Archivos de la categoría ‘Misión Urbana’


Mira por qué vías o que hojas de ruta se marcan en tu pensamiento. Quizás, si quieres seguir los valores bíblicos, si quieres ser seguidor del Maestro, tendrás que pensar desde el que sufre

Folleto
Evangelista 1 / Imagens Evangélicas (Flickr – CC BY 2.0)

Dime cómo piensas y te diré cómo evangelizas, se podría decir parodiando un refrán español conocido. ¿Piensas desde la lógica de los integrados? Entonces evangelizarás y vivirás la vida cristiana desde esa lógica. ¿Piensas desde tu admiración a los acumuladores y encumbrados del mundo por el dinero y el poder intentando entrar tú en las dinámicas del poseer? Desde ahí es desde donde evangelizarás y te será difícil vivir la auténtica espiritualidad cristiana.

Dime cómo piensas y podré vislumbrar cómo vives la espiritualidad cristiana.  ¿Piensas desde la lógica del poder y de los poderosos? Ese será tu punto de partida para la vivencia de tu vida cristiana. ¿Te preocupan los pobres, los últimos, los sin techo, los que pasan hambre en el mundo y los don nadie? Pues desde ahí evangelizarás e intentarás vivir tu vida cristiana. O sea, normalmente evangelizamos y vivimos desde los posicionamientos desde los que pensamos.

Dime si tu pensamiento está en línea con la forma de pensar de Jesús y te diré si eres un buen discípulo. Debemos acercarnos a la lógica del pensamiento de Jesús. La pregunta clave para el cristiano sería: ¿Cuáles eran los posicionamientos del Maestro en su manera de pensar y en sus estilos de vida? Quizás en la mente de Jesús estábamos todos los humanos con toda la gran diversidad entre ellos y con todas sus características, pero tuvo una especial dedicación a los débiles y proscritos. En el Evangelio se ve claro que Jesús evangelizó desde los últimos, desde las víctimas, desde los marginados y oprimidos, desde los que sufren. Eso es algo bíblicamente incontrovertible.

La conversión implica un cambio de mente, de formas de pensar. Así, pues, los cristianos que queremos vivir acercándonos al pensamiento de Jesús, ¿debemos, posicionarnos en su propia lógica y estilos de vida? ¿Desde qué posicionamientos debería evangelizar la iglesia o los cristianos en su ámbito particular? ¿Hemos de apropiarnos también esa lógica que busca a los últimos, a los humillados y ofendidos, a los proscritos y a los despojados para evangelizar o, en su caso, para vivir nuestra espiritualidad cristiana desde allí?  Difícil pregunta para los que quieren seguir a Jesús desde otros posicionamientos o lógicas consumistas e insolidarias como las que hemos enumerado al inicio.

Podemos usar el refrán español en la línea de este artículo: “Dime como piensas y te diré quién eres”. Podríamos dar algunas advertencias: No te dejes arrastrar por el pensamiento dominante. El hombre tiene un problema y es que se deja arrastrar por el pensamiento dominante que, normalmente, es el pensamiento de los que dominan, de los gobernantes de este mundo, de los que han acumulado causando admiración en muchos, de los integrados en las estructuras sociales injustas, de los que difunden el pensamiento que idolatra al dios mercado. Es entonces, cuando sin darnos cuenta nuestra evangelización se convierte en una mentira y nuestra vivencia de la espiritualidad cristiana en una falsedad. Hemos caído en la trampa del maligno.

¿Cómo pensamos? Mira por qué vías o que hojas de ruta se marcan en tu pensamiento. Quizás, si quieres seguir los valores bíblicos, si quieres ser seguidor del Maestro, tendrás que pensar desde el que sufre, desde los pequeños, desde los considerados proscritos, desde el amor al prójimo sufriente.

Dime cómo piensas y te diré dónde estás posicionado. Estaremos cerca de las posiciones de Jesús, de sus estilos de vida y de sus prioridades evangelizadoras, cuando pensemos desde el que sufre, desde el tú personal que es nuestro prójimo y que que está en exclusión, desde el escándalo de la pobreza en el mundo, desde los que viven en la infravida o el no ser de la marginación.

 

Lol crazy christian / Niriel (Flickr – CC BY-NC 2.0)

Piensa diferente. Sé diferente dejándote guiar por los valores del reino. Cambia tu forma de pensar, replantea la lógica de tu pensamiento. Sé renovador, no evangelices o vivas tu vida cristiana desde la perspectiva que te dan solamente aquellos integrados que son iguales a ti y que quieren que vivas en esa uniformidad pasiva. Rebélate y asume el compromiso con los débiles siguiendo la hoja de ruta del Maestro.

Dime cómo piensas y te diré cómo vives o cómo deseas vivir. No evangelices desde las comodidades que te ofrecen las sociedades de consumo y piensa en los que se han quedado excluidos de ellas en el no ser y en la infravida de la marginación social. No te cierres el sufriente, a llevar el evangelio a los pobres y proscritos no sea que sin darte cuenta te sitúes a años luz de las perspectivas evangelísticas y liberadoras de Jesús.

