero ha ido adquiriendo más importancia. Parte de la razón se debe al creciente énfasis  puesto en el lugar de trabajo como ámbito para el ministerio y el testimonio. Sin embargo, también se debe a un creciente reconocimiento del influyente rol de los medios predominantes, tanto los que tratan con hechos como de ficción, a la hora de expresar y formar identidades e ideas.

El ministerio de los medios de comunicación puede verse desde la necesidad de usar todo tipo de tecnologías (ya sean antiguas o nuevas) para comunicar el Evangelio de Cristo en el contexto de una cosmovisión bíblica integral. Esta área ha jugado un papel central a lo largo de toda la historia de Lausana, con énfasis recurrente en los ministerios específicos, tanto en radio, televisión, prensa, internet o los nuevos medios de comunicación social.

 

BASE MISIONOLÓGICA PARA LA IMPLICACIÓN EN LOS MMMCC

Teológicamente, deberíamos ver las vocaciones profesionales a los medios de comunicación como parte del mandato cultural de Dios y de su misión a nuestro mundo. En palabras del Compromiso de Ciudad del Cabo: “Amamos el mundo de Dios, amamos la palabra de Dios, y amamos la misión de Dios”. Esto abre el espacio para ministrar en una amplia gama de contextos comunicativos y en diferentes roles  en los medios de comunicación.

Misionológicamente, deberíamos ver la implicación en los medios como una parte esencial de la llamada a toda la iglesia a llevar todo el Evangelio a todo el mundo:

Llevar todo el Evangelio al mundo de los medios supone llevar “el relato del Evangelio, la seguridad que ofrece el Evangelio, y la transformación que el Evangelio produce”. Este Evangelio bíblico, el evangelio de Jesucristo son “buenas noticias en un mundo de malas noticias”, ofreciendo tanto perdón como esperanza y una nueva perspectiva del mundo.

Involucrar a toda la iglesia en la participación en los medios, incluye el reconocimiento de los dones propios de cada creyente y del ministerio de todos de los creyentes. Esto está relacionado con los nuevos ámbitos y oportunidades representadas por la globalización y democratización de los medios.

Llegar a todo el mundo presupone la implicación en los medios, ya sea en relación a “toda nación”, “cada esfera de la sociedad” o “el campo de las ideas”. Los medios de comunicación contemporáneos -en toda su variedad- son ámbitos y vehículos de pluralismo, que incluyen las perspectivas seculares del mundo.

De un punto de vista apologético, deberíamos ver la implicación en los medios como una dimensión de nuestro testimonio de Jesucristo como “la verdad del universo”. Esto supone dar testimonio del hecho de que la “verdad en Cristo es (1) personal así como proposicional; (2) universal así como contextual; (3) última así como personal”. Así pues, debemos animar y equipar a los profesionales cristianos de los medios para que muestren el valor de estas verdades tan cruciales de forma tanto creíble como plausible.

 

TRES ÉNFASIS FUNDAMENTALES PARA LA IMPLICACIÓN EN LOS MEDIOS

Como mencionamos antes, el Compromiso de la Ciudad del Cabo identifica tres puntos de énfasis principales para nuestra implicación en los medios de comunicación: Concienciación de los medios, presencia de los medios y ministerios de los medios. Es apropiado resaltar cómo estas tres preocupaciones constituyen una aproximación estratégica para la implicación en los medios.

 

1. CONCIENCIACIÓN SOBRE LOS MEDIOS: UNA DIMENSIÓN OLVIDADA EN LA MISIÓN

Aquellos que vivimos en lugares con abundante tecnología, somos todos consumidores de medios de comunicación. Los que viven en otras partes del mundo, están siendo progresivamente expuestos a los mensajes mediáticos. Estos mensajes, reales o ficticios, están influidos por diferentes perspectivas y formas de ver el mundo, tanto seculares como religiosas, ya sea en términos de valores éticos, puntos de vista de la humanidad o de la realidad o compromisos de fe fundamentales.

Equipar a los individuos, familias, ministerios de jóvenes e iglesias para participar con mensajes mediáticos a unos niveles de cosmovisión más profundos es, en términos generales, una dimensión olvidada en la misión, tanto en el hemisferio norte como en el del sur del planeta.

Tenemos que cambiar este hecho juntos, y hacerlo rápido y de forma apropiada. Este equipamiento requiere investigación, recursos y formación práctica en análisis de la cosmovisión que presentan los mensajes mediáticos, así como mostrar la credibilidad y relevancia de una visión bíblica integral del mundo frente a perspectivas alternativas.

 

2. PRESENCIA EN LOS MEDIOS: LLAMADA AL TESTIMONIO PÚBLICO Y A LA INTEGRIDAD

Dentro del mundo de los medios de comunicación, hay una amplia variedad de roles legítimos y estratégicos pendientes de explorar por parte de cristianos con talento. El trabajo periodístico y documental revela el descuido de hechos, historias y ángulos que posibilitarían un debate público y privado más equilibrado. Los medios creativos y de entretenimiento pueden presentar  formas nuevas y frescas de mostrar las verdades cristianas que pueden generar interés genuino en cuestiones morales y espirituales. Mediante la presencia de hábiles comentaristas y apologistas cristianos en los principales medios, la credibilidad y plausibilidad del Evangelio y de una cosmovisión bíblica integral, pueden ser transmitidas a escépticos, buscadores y cristianos.

 

3. EL MINISTERIO EN LOS MEDIOS: UN MINISTERIO PARA TODOS LOS CREYENTES

El uso eficaz de todo tipo de tecnología, formato y género de comunicación es importante para el evangelismo mundial, el discipulado y la educación en la fe.

Ministerios especializados en medios de comunicación, tienen un rol legítimo y estratégico que desempeñar, pero la nueva tecnología de los medios transforma potencialmente cada organización ministerial, cada ministerio de jóvenes, y cada iglesia local en canal de comunicación.

Esto crea una necesidad creciente de colaboraciones evangelísticas en todo ámbito de la comunicación. Al mismo tiempo, tenemos que explorar las crecientes posibilidades que  los medios de comunicación social crean para un ministerio en este ámbito para cada creyente.

 

IMPLICACIÓN EN LOS MEDIOS EN LAS MISIONES ESTRATÉGICAS

Hay, por tanto, todo tipo de razones para instar a los líderes cristianos para que global e intencionalmente integren la implicación en los medios dentro sus estrategias de misión para el siglo XXI.

A la luz de esto, se insta a los líderes a reflexionar sobre y colaborar en:

Concienciación sobre los medios de comunicación: ¿Cómo puede la iglesia en tu país equipar y proporcionar recursos a los cristianos para que se impliquen críticamente y respondan constructivamente a todas las formas de comunicación?

Presencia en los medios: ¿Cómo puede la iglesia en tu país respaldar, equipar, apoyar y aprender de los cristianos que trabajan y participan en las principales noticias y medios de comunicación creativos?

Ministerios mediáticos: ¿Cómo puede la iglesia en tu país equipar a individuos, iglesias, organizaciones cristianas e instituciones para volverse eficaces a la hora de usar los medios, incluidos los medios de comunicación social, para comunicar la verdad?

 

Nota del editor: Lausanne Global Consultation sobre Medios de Comunicación y Evangelio, se reunió del 18 al 21 de noviembre en Brea, California, EEUU y publicó una Llamada a la Acción.

Lars Dahle es Vicerrector y Catedrático Asociado en Teología Sistemática y Apologética en Gimlekollen School de Periodismo y Comunicación en el NLA Universitary College, Noruega. Sirve como Asociado Senior de Lausana para la implicación en los medios de comunicación.

 

http://protestantedigital.com/blogs/34689/La_mision_global_pasa_por_los_medios_de_comunicacion


Mario Escobar Golderos

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (6)

Verdad, mundo digital y tecnologías emergentes
El Cristianismo tiene que entrar de una vez por todas en la Era Digital, pero lo debe hacer de una manera inteligible para sus contemporáneos.

