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“La cantidad de cristianos en Europa continuará en descenso, mientras que en África seguirá en un gran aumento”

FUENTES Entrecristianos, Christian Post NUEVA YORK
Culto en una iglesia pentecostal africana

Dicen que la sangre de los mártires riega la semilla del Evangelio. Puede parecer una frase teórica, pero es exactamente lo que está ocurriendo en África.

Un nuevo estudio del Centro de Investigación Pew, en Estados Unidos, indica que la población global de cristianos continuará creciendo en África durante los próximos 40 años, según sus proyecciones demográficas.

De acuerdo con los resultados de la investigación del Pew, “la cantidad de cristianos en Europa continuará disminuyendo, mientras que la de regiones subsaharianas de Africa continuarán incrementándose drasticamente.”

El Pew señala que actualmente aproximadamente la mitad de los cristianos que hay en todo el mundo están en la suma de quienes residen en África, el Caribe y América Latina.

Sin embargo, dicho centro de investigación indica que “para el 2050, de acuerdo con el estudio del Pew, esas regiones serán hogar de más de seis de cada diez de los seguidores de Jesús en el mundo (un 60%), con sólo una cuarta parte de los cristianos (un 25%) viviendo en Europa y Norteamérica.”

También según sus cálculos para 2050, la población de cristianos será mayor en cinco países de África que en cualquier otra nación del planeta. Esos cinco países serían Nigeria, la República Democrática del Congo, Tanzania, Etiopía y Uganda, de acuerdo con el Pew.

En lo que se refiere al cono norte del mundo, el estudio del Pew indica que en 35 años la cantidad de cristianos en Europa habrá descendido a aproximadamente un 16 por ciento del total de cristianos a nivel global. Un estudio anterior del 2010 indicaba que en ese mismo territorio habría un 26 por ciento del total de cristianos en el mundo, con lo que las previsiones actuales son aún más pesimistas.

A pesar de que según la investigación del Pew el número de cristianos disminuirá hasta quedarse en un 25 por ciento en Latinoamérica y el Caribe, aún se incluirá dentro de los próximos 40 años a esta amplia región como la segunda en cuanto a mayor número de cristianos en el mundo, superada únicamente por la mencionada región subsahariana de Africa, siempre de acuerdo con los pronósticos de ese centro.

Otro dato relevante del estudio es que la cantidad de cristianos en la región de Asia en el Pacífico, que actualmente es de un 13 por ciento, será la misma para el 2050.

Sin embargo lo que el estudio del Pew llama “datos inciertos” acerca del número real de cristianos en China, un país que se considera que tiene actualmente 1.3 mil millones de personas, podrían cambiar los porcentajes de todas estas cifras estimadas.

http://protestantedigital.com/internacional/35948/Africa_el_numero_de_cristianos_crecera_los_proximos_40_anos

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El futuro de la fe cristiana

En este tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente.

La ciudad de Chicago. / Ben Ford

¿Somos la última generación de cristianos de la historia? Esta pregunta tiene hoy, en pleno proceso globalizador, muchos motivos para ser formulada de manera coherente ya que si una sola generación, como podría ser la nuestra por ejemplo, dejara de educar en la fe a la siguiente, el cristianismo podría estar en peligro de extinción. En algunos países como España este peligro no es algo irreal, sobre todo si se tiene en cuenta la opinión de los jóvenes al respecto. Máxime cuando el tema religioso ha dejado prácticamente de tratarse en las escuelas y hoy casi resulta de mal gusto hablar en público o mantener conversaciones acerca de las creencias personales. La religión se ha recluido al ámbito de lo privado y esto está provocando que su práctica caiga en picado. De ahí que algunos pensadores se pregunten si somos los últimos cristianos.

No creo que seamos la última generación cristiana de la historia porque Dios en su misericordia hacia la humanidad no dejará que se apague la luz que su Hijo Jesucristo encendió. Por fortuna, el futuro de la Iglesia depende de Dios y no del hombre y el Sumo Hacedor es capaz de confundir las mejores predicciones sociológicas fundadas en hechos, como ha sucedido a lo largo de la historia. Además, tenemos la promesa de Jesús, hecha a Pedro, de que las fuerzas del mal no prevalecerán sobre la Iglesia (Mt. 16:18). Sin embargo, esto no nos garantiza que la Iglesia llegará al final de los tiempos pujante, ni que vaya a mantenerse vigorosa en todos los lugares donde antiguamente tuvo una rica presencia.

Por ejemplo, en Asia Menor (lo que hoy es Turquía) el cristianismo fue muy importante durante los primeros siglos y se extendió con fuerza. El apóstol Pablo realizó allí sus primeras misiones apostólicas. Los primeros concilios de la cristiandad se celebraron en aquellas tierras que vieron florecer grandes iglesias y en las que el reino de Dios se difundió rápidamente. Pero de pronto llegó la religión islámica y empezó el retroceso de las iglesias cristianas. De los 75 millones de habitantes que hoy tiene el país, sólo medio millón dice profesar la fe cristiana. El cristianismo pasó también a través del Imperio romano a Europa y de aquí al resto del mundo. No obstante, ¿acaso no está ahora también disminuyendo la fe en la vieja Europa, mientras que a la vez surge con fuerza en Latinoamérica y en otros continentes? Nada nos garantiza que en el futuro no vaya a ocurrir en Europa lo mismo que en Asia Menor. Por tanto, está perfectamente justificado preguntarse por el futuro del cristianismo en nuestros países occidentales.

Si no queremos que tales augurios se hagan realidad quizá los cristianos debamos actuar en consecuencia y centrar más el mensaje evangélico en el significado último y en el propósito de la vida humana. Siempre se ha insistido en que el fin primordial de toda religiosidad evangélica es la relación personal con Jesucristo a través de la meditación en su Palabra y de la oración, pero hoy más que nunca debemos seguir poniendo el énfasis en el individuo, en la persona concreta, en sus dilemas individuales y familiares. El Evangelio da soluciones prácticas a toda problemática humana y muchas veces estas soluciones se consiguen a través del grupo de hermanos, del pequeño grupo fraternal con el que nos relacionamos frecuentemente en la iglesia. Es posible que el poder de atracción del cristianismo futuro dependa, en buena medida, de la creación de congregaciones donde las personas se sientan tratadas como en familia. Pequeños y abundantes oasis de amor cristiano en medio de enormes ciudades, por desgracia, despersonalizadas e inhumanas. Tenemos que pedirle a Dios sabiduría para acertar en la formación de estas iglesias que creen sensación de hogar y de seguridad fraternal. Lugares de culto donde además de ofrecer protección espiritual y material, exista espacio para la libertad del ser humano.