Modela tu forma de pensar. Piensa en los pobres, en las desigualdades, en la desigual redistribución de los bienes que empobrecen a tantos, en la búsqueda de la justicia y en ser un denunciador de todas aquellas situaciones sociales injustas que hacen sufrir a tantos congéneres tuyos. Todo esto te acercará a Jesús y a los profetas. Si evangelizas desde ahí, te habrás acercado a los parámetros evangelísticos del Maestro que evangelizó para todos, pero desde los últimos. Así, pues, nuca evangelices de espaldas al grito de los pobres.

Tu pensamiento y tu lógica deben ser diferentes a la lógica y a la forma de pensar del mundo. No pienses sólo en las almas y en conceptos metahistóricos mientras los hombres sufren en su aquí y en su ahora esperando la liberación y el anuncio de la Buena Noticia. Dime como piensas y yo te diré cómo va a ser tu evangelización y la vivencia de tu vida cristiana. Piensa en el hombre de manera integral, como alma y cuerpo. Así lo veía Jesús en su concepto integral de evangelización. Y recuerda: Si así piensas, así vives y así será la experiencia de tu vida espiritual y tu evangelización.

 

http://protestantedigital.com/blogs/34640/dime_como_piensas_y_te_dire_como_evangelizas


 

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Widely known as a watershed book that has transformed the thinking and practices of church leaders worldwide, Alan Hirsch’s The Forgotten Ways is now available in Spanish.

Missional thought leader Alan Hirsch is convinced that the inherited formulas for growing the body of Christ do not work anymore. And rather than relying on slightly revised solutions from the past, he sees a vision of the future growth of the church coming about by harnessing the power of the early church–a movement which grew from as few as 25,000 adherents in AD 100 to up to 20 million 200 years later. Similar meteoric growth has also been recorded in history and is currently being seen in many apostolic movements throughout the world today. How do they do it?

Caminos Olividanos proposes the concept of “apostolic genius” as a way to understand what caused the church to experience exponential growth and impact at various times in history, interpreting it for use in our own time and place. From the theological underpinnings to the practical application, Hirsch takes readers through this dynamic mixture of passion, prayer and incarnational practice to rediscover the dormant potential of the modern church in the West. Download a free copy of Caminos Olvidados.

Nuevo Libro Digital

Caminos Olvidados por Alan Hirsch en Español

Ampliamente conocido como un libro catalizador que ha transformado la forma de pensar y las prácticas de líderes de iglesias a nivel mundial, Caminos Olvidados por Alan Hirsch ya está disponible en Español.

Alan Hirsch, líder vanguardista en pensamiento misional, está convencido que las fórmulas de crecimiento para el cuerpo de Cristo heredadas ya no funcionan en estos tiempos. En vez de depender de pequeñas modificaciones a soluciones del pasado su visión ve venir el futuro crecimiento de la iglesia a través de la explotación del poder de la iglesia primitiva – un movimiento que creció de unos 25,000 adherentes en el año100 DC y que llegó a tener hasta 20 millones de adherentes 200 años después. Tanto en la historia como actualmente hay constancia de similares crecimientos espectaculares y meteóricos, hoy especialmente se ven dentro de movimientos apostólicos a través del mundo. ¿Cómo le hacen?

Caminos Olvidados presenta el concepto de la “genialidad apostólica”, una manera de comprender lo que ha causado que la iglesia haya experimentado un crecimiento e impacto exponencial en diferentes momentos de la historia e interpretada para nuestros tiempo y nuestro contexto. Desde los fundamentos teológicos hasta la aplicación práctica, Hirsch lleva a sus lectores a redescubrir el latente potencial de la iglesia occidental moderna a través de un dinámica mezcla de pasión, oración y práctica encarnacional. Descargue una copia gratuita de Caminos Olvidados.

DESCARGAR:

http://www.theforgottenways.org/training-resources.aspx


By Pastor Dennis Nelson

The Lutheran CORE Steering Committee seeks to remind congregations of the challenge that Lutheran CORE makes to member congregations to support one local and one international mission partner. This article continues the narrative of congregations that are making this kind of direct mission connection.

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Alfredo Casillas (left) passes out vegetables at Pueblo de Dios’ weekly food  distribution for the community. All photos courtesy of Pastor Samuel Nieva.  

PUEBLO DE DIOS DYNAMIC LUTHERAN LATINO MINISTRY

When Pastor Samuel Nieva came to Compton, California, in 2003, he faced a depressing situation. Before Pueblo de Dios was founded, the previous Lutheran Latino congregation at that location closed because of a bad reputation in the community. Then the Southwest California Synod slated the church building for demolition. All of this took place in one of the country’s poorest communities, with high unemployment as well as other severe social problems.

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Praise team musicians Ana Nieva and Irving Beltran leading the music at  Pueblo de Dios worship.

An article in the April 2012 issue of CORE Connection told of the work that Pastor Nieva has done to build one of the most thriving and dynamic Lutheran Latino ministries in Los Angeles. About 150 people attend worship every Sunday, and Pastor Nieva combines strong Gospel preaching with compassionate social outreach. This article provides an update on this congregation and its ministries, which take seriously Jesus’ call to all of us to be and to make disciples.

YOU ARE NOT ALONE

Pueblo de Dios meets in a building that is owned by the Southwest California Synod of the ELCA. Because the majority of the people living around the church have a very low income or are without work altogether, much of Pastor Nieva’s salary is paid by the ELCA national office and the Southwest California Synod, with some of the funds also coming from Pueblo de Dios. So the church faced a real crisis last May when the synod elected an openly gay bishop.