 

Los acuerdos y compromisos de Ciudad del Cabo 2010 nunca han sido tan urgentes y acuciantes como en este primer cuarto del siglo XXI. En muchos sentidos, la Iglesia no ha comprendido la complejidad de su misión en un mundo globalizado, en el que la religión se ha convertido en un producto más de consumo. Detrás de cada cambio siempre hay una oportunidad y un peligro. Lo triste es cuando el peligro nos hace perder la oportunidad.
Internet, las redes sociales y la inmediatez de la información han creado un torrente vertiginoso de información, muchas veces poco contrastada, que inunda las cabezas y los corazones de los frágiles habitantes de nuestro planeta. La tecnología, siempre un medio y nunca un fin, fue demonizada por el mundo evangélico en sus comienzos. Grupos cristianos lucharon primero contra el cine, después contra la radio y la televisión, en los últimos años contra los videojuegos e internet. Ir contra corriente no significa suicidarse social e intelectualmente, ir contracorriente es mantener tus principios y valores cristianos en un mundo cada vez más paganizado.

“El siglo Bio-tech” se parece mucho al “Siglo de las Luces”en el que la llegada de inventos como la enciclopedia, pretendía poner el conocimiento al servicio de la gente. La gran diferencia es que la gigantesca biblioteca virtual que es internet no tiene un plan ni un desarrollo racional.
El Cristianismo tiene que entrar de una vez por todas en la Era Digital, pero lo debe hacer de una manera inteligible para sus contemporáneos.
Yo siempre he sido un apasionado de la tecnología, hace casi catorce años realicé mi primera página web para promocionar una revista de historia del protestantismo, cuatro años más tarde la revista física dejó pasó a la digital. Con la primera alcanzábamos 300 suscriptores y doscientos lectores habituales, el noventa y cinco por ciento de ellos españoles, cuatro años más tarde la revista había alcanzado medio millón de visitas en todo el mundo. Aunque gracias a las nuevas tecnologías podemos salir de un pequeño gueto para crear un inmenso gueto global, en el que los cristianos nos sintamos cómodos pero no seamos testigos del mensaje que predicamos.
La palabra testigo viene del latín  Testificare  y está compuesta por las palabras testis  (testigo) y  facer  (hacer). Curiosamente los latinos lo entendían como la tercera persona que puede confirmar algo, podríamos decir que es el testimonio definitivo. La Iglesia es testigo en las tecnologías cuando comunica el mensaje ya testimoniado por Cristo, que a su vez da testimonio de Dios. Por eso desde el liderazgo tiene que darse el mensaje claro del Evangelio, para que eso luego se transmita a través de los medios tecnológicos.
Es necesario para salir de nuestros guetos una evangelización efectiva de la cultura, como C. S. Lewis explicó magistralmente en su libro Mero Cristianismo. No necesitamos más escritores cristianos que escriban sobre “temas cristianos”, tampoco más web o redes sociales para cristianos, necesitamos impregnar la cultura de los valores cristianos.   Uno de esos hermosos ejemplos en los que fe y cultura se dan la mano es el de Francis Collins, que se hizo cristiano tras leer precisamente Mero Cristianismo. Collins es el encargado en Estados Unidos del proyecto del Genoma Humano y ha escrito un increíble libro sobre ciencia y fe titulado  El lenguaje de Dios .
Los líderes y profesionales cristianos deben poner sus talentos al servicio de su fe, para ser testigos, el tercer testimonio que falta, el humano, ante una sociedad perdida, sin liderazgo y confusa.
Los seminarios y facultades de teología son el semillero de los futuros líderes cristianos de los países. En ellos se debe implementar la importancia de los medios tecnológicos para la difusión del mensaje cristiano. Es en estos centros educativos, en los que los jóvenes son mayoría, donde se puede adaptar de una manera más efectiva el lenguaje, su forma y medio de difusión.
Uno de los problemas a solucionar es la fusión entre diseñadores y creadores de contenidos. En muchos casos, algunos dan más importancia a la forma que a la función, en otros la forma impide que la gente disfrute del contenido. Técnicos e intelectuales cristianos deben trabajar unidos para difundir mucho más que una cultura concreta, el mensaje contra cultural y transcultural del Evangelio.
La creación de “think tanks” es una prioridad, pero intentando mezclar los grupos, en muchas ocasiones se separa a periodistas de historiadores, se pone en diferente foro a economistas y teólogos y la riqueza del mensaje está en mezclar estas disciplinas. Hoy, más que nunca, necesitamos una economía con bases teológicas, una prensa con profundad histórica o un derecho impregnado de justicia social. Los trabajos sectoriales se quedan muy cortos a la hora de dar respuestas a los problemas y retos de las nuevas tecnologías.
Nuestro papel no es santificar las redes sociales ni Internet, más bien es introducirnos como agentes de cambio y utilizar las nuevas tecnologías como instrumentos difusores de nuestros principios, creencias y valores. La importancia de crear películas, música, juegos y libros que lleguen a todos y que no estén pensados para un público cristiano.
  Las tecnologías deben ayudarnos a lanzar las grandes preguntas del hombre, no tanto a responderlas de antemano. La prepotencia es la peor enemiga de la tecnología, ya que el mundo de las redes sociales es muy sensible al paternalismo y el sectarismo. Twitter, Facebook, Pinterest, YouTube, los blogs, los iTunes o el modelo Kindle de Amazon, son grandes instrumentos que otros grupos están utilizado mejor que nosotros. El problema es cuando estos medios como meros púlpitos desde los que lanzar un mensaje.
CONCLUSIONES. Nuestra visión de las “Bio-tech” debe ser muy diferente a la de las generaciones anteriores, que vieron en los medios de comunicación de masas un peligro y no una oportunidad.
Las nuevas tecnologías son un instrumento potenciador de nuestro mensaje, pero el mensaje es lo más importante. Nuestra habilidad para transmitirlo y envolverlo en un diseño adecuado, será lo que facilite la recepción del mensaje.
La evangelización de la cultura pasa por las nuevas tecnologías, no debemos dar respuesta a las preguntas del hombre, debemos sobre todo intentar que se haga esas preguntas y busque.
Los líderes y profesionales cristianos tienen que utilizar un lenguaje adecuado a estos mediosy difundir los valores cristianos, sin añadidos culturales propios.
Los formadores tienen que dar las nuevas herramientas tecnológicas a los estudiantes en los seminarios, ya que ellos son el futuro del liderazgo cristiano.
La unión entre diseñadores y creadores de contenidos en fundamentalpara que forma y fondo sean adecuados.
La creación de “think tanks” tiene que ser multidisciplinar y abierta a nuevos caminos en lo social, económico y espiritual.
En definitiva, las “Bio-tech” son las herramientas de Dios para el siglo XXI. Seamos cartas abiertas, como dice el Apóstol Pablo a los corintios, pero para ser cartas abiertas debemos estar escritas en el lenguaje de nuestra generación.
 Este artículo se corresponde a la serie que en un  blog bajo el nombre de “Lausana”  analiza y aplica el documento “Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

Autores:  Mario Escobar Golderos

©Protestante Digital 2013

La verdad y las artes en la misión

Publicado: julio 15, 2013 en Iglesia, Lausana

John Hill

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (5)

La verdad y las artes en la misión
Hay varios puntos donde la iglesia tiene la tendencia de aislar a los artistas y músicos.
Cuando tenía unos 13 años me gustaba escribir canciones. Componía canciones de alabanza o canciones que trataban con algún aspecto de mi relación con Dios.Vivía en un internado para hijos de misioneros en Sudamérica. En una ocasión otro chico y yo íbamos a cantar algunas de nuestras canciones en un evento para nuestros compañeros. Pero antes de cantarlas para el público, formado por nuestros compañeros, tuvimos que pasar por un proceso de censura. La canción que yo había escrito no les parecía bien a los “censores” porque, aunque hablaba de Dios y de mi amor hacia Él, en ningún momento mencionaba la palabra “Dios” ni “Jesús” ni “Cristo”. La censura que hicieron me pareció un poquito absurda pero para poderla cantar metí la palabra “Dios” en vez de “Tú” en varias frases de la canción. De esta forma mi canción ya era aceptable.

Esto ocurrió en un ambiente muy conservador hace más de 30 años. Pero por desgracia, como iglesia hemos progresado muy poco en cuanto a nuestra perspectiva sobre el arte. Hay varios puntos donde la iglesia tiene la tendencia de aislar a los artistas y músicos.