La religiosidad de hoy, se quiera o no reconocer, debe pasar por la experiencia afectiva y emocional. Por supuesto que no hay que olvidar la doctrina, el estudio bíblico y la racionalidad de la fe, pero sería un grave error marginar la libre expresión de los sentimientos y las emociones personales en los cultos y las celebraciones cristianas. En esta época del feeling (sentimiento) el cristianismo sin experiencia sensible, sin fe cálida, no parece tener mucho atractivo. Por eso la conversión, como experiencia que hace vibrar el corazón y supone un arrepentimiento capaz de cambiar el estilo de vida, continúa siendo imprescindible en el inicio de la vida cristiana.

Está bien manifestar interés por lo doctrinal y lo institucional pero actualmente necesitamos un cristianismo más sensible a los problemas humanos, una fe que sea más solidaria con el hombre. La denuncia de los innegables excesos que se cometen en nuestra sociedad en temas relacionados con el sexo, la familia, el culto al cuerpo o la moralidad pública es menester mantenerla, pero no podemos ser menos sensibles a otros asuntos que también degradan al ser humano y atentan contra su dignidad, como son la idolatría del sistema, el dios del mercado, el consumo, la discriminación o la mercantilización de los medios de comunicación. El cristianismo tiene hoy la responsabilidad de desenmascarar todas aquellas falsedades del mundo global que humillan al ser humano. Creer en la resurrección de Jesucristo significa aceptar que hay solución a todos los problemas generados por el pecado, que hay un futuro para el hombre y que ese futuro ha empezado ya a través del mensaje de Jesús. El cristianismo está empapado de esperanza para todo aquél que se acoge a la cruz de Cristo. Por esto, si las iglesias protestantes actuales desean recuperar su atractivo sociocultural deben ser críticas, ilustradas, actualizadas, tolerantes, no dogmáticas, tener la suficiente sensibilidad hacia lo personal y estar preparadas para presentar defensa reflexiva de su fe en Jesucristo.

La nueva sensibilidad espiritual del ser humano de la globalización pasa por la valoración del símbolo religioso y de la estética en el culto y en la celebración. Frente a tanto nuevo misticismo, esoterismo, gnosticismo y paganismo como hoy se detecta por doquier, en religiosidades como la Nueva Era que promueven una especie de reencantamiento del universo, el cristianismo debe promover un redescubrimiento de los signos evangélicos. Hay que recuperar la frescura de la celebración de la Mesa del Señor con todas sus connotaciones, no sólo del sacrificio de Cristo en la cruz sino también de renovación de la esperanza en su regreso glorioso. Conviene darle al bautismo cristiano su verdadero valor doctrinal y no restarle importancia cultica o reducirlo a puro trámite casi privado. La recuperación de la liturgia que practicaban los cristianos primitivos es algo que puede enriquecer el culto actual y evocar sugerentes imágenes en la mente del ser humano de hoy, tan sensibilizado por la cultura de la imagen y los medios audiovisuales. Debemos aprender a valorar en su justa medida el lenguaje de los signos y del cuerpo.

Asimismo será menester empezar a recuperar esa presencia más globalizadora y misteriosa de Dios en la creación. Desgraciadamente el hombre se ha portado siempre como un tirano para el mundo natural que al principio se le confió. El cristianismo tiene que descubrir de nuevo el amor y la sabiduría de Dios en toda la creación no humana y empezar a predicar la protección de los sistemas ecológicos naturales, a través de la remodelación y el equilibro del desarrollo. El ser humano que acepta a Jesucristo como salvador personal debe asumir también su responsabilidad de ser colaborador del creador en el mundo natural, del que es mayordomo y administrador.

Ante todo esto es pertinente cuestionarse acerca de cómo deberán ser los cristianos del siglo XXI. Aquellos que tendrán que ser capaces de afrontar todos estos retos pastorales y estos serios interrogantes para la fe. En primer lugar, creo que serán personas con una experiencia de Dios. Muy pronto, será imposible creer en Dios, sin tener algún tipo de experiencia personal con él. La fidelidad a la oración es una cuestión de vida o muerte para el creyente. En el futuro, desaparecerán los creyentes intelectuales que no estén curtidos por la oración a solas, que es la que da fuerzas para vivir contracorriente. A la vez, deberán ser personas que vivan la radicalidad evangélica. La principal tragedia del cristianismo fue que, de la noche a la mañana, se convirtió en la religión oficial de un gran imperio. Las persecuciones y las catacumbas fueron pronto tan sólo un recuerdo en los libros de historia. Y aconteció lo que Max Weber llamó: “el retorno de los revolucionarios a la vida cotidiana”. Aquellas palabras de Jesús acerca de “cargar con la cruz” para ser discípulos suyos (Mt. 10; Lc. 14), es como si ya hubieran dejado de tener sentido, y hoy encontramos mucha gente que ni cree ni deja de creer. Sin embargo, esta situación no puede prolongarse por más tiempo. En el tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente. Los creyentes que sean poco o nada practicantes, se convertirán en indiferentes casi sin darse cuenta y serán arrastrados por la corriente general.

Por último, creo que los cristianos del futuro serán individuos que constituirán congregaciones de contraste, abiertas a los demás. Para mantener la fe en un clima de desdén, de desprecio, de amenaza o de indiferencia religiosa, los cristianos del siglo XXI deberán estar integrados en iglesias vivas. No se trata de crear un submundo evangélico dentro de la sociedad, con sus medios de comunicación, sus partidos políticos y servicios de todo tipo, como algunos defienden. La sal debe mezclarse con los alimentos, así como el fermento con la masa. Pero sí será necesario disponer de pequeñas comunidades cristianas que contrasten con la sociedad, en las que exista fe compartida, calor humano, relación fraternal, apertura a los forasteros, respeto a las creencias de los demás, etc. Y que, además sepan dispersarse en la sociedad para dar testimonio de su fe. Conviene tener en cuenta que el cristianismo nunca será un fenómeno de masas, sino algo minoritario. Por supuesto que hay que evangelizar y aspirar a una iglesia lo más numerosa posible, porque Jesús quiso que intentáramos “hacer discípulos a todas las gentes”, pero lo que importa no es tanto el crecimiento numérico de la Iglesia, sino la implantación del reinado de Dios sobre la tierra. El fermento no tiene por qué ser muy abundante. Lo que se requiere es que tenga capacidad para hacer fermentar la masa.

 

http://protestantedigital.com/magacin/35089/el_futuro_de_la_fe_cristiana


“Lo que Dios está haciendo desde Mauritania hasta Libia no tiene precedente en la historia de las misiones”, dice el cienasta Tino Qahoush tras un reportaje en la región.

FUENTES Mundo Cristiano RABAT
culto evangélico, Norte de África
Culto evangélico en Argelia / Mundo Cristiano

Un avivamiento cristiano se esta produciendo en el norte de África, Una vez hostil al evangelio, donde ahora decenas de miles de musulmanes están siguiendo a Jesús.

Desde las costas de Casablanca en Marruecos a Trípoli en Libia, los expertos dicen que el crecimiento del cristianismo, especialmente en los últimos 20 años, no tiene precedentes.