When asked how the congregation responded, Pastor Nieva told me that many members were very confused, discouraged, and upset at first. They felt deserted. They now feel that Lutheran CORE came as God’s answer. Pastor Steve Shipman, director of Lutheran CORE, visited and told them, “You are not alone.” Pastor Nieva shared, “He extended his hand as a friend and brother in Christ.”

Pueblo de Dios is now asking God for wisdom as they seek to defend the Word of God while remaining within the ELCA. They believe that others will be watching them as they seek to be faithful in their situation. These others then will be encouraged to be faithful in their own situations.

“TO BE A BIBLICAL AND CONSERVATIVE CHURCH IS AND SHOULD BE RESPETABLE OPTION”

I asked Pastor Nieva to describe the current relationship between Pueblo de Dios and the Southwest California Synod. He replied that there should be a relationship of mutual respect and that the synod should support ethnic ministries that are working hard and serving faithfully while maintaining a strong belief in the authority of the Bible. I remember the worship service in May of 2011 when Pueblo de Dios was officially organized as a congregation. Bishop Dean Nelson, who was then serving as synod bishop, commented that this was the first ethnic mission during his two terms as bishop that had grown to the point that it was able to organize as a congregation.

Pastor Nieva shared, “To be a biblical and conservative church is and should be a respectable option. We should not be ridiculed or misinterpreted as homophobic.” He then added, “Discrimination is not part of the kingdom of God. We invite everyone, while also calling on all people to repent. Overcoming sin by God’s saving grace is the only option that every human being has to live the abundant life that Jesus offers.”

PUEBLO DE DIOS IS A HOLISTIC URBAN MINISTRY

Pastor Nieva described his work at Pueblo de Dios as experiencing “the life of the ‘Third World’ in the ‘First World.’” Some of his people are documented, while others are not. Many of them only stay in the community for a short time, until they are able to improve their situation, and then they move elsewhere. Pastor Nieva shared, “It is unethical for me to ask them to contribute 10% of their welfare check, if they cannot even afford to buy tortillas and milk every day for their families.” Many of these people live in garages. “What they give, they give with all their love and sacrifice. Some of them are like the widow who put in the basket all the money that she had – two coins.” He then added, “We live and work within the ‘Fourth World’ of the poor, but with the reality and economic demands of the ‘First World.’”

Combine this situation with the fact that Pueblo de Dios meets in a synod-owned building and is pastored by a Churchwide- and synod-funded pastor, and you can see why the congregation is very dependent upon the ELCA and the Southwest California Synod. Pastor Nieva was very happy to receive the good news that the synod will continue to support Pueblo de Dios for another year.

“WE ARE CALLED TO BE DISCIPLES AND TO MAKE DISCIPLES”

One of the most exciting new ministry developments at Pueblo de Dios concerns two women leaders of the congregation who enrolled at an interdenominational Hispanic Center for Theological Studies in preparation for pastoral ministry. One of them will be graduating very soon and will then begin a degree program at Fuller Seminary in Pasadena. The other one is finishing her pre-ministerial preparation. Pastor Nieva commented, “We do not have a local Lutheran seminary to help prepare new Latino pastors in their native language.” Pastor Nieva has had conversations with the synod about the need for solid Lutheran theological training, combined with strong Biblical education, all within the Spanish language. He feels that a good option is the Hispanic Center for Theological Studies administered by the Covenant Church, which has its roots in the Scandinavian Lutheran Church.

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Seminarian Maria Montalvo, one of two Pueblo de Dios leaders attending the  interdenominational Hispanic Center for Theological Studies, prays with a  parishioners

When aked where these women will be serving, Pastor Nieva replied, “We have many Lutheran Latino churches without pastors. They will be qualified to serve there.” He would also like to raise up more trained, Spanish-speaking church leaders to serve as missionaries who will plant new, Spanish-speaking Lutheran churches. He said, “We are called to be disciples and to make disciples. Jesus did not train his disciples to be members of a community. He trained them to share the good news of salvation.” His vision is the raising up of a new generation of Spanish-speaking Lutheran pastors, “with deep biblical preparation in their native language, to renew the biblical identity of the Lutheran church.”

CREATING A BIBLICALLY-FAITHFUL NETWORK

I am a part of a group of confessional, biblically-faithful, ELCA Lutheran pastors who are meeting with Pastor Nieva for fellowship and mutual support. Several of these pastors are members of Lutheran CORE. One is serving in a congregation that has a Spanish-speaking ministry and is hoping that Pueblo de Dios will be raising up leaders for his and other ministry situations. Pastor Nieva is looking for more congregations throughout the United States that share his passions, priorities, and concerns. He sees Lutheran CORE as playing a decisive role in creating these connections.

Pastor Nieva is also very grateful for the opportunity he had to speak at last summer’s Lutheran CORE Convocation during the Mission Connect presentation and workshop, as well as at the NALC Convocation. He said, “Steve Shipman was very clear when he said, ‘Not only send your help; go to Pueblo de Dios and experience their live testimony. Be recharged with the new blood that God wants for the Lutheran church when you visit Pueblo de Dios.’”