1.- EL USO DE LA METÁFORA
Por alguna razón parece que mucha gente dentro de la iglesia tiene miedo al uso de la metáfora. Parece que existe la necesidad de explicar todo hasta el punto de perder todo sentido de lo representado. Sin embargo vemos que muy pocas veces las parábolas de Jesús son explicadas en las escrituras. Esto les da un carácter de intriga y misterio que es cautivador para el lector.

Además, estas pequeñas viñetas son algunos de los textos más citados por la riqueza que tienen en los ambientes tanto religiosos o como no religiosos. Muchas de las parábolas son muy fáciles de entender a primera vista pero al examinarlas con más profundidad nos damos cuenta que tienen una infinidad de aplicaciones. Otras de las parábolas quizás no las entendamos hasta llegar al cielo.

Por otro lado, quizás como me pasó en el relato al principio del artículo, vemos la necesidad de aclarar sin lugar a dudaque la pieza o canción u obra es “cristiana”.Por eso insistimos que haya una cruz o un pez en el dibujo, un versículo en el texto o alguna referencia para salir de la duda de que esto es “cristiano”.

Quizás sería más interesante si pudiéramos disfrutar de la belleza de una obra sin tener que entender todo o sin que todo tuviera que tener un gran significado. A veces debe bastar con que la obra evoque una emoción o nos lleve a reflexionar.

2.- EL “ARTE CRISTIANO”
Este quizás es uno de los puntos más recurrentes en los que se aísla a los artistas o músicos por el hecho de que el arte es uno de los medios más eficaces para comunicar ideas. A muchos evangélicos les gustaría calificar el arte o la música como cristiana o no cristiana. Según mi punto de vista esto es un poco absurdo.

Por ejemplo: ¿cómo podríamos calificar la obra de un fontanero? ¿Es un tubo cristiano o no cristiano? Podría ser que el tubo estuviese en el edificio donde se reúne una iglesia, pero no por eso es cristiano el tubo. O el trabajo de un contable: ¿son sus cuentas cristianas? Podría ser que el contable ayudase en la iglesia pero las cuentas no son cristianas. Las  personas  son cristianas.

Sin embargo queremos música cristiana y arte cristiano. Creo que igual que el fontanero, el contable, la médico, la profesora o el enfermero, el artista como persona es cristiano y como consecuencia debe reflejar la persona de Jesús en su trabajo. Pero contiendo que el reflejo de Jesús se verá antes en como él o ella se relaciona con los demás y su entereza que en la creación de sus manos, en su música o en lo que escribe.

Sin embargo creo que lo que una persona crea va a representar lo que él o ella lleva dentro. Si lleva dentro el Espíritu Santo se verá el fruto plasmado en su creación —aunque no lleve un pez ni una cruz ni aparezcan palabras fácilmente reconocibles como religiosas/evangélicas.

Quizás para matizar este punto lo importante es que seamos verdaderos seguidores de Jesús independientemente del ámbito profesional en el que nos encontremos. Ser seguidor de Jesús es lo primero: un seguidor de Jesús que da la casualidad que es albañil, una seguidora de Jesús que da la casualidad que es profesora, un seguidor de Jesús que de la casualidad que es pastor, una seguidora de Jesús que da la casualidad que es guionista.

3.- EL ARTE UTILITARIO
Muchas veces los artistas se han visto en situaciones donde han tenido que sacrificar la integridad de sus ideas para realizar trabajos utilitarios para la iglesia evangélica. Parece que existe una necesidad de defender el valor del arte en la iglesia evangélica especialmente si no sirve un propósito de evangelización o de enseñanza. Pero el arte es importante sencillamente por el hecho de ser bello. Quizás con sólo ser bello nos “sirva” de más utilidad que si lo trastornamos para darle un propósito. Sin embargo creo que muchas veces la iglesia ha querido utilizar al arte y a los artistas para comunicar su mensaje rigiendo  cómo  debe ser el arte para que sea válido.

El hecho es que el arte es digno sólo por ser arte. La música es digna por sólo por ser bella. La poesía es digna por darnos otra perspectiva de la vida. La fotografía es digna por darnos una ventana al alma del fotógrafo. El teatro es digno por los cuentos que nos narra. No tiene que evangelizar ni predicar ni exhortar en nuestro idioma evangélico.

Por otro lado soy de la opinión que en muchos casos el cine, el teatro, la pintura, la escultura, la poesía y la música predican, evangelizan y exhortan mucho mejor que la mayoría de los sermones que podemos escuchar en muchos púlpitos domingo tras domingo. El truco es dejar que lo hagan.

Finalmente, pienso que el arte en cualquiera de sus formas, cuando es realmente bello, alaba a Dios. Este hecho de alabar a Dios es independiente de las intenciones y creencias del artista. Toda la creación alaba a Dios—incluyendo los artistas. Aunque lo quieran o no, cuando los artistas crean o reflejan belleza están tomando de la belleza y grandeza de Dios y lo plasman en sus obras.

Es cierto que hay obras que son abiertamente sacrilegios o que alaban lo vil y despreciable. Claramente, estas obras no alaban a Dios. Pero quizás tenemos la vista muy estrecha si pensamos que a Dios se le alaba únicamente en nuestros cultos o por nosotros sus fieles.

4.- RETICENCIA A ACEPTAR NUEVOS MEDIOS E IDEAS
Una característica importante del arte es que es su carácter profético. Cuando yo estudiaba en la facultad a mediados de la década de los 80 se hablaba del posmodernismo y de los artistas posmodernos expuestos en nuestra galería. Ya estas ideas llevaban tiempo en los círculos de los filósofos. Sin embargo, no fue hasta finales de los 90 que empecé a escuchar sobre la posmodernidad dentro de la iglesia y hoy, los filósofos y artistas ya están en otra onda: la hipermodernidad, supermodernidad y más cosas que se me escapan. Con esto sólo quiero decir que la iglesia está pensando unos 10 años (como mínimo) por detrás de la sociedad.

En su libro  ¿Cómo debemos vivir entonces?  ( How Should We Then Live? ) Francis Schaeffer traza el camino de las ideas en la sociedad empezando con los filósofos y seguidos inmediatamente por los artistas. Por esta razón creo que es importante dar una plataforma a los artistas dentro de la iglesia para ayudarnos a estar culturalmente conectados con la sociedad.

Pero no sólo son las ideas sino también los medios que utilizamos que a veces crean una desconexión cultural. Hace poco estaba hablando con un recién convertido de cuáles fueron sus primeras impresiones de la iglesia a la que asistía y en la que se convirtió. Me dijo que cuando él entró por primera vez en el culto de alabaza pensó, “Ah, no sabía que a los evangélicos les gustaba la música  country .” Estrictamente hablando la música de alabanza no es  country , pero mi amigo no tenía una referencia cultural para calificar la música que oyó en la alabanza porque no existía dentro de su cultura. Éste es un sencillo ejemplo de lo que nos ocurre por estar tan encerrados en nuestro pequeño mundo.

Por otro lado, el o la artista está continuamente mirando hacia afuera para descubrir nuevas formas más creativas. Su afán es innovar y cambiar. De esa forma captan a su público.

EN CONCLUSIÓN
Tristemente he visto repetida muchas veces la misma historia que yo viví a los 13 años. Lo he visto ocurrir más con jóvenes que con mayores. Pero le ha pasado a gente de todas las edades.

El final acaba siendo el rechazo de ideas nuevas, el rechazo de formas nuevas, la intención de reducir al arte a un utensilio, a “cristianizar” el arte o a explicar algo hasta que pierde la intriga. Me gustaría ver una iglesia en España culturalmente contextualizada que pueda aceptar a los artistas y crecer con ellos. Seguiré luchando por ello y por ellos.

 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de “Lausana”analiza y aplica el documento“Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

Autores: John Hill

©Protestante Digital 2013

Verdad y medios de comunicación

Publicado: julio 8, 2013 en Lausana

Jose Pablo Sánchez

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (4)

 
Verdad y medios de comunicación
 
Alcanzar la mayor cuota de audiencia es el objetivo inmediato de cada medio, pero no el final. La audiencia es el medio para un fin, el de la ideología y motivación del dueño.
 