Tino Qahoush, graduado de la Universidad Regent, ha pasado años viajando a la región para documentar la realidad de esta transformación.

“Tengo el privilegio de grabar testimonios y escuchar historias de hombres y mujeres, de todas las edades, que sentados en una sala, ven la presencia de Dios ante sus ojos de forma real, como una visión. Algunos cuentan historias de cómo sostienen una conversación, no se trata sólo una luz que se les aparece”, explicó Qahoush.

Sus entrevistas confirman lo que los expertos dicen que es un profundo mover del Espíritu de Dios en las naciones de mayoría musulmana de Mauritania, Sahara Occidental, Marruecos, Argelia, Libia y Túnez.

“A veces siento celos de cómo Jesús visita al mundo musulmán en este tiempo y no escuchamos que ocurra en la comunidad tradicionalmente cristiana”, aseveró Qahoush.

 

EL CASO DE ARGELIA

Uno de los lugares donde ese crecimiento es más evidente es en Argelia. . “Nunca pensamos que la iglesia argelina crecería tanto”, indicó el pastor Salah que lidera una de las iglesias más grandes en Argelia, con unos 1.200 creyentes que asisten asus cultos.

El 99 por ciento de los que asisten pertenece a la población musulmana, y -refiere Salah- todos los nuevos cristianos de su iglesia tienen trasfondo musulmán. “Desde nuestro inicio como iglesia hasta hoy, hemos bautizado alrededor de 150 a 160 creyentes al año”, relató Salah.

Un caso típico es el de un hombre llamado Zino, un ex-musulmán, que fue invitado a asistir a la iglesia por un amigo. “Yo vi a argelinos adorando a Dios con todo su corazón y eso me tocó”, dice conmovido.

Otros como Farhat hablan de hechos milagrosos. Ella era musulmana y analfabeta. No sabía leer cuando aceptó al Señor, pero entonces Dios revolucionó de manera inesperada su vida. “Desde entonces fue capaz de leer la Biblia, y entendía la Palabra de Dios. Esto es sólo un ejemplo de lo que Dios hizo en mi vida y es el caso de muchos aquí en Argelia”, relata Farhat, un ex-musulmán.

 

DE TERRENO PEDREGOSO A TIERRA FÉRTIL

Aunque Argelia es mayoritariamente musulmana, el Gobierno da a las iglesias protestantes la libertad de registrar sus congregaciones. “Es el primer gobierno árabe que reconoce oficialmente a las iglesias”, dice Youssef Ourahmane, argelino y pastor de la iglesia Casa de Esperanza.

Youssef dice que no obstante el gobierno hostiga e intimida a los cristianos de vez en cuando, pero el nivel de persecución no es como hace 20 años.

“Dios nos ha dado muchas oportunidades de testificar en las estaciones de policía, en las cortes. Una vez fui a la estación de policía y me dieron 45 minutos para hablar sobre Jesús. Imagina, todos ellos musulmanes sentados y diciéndome: ‘háblanos de Jesús'”, aseveró Ourahmane.

Pero Argelia y los países del norte de África no han estado siempre abiertos al evangelio. “Peter” es un veterano misionero aquí. “Usted sabe la parábola, el sembrador salió a sembrar y la semilla cayó en pedregales, éste es el norte de África, en esos días estaba resistente y pedregoso”, expresó “Peter”. “La religión y la cultura eran hostiles a cualquier cosa extranjera y el cristianismo era considerado como la religión de los europeos”, explicó “Peter”.

“Peter” cree que la llegada de la televisión y el internet han cambiado la percepción de la gente sobre el cristianismo. “Hoy, en el norte de África en la televisión se puede escuchar a árabes cristianos hablando de su fe, cristianos maduros, respondiendo preguntas, participando en debates”, indicó “Peter”.

Animados por el poder de Dios, los cristianos argelinos están ahora en una misión para llevar el evangelio a todos los rincones del globo.

“Dios ha puesto en nuestro corazón que podamos enviar 1.000 misioneros para el año 2025. Creo que tal vez un día América terminará con algunos misioneros convertidos del Islam alcanzando a los musulmanes ahí y en otras partes”, concluyó Ourahmane.

 

http://protestantedigital.com/internacional/34876/Avivamiento_cristiano_inunda_el_Norte_Africa



QUIÉN ES JESUS III

Jesús no sólo reconcilió al hombre con Dios, sino al ser humano consigo mismo, trayendo nueva visión de la mujer, de los niños, de la forma de ejercer autoridad.

Era Navidad y Dios llegaba al mundo personificado en un niño, lo cual resalta la importancia de estos en todo lo que había diseñado en favor del hombre. El Dios todopoderoso eligió venir al mundo siendo un niño, quiso mostrar su grandeza a través de lo pequeño, poniéndolo todo al revés, trastocando todos los valores de la época en favor de los más desfavorecidos como eran las mujeres, los niños, los extranjeros…

 

Pedro Tarquis. / M.Gala

De ellos dice Jesús en Mateo 18.3: “En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”, tomándolos en cuenta, es más, poniéndolos como ejemplo a seguir por nosotros los adultos. Suponemos que hay un contundente mensaje en estas afirmaciones. Y para ahondar más en el asunto, al responder a la compleja pregunta que se hacían sus discípulos, dice Marcos que se sentó y llamó a los doce, y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos”. Y que luego tomó un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos, les dijo: “El que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió“. Es como si dijera que el que recibe, ama, acoge, educa, enseña, escucha, consuela, da de comer, cura, discipula, busca a uno de ellos… por Él lo hace.

“Dejad que los niños se acerquen a mí… . Eso lo dijo Jesús. No hay metáfora en esa frase. Parece que nos dijera que seamos sus voces para preservar sus derechos, su dignidad.

De ese Jesús que pidió que no impidiesen que los niños se acercasen a él, hoy nos habla Pedro Tarquis, Director de Protestante Digital.

 

Pregunta.- Si hoy Jesús le preguntara, ¿quién crees que soy yo? ¿Qué le respondería?

Respuesta.- El creador y Señor del Universo, y salvador de mi vida.

 

P.- ¿Cómo y cuándo lo conoció? ¿Es para usted un amigo?

R.- En 1978. Me habló un amigo de su experiencia personal con un Jesús vivo y real y se me quedó el texto que me recalcó: “Jesús es El camino, La verdad y La vida, ¡nadie va al Padre sino a través de Él!”. Sentado en un Seat 600 en el Paseo de la Castellana, en un momento en que tenía todo lo que entonces soñaba, pero con un profundo vacío interior, entregué mi vida a Jesús y toda ella dio un giro increíble y feliz.

P.- ¿Hay evidencias históricas del paso de Jesús por la tierra? ¿Podemos los cristianos hablar de un Jesús histórico?