Pueblo de Dios Lutheran Church and Pastor Samuel Nieva are worthy of our prayers and financial support. They may be contacted at:

Pueblo de Dios Lutheran Church

804 East Rosecrans Avenue

Compton, CA 90221

(310) 608-2795

pueblodedioslutheran@gmail.com


Juan Simarro Fernández

Derechos humanos, los cristianos y los pobres (5)

54134_N_01-10-12-23-34-40Sólo la utopía nos puede ayudar a trabajar por la plenitud del Reino en justicia y paz, justicia y paz en plenitud y verdad. Los cristianos debemos ser utópicos.

Hay que ser utópicos en la búsqueda de una justicia y una paz completas, en la búsqueda del Reino de Dios en plenitud. Nos movemos en el “todavía no” del Reino, pero hemos de trabajar buscando un mundo más justo como si ya, en nuestro aquí y nuestro ahora, pudiéramos instaurar el “ya” el Reino de Dios en completa justicia y paz.
Es verdad que existe el “todavía no” del “ya” del Reino, pero nosotros debemos trabajar, desde la utopía, como si pudiéramos conseguir su plenitud… porque esa plenitud llegará aunque nosotros ya hayamos muerto.
Sólo la utopía nos puede ayudar a trabajar por la plenitud del Reino en justicia y paz, justicia y paz en plenitud y verdad. Los cristianos debemos ser utópicos.
Los Derechos Humanos siguen retando a los hombres. Así, en su artículo 1 sigue repitiéndonos que los seres humanos  “dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.  Asumamos ese reto desde la utopía de poder llegar a un mundo totalmente justo y con completa paz.
Los cristianos debemos ser creadores de conciencia en un mundo en donde hay tantos injustos que parecen no tenerla. Es verdad que todos estamos dotados de conciencia y razón, pero muchos la tienen endurecida para no sentirse interpelados por el sufrimiento de los otros, miran para otro lado, pasan de largo incapaces de ser movidos a misericordia. Para trabajar en estas áreas, siendo creadores de conciencia, hay que ser un tanto utópicos. Desde el punto de vista del “todavía no”, podemos hablar de la utopía del Reino. Si no, desfalleceremos ante tanta injusticia y ante la constatación de nuestra debilidad.
No basta exponer como hemos hecho en el artículo anterior unas reflexiones críticas, sino que nos debemos hacer esta pregunta: ¿Cómo asumir nuestra responsabilidad ante el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en donde se establece que todos los seres humanos,  “dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”?La respuesta nos puede llevar por caminos de utopía, pero de una utopía que nos puede hacer avanzar en líneas de búsqueda de justicia, de transformación de conciencias.
Hay que ser utópicos pensando en que somos alternativaa un mundo real existente lleno de injusticias y opresiones. Vivir en la utopía del Reino, que, estando “ya” entre nosotros, sabemos que llegará en su plenitud y que lo viviremos en la nueva Jerusalén, nos ayuda a que, además de denunciar, trabajemos, actuemos, seamos agentes de liberación. Anunciar que la paz y la justicia en el mundo en su total plenitud debe ser objetivo de los cristianos, sólo se puede hacer desde la vivencia de una sana y creadora utopía, la utopía del Reino.
Tenemos que trabajar siendo realistas, pero no pesimistas, y debemos estar abiertos a la utopía de un mundo mejor que dé total sentido a nuestras vidas, un mundo totalmente solidario y justo.
Son precisamente los cristianos los que están cualificados para aplicar los Derechos Humanos en el mundo, porque conocemos unos valores más utópicos aún, que hemos de poner en marcha como contracultura a muchos de los valores vigentes. Pensando en la plenitud del Reino, pero desde el “ya” de ese Reino asumiendo el “!todavía no” sin que nos paralice.
Aunque sepamos que llegar a la plenitud de estos valores de justicia y paz sea imposible, y tengamos que esperar la realidad de la nueva Jerusalén, se puede trabajar por la plenitud de estos valores desde la utopía, porque el hecho de que llegar a la plenitud de estos valores sea utópico, no implica que al trabajar sobre ellos desde la utopía no se vayan ganando parcelas al mal destruyéndolas con el bien. La marcha tras la utopía abre siempre caminos hacia una mayor conciencia humana eliminando lo inhumano y potenciando los comportamientos fraternales.
Nos recuerda la Declaración de los Derechos Humanos que tenemos razón y conciencia. Por tanto, comportémonos fraternalmente. Esto implica trabajar por un mundo en donde reine el amor total, el amor completo, el amor absoluto. Esto es caminar apoyados en esa utopía.  “Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros…”  (1ª Jn. 4:12), base bíblica de este artículo de los Derechos Humanos en donde dice que nos comportemos fraternalmente los unos con los otros. Sólo así hacemos a Dios visible en el mundo. Es la forma de cumplir con este primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de con seguir un comportamiento fraternal los unos para con los otros.
Además, en la lucha tras la utopía evangelizamos, hacemos visible al Invisible que algún día llevará a su compleción y perfección el Reino de Dios. Esto ocurre cuando en nuestro comportamiento fraternal, nuestro amor en acción, alcanzamos también, y de manera especial, a todos los oprimidos e injustamente tratados. Por eso la evangelización debe ser denunciadora de injusticias y anunciadora y promotora de la justicia y el amor en el mundo. Un mundo que lo queremos en completa justicia y paz mirándolo desde esa sana utopía.
Así, la evangelización también debería ser utópica pensando que el Evangelio llegará a todo el mundo y lo cambiará. Por eso nunca desmayaremos en una evangelización hecha desde los parámetros de Jesús: desde los más pobres y en solidaridad con ellos. La evangelización debe ser creadora de comportamientos fraternales entre los hombres. Es parte del evangelio del amor hasta su radicalidad: ¡Vende! ¡Comparte! ¡Sígueme! La promoción de la justicia en el mundo ya es amor, es parte del evangelio del amor. Es comportamiento fraternal.
Muchas veces los cristianos nos enzarzamos en controversias y en luchas teológicas y olvidamos al hombre… olvidando la utopía del Reino. Olvidamos todas las recomendaciones bíblicas para con el prójimo, olvidamos el cumplimiento de los Derechos Humanos. ¡Terrible error!, pues el hombre, inmerso en su realidad histórica, con sus sufrimientos en su aquí y en su ahora, era el objetivo directo del Reino de Dios que irrumpe en nuestra historia con Jesús mismo.
Los Derechos Humanos no están lejos de las recomendaciones o mandamientos bíblicos. Debemos trabajar por el cumplimiento total de los Derechos Humanos desde la utopía. El trabajar por que en el mundo haya un cumplimiento total de los Derechos Humanos ayuda a la lucha de los valores del Reino contra el antirreino, a la lucha y reducción de las fuerzas del mal, la batalla contra aquello que se opone a la vida…
Mirad los países empobrecidos, observad los campos de marginación, los focos de pobreza, la vida y la muerte de los pobres y oprimidos, los lugares de torturas, de muerte… ¡Hay tantas cosas que se oponen a la vida de los hombres, tantas opresiones y tantas marginaciones, que es un escándalo que no nos lancemos en lucha abierta contra las fuerzas del antirreino y en liberación de los hombres! Desde la visión utópica podríamos decir: hasta la liberación total de los hombres en justicia y paz.
¡Atención!, nos dice la Declaración de los Derechos Humanos: Todos los seres humanos  “están dotados de razón y conciencia…  deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.  Y la Biblia nos lo confirma y nos dice: Y los amarás como a ti mismo. ¿Este mandamiento se debe perseguir también desde la utopía?