LA VERDAD Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN GLOBALIZADOS
José Pablo Sánchez NúñezLos medios de comunicación han experimentado una revolución extraordinaria en los últimos años a la sombra de las nuevas tecnologías. La globalización del acceso a Internet ha abierto nuevas posibilidades insospechadas hace una generación y ha eliminado las barreras que por años había colocado a los medios de comunicación en las manos de una élite privilegiada. Ya no es así. Los Smartphone, la calidad de las nuevas cámaras de video, la potencia de los ordenadores y el software gratuito han dado la vuelta a las cosas y hoy, la producción audiovisual la generan principalmente aficionados que suben a YouTube más de 60 horas de video cada minuto, una hora cada segundo.En cierta manera esta explosión mediática abre puertas para que todo aquél que lo desee pueda acceder al sector audiovisual, pero lo cierto es que las producciones de calidad siguen en manos de una minoría selecta de difícil acceso y la profusión de contenidos y plataformas hace muy difícil alcanzar relevancia.Además hemos de entender la evolución que las redes sociales están provocando en los modelos de comunicación. Del “monólogo” de años pasados, hemos entrado en el “diálogo” que genera credibilidad. Este cambio implica una nueva perspectiva en nuestra iteración con los medios que va desde el sermón el domingo hasta el producto audiovisual más sofisticado. Lo anecdótico puede triunfar un día en Internet, lo significativo no. El camino sigue siendo estrecho y angosto para aquellos que quieren influir con los valores del Reino en un mar de anécdotas y simplezas.El Compromiso de Ciudad del Cabo afirma que “nos comprometemos a una crítica renovada y a una dedicación creativa con los medios de comunicación y la tecnología”. Este compromiso implica encarnarse (Jn.1:14) en los medios, siendo conscientes de que el pueblo de Dios se juega mucho allí. La visibilidad en los medios determina hoy ser o no ser, estar o no, contar o no, en la sociedad global. Nuestra presencia por lo tanto, no se justifica sólo por la posibilidad de aprovechar los medios para transmitir un mensaje. Es mucho más. Sólo cuando seamos conscientes de estas implicaciones, estamos preparados para invertir de verdad en ellos nuestros talentos, tiempo, profesionales y dinero. Pero para ser testigo de la verdad de Cristo necesitamos entender bien la motivación, estrategia y objetivos de los medios de comunicación.

 

La verdad y los medios de comunicación
José Pablo Sánchez, director de Buenas Noticias TV, aborda este tema desde la perspectiva cristiana y el documento de Ciudad del Cabo 2010 (Kausana 3). “Los medios de comunicación han experimentado una revolución extraordinaria en los últimos años a la sombra de las nuevas tecnologías. La globalización del acceso a Internet ha abierto nuevas posibilidades insospechadas hace una generación y ha eliminado barreras”. Una entrevist

 

Hay dos elementos sobre los que giran la motivación de los medios de comunicación hoy: dinero y poder. Aquellos que controlan los medios de comunicación lo hacen con uno de estos elementos o con ambos. Cada medio tiene su dueño. Cuando el dueño es un empresario, lo único que buscará es la rentabilidad económica. Si es un político, su afán será el poder y gestionara dicho medio para conseguirlo y mantenerlo. Es vital conocer quién es el dueño de cada medio para entender su motivación, así podremos aplicar mejor un análisis crítico de los contenidos y descubrir las tendencias, mensajes y símbolos.

La motivación de cada medio se expresa en una estrategia determinada cuyo fin no será otro que conseguir audiencia. El medio tiene sentido solo si hay audiencia dado que cuanto mayor sea ésta, mayor será el poder y el beneficio económico que genere. Por lo tanto, todos los medios están inmersos en una guerra a muerte por la audiencia y el valor que dan a los contenidos depende de su eficacia en generar audiencias con el menos costo de producción posible. Por desgracia es barato y bien fácil aumentar audiencia con contenidos que apelen a los bajos instintos: casquería emocional, grosería, charlatanería, pornografía, etc. No es de extrañar que las mayores búsqueda de internet sean palabras como “sexo” o “hot” y los programas de televisión más vistos sean aquellos que se dedican a despellejar a famosos o inventar melodramas. Es en este panorama que los cristianos debemos intervenir iluminando con la verdad de Cristo. Parece difícil, pero no lo es, empieza por algo tan sencillo como cambiar de canal. Dado que cada persona cuenta para la audiencia del medio, cuando cambiamos de canal, demostramos de forma tangible nuestra fe.

Aunque alcanzar las mayores cuotas de audiencia es el objetivo inmediato de cada medio, no es el objetivo final. La audiencia solo es el medio para conseguir un fin, que viene determinado por la ideología y la motivación del dueño. Una vez cautivadas las audiencias, llega el adoctrinamiento que pasa primero por la insensibilización. Es un proceso que puede durar años, pero que ha demostrado su eficacia vez tras vez. Romper estereotipos, asimilar conductas rechazadas por los antepasados, proponer nuevos estilos de vida, eliminar el pensamiento crítico, generar necesidades ilusorias, crear alarmas, son los objetivos finales de los medios que responde siempre a los intereses de sus dueños. Por lo tanto, es urgente e imprescindible desarrollar una conciencia crítica ante los medios e invertir en comunicadores cristianos que se encarnen en ellos y trabajen para redimirlos como agentes de la verdad.

Ahora bien, ¿Cómo ayudar a la gente a desarrollar una conciencia más crítica del mensaje que reciben?Una conciencia crítica sólo puede ser cristiana cuando esté alimentada por la Palabra de Dios (2 Cor.4:2). No es fruto del azar y la casualidad, ni sucede por asistir a la iglesia. Hemos de reconocer el fracaso en el siglo XXI de los sistemas tradicionales evangélicos de formación bíblica para los feligreses. Es verdad que cualquier evangélico español sabe más Biblia que sus vecinos, pero eso no quiere decir que haya desarrollado su conciencia a la luz de la Palabra. No es lógico esperar que un universitario cristiano que dedica al menos 20 horas a la semana para formarse en su especialidad, investigando, leyendo, escribiendo y discutiendo teorías académicas, con solo escuchar una charla sobre un tema bíblico alcance a desarrollar una conciencia madura. Sin una revisión profunda de estos modelos eclesiales evangélicos de enseñanza, seguiremos fracasando en el futuro. Es decir, los creyentes evangélicos no tendrán capacidad crítica para analizar los mensajes de los medios con la Biblia en las manos. Para conseguir un cambio, tendríamos que invertir más en el mentorado como discipulado que se enfoca en la formación del carácter más que en la transmisión de información teológica.

 
La segunda pregunta que debemos hacernos es ¿Cómo desarrollar comunicadores cristianos que sean agentes de la verdad?Comunicadores profesionales en informativos o entretenimiento que sean capaces de superar el obstáculo que suponer la visión seglar-sagrada que por tantos años ha condicionado la misión cristiana. Comunicadores que entiendan su llamado a ser sal y luz allí donde Dios les coloque para trabajar. Comunicadores que se sientan misioneros viendo su trabajo como campo de misión donde llevar el amor y la luz de Jesús. Aquí la iglesia tiene una gran responsabilidad que le costará dinero. Somos capaces de pagar matrículas para seminarios y enviar ofrendas a cooperantes en África o Oceanía, pero no nos sentimos responsables de invertir financieramente en nuestros jóvenes que sienten el llamado de Dios de servirle como profesionales de los medios. El problema pues estar en la propia iglesia y que sea ella misma la que haga la separación seglar-sagrado. Por lo tanta hace falta una revisión teológica de nuestra visión misionera para comenzar a poner un nuevo fundamento que de a luz este tipo de profesionales de la comunicación.

Por último, el Compromiso de Ciudad del Cabo nos plantea cómo comunicar el evangelio con relevancia cultural en los medios. Hoy es más posible que nunca llegar a la audiencia, pues los medios están al alcance de todos, pero también es más difícil que nunca, por la masificación y diversificación de los mismos. En ese contexto la relevancia implica enfoque.

Por mucho que lo queramos no vamos a ser relevantes para todas las audiencias. Hay que elegir bien a quién nos dirigimos, conocer sus necesidades y responder a sus preguntas. En la medida en que acertemos seremos relevantes.