R.- Muchísimas, baste citar al historiador Flavio Josefo, judío y contrario a Jesús, por eso fiable en lo que relata de su historicidad como personaje histórico. Podemos dudar de si existió Platón o Julio César, pero no es serio dudar de si existió un judío llamado Jesús.

P.- ¿Por qué decimos los cristianos que Jesús es nuestro Salvador personal?

R.- Juan 3:16. De tal manera amó Dios al mundo que envió a su único Hijo para que todo aquel que en Él crea no se pierda mas tenga vida eterna. Esto se lo dijo Jesús a Nicodemo, de persona a persona.

P.- ¿Cómo puedo explicarle a una persona que no le conoce, que fue enviado por Dios para salvarle?

R.- Es tan simple como buscar en el fondo del corazón el mensaje sencillo que se recuerda en Navidad. Sólo que hay que creer que fue real, y que Dios sigue queriendo entrar en cada pesebre oscuro que es nuestra alma para llenarla de luz y de ángeles.

 

P.- En las Escrituras dice que Jesús es el intermediario entre Dios y los hombres. ¿Por qué piensa que muchos cristianos buscan otros intermediarios dejándole de lado?

R.- Cuando has experimentado la presencia y perdón auténtico de Jesús es imposible siquiera pensar en otro intermediario, además de que la Biblia dice en efecto que no hay otro. Quien actúa así no ha experimentado realmente la plenitud del perdón de Dios en Cristo Jesús.

 

P.- ¿Cuál fue la misión que se le encomendó al bajar a este mundo? ¿Es integral esta misión, es decir, incluye las necesidades básicas del ser humano, desde su necesidad de Dios, pero también su necesidad de alimento, educación, salud, relaciones, amor…?

R.- Salvación para la cultura judía es un concepto global; salvar del pecado es salvar de la injusticia, de la corrupción, del egoísmo, de la avaricia. Jesús no sólo reconcilió al hombre con Dios, sino al ser humano consigo mismo, trayendo nueva visión de la mujer, de los niños, de la forma de ejercer autoridad.

 

P.- ¿Por qué piensa que Dios le envió como si fuera cualquier ciudadano de a pie… Se esperaba a un rey poderoso que acabara con el yugo romano…

R.- Porque desde su nacimiento Jesús muestra los valores del Reino de Dios que nada tienen que ver con los humanos. Poder en la debilidad, grandeza en la sencillez, misión basada en la fe en Dios y no en el poder humano. Hacerse cercano a todos y no sentarse en un pedestal. Generosidad en vez de buscar posesiones. Idealismo contra materialismo…

P.- ¿Por qué Jesús se coloca como un marginado?… Come y bebe con pecadores, no tiene dónde recostar la cabeza… En fin se sale de los cánones.

R.- No creo que Él se colocase como marginado, sino que al negarse a marginar a nadie rompió el esquema de los marginadores y estos reaccionaron destruyéndole (más que marginándole). El sistema no admite que le rompan los esquemas.

P.- Mucha gente piensa que esa actitud choca con las situaciones injustas que se suceden en el mundo: pobreza, llanto, violencia, corrupción, desastres ecológicos… ¿Qué podemos decirles?

R.- La mayor parte de las desgracias del mundo son achacables al ser humano. Incluso en tragedias como el terremoto de Haití quienes murieron fueron los pobres con casa mal construidas. El propio Jesús y la Biblia dicen que el problema está en el corazón del ser humano. Por otro lado, hay una parte de injusticia, dolor y sufrimiento que sólo entenderemos más allá de esta vida. La Biblia dice que Jesús enjugará toda lágrima, y estoy seguro que lo cumplirá.

P.- ¿Qué significan las Bienaventuranzas pronunciadas por Jesús? ¿Quién es el hombre citado en las mismas?

R.- El mensaje del Reino de Dios, y sin duda es para quienes creen y siguen a Jesús, para que sepan qué atesorar y qué deben esperar sin temerlo ni perder de vista la meta.

P.- ¿Cómo podemos vivir las Bienaventuranzas aquí y ahora?

R.- Es vivir contracorriente siguiendo el mensaje de Jesús.

P.- ¿Se comprometió Jesús con la realidad que le tocó vivir?

R.- Plenamente. Revolucionó su mundo con su vida, y al planeta entero con su resurrección. Es difícil pensar en Derechos Humanos, democracia, trato justo a la mujer y los niños, etc. sin ver en Jesús su raíz histórica última. Eso sin hablar de la dimensión espiritual de salvación de la condenación por la culpa y sus consecuencias presentes y eternas.

P.- ¿Fue una estrategia el renunciar al poder que poseía? ¿Cuál fue su alternativa al dominio y poder e este mundo?

R.- Sin duda Él así lo decidió. Huyó cuando querían hacerle rey y volvió cuando sabían que iban a prenderle y crucificarle. Tenía clara su misión, y que era Rey pero no de la forma que las personas entendían. Su alternativa clara fue que autoridad es servicio, así lo expresó en varias ocasiones: “los reyes de este mundo se enseñorean de los demás, pero no será así entre vosotros, sino que el mayor será como el que sirve”.

P.- ¿Cómo encaja en lo anterior su muerte y posterior resurrección? ¿Cuál su importancia para el hombre?

R.- Es tal grado de entrega y amor, que sólo personas como Jhon Newton, el esclavista convertido a Jesús, ha podido expresar en Amazing Grace (Sublime gracia). La misericordia de Dios derrotando todo el odio, corrupción, egoísmo del ser humano, ofreciéndole el perdón sin mérito alguno por nuestra parte para merecerlo. El mundo, la Tierra y la Historia serían un auténtico infierno sin la resurrección de Jesús.

P.- Podemos concluir que el hombre es de suma importancia para Jesús, el Hijo, y para el Padre que lo envió. ¿Cómo debe entonces ser el papel de la iglesia frente al hombre y todas sus necesidades?

R.- Deberíamos decir que nada humano nos es ajeno, pero sabiendo vivir esa humanidad desde los valores, principios y mensaje del Evangelio. Al menos intentarlo con todas nuestras fuerzas.

P.- ¿Cuál debe ser la respuesta del hombre?

R.- Arrodillarse y creer. O pedir creer. Y actuar en consecuencia cuando el regalo de la fe llega a nuestro corazón.

P.- Se acerca la Navidad… Veo grandes preparativos. ¿Hemos entendido su verdadero significado?

R.- La mayoría de la sociedad celebra la Saturnalia romana con un barniz de Navidad. Navidad es todo lo que hemos hablado.

P.- ¿Cómo se celebra la Navidad en su casa?

R.- Muy sencillo. Ponemos alguna figura del Belén, algún año un arbolito de Navidad, la cena de familia; tenemos actos especiales en la iglesia donde invitamos a familiares y amigos. Pero sobre todo intentamos que la Navidad se celebre cada día del año como una realidad de Emmanuel, Dios con nosotros.