Autores:  Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013


Juan Simarro Fernández

Derechos humanos, los cristianos y los pobres (4)

A los que viven sin conciencia y en la sinrazón
Cuando nos miramos en los rostros de hombres acumuladores y despojadores, parece que hay muchos hombres que deberían ser ayudados devolviéndoles la razón y la conciencia.
Los pueblos sufren precisamente porque tienen razón y conciencia, porque pueden razonar sobre la realidad adversa que les envuelve, pueden tener conciencia de su dolor y de su sufrimiento. Incluso pueden llegar a saber el porqué de su marginación, de su exclusión. Muchos seres humanos en el mundo, son tratados como si no tuvieran ni razón ni conciencia. Como si fueran fardos de paja… peor que los animales. No sólo que pueden ser explotados y abusados, sino que son totalmente excluidos. Como he dicho en otras ocasiones, sobrante humano… pero tienen razón, tienen conciencia. Son nuestros prójimos.Una mujer inmigrante en mi iglesia, en un culto libre en el que los miembros pueden salir a dar su testimonio, nos contaba como la trataba la española a la cual servía en el trabajo doméstico: Después de decir varios detalles, concluía:  “me trata peor que a un perro. Mucho peor, porque yo tengo un perrito y lo cuido… no lo maltrato. Ella me grita, me insulta, me hace todo tipo de vejaciones… pero no puedo hacer nada, sólo aguantar… tengo que pagar una hipoteca…”.

Esto ocurre dentro de lo que llamamos el primer mundo, el mundo rico. En el seno de una ciudad moderna como Madrid. Pero hemos de tener en cuenta que los pobres, los inmigrantes, los sufrientes del mundo, tienen razón y conciencia… y sufren por ello. Su sufrimiento es un grito por la ayuda que no les llega, un SOS a la conciencia del mundo y, por ende, a la conciencia de los cristianos.

Sin embargo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 1 establece que todos los seres humanos,  “dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. 

No están los Derechos Humanos muy lejos de la Biblia, con los mandamientos de amor al prójimo como a nosotros mismos, amor en semejanza con el amor a Dios mismo.  “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” . Comportarse fraternalmente es amar, es hacer projimidad, es seguir las líneas marcadas por Jesús. Es por eso que los cristianos deben apoyar los Derechos Humanos porque éstos no están muy lejos de los mandamientos bíblicos.

Hablamos de los Derechos Humanos en medio de un escándalo humano, el escándalo de un mundo totalmente desigual, en un mundo en donde el 80% de la humanidad está en pobreza. El primer derecho humano sería el poder comer, beber aguas mínimamente limpias para que los niños no mueran por enfermedades que se pueden prevenir o vencer. Esos niños desnutridos, esos hombres que envejecen antes de tiempo y se debilitan, tienen razón y conciencia. Más aún, están creados a imagen y semejanza del mismo Dios, de ese Dios del que nosotros decimos que le conocemos y amamos.

En un mundo en donde no se cumplen los Derechos Humanos, en donde hay torturas, muertes por hambre, en un mundo donde están los “sin techo”, las infraviviendas, la miseria, mundo de dignidad robada… pareciera que pudiera haber hombres, mujeres y niños que no están dotados ni de razón ni de conciencia, pero la tienen. Eso hace que experimente el sufrimiento y la angustia a flor de piel.