Luego hay que ser excelentes, o al menos, intentarlo. La santificación del “todo vale” si se hace con un corazón sincero no es bíblica. Dios merece lo mejor. La descripción de los detalles tabernáculo (Ex. 28:37) demuestra que a Dios le agrada el color, el arte, la belleza sin escatimar en nada, aunque su pueblo esté en medio del desierto sin recursos. Cuando nos conformamos con la mediocridad, dejamos de buscar la relevancia y practicamos la endogamia espiritual que sólo sirve para engordarnos a nosotros mismos. Que seamos mediocres a veces es inevitable, porque carecemos de recursos y formación, pero que nos conformemos con ella, es pecado.

La relevancia cultural en los medios será el fruto de enfoque, excelencia y diálogo en busca de la santidad. Las redes sociales han colocado el diálogo como estilo comunicativo actual. Atrás han quedado los monólogos que por tanto tiempo caracterizaron a los medios. Ya no es así. Ahora todos nos vemos avocados a dialogar. Lo queramos o no la gente opina y a veces un blog puede llegar a tener más poder que una cadena de televisión histórica. Como cristianos debemos prepararnos para el diálogo (1 Ped.3:15) y entrar en los debates sin temor. Hoy más que nunca debemos santificar los medios encarnando la verdad de Cristo en ellos.

 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de “Lausana”analiza y aplica el documento“Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente). 

 

Autores: Jose Pablo Sánchez

©Protestante Digital 2013

 

La verdad en el lugar de trabajo

Publicado: julio 1, 2013 en Lausana

Jaume Llenas Marín

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (3)

La verdad en el lugar de trabajo
Durante siglos la cristiandad ha recorrido una senda peligrosa. Una parte importante de la Iglesia ha ido asumiendo que existe una división entre lo que es sagrado y lo que es secular.

 

I.- SER TESTIGO DE LA VERDAD DE CRISTO EN EL LUGAR DE TRABAJO
Jaume Llenas

Debemos afirmar, por una parte, que el lugar de trabajo es un lugar privilegiado para ser una persona de buenas nuevas, como para transmitir verbalmente esas buenas nuevas con los que aún no se han identificado con ellas, y por otra parte, debemos también confesar que una parte importante del cristianismo no ha considerado el lugar de trabajo como un territorio de misión.

NUESTRA CONCEPCIÓN DE LA ESPIRITUALIDAD

Testigos de Jesús en el lugar de trabajo
Jaume Llenas: los trabajadores son la primera fuerza misionera. Durante años la evangelización se ha ejercido por “profesionales” y en el entorno físico del local de la Iglesia. La tarea quedará lejos de poderse realizar si no utilizamos la energía de todo el pueblo de Dios, esos ministros de la vida entera, y si no ocupamos el lugar en el que esos ministros pasan la mayor parte de su tiempo despiertos, el lugar de trabajo. Entrevista de Pedro Tarquis.&

Durante siglos la cristiandad ha recorrido una senda peligrosa. De alguna manera, una parte importante de la Iglesia ha ido asumiendo que existe una división entre lo que es sagrado y lo que es secular. Hay dos mundos, el de lo religioso, compuesto por todo aquello que ocurre en el ámbito físico del local donde se reúne la Iglesia, a lo más, de lo que ocurre en lo privado del hogar, en lo íntimo de nuestras conciencias, que le pertenece a Dios, es el mundo de lo religioso, esto es sagrado y es el ámbito al que debe de tender la vida del cristiano. Existe otro mundo, ajeno al cristiano, ajeno también a Dios, que es el mundo de lo profano. Este mundo está compuesto de aquellas áreas como el trabajo, la política, los negocios, el ocio, las artes, etc. de lo cual Dios no se preocupa y de las que un buen cristiano debería mantenerse alejado ya que no es su territorio propio.

Esta mentalidad ha causado un daño terrible en el interior de la Iglesia, pero aún ha creado un panorama más desolador en el exterior de ella. Ya que los cristianos, en lugar de influir como sal y luz en su entorno, se han encerrado en la vida interior de una Iglesia que vive para sí, en lugar de vivir para hacer realidad los objetivos del Reino de Dios.

La sociedad se ha quedado sin esperanza, no ha sido transformada, no puede ver ni escuchar las buenas noticias del Evangelio. Esta es la clara consecuencia de una Iglesia que ha perdido la perspectiva de que la Iglesia existe para la Misión. La Iglesia tiene sentido como la continuadora de la Misión de Jesucristo. Jesús dijo a sus apóstoles en el Evangelio de Juan que de la misma forma en la que Él había sido enviado al mundo, nosotros somos ahora enviados a ese mundo. Somos parte de una misma Misión, la Misión de Dios de rescate no acabó con Jesucristo, sino que siguió con la Iglesia, que tiene los mismos fines y la misma autoridad de Jesús para realizarla.


LA PÉRDIDA DEL LUGAR DE TRABAJO.
Con dicha concepción de la espiritualidad es normal que los cristianos abandonen la idea de que el trabajo es uno de los centros de influencia más importante. Si el lugar propio de un cristiano es la Iglesia, el lugar de trabajo le pertenece al mundo. La vocación cristiana sólo se refiere al llamamiento a ministros del Evangelio que dejan sus lugares de trabajo y se concentran en lo que ocurre en el ámbito alrededor del local de la Iglesia. La vocación laboral es una vocación de segunda clase, de inferior nivel, algo sólo para aquellos que no tienen una vocación al ministerio cristiano, ya que sólo lo que hace el pastor y los obreros pagados por la Iglesia se considerará ministerio.

Por lo tanto el trabajo es visto en sí como un mal necesario, como una simple forma de ganarse la vida. El trabajo pierde sentido en sí mismo. Deja de verse como parte del mandato cultural del Evangelio a transformar un mundo afectado por el pecado para que produzca cosas buenas para los seres humanos. A lo más, algunos trabajos han conservado cierta buena prensa por el aspecto de servicio que contienen, como el de los médicos, enfermeros, maestros, etc. Los trabajos más manuales se han considerado como parte de la maldición que supuestamente el trabajo es.

Debemos recuperar una visión bíblica del trabajo. Jesús proclamó que hasta el día de hoy Él trabaja y su Padre también trabaja. Dios se nos presenta en el capítulo 1 de Génesis como un Dios trabajador. Los seres humanos recibieron el mandato al trabajo antes de la caída y después del pecado no se convierte en una maldición, la maldición está en el modo de trabajar y en los resultados, pero el trabajo en sí sigue siendo la forma que Dios quiere usar para que los seres humanos podamos ejercer nuestra mayordomía sobre la tierra y la hagamos un lugar en el que sea posible vivir. El trabajo es una forma de convertirnos en colaboradores del Dios trabajador para sus propósitos en la tierra. El trabajo es ministerio, es servicio, a los otros seres humanos y todos los trabajos lícitos tienen un componente de servicio a los demás seres humanos y a Dios.

RECUPERAR EL LUGAR DE TRABAJO Y EL MINISTERIO DE LA VIDA COMPLETA.
El compromiso de Ciudad del Cabo nos hace un llamamiento a recuperar el sentido del trabajo como algo bueno en sí mismo, y como una gran oportunidad de mostrar el Evangelio en acción. El lugar de trabajo es un lugar especial para el testimonio de Jesucristo porque la mayoría de creyentes se ha ganado el derecho, con sus hechos, de hablar la Palabra de Dios a sus compañeros. De alguna manera han construido estructuras de credibilidad. La manera en la que han realizado sus trabajos, con una coherencia admirable, les ha abierto las puertas a que la proclamación del Evangelio sea creíble.

La tarea de la Iglesia debe ser la de capacitar a los santos para la obra del ministerio. Es decir, que debemos ocuparnos en dar herramientas y  ánimos para que esos ministros que cada lunes por la mañana enviamos a entrar en contacto significativo con la sociedad, tengan lo que necesitan para realizar su ministerio de la forma más efectiva. El trabajo es el entorno en el que los cristianos pasan más tiempo en contacto significativo con los no cristianos y es para ese entorno para el que deben estar convenientemente preparados.