 

Finaliza la entrevista. Gracias, Pedro, por esta entrañable semblanza de Jesús, nuestro mejor regalo de Navidad.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34798/pedro_tarquis_para_jesus_autoridad_es_servicio


¿Quién es Jesús? II

Jesús no vino a aparentar nada ni hizo jamás distinción entre personas, y seguía un principio que sigue hoy también: visita y atiende a quien le abre su casa, su corazón.

Febe Jordá
Febe Jordá.

Continuamos hablando de Jesús, quien un día, como el que celebraremos dentro de poco, fue enviado por Dios Padre, a este mundo, e ingresó en él como un misionero que llega a una cultura distinta de la suya y hace todo por aprender el nuevo idioma, y se hace uno más y se interesa por conocer su entorno laboral y se encarna en él, al lado mismo de las problemáticas y del pecado del ser humano.

Tanto se identificó Jesús con nosotros, que sus padres tuvieron que hacer cola como cualquier extranjero que quiere empadronarse… Hizo todo, incluso sintió el hambre y el cansancio de las multitudes, el dolor de sus cuerpos enfermos… Leyendo los evangelios podemos percibir la realidad en la que Jesús tuvo que actuar, impartir sus enseñanzas y comprender por qué tuvo misericordia, sanó, restauró, devolvió la dignidad, propiciando una nueva vida; entendemos el por qué de su espíritu de servicio y de sacrificio que culmina con su muerte en la cruz dejando por sentado que él es el único camino para llegar a Dios.

Hoy hablamos de Jesús con Febe Jordà, escritora, pedagoga y directora de actividades de tiempo libre infantil y juvenil en cuanto a formación. Desde hace casi treinta años Jordà trabaja con niños y adolescentes en primera línea y forma parte de un equipo ocupado de la formación de personal titulado oficialmente para la educación de menores de edad en el tiempo libre. Además, imparte conferencias y talleres de escritura. Ha escrito dos libros.

 

Pregunta.- Si hoy Jesús le preguntara, ¿quién crees que soy yo? ¿Qué le respondería?

Respuesta.- Yo sé que Jesús es el Hijo de Dios, que vino a la Tierra y vivió entre los seres humanos como uno más, porque nos ama y quería acercarnos a Él.

P.- ¿Cómo y cuándo lo conoció? ¿Es para usted un amigo?

R.- Yo nací en un hogar cristiano, donde se vivía a Jesús de manera cotidiana y con sencillez, y se buscaba conocerle a través de la lectura de su Palabra, la Biblia. Siendo yo pequeña, con seis años, asistí a un campamento cristiano para niños y, uno de los días, se nos explicó la parábola de la oveja perdida: cómo al pastor le importa ésa que se había extraviado, cómo lo deja todo y la va a buscar. Y cuando la encuentra, hace una fiesta. Yo entendí que yo era esa oveja perdida, que mis pecados –sí, los de una niña, que insulta, que miente, que pega…- me alejaban del buen pastor, y que él había dejado el cielo para venir a buscarme. La conciencia de no dar la talla, y sin embargo el amor infinito de Dios, la posibilidad de arrepentimiento y perdón, fue lo que comprendí con claridad. En aquellos momentos yo no sabía cómo dirigirme a Dios para resolver esta cuestión de mi salvación eterna y, llorando, les pedí a mis padres que me ayudaran. Ellos propusieron que yo repitiera sus palabras en una oración, y lo que vine a decir fue algo así: “Señor, te doy muchas gracias por amarme tanto y haber enviado a tu Hijo a este mundo a morir por mí en la cruz. Te pido que me perdones todos mis pecados y, a partir de ahora, te entrego mi vida. Muchas gracias. En el nombre del Señor Jesús. Amén”. Desde ese día Jesús ha sido mi compañero y amigo en la vida.

P.- ¿Hay evidencias históricas del paso de Jesús por la tierra? ¿Podemos los cristianos hablar de un Jesús histórico?

R.- ¡Por supuesto! Es una de las cuestiones más relevantes. Es cierto que creemos en Jesús por fe, porque no le hemos visto, y por fe también en sus palabras de vida eterna y esperanza viva, porque comprendemos que son las que necesita nuestro espíritu. Sin embargo, Él apela a nuestro intelecto. Dios mismo, en toda la Biblia, nos hace considerar los temas, razonar, meditar y decidir. El mismo Jesús argumentaba y apelaba a la inteligencia humana en muchas ocasiones, cuando exponía sus enseñanzas o hacía sus declaraciones. No podía ser de otro modo, creo yo, pues los seres humanos somos sentimientos pero también somos seres racionales, y Él es nuestro diseñador y creador. Así nos encontramos con que hay, por ejemplo, registro escrito fuera de lo que son los documentos bíblicos, de que Jesús existió, porque lo recogen historiadores no cristianos, o evidencias arqueológicas de relatos bíblicos.

P.- ¿Por qué decimos los cristianos que Jesús es nuestro Salvador personal?

R.- Tiene que ver con la cuestión del pecado. Los seres humanos somos capaces de llevar a cabo las acciones más bellas, altruistas y desinteresadas que podamos imaginar, pero también las más perversas, dañinas y destructivas. Éste es el punto que la Biblia denomina pecado, el de no dar la talla de lo que se espera de nosotros, porque venimos ya con una tara de nacimiento: nacemos pecadores. La Biblia explica que la paga del pecado es muerte, y muerte en todos los ámbitos, no sólo la física. El término ‘muerte’ en este contexto significa separación, ruptura. Y es evidente que los seres humanos estamos enemistados los unos con los otros, con la naturaleza (que es nuestro hábitat natural y nos es hostil), y nuestro espíritu está roto por dentro. Muerte total, explica la Biblia. Jesús ocupó nuestro lugar muriendo en la cruz, pagó en nuestro lugar, y hay posibilidad de restauración para el que quiera: librados del pecado, de la culpa y de su poder sobre nosotros, y salvados de la muerte eterna, la separación definitiva de Dios. Uno decide de manera personal e intransferible si acepta o no lo que Jesús, el Salvador, hizo por él.

P.- ¿Cómo puedo explicarle a una persona que no le conoce, que fue enviado por Dios para salvarle?

R.- Puedo contar la historia que, bien pensada, no deja de ser asombrosa. La de un Dios todopoderoso, amoroso y justo (entre otros atributos) que crea un universo sorprendentemente diseñado, y que coloca al ser humano en el mejor lugar para él, y le favorece con mimo y delicadeza. Pero el hombre decide prescindir de ese Dios, y pretende engañarle, y arruina su vida, su familia, la Tierra y todo lo que tiene a su alrededor que hasta ese momento era perfecto y armonioso.