Eso redunda en eso que hemos llamado un escándalo al que, a veces, desde el mundo rico queremos justificar o, simplemente, darle la espalda… pero seguimos diciendo en nuestros entornos consumistas que respetamos los Derechos Humanos… mientras tiramos comida a la basura o hacemos gastos innecesarios en cantidades sin límite. Los Derechos Humanos siguen diciéndonos que  “dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. La llamada es a un comportamiento fraternal. Lo podemos poner en línea, si queréis salvando las distancias, con el concepto bíblico de projimidad.

Pareciera que los Derechos Humanos se equivocan. ¿Por qué? Porque en otro sentido, desde el punto de vista humanitario, sí se puede decir que parece que hay hombres sin conciencia y sin razón, que hay hombres que no responden en nada a la imagen de Dios en sus vidas… pero no son precisamente los débiles y sufrientes del mundo los no dotados de conciencia y razón, sino sus amos, los que ponen sus escaseces en sus mesas y comen y consumen hasta quedar ahítos de espaldas al hambre de tantos coetáneos suyos. Se comen no sólo lo propio, sino lo ajeno, se alimentan del hambre de los empobrecidos de la tierra.

Cuando nos miramos en los rostros de muchos hombres insolidarios, acumuladores y despojadores, parece que hay muchos hombres que deberían ser ayudados devolviéndoles la razón y la conciencia. Son hombres que, más que conciencia, parece que ésta ha sido exterminada por un corazón duro, un corazón de piedra, un corazón con una potencialidad de cometer los mayores males que uno pueda imaginar. Devolved la conciencia a los malvados, devolved la razón a los despojadores.

Pareciera, si miramos los desequilibrios, abusos, injusticias y opresión a los que muchos son sometidos, que esta parte del primer artículo de la Declaración de los Derechos Humanos es falsa. Que sí hay hombres sin conciencia y sin razón. Que hay seres humanos que parece no estar dotados de esos dones que nos hacen ser semejantes al Creador. Muchos tratan a sus congéneres como si fuesen objetos o máquinas de las que se pueden servir sin ningún tipo de miramientos… o dejarlas tiradas en la basura, al margen del camino, en el olvido.

El amor al dinero y al poder embotan esas dos cualidades. Se mantienen adormiladas por el amor al dinero y al poder, son incapaces de comportarse tal y como piden los Derechos Humanos:  “fraternalmente los unos con los otros” … porque tenemos conciencia y razón. Porque todos somos hijos de un mismo Padre, hechos a imagen y semejanza de Él. Señor, mantennos con una conciencia alerta, limpia y solidaria, apoyada en la razón que tiene que estar en contra de la sinrazón del escándalo de la pobreza en el mundo.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013


Juan Simarro Fernández

Derechos humanos, los cristianos y los pobres (4)

 
A los que viven sin conciencia y en la sinrazón
Cuando nos miramos en los rostros de hombres acumuladores y despojadores, parece que hay muchos hombres que deberían ser ayudados devolviéndoles la razón y la conciencia.

 

Los pueblos sufren precisamente porque tienen razón y conciencia, porque pueden razonar sobre la realidad adversa que les envuelve, pueden tener conciencia de su dolor y de su sufrimiento. Incluso pueden llegar a saber el porqué de su marginación, de su exclusión. Muchos seres humanos en el mundo, son tratados como si no tuvieran ni razón ni conciencia. Como si fueran fardos de paja… peor que los animales. No sólo que pueden ser explotados y abusados, sino que son totalmente excluidos. Como he dicho en otras ocasiones, sobrante humano… pero tienen razón, tienen conciencia. Son nuestros prójimos.

Una mujer inmigrante en mi iglesia, en un culto libre en el que los miembros pueden salir a dar su testimonio, nos contaba como la trataba la española a la cual servía en el trabajo doméstico: Después de decir varios detalles, concluía:  “me trata peor que a un perro. Mucho peor, porque yo tengo un perrito y lo cuido… no lo maltrato. Ella me grita, me insulta, me hace todo tipo de vejaciones… pero no puedo hacer nada, sólo aguantar… tengo que pagar una hipoteca…”. 

Esto ocurre dentro de lo que llamamos el primer mundo, el mundo rico. En el seno de una ciudad moderna como Madrid. Pero hemos de tener en cuenta que los pobres, los inmigrantes, los sufrientes del mundo, tienen razón y conciencia… y sufren por ello. Su sufrimiento es un grito por la ayuda que no les llega, un SOS a la conciencia del mundo y, por ende, a la conciencia de los cristianos.

Sin embargo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 1 establece que todos los seres humanos,  “dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. 

No están los Derechos Humanos muy lejos de la Biblia, con los mandamientos de amor al prójimo como a nosotros mismos, amor en semejanza con el amor a Dios mismo.  “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” . Comportarse fraternalmente es amar, es hacer projimidad, es seguir las líneas marcadas por Jesús. Es por eso que los cristianos deben apoyar los Derechos Humanos porque éstos no están muy lejos de los mandamientos bíblicos.