Por ello, la enseñanza bíblica de la Iglesia debe estar suficientemente contextualizada para que los cristianos se sientan entrenados para ser agentes de transformación en ese entorno. Debe haber una tarea consciente de contextualización. La Biblia nos habla en muchas ocasiones de entornos laborales, que hemos espiritualizado en lugar de aplicado a las situaciones de los trabajadores. Los héroes de nuestras predicaciones suelen ser personas con trabajos pagados por la Iglesia y debemos retornar a convertir en héroes a los trabajadores que toman decisiones complejas en entornos complicados. Debemos aprender a orar no sólo por los ministerios del interior de la Iglesia, sino por los ministerios del exterior del local de la Iglesia.

Los trabajadores son nuestra primera fuerza misionera. Si durante años la evangelización se ha ejercido por “profesionales” y en el entorno físico del local de la Iglesia, el vecindario y el barrio donde está el local; la tarea quedará muy lejos de poderse realizar si no utilizamos la energía de todo el pueblo de Dios, esos ministros de la vida entera, y si no ocupamos el lugar en el que esos ministros pasan la mayor parte de su tiempo despiertos, el lugar de trabajo. De alguna manera todos esos ministros entran en la categoría de los “hacedores de tiendas”, como Pablo que durante períodos se sostenía a sí mismo con el trabajo de sus manos.

Esta estrategia no sólo es útil en el entorno de nuestros países occidentales, sino que es útil a lo largo de todas las situaciones cambiantes de nuestro planeta. Hoy en día los cristianos son el colectivo más perseguido a nivel mundial. Hay muchos lugares en los que no es posible el testimonio cristiano abierto y son nuestros profesionales la estrategia más sabia para alcanzar esos territorios. Sería interesante que las Iglesias y las organizaciones misioneras pensaran de una forma más activa en realizar la misión con esas herramientas que, tan sabiamente, nuestro Dios ha provisto. Es una estrategia tan sabia, que no precisa ni siquiera de una captación especial de fondos, ya que ellos mismos proveen su propio sostenimiento. Esto es algo que Dios está haciendo y está dotando con ello a la Iglesia para realizar su tarea.

Debemos redescubrir el papel de los profesionales en la tarea de la Misión.

 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de “Lausana”analiza y aplica el documento“Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

Autores: Jaume Llenas Marín

©Protestante Digital 2013

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La verdad y el desafío del pluralismo

Publicado: junio 24, 2013 en Lausana

Francisco Mira

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (2)

La verdad y el desafío del pluralismo
La auténtica tolerancia es compatible con la convicción y viceversa, lo preocupante en nuestros días es que se está abogando por una tolerancia intolerante con las convicciones.

 

I.- SER TESTIGO DE LA VERDAD DE CRISTO EN UN MUNDO PLURAL Y GLOBALIZADO Francisco Mira
INTRODUCCIÓN: ¿QUÉ ENTENDEMOS POR PLURALISMO? Nuestro contexto europeo y español está compuesto cada vez más, por sociedades plurales, a nivel sociológico, étnico, lingüístico, religioso, cultural etc. Eso plantea enormes desafíos y es muy complejo el proceso de integración. Pero existe todavía un desafío mayor que esta realidad social que podíamos describir como “Pluralismo sociológico”, es lo que podemos denominar como ideología “Pluralista” o “Pluralismo ideológico”. ¿En que consiste este “Pluralismo ideológico”?. El compromiso de Ciudad del Cabo lo describe de la siguiente manera:
 “Su ideología permite no defender la verdad universal o absoluta. Mientras, por una parte tolera las afirmaciones verdaderas, por otra parte, no se las considera más que como conceptos culturales. (Esta posición, lógicamente es autodestructiva, puesto que sostiene como única verdad absoluta que no hay ninguna verdad absoluta). Tal pluralismo asevera que “la tolerancia” es el valor definitivo, pero ésta puede tomar formas opresivas en países donde el laicismo o el ateismo agresivo gobiernan el espacio público”. Texto del Compromiso de Ciudad del Cabo.
Sí, el desafío mayor se centra en el tema de la Verdad. Para el pluralismo ideológico, no existe la Verdad absoluta, el concepto de Verdad es relativo y pluralista, algunas frases que identifican muy claramente este enfoque ideológico en nuestro contexto Español y Europeo serían las siguientes: “Tú tienes tu verdad y yo tengo la mía”, “Ni los valores, ni las creencias pueden ser absolutas”, “Todas las religiones conducen a Dios”, “Lo que es verdaderamente importante es la sinceridad”, “Lo que importa es ser tolerante”. Estás ideas están cada vez más extendidas y son asumidas por una cada vez más numerosa parte de la población Europea y Española.
¿Cómo responder a este desafío que el Pluralismo plantea con bastante éxito, en referencia al tema de La Verdad?
EL PLURALISMO NO ES ALGO NUEVO. Algo importante es reconocer que este desafío no es nuevo completamente.
 “El Antiguo Testamento recoge la historia del pueblo de Israel, que intenta vivir para el único Dios santo y verdadero que salva en medio de un pluralismo religioso inmenso… Lo conocían por experiencia propia y no se doblegaron ante él… creían en un solo Dios, y preferían morir antes que aceptar la más mínima influencia politeísta…”¿Cómo llegar a ellos? Michael Green y Alister McGrath. Editorial Clie. Pág. 165

Cristianos: tolerantes pero con convicciones
  Dice Francisco Mira: “La Verdad absoluta es un tema innegociable para los cristianos bíblicos, nuestra convicción es que existe la Verdad absoluta y única porque existe un Dios Creador Soberano, externo a nosotros, objetivo, personal y en una posición de Señorío, Conocimiento y Poder únicos. El es, hace posible y sustenta la realidad de la Verdad en una dimensión objetiva y universal” . Una entrevista de Daniel Oval.