Si yo hubiera sido Dios, muy probablemente me hubiera desentendido del ser humano, puesto que éste me había rechazado. Pero el Señor supo combinar su amor y su justicia en lo que más adelante vendría a llevar a cabo Jesús en la cruz. La cuestión no es que el ser humano pecó al principio de la historia de la humanidad, sino que cada ser humano peca, lo llame como lo llame, y comete malas acciones, o habla lo que no debe o no es, o en su intimidad piensa maldades. La historia es asombrosa porque, visto objetivamente, el hombre no merecía ninguna molestia, ni por importancia en cuanto a tamaño en el cosmos, ni mucho menos después de lo que había hecho. Pero entró en juego el gran amor de Dios a su favor.

P.- En las Escrituras dice que Jesús es el intermediario entre Dios y los hombres. ¿Por qué piensa que muchos cristianos buscan otros intermediarios dejándole de lado?

R.- Porque no han entendido lo que dice la Biblia. Si el problema es el pecado, y la paga del pecado es la muerte, no ha lugar a otros inventos: quien pagó muriendo fue Jesús que, como era Dios, equivalía por todos los seres humanos. Porque esa es la cuestión, que el pecado nos separa irremediablemente de Dios, y no hay ningún ser humano que no haya pecado. Y aun si lo hubiera, un ser humano pagando con su vida sólo equivale por otro. Cuando se habla de otros intermediarios es que se ignora lo que está explicado sobradamente en la Palabra de Dios.

P.- ¿Cuál fue la misión que se le encomendó al bajar a este mundo? ¿Es integral esta misión, es decir, incluye las necesidades básicas del ser humano, desde su necesidad de Dios, pero también su necesidad de alimento, educación, salud, relaciones, amor…?

R.- El punto culminante de la misión de Jesús era morir en la cruz, pero su vida entera fue ejemplo de lo que debía ser un ser humano: mirando al corazón, compartiendo alegrías y atendiendo las inquietudes y las penas, por ejemplo; pero también atendiendo la salud, pues curaba enfermos, o la necesidad de alimento, dando de comer a multitudes; y revelando cosas espirituales y eternas que se nos escapan, pero que es necesario que conozcamos, con miras precisamente a nuestra salvación eterna y nuestra vida plena aquí.

P.- ¿Por qué piensa que Dios le envió como si fuera cualquier ciudadano de a pie…? Se esperaba a un rey poderoso que acabara con el yugo romano…

R.- Para que compartiera también todas las debilidades y miserias de los seres humanos, para que se identificara completamente con nosotros y, entonces, al haber pasado por lo mismo, pudiera comprendernos de manera cabal y atendernos con delicadeza en momentos de soledad, de dolor, de tentación, de pérdida, de necesidad, de cansancio… Y, además, en cuanto a que se le esperaba como rey liberador, sí lo fue: a nivel espiritual, al redimirnos del pecado –era el único que podía hacerlo. Él mismo dejó bien claro que ‘no había venido para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos’.

P.- ¿Por qué Jesús se coloca como un marginado?… Come y bebe con pecadores, no tiene dónde recostar la cabeza… En fin, se sale de los cánones.

R.- Jesús no vino a aparentar nada ni hizo jamás distinción entre personas, y seguía un principio que sigue hoy también: visita y atiende a quien le abre su casa, su corazón. Siempre estuvo por encima de hipocresías y conveniencias sociales o cualquier otra consideración que le alejara de alguien que le necesitara o quisiera estar con él.

P.- Mucha gente piensa que esa actitud choca con las situaciones injustas que se suceden en el mundo: pobreza, llanto, violencia, corrupción, desastres ecológicos… ¿Qué podemos decirles?

R.- Si el mundo se rigiera por lo que Jesús enseñó, por cómo dijo que debíamos vivir de manera personal y cómo dijo que debíamos tratar a los demás, ¡por supuesto que otro gallo nos cantaría! Lo que ocurre es que muchas veces ni los que se llaman cristianos siguen el camino trazado por Jesús: el amar al prójimo como a uno mismo hace que no te apropies de lo que nos es tuyo y que otro pase necesidad, por ejemplo; o que atiendas de manera prioritaria las necesidades básicas de las personas, como la comida, la vivienda, la educación, la salud… y no priorices otras cosas, muchas veces cuestionables; o el cuidar una Tierra que es de todos y de los que nos sucederán… Creo que no hace falta abundar aquí…

P.- ¿Qué significan las Bienaventuranzas pronunciadas por Jesús? ¿Quién es el hombre citado en las mismas?

R.- El bienaventurado, el feliz, el que está en paz, es el que sigue lo que Jesús indica, aunque parezca contradictorio a veces. Dios nos ha diseñado y nos da las ‘instrucciones de manejo para la vida’. Si las seguimos todo va mucho mejor que si las ignoramos o hacemos justo lo contrario. A veces me gusta pensarlo como si yo recibiera instrucciones para un iphone 6, con tantas prestaciones y posibilidades, pero yo decido, en mi libertad, usarlo dentro de la bañera…: ¡se me estropea fijo! Pues eso, que hay unas instrucciones que hacen que todo funcione mejor, empezando por nuestro corazón.

P.- ¿Cómo podemos vivir las Bienaventuranzas aquí y ahora?

R.- Una de las maneras sería pensar qué haría Jesús en tal o cual situación que se nos presente, viendo, por ejemplo, si estamos trabajando para la paz, para la justicia, con limpieza de corazón, etc.

P.- ¿Se comprometió Jesús con la realidad que le tocó vivir?

R.- ¡Evidentemente! Y desmarcándose de lo usual, como venimos comentando, lo cual le merecía en ocasiones la reprimenda de los líderes religiosos del momento. Pero Jesús siempre les argumentaba, ponía los puntos sobre las íes, concretaba qué era lo principal y qué lo secundario. Me gusta recordar que hacía milagros para curar a personas ¡en día de reposo! Los judíos eran un tanto hipócritas en eso: Jesús no debía sanar personas en sábado, pero ellos seguramente sacarían a uno de sus animales de un hoyo o de un peligro sin pensarlo mucho aunque fuera sábado.

P.- ¿Fue una estrategia el renunciar al poder que poseía? ¿Cuál fue su alternativa al dominio y poder e este mundo?

R.- Jesús usó el poder que poseía para demostrar que era quien decía ser, es decir, Dios humanado. Por eso hizo milagros que le mostraban como el Señor de la naturaleza y calmó tempestades; por eso sanó enfermedades y resucitó muertos, pues es el Señor de la vida; por eso se le sujetaban los demonios también.

Pero él lo que quería era ganar los corazones de las personas. No quiere a nadie siguiéndole a la fuerza, o sin convencimiento, o sin amor. Jesús quiere que se le responda y se le ame desde la libertad, tomando cada uno una decisión concreta.

P.- ¿Cómo encaja en lo anterior su muerte y posterior resurrección? ¿Cuál es su importancia para el hombre?