Hablamos de los Derechos Humanos en medio de un escándalo humano, el escándalo de un mundo totalmente desigual, en un mundo en donde el 80% de la humanidad está en pobreza. El primer derecho humano sería el poder comer, beber aguas mínimamente limpias para que los niños no mueran por enfermedades que se pueden prevenir o vencer. Esos niños desnutridos, esos hombres que envejecen antes de tiempo y se debilitan, tienen razón y conciencia. Más aún, están creados a imagen y semejanza del mismo Dios, de ese Dios del que nosotros decimos que le conocemos y amamos.

En un mundo en donde no se cumplen los Derechos Humanos, en donde hay torturas, muertes por hambre, en un mundo donde están los “sin techo”, las infraviviendas, la miseria, mundo de dignidad robada… pareciera que pudiera haber hombres, mujeres y niños que no están dotados ni de razón ni de conciencia, pero la tienen. Eso hace que experimente el sufrimiento y la angustia a flor de piel.

Eso redunda en eso que hemos llamado un escándalo al que, a veces, desde el mundo rico queremos justificar o, simplemente, darle la espalda… pero seguimos diciendo en nuestros entornos consumistas que respetamos los Derechos Humanos… mientras tiramos comida a la basura o hacemos gastos innecesarios en cantidades sin límite. Los Derechos Humanos siguen diciéndonos que  “dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. La llamada es a un comportamiento fraternal. Lo podemos poner en línea, si queréis salvando las distancias, con el concepto bíblico de projimidad.

Pareciera que los Derechos Humanos se equivocan. ¿Por qué? Porque en otro sentido, desde el punto de vista humanitario, sí se puede decir que parece que hay hombres sin conciencia y sin razón, que hay hombres que no responden en nada a la imagen de Dios en sus vidas… pero no son precisamente los débiles y sufrientes del mundo los no dotados de conciencia y razón, sino sus amos, los que ponen sus escaseces en sus mesas y comen y consumen hasta quedar ahítos de espaldas al hambre de tantos coetáneos suyos. Se comen no sólo lo propio, sino lo ajeno, se alimentan del hambre de los empobrecidos de la tierra.

Cuando nos miramos en los rostros de muchos hombres insolidarios, acumuladores y despojadores, parece que hay muchos hombres que deberían ser ayudados devolviéndoles la razón y la conciencia. Son hombres que, más que conciencia, parece que ésta ha sido exterminada por un corazón duro, un corazón de piedra, un corazón con una potencialidad de cometer los mayores males que uno pueda imaginar. Devolved la conciencia a los malvados, devolved la razón a los despojadores.

Pareciera, si miramos los desequilibrios, abusos, injusticias y opresión a los que muchos son sometidos, que esta parte del primer artículo de la Declaración de los Derechos Humanos es falsa. Que sí hay hombres sin conciencia y sin razón. Que hay seres humanos que parece no estar dotados de esos dones que nos hacen ser semejantes al Creador. Muchos tratan a sus congéneres como si fuesen objetos o máquinas de las que se pueden servir sin ningún tipo de miramientos… o dejarlas tiradas en la basura, al margen del camino, en el olvido.

El amor al dinero y al poder embotan esas dos cualidades. Se mantienen adormiladas por el amor al dinero y al poder, son incapaces de comportarse tal y como piden los Derechos Humanos:  “fraternalmente los unos con los otros” … porque tenemos conciencia y razón. Porque todos somos hijos de un mismo Padre, hechos a imagen y semejanza de Él. Señor, mantennos con una conciencia alerta, limpia y solidaria, apoyada en la razón que tiene que estar en contra de la sinrazón del escándalo de la pobreza en el mundo.

 

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013

 

Juan Simarro Fernández

Derechos Humanos, los cristianos y los pobres (3)

¿Quiénes son los culpables? ¿también la iglesia?
Muchas veces la iglesia y los cristianos han hecho teología sin raigambre con los problemas existenciales del hombre

 

Cuando nos enfrentamos con un texto como el del artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, texto que ya hemos comentado también en el artículo anterior:  “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos”,  y vemos en el mundo personas robadas de su dignidad y con sus derechos pisoteados desde su nacimiento, nos podemos preguntar: ¿Quién tiene la culpa de que no haya ni libertad ni igualdad para estas personas, que nacen como caídas en rincones privados de esos derechos, que para ellos son estrictamente teóricos y formales, presas de un destino adverso, de un  fatum  casi inevitable, de un destino arrasador, nacidos en un foco de pobreza alejados de toda posibilidad de igualdad o libertad? ¿Hay culpables también en la iglesia?

Los cristianos, y todos los humanos en general, tendríamos que pararnos y buscar las causas de estos incumplimientos de los Derechos Humanos… y actuar, trabajar para crear nuevas condiciones en el mundo para que no se den esas posibilidades de nacer ya despojados de todo derecho y bien. Igualmente, junto a las causas, también vamos a encontrar culpables, tanto en el ámbito individual, como en el estructural. ¿También tú o yo?

Los cristianos debemos saber que la Biblia no camina a la zaga de la defensa de los Derechos Humanos. Los supera y se pone en un estadio superior, pero, a su vez, baja a la arena de la realidad y se pone en línea con la defensa de los humillados y ofendidos, de los privados de sus derechos como personas. También habla de libertad y refuerza la dignidad de las personas… imagen y semejanza de Dios. Pues a todos los nacidos les dice la Biblia:  “Porque no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor” .