El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento tuvo que hacer frente al desafío del pluralismo religioso, su relación con el Dios único y verdadero, les llevo a expresar su convicción en los contextos más adversos y en situaciones de alto riesgo. En algunos momentos de su historia, involucró a casi todo el pueblo, en otros, fue un remanente fiel y con una conciencia clara de las implicaciones que tenía claudicar ante esta presión externa.
 “Ocurrió lo mismo con los primeros cristianos… Hablaban de un Dios único que se había revelado de forma decisiva en Jesús… de un único camino para la redención de los pecados… Todo esto lo defendieron con Valentía en un contexto de pluralismo religioso mucho más acentuado que en nuestros días”. ¿Cómo llegar a ellos? Michael Green y Alister McGrath. Editorial Clie. Pág. 165.
Los cristianos en los primeros siglos, también tuvieron que hacer frente a este desafío, y no dudaron, sólo hay un  nombre  en quien poder ser salvos,  solo hay un camino, solo una Verdad y sólo una vida que conduce al Padre.  Con respeto, de forma tolerante, sin imponer, pero con convicción y amor proclamaron la verdad.
PRINCIPIOS QUE DEBEN ORIENTAR NUESTRA ACCIÓN COMO CRISTIANOS EN UNA SOCIEDAD PLURALISTA Después de considerar que en un sentido el desafío del pluralismo no es algo completamente nuevo, quisiera dar un paso hacia adelante y exponer una serie de principios, de actitudes, de conductas que nos ayudarán a responder de forma adecuada y relevante al desafío del pluralismo:
1. La importancia de la Verdad.
La Verdad absoluta es un tema innegociable para los cristianos bíblicos, nuestra convicción es que existe la Verdad absoluta y única porque existe un Dios Creador Soberano, externo a nosotros, objetivo, personal y en una posición de Señorío, Conocimiento y Poder únicos. El es, hace posible y sustenta la realidad de la Verdad en una dimensión objetiva y universal. El ha revelado esta Verdad en su Palabra y la ha Encarnado en Jesucristo hombre: Dios con nosotros.  “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida nadie viene al Padre sino es a través de mi”  Juan 14. Es por lo tanto una Verdad revelada, única, absoluta, universal, comprensible, real y auténtica, porque su origen no es humano sino divino.
La sinceridadhumana es un valor loable y legítimo, pero no podemos situarla al mismo nivel que la verdad y menos aún por encima de esta. Uno puede creer muy sinceramente que Dios es un Buda impasible, pero no por ello esto será verdad, la sinceridad no confiere veracidad por muy sentida que esta sea.
Debemos insistir que esta verdad definitiva debe ser revelada, por nosotros mismos no podemos acceder a ella, y eso implica confianza, fe en quien la revela, ese tipo de conocimiento es el que plantea el texto bíblico, una relación de confianza, de fe alentado y promovido por el Espíritu de Dios, eso es así porque si Dios se revelará completamente:  “Estaríamos obligados a creer”.  Dios quiere que confiemos en El.
2. La importancia de la Convicción.
 La auténtica tolerancia es compatible con la convicción y viceversa, lo preocupante en nuestros días es que se está abogando por  una tolerancia intolerante con las convicciones. Esta tolerancia contemporánea nos conduce a pensar que no se pueden expresar convicciones en la arena publica, como mucho uno puede mantener dichas convicciones en privado, pero nunca expresarlas públicamente, pues no sería políticamente correcto hacerlo.
Debemos sostener con firmeza y pleno respeto la existencia de la verdad bíblica, esta es universal y pública, necesita ser proclamada y escuchada, de ella depende que la sociedad humana no se deteriore más y más y sobre todo la salvación presente y eterna de muchos.
3. La importancia de la Confianza.
Todo el énfasis del Pluralismo, del laicismo, con su tendencia a reducir las creencias y las convicciones al espacio privado, personal y nunca público, nos va influenciando y se requiere mucha confianza en el Evangelio para sobreponernos y superar distintos tipos de temores: ridículo, rechazo, confrontación etc.
Necesitamos desarrollar pues una profunda confianza en nuestro Dios, en el Señor Jesucristo. Para adquirir confianza y vencer el temor necesitamos dos ingredientes básicos: Conocimiento y relación personal. Sí, nuestro conocimiento de Dios, del Evangelio desarrollará una confianza proporcional. Pero además de este necesitamos crecer en nuestra relación con Dios, por su Palabra, por la oración, por practicar su presencia, por amarle cada día más.
4. La importancia de la Humildad.
Compartir nuestras convicciones, proclamar la verdad en el espacio público, dar testimonio a otros se realiza en el marco de las relaciones personales. No debemos perder de vista esta cuestión, no solo debatimos ideas, también nos relacionamos con personas, que importante son actitudes como la humildad y el respeto.
La primera nos libra de la arrogancia, del espíritu de superioridad, la segunda nos libra de la actitud de imposición. Acercarnos con sencillez a otros, respetarles, escucharles, es clave para el Evangelio y su progreso. Recordemos que nuestra tarea consiste en ser testigos, con confianza, con convicción pero sabiendo que la obra de conversión corresponde al Espíritu Santo.
5. La importancia de la Persuasión.
Pablo hablaba con denuedo, con pasión, era persuasivo, eso no significa ser indebidamente intrusivo, ni tampoco irrespetuoso con nuestros amigos y conciudadanos. Necesitamos hacer pensar a nuestros oyentes, necesitamos saber hacer buenas preguntas, necesitamos aportar evidencias, debemos dar respuesta razonada de nuestra fe. Sí, la apologética es clave frente al desafío pluralista, laicista etc.
Nuestra sociedad desconoce el Evangelio, a Jesucristo, al propio ser humano, por ello necesitamos desarrollar esa capacidad de dialogar, razonar, hacer pensar, responder a aquellas cuestiones, prejuicios que nuestros amigos y contemporáneos tienen. La apologética tanto personal, como pública, como escrita son clave para hacer frente a este desafío del pluralismo.
Después de entender las implicaciones y el desafío del Pluralismo en nuestro contexto, y de constatar que este no es un fenómeno nuevo, sino que hijos de Dios en otras épocas ya lo enfrentaron. Después de considerar cinco principios y actitudes que nos ayudarán a responder de forma adecuada y relevante al desafío del pluralismo, quisiera concluir con un párrafo muy acertado y muy relevante, expresado agudamente por Max Warren en forma de pregunta poco antes de morir, y al que responde con rotundidad Donald Carson:
 “¿La cruz del Calvario es una confusa señal que indirectamente apunta en muchas direcciones, o sigue siendo el lugar ante el cual todos los hombres deben arrodillarse?… No ha de sorprender que responda a esta cuestión de Warren con un enfático: Sí, todos los seres humanos están perdidos sin Jesucristo.”Donald A. Carson.  Amordazando a Dios . Pub. Andamio. Pág.560.
 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de “Lausana”analiza y aplica el documento“Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

Autores:  Francisco Mira

©Protestante Digital 2013

La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!

Publicado: junio 12, 2013 en Lausana

Pablo Martínez Vila

El compromiso de Ciudad del Cabo 2010 (1)

La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!
Para muchos creyentes la Biblia ha dejado de ser normativa para ser sólo orientativa.
EI SER TESTIGO DE LA VERDAD DE CRISTO EN UN MUNDO PLURAL Y GLOBALIZADO
Comentario introductorio de Pablo Martínez Vila (*)“La verdad ha muerto, ¡viva mi verdad!”: El subjetivismo y la bancarrota de la Verdad.

Nuestro concepto de la verdad va a determinar gran parte de nuestra vida. Casi podríamos parafrasear el refrán español y decir: “dime cuál es tu verdad y te diré quién eres”. Nos guste o no, la vida que vivimos es en gran parte consecuencia de la verdad que creemos. La respuesta a la célebre pregunta de Pilatos a Jesús “¿ qué es la verdad?”  encierra las claves de la vida e incluso de la muerte. No es extraño, entonces, que la gran batalla de las ideas que se libra hoy en el mundo tenga como telón de fondo lo que podemos llamar “la guerra de la verdad”. La raíz del conflicto no es cultural ni siquiera ideológica, es moral. Lo que se está dilucidando en el fondo no es una nueva filosofía, sino quién tiene la autoridad en mi vida y en el mundo, “¿ manda alguien ahí arriba o puedo mandar yo?’ ”. En este sentido, un auténtico seísmo ha sacudido los cimientos de la civilización occidental porque en los últimos 30 años el fundamento y la naturaleza de la verdad han cambiado de forma extraordinaria. El cambio se resume en una frase: la verdad ha muerto, viva mi verdad. El auge del subjetivismo y la bancarrota de la verdad como un valor absolutoconstituyen el rasgo más descollante de la sociedad del siglo XXI desde el punto de vista ético.

¿Qué ha ocurrido en realidad? Después de más de dos siglos de racionalismo (la glorificación de la razón predicada desde la Ilustración), el golpe de péndulo del post modernismo ha llevado a una sobrevaloración de lo subjetivo que ha pasado a ser la norma suprema de vida y de conducta. Lo que yo pienso y siento, mi opinión, es lo que vale. Antes, la verdad estaba fuera de mí, era un ello; hoy la verdad está dentro de mí, es una extensión de mi “yo”. El subjetivismo es un ídolo intocable para muchas personas hoy porque permite entronizar al yo y desbancar a Dios. Mis sentimientos, en especial mi felicidad, tienen primacía sobre la razón. Lo objetivo, lo que se puede medir, tocar y demostrar, ha quedado relegado al campo de la investigación y de las ciencias, pero no importa demasiado en la vida cotidiana.

La verdad ha muerto ¡viva mi verdad!
Pablo Martínez Vila: Nuestro concepto de la verdad va a determinar gran parte de nuestra vida. Nos guste o no, la vida que vivimos es en gran parte consecuencia de la verdad que creemos. No es extraño, entonces, que la gran batalla de las ideas que se libra hoy en el mundo tenga como telón de fondo lo que podemos llamar “la guerra de la verdad”. Una entrevista de Esperanza Suárez.

Esta forma de pensar tiene una consecuencia inevitable: si no hay una sola verdad, sino muchas verdades, entonces mi verdad es tan válida y correcta como la tuya. De esta manera, el concepto de verdad queda reducido a una opinión personal y, por tanto, discutible. La conclusión es clara: no hay una verdad absoluta -la Verdad-, sino muchas verdades relativas. Este fenómeno se puede comprobar hoy perfectamente en las tertulias de radio o televisión donde todos hablan a la vez y nadie escucha a nadie. Es un desorden calculado, deliberado; el galimatías de voces no ocurre por incompetencia del presentador, sino por la filosofía de fondo que predomina en todos los debates, sean públicos o privados: no importa  la verdad  del tema en cuestión, lo importante son las  opiniones  personales que son elevadas de forma automática a la categoría de verdad, mi verdad.