R.- La muerte de Jesús, que no deja de ser chocante (incluso sus enemigos, al pie de la cruz, se decían: “¿Cómo puede ser que Jesús salvó a tantos y a él mismo no se puede salvar?”), es el punto fundamental de todo lo que Él había venido a hacer: pagar con su vida por nuestros pecados (´la paga del pecado es muerte’). Pero… la muerte jamás podría vencer al autor de la vida, si es que su sacrificio en nuestro lugar había sido aceptado. Y fue aceptado por el Padre, y Jesús, nos dice la Biblia, vuelve a estar en el cielo con más gloria que antes, si cabe, por lo que hizo a nuestro favor. ¡Porque Jesús realmente, literalmente, resucitó es que tenemos salvación de nuestros pecados!

P.- Podemos concluir que el hombre es de suma importancia para Jesús, el Hijo, y para el Padre que lo envió. ¿Cómo debe entonces ser el papel de la iglesia frente al hombre y todas sus necesidades?

R.- La Iglesia debe, en primer lugar, proclamar esta buena noticia: ¡hay salvación en Jesús! Y no sólo porque el Señor lo dejó dicho como su última voluntad, sino también porque nos sabe mal, nos duele, que las personas se pierdan sin Dios y sin esperanza. A veces como iglesia nos despistamos y estamos por otras cosas, pero la buena noticia del evangelio debería estallarnos en las manos y, a través de nuestras palabras, a través del amor demostrado a nuestros semejantes en nuestros hechos, las personas deberían ver a Jesús en nosotros, y entonces desear buscarle.

P.- ¿Cuál debe ser la respuesta del hombre?

R.- El ser humano debe analizar estas cuestiones… y decidir. No se pueden pasar por alto porque, si lo que la Biblia dice es verdad, lo que está en juego es la vida que hay más allá de esta vida, la vida eterna, que puede ser con Dios y todas sus bondades, o alejada de Él, con la ruina eterna para nuestra alma.

P.- Se acerca la Navidad… Veo grandes preparativos. ¿Hemos entendido su verdadero significado?

R.- Afortunadamente hay personas que saben que Navidad no es comida y bebida, o regalos, o un ánimo bonachón y sensiblero por unos días, o nada de nada, sino que Navidad es la celebración del infinito amor de Dios por cada uno de nosotros. El niño Jesús que nació en Belén apuntaba a la cruz de infamia y humillación… en nuestro lugar. Navidad es el principio de una historia que nos afecta de manera personal, y es alegría, gratitud, honores y alabanzas para el Señor de todo.

P.- ¿Cómo se celebra la Navidad en su casa?

R.- Con encuentros entre familiares y allegados que, por la bendición de Dios, conocen en su gran mayoría este amor tan grande y le agradecen sus muchas bendiciones. También con celebraciones en la casa de Dios, la iglesia, que ama a su Señor y Salvador y quiere compartirlo generosa y festivamente con todo aquel que quiera oír.

Finaliza la entrevista. Gracias, Febe, por esta entrañable reflexión sobre Jesús, resaltando que lo dio todo por amor al hombre, para que éste tenga vida por toda la eternidad.

 

http://protestantedigital.com/magacin/34732/febe_jorda_el_bienaventurado_es_el_que_sigue_lo_que_jesus_indica


¿Por qué vino Jesús como un ciudadano de a pie, “sin casa ni cuna”? Para conquistar el corazón de hombres y mujeres como nosotros, sin alarde ni pretensión-

Stuart Park

Se acerca la Navidad y ya las calles se llenan de luces, de júbilo, villancicos, bellos escaparates mostrándonos el regalo ideal… Pequeños y mayores están ansiosos por unirse a esta tradicional y bella celebración, ya que en estos días se recuerda un cumpleaños. Pero nos preguntamos si todos sabemos qué estamos celebrando realmente y quién es el homenajeado. Es por ello que hoy decidimos entrevistar al escritor Stuart Park para hablar con él de Jesús, el Hijo de Dios, el Verbo que se hizo carne y vivió entre nosotros con la misión de buscar y salvar lo que se había perdido. Park además es pastor de la Iglesia de la calle Olmedo 38 en Valladolid y dirige Ediciones Camino Viejo. Sus últimos libros son “La vida breve (El libro de Qohélet)” y “Siete palabras”.

 

Pregunta.- Si hoy Jesús le preguntara, ¿quién crees que soy yo? ¿Qué le respondería?

Respuesta.- Le respondería con las palabras del apóstol Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Es algo que no he dudado nunca, y Él lo sabe. En Jesús, como dijo el anciano Zacarías “nos visitó de lo alto la aurora, / Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; / Para encaminar nuestros pies por camino de paz” (Lc. 1:78-79). La presencia de Cristo se extiende como la luz de la aurora que va en aumento, como escribió el sabio Salomón, y mi conocimiento de Él ha crecido a lo largo de los años, aun en medio de tiempos de fuerte desazón.

 

P.- ¿Cómo y cuándo le conoció? ¿Es para Ud. un amigo?

R.- Nací en el seno de un hogar cristiano y no tuve una “conversión” dramática. Sí recuerdo haber orado a Jesús por la noche de niño al acostarme en la cama, pidiéndole que entrara en mi corazón. Repetía la misma oración noche tras noche, por si no la hubiera expresado con suficiente convicción, o por si no hubiera quedado claro que realmente quería que entrase en mi vida. Y así me quedaba dormido. Creo que Él entendió perfectamente mi ansiedad, y la ha entendido hasta hoy. Jesús es el amigo perfecto, que siempre está allí, y que no necesita anunciar su presencia o imponerse.

 

P.- ¿Hay evidencias históricas del paso de Jesús por la tierra? ¿Podemos los cristianos hablar de un Jesús histórico?

R.- Jesús de Nazaret es el personaje más acreditado de la Historia, pero no porque podamos encontrar sus huellas en la arena, los clavos de su cruz o los lienzos de su tumba. Las evidencias de Cristo son de otra índole. El testimonio de la Escritura contiene su propio poder de convicción, y la transformación de los discípulos tras la muerte y resurrección del Señor constituye una evidencia histórica insoslayable de su veracidad. Para mí, el Jesús histórico y el Cristo de la fe son una y la misma Persona.

 

P.- ¿Por qué decimos los cristianos que Jesús es nuestro Salvador personal?

R.- La obra redentora de Cristo tiene un alcance cósmico, universal. Involucra a toda la Creación, alcanza a gentes “de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apoc. 5:9), y abarca la Historia humana desde sus orígenes hasta la consumación final. Al mismo tiempo, cada ser humano es para Él de infinito valor. Jesús nos llama por nuestro nombre. Es el buen Pastor que conoce a sus ovejas, y dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Jn. 10:9).

 

P.- ¿Cómo puedo explicarle a una persona que no le conoce, que Jesús fue enviado por Dios para salvarle?