Si los hombres, como dice el artículo 1 de los Derechos Humanos,  “nacen libres e iguales en dignidad y en derechos” , ¿qué es lo que está fallando en la sociedad y en la iglesia para que no se oiga un grito de denuncia y de reclamo del reconocimiento de la dignidad y libertad inherente a toda persona por el hecho simple de haber nacido? Pregunta ante la que nos deberíamos parar y detenernos a reflexionar… para pasar luego a la acción, a la lucha por la liberación de las personas apoyados en los valores del Reino que nos dejó Jesús. O somos liberadores, o somos culpables. También la iglesia: o es liberadora o es culpable… aunque sólo sea por omisión de la ayuda.

Los cristianos puede ser liberadores y eliminadores de las causas que esclavizan y determinan a muchas personas para que no puedan vivir su libertad “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” , nos dice Jesús. Los cristianos, los que conocemos la verdad que libera y que nos convierte en agentes de liberación, debemos trabajar todas estas áreas y gritar: ¡Hay esperanza! La suerte no está echada.

Tenemos que gritar a voz en cuello, como dice la Biblia, diciendo que hay una luz de esperanza en el fondo del túnel. Cuando la iglesia calla, es culpable. Las sociedades y las personas pueden cambiar. La iglesia también. La voz profética de los creyentes puede ser como una deflagración que cambie corazones y vidas, valores y prioridades en el mundo. Hay que luchar enarbolando los valores del Reino, valores liberadores, restauradores de la dignidad robada, de la libertad, de la igualdad. Es parte de la misión de la iglesia. Luchar hasta la extenuación… contra toda desesperanza. ¿Estamos los cristianos dispuestos a esta lucha, a una vida de servicio como agentes de liberación del Reino?

Ante la dureza del corazón del hombre y la fortaleza de las estructuras sociales injustas que impiden la vivencia y el cumplimiento de este primer artículo de los Derechos Humanos, quedando éstos como algo estrictamente formal en tantos casos, cuando parece que no es posible y que nuestras fuerzas nos abandonan, nos queda por delante la utopía, la utopía del Reino, una utopía movida por la esperanza y por unos valores que son contracultura en medio de nuestras sociedades desiguales, injustas y no libres. La Iglesia, en su lucha a favor del hombre, de los valores del Reino y de los Derechos Humanos, también debe ser utópica tendiendo a la implantación del Reino de Dios y sus valores en la tierra.

Debemos ser todos un poco utópicos. La fuerza de la utopía, la utopía por la implantación de la justicia y bondad en el mundo, debe mover nuestra lucha, nuestro trabajo, nuestros desvelos… la lucha y el quehacer de la Iglesia. Pensar que, quizás, con el esfuerzo de muchos y la confianza en el Altísimo, estemos caminando hacia un mundo mejor para todos, para mí, para ti y para los tuyos… y para toda la creación.

Por eso, una llamada a la iglesia: mientras que Jesús anunció la salvación para la eternidad y, en una relación de semejanza, se fundió en el destino de la historia, en el aquí y el ahora de cada hombre, en su lucha existencial y en su liberación, muchas veces la iglesia y los cristianos han hecho teología sin raigambre con los problemas existenciales del hombre, sin lucha por la liberación de los que están siendo explotados y oprimidos, de los que están siendo robados en su dignidad, en desigualdad y esclavitud… Muchas veces se predica una salvación desencarnada. ¿Está la iglesia de espaldas al dolor de los hombres?

Pareciera, a veces, que los Derechos Humanos son ajenos a nuestra teología y a nuestra vivencia de la espiritualidad cristiana. Los Derechos Humanos, si realmente son humanos, no pueden ser ajenos a la Biblia. Nada humano es ajeno a Dios. Lo que le es ajeno es lo inhumano, el robo de dignidad de las personas, el mantenerlas en la infravida, en el sufriente no-ser de la marginación, la pobreza y el sufrimiento.

A veces, los cristianos nos olvidamos del hombre, del auténtico lugar sagrado para Dios. Sin embargo, la Biblia habla a favor de la dignidad del hombre, de su libertad e igualdad, de su dignidad intrínseca por el hecho de ser imagen de Dios… Habla en paralelo a todos y cada uno de los Derechos Humanos… como en un torbellino lleno de autoridad y de fuerza que quiere lanzarnos, para lanzar a su Iglesia, también a la defensa de este primer artículo en el que se enfatiza que  “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” .

La Biblia es aún más clara y más dura, más excelsa y superadora. Así, pues, si eres o te consideras cristiano, lánzate a la denuncia y a la acción consecuente con tu fe. Conviértete en agente de liberación. Libera, busca dignidad, justicia, libertad y derechos, porque hay muchos que no los tienen. Trabaja para que la iglesia sea también iglesia del Reino que asume todos y cada uno de sus valores éticos, solidarios, compasivos, de servicio, de liberación y redención de los últimos, los desclasados, los proscritos.

Nosotros tampoco nos podremos sentir libres en medio de un escándalo humano de tamañas dimensiones. Tampoco se podrá sentir libre la Iglesia. Tenemos que optar entre ser culpables, aunque sólo se sea culpables por el pecado de omisión de la ayuda, o liberadores. ¡Señor, conviértenos en liberadores! Que entre las opciones de ser culpables o liberadores, escojamos la mejor, la de ser liberadores siguiendo tus pisadas y tu ejemplo. Así debe ser la Iglesia que queremos.

Autores: Juan Simarro Fernández

©Protestante Digital 2013

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