Éste, sin embargo, no es el final del camino porque no estamos ante un asunto sólo de ideas, sino de conductas. Como decíamos al principio, el qué creo influye en el cómo vivo. La verdad tiene unas consecuencias éticas: es la guía para discernir entre lo recto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto. Si la verdad está dentro de mí, entonces no hay una moral objetiva, sino que cada uno se construye su propia guía de conducta. Esta “ética a la carta”, a gusto del consumidor, es la consecuencia más dramática de la bancarrota de la verdad. Nadie tiene que enseñarme lo que está bien y lo que está mal porque esto lo sé sólo yo. Además, lo que es bueno para ti puede ser malo para mí o viceversa. Y así vivimos en una época en la que se repite como un calco la descripción del tiempo de los jueces cuando  cada uno hacía lo que bien le parecía”.La confusión ética y una crisis de valores sin precedentes son la consecuencia natural de eliminar el valor absoluto de la verdad.

Esta corriente de subjetivismo y crisis de la verdad está afectando a la Iglesia de forma perceptible. La erosión de la autoridad de la Palabra de Dios como norma suprema de vida y de conducta es una de sus consecuencias más preocupantes. Para muchos creyentes la Biblia ha dejado de ser  normativa  para ser sólo  orientativa . Según Charles Colson, conocido evangelista y pensador americano, en los años 1960 el 65 por cien de los norteamericanos creía que la Biblia era la verdad. Hoy esta cifra ha bajado al 32 por cien. Y lo que es más significativo, el 70 por cien afirma que no existe tal cosa como la verdad ni los valores morales absolutos.

 Posiblementeahí está la raíz de la crisis de secularismo y superficialidad que predomina en muchas iglesias en Occidente, incluida España. Cuando la Verdad se convierte en algo relativo y no absoluto, la Iglesia acaba siendo mundana, es transformada por el mundo en vez de ser ella agente de transformación; la Biblia pasa a ser un libro orientativo, pero no normativo y la gracia de Cristo se convierte en una gracia barata que lo acepta todo y mira hacia otro lado ante aquellas conductas que antes se llamaban  pecado  y que ahora quedan excusadas por este manto de subjetivismo que lo envuelve todo.

Por esta razón los cristianos debemos recuperar y proclamar con vigor la Verdad de Dios revelada en la Biblia y encarnada en Cristo. Necesitamos coraje para ser heraldos de esta Verdad y coherencia para encarnarla en nuestra propia vida. Sólo así lograremos ser “sal y luz” en un mundo de corrupción y oscuridad. Aquel que dijo “Yo soy la luz del mundo” también afirmó de sí mismo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn. 8:32).

La Verdad sigue viva en Cristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida….”

Al mostrar la Verdad de Dios al mundo podemos compararla a un diamante que tiene varias caras, cada una de las cuales refleja aspectos preciosos, aunque parciales, del todo:

1-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA PALABRA
Dios ha hablado a lo largo de la Historia  “muchas veces y de muchas maneras ” (Heb. 1:1) y nos ha revelado la Verdad en las Escrituras. Esta cara del diamante es la que podemos llamar la verdad revelada. Constituye el conjunto de proposiciones que somos llamados a creer. El apóstol Pablo la llama “ el buen depósito ” (1 Tim. 1:14”) o la “ sana doctrina ” (2 Tim 4:3; Tito 1:9). Este cuerpo de doctrinas –creencias- se inicia con la revelación de Dios a los patriarcas, sigue con los profetas y culmina en el NT con la enseñanza de Jesús y los apóstoles. Si bien está expresada de manera perfectamente comprensible –hay un elemento lógico racional incontestable en la verdad revelada- , en último término sólo se puede acceder a ella desde la fe. Son los ojos de la fe los que alumbran nuestro entendimiento (Efes.1:18) y nos permiten aprehender toda la riqueza de la Verdad de Dios.

2-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA VIDA
La verdad de Dios es inseparable de la vida, tiene unas implicaciones morales inevitables para nuestra conducta. La verdad no es sólo algo a creer, sino a practicar. Implica demandas éticas, cambios, un estilo de vida. La segunda cara del diamante es la verdad obedecida. Somos llamados también a vivir la verdad, no sólo a creerla. De hecho, vivir la verdad es la mejor demostración de que la hemos creído. Hemos de creer lo correcto – la sana doctrina-,  pero también hemos de vivir rectamente (Heb 12:14; 1 Ped. 1:14-16). Creer la verdad de Dios nos da paz y seguridad para el futuro – “Señor, ¿a quién iremos? Tú, tienes palabras de vida eterna ” (Jn. 6:68)- pero también debe transformar las vidas aquí y ahora (2 Cor 3:18; Filip. 1:6)).  La obediencia a la verdad  no sólo  purifica nuestras almas , sino que nos dispone para el amor fraternal no  fingido y  para amarnos unos a otros entrañablemente  (1 Pedro 1:22).

3-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA GUÍA DEL ESPÍRITU SANTO
Hasta aquí hemos considerado los aspectos más directamente relacionados con nuestra responsabilidad, lo que nosotros ponemos de nuestra parte: buscamos entender y aprehender la verdad revelada de Dios y anhelamos vivirla, obedecerla. Conseguir esto por nosotros mismos no sólo es difícil, es imposible porque entender y vivir la Verdad de Dios requiere la capacitación divina. La verdad es también algo a discernir y, en este sentido, nos referimos a la tercera faceta del diamante comola verdad iluminada. Por esta razón, Dios nos ha provisto de un recurso sobrenatural: la ayuda del Espíritu Santo quien es el que desde el principio “ nos convence de pecado de justicia y de juicio ” (Jn. 16:8) y nos sigue “ guiando a toda la verdad ” (Jn. 16:13) en nuestro caminar diario. Dependemos del Espíritu para que nuestras creencias –la verdad revelada- no se queden en algo frío u oxidado por el tiempo, sino que sean regadas con la unción del Espíritu que nos renueva cada día.

4-LA VERDAD ES INSEPARABLE DE LA PERSONA DE JESUCRISTO
La Verdad es más que una doctrina o una vivencia espiritual-religiosa; es, ante todo, una persona: Cristo. Dios, después de darnos la verdad revelada, “ … en estos postreros días, nos ha hablado por el Hijo ” (Heb 1:1). En Cristo culmina la revelación de la verdad hasta el punto que él pronunció las palabras más osadas que nadie haya dicho jamás: “ Yo soy el camino, la verdad y la vida ” (Jn 14:6). Cristo viene a ser la verdad encarnada “Aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros….lleno de gracia y de verdad…Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo ” (Jn. 1: 14,17). Siguiendo con el símil del diamante, Cristo es la parte más preciosa de la verdad divina porque él “ es la imagen del Dios invisible ” (Col. 1:15) y en él “ habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad ” (Col. 2:9). Como alguien ha dicho, “un cristiano es una persona que ha quedado prendada y prendida de Jesucristo”. La luz que irradia la Verdad no sólo alumbra nuestras tinieblas, sino que nos seduce y nos atrae para compartir toda nuestra vida con Él (Apoc. 3:20). Ahí radica el rasgo más distintivo del cristianismo: no es tanto una religión, sino una relación. Por ello, en último término,la verdad no es sólo algo a creer, algo a vivir y algo a discernir, sino sobre todo alguien a quien amarel Cristo vivo, la Verdad encarnada.

 Este artículo se corresponde a la serie que en un blog bajo el nombre de “Lausana”analiza y aplica el documento“Para el mundo al que servimos: La llamada a la acción de Ciudad del Cabo” , elaborado en el tercer encuentro del Movimiento Lausana (realizado en 2010 en África del Sur, al que acudieron cuatro mil líderes evangélicos de todo el mundo, y que se celebra cada diez años aproximadamente).

(*)  Ex Presidente de la Alianza Evangélica Española (1999-2009) y miembro actual de la Comisión Sociopolítica de la Alianza Evangélica Europea. Director del European Christian Counselors Network (Red Europea de Consejeros Cristianos). Psiquiatra, escritor y conferenciante internacional.

Autores: Pablo Martínez Vila

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