R.- En primer lugar, nuestra vida tiene que ser coherente con la fe que profesamos. Si no, no pasaremos nunca de la discusión polémica o la dialéctica meramente intelectual. El poder de persuasión de los propios Evangelios resulta imprescindible para llevar a nuestros amigos a la fe. El Jesús que dialoga con los hombres y mujeres de su tiempo en el Evangelio según San Juan, por ejemplo, es una Persona sublime que vencerá la resistencia de cualquier interlocutor sincero, y alumbrará su horizonte espiritual.

 

P.- ¿Qué es la Vida Eterna?

R.- Creo que la mejor respuesta que puedo dar es la que dio su propio Autor: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3). Prefiero no ampliarla, sino invitar a la reflexión.

 

P.- En las Escrituras se dice que Jesús es el intermediario entre Dios y los hombres. ¿Por qué piensa que muchos cristianos buscan otros intermediarios dejándole de lado?

R.- No puedo responder por otros, Jacqueline. Seguramente quienes así actúan, piensan que no están dejando de lado a Cristo, y actúan con sinceridad y fe. Ahora bien, el apóstol Pablo es muy claro: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Tim. 2:5); y el propio Señor Jesucristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6). Si el Hijo tiene acceso directo a su Padre, pensándolo bien, ¿no sería deshonroso, además de inútil, intentar acceder por otra vía?

 

P.- ¿Cuál fue la misión que se le encomendó al bajar a este mundo?

R.- En la sinagoga de Nazaret Jesús leyó este texto: “El Espíritu del Señor está sobre mí, / Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; / Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; / A pregonar libertad a los cautivos, / Y vista a los ciegos; / A poner en libertad a los oprimidos; / A predicar el año agradable del Señor”. Y dijo: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lc. 4:18-21). El Señor descendió no para hacer su propia voluntad, sino la voluntad del que le envió (Jn. 6:38), y dijo: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero” (Jn. 6:40).

 

Escena de ‘La Natividad’ (2006)

P.- ¿Por qué cree que Dios le envió como si fuera cualquier ciudadano de a pie? Se esperaba a un rey poderoso que acabara con el yugo romano…

R.- Jesús no vino para instalar una teocracia, ni sentarse en el trono del César, ni ocupar el gobierno de ningún reino terrenal. “Mi reino no es de este mundo” –dijo−. El malhechor arrepentido, al leer las palabras clavadas en la cabecera de la Cruz, y observar el regio comportamiento del Crucificado, lo vio con claridad: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:42-43). ¿Por qué vino como un ciudadano de a pie, “sin casa ni cuna”? Para conquistar el corazón de hombres y mujeres como nosotros, sin alarde ni pretensión.

 

P.- Jesús deja el hogar y la familia y adopta otra conformada por sus seguidores. Cualquiera diría que es un mal ejemplo. ¿Cómo podríamos explicar este hecho?

R.- Es propio de la secta o grupo manipulador sacar a las personas fuera de su círculo íntimo, y destruir, si es posible, el núcleo familiar. Jesús no lo hizo nunca. Invitó a hombres y mujeres a seguirle, a veces a costa de la comodidad personal, y a veces a con el rechazo de su familia por causa de Cristo. Jesús amaba el hogar de Marta, María y Lázaro en Betania, y disfrutó de la hospitalidad de los discípulos de Emaús. Honró las bodas de Caná, donde transformó el agua en vino, y dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apoc. 3:20). El hogar y la familia simbolizan la más sagrada relación.

 

P.- ¿Por qué Jesús se coloca como un marginado? Come y bebe con pecadores, no tiene dónde recostar la cabeza, es un eunuco por causa del reino de los cielos. En fin, se sale de los cánones…

R.- Jesús disfrutó durante 30 años de la intimidad de un hogar modesto, piadoso y trabajador. Durante su ministerio público, en cambio, dependió de la generosidad y hospitalidad de otros. Su renuncia ha sido seguida por muchos discípulos suyos, pero a la mayoría se nos invita a ser testigos en el mundo del trabajo, en medio del vecindario y en la sociedad. Su siervo Pablo ejerció la profesión de fabricante de tiendas cuando pudo, y contó con la benevolencia de otros cuando era menester. Dijo: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad” (Fil. 4:12). Jesús era amigo de publicanos y pecadores “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). Preguntado por su “estilo de vida” tan poco ortodoxo, contestó que “la sabiduría es justificada por sus hijos” (Mt. 11:19). El que tiene oídos para oír, oiga. Es preciso ser sabio en todo momento y en cada situación.

 

P.- Mucha gente piensa que esa actitud choca con las situaciones injustas que se suceden en el mundo: pobreza, llanto, violencia, corrupción, desastres ecológicos… ¿Qué podemos decirles?

R.- Se nos insta a orar por nuestros gobernantes y colaborar en todo lo posible para mejorar el estado del mundo. Piénsese en el papel del parlamentario William Wilberforce en la abolición de la esclavitud en el imperio británico, por ejemplo, y de los incontables hombres y mujeres que, sean creyentes en Cristo, o no, se han esforzado en la medicina, la ciencia, la educación o la política en favor del bien común. Ahora bien, el cristiano es llamado también a ministrar  las necesidades del espíritu y el dolor del corazón. Esto es a lo que Jesús se refirió en la sinagoga de Nazaret.

 

P.- ¿Qué significan las Bienaventuranzas pronunciadas por Jesús? ¿Quién es el hombre citado en las mismas?

R.- Creo que las Bienaventuranzas caracterizan a todos los que son de Cristo: “pobres en espíritu”, porque no cabe en ellos el afán de protagonismo tan prevalente en nuestros días; “lloran” porque el cristiano no es un triunfalista ajeno a los problemas del mundo; “son mansos”, porque la fe cristiana no es compatible con la arrogancia o lucha de poder; “tienen hambre y sed de justicia”, porque lo material no satisface nunca; “son misericordiosos”, porque se saben pecadores; “son de limpio corazón”, porque sus móviles no son egoístas; “pacificadores”, porque aman la paz y huyen de la violencia o el conflicto; “padecen persecución por causa de la justicia”, porque el siervo no es mayor que su Señor; y así también todos los vituperados y perseguidos, que siguen en las pisadas de los profetas del Señor. El ejemplo supremo, Jacqueline, es Jesús.

 

P.- ¿Cómo podemos vivir las Bienaventuranzas aquí y ahora?

R.- Procurando ajustar nuestra conducta a la de Cristo, aun cuando fallamos a menudo, y fracasamos con estrépito, a veces. Cuando Jesús descendió del Monte de las Bienaventuranzas se encontró con un pobre leproso que se postró ante Él, diciendo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Me identifico con él, y con la respuesta que le dio el Señor (Mt. 8:3).

 

P.- ¿Se comprometió Jesús con la realidad que le tocó vivir?

R.- Se comprometió de manera total. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Jn. 1:14). Se acercó a los necesitados y sanó a los enfermos. Lloró ante la tumba de Lázaro y gimió en Getsemaní donde “estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lc. 22:44). No transigió ante las autoridades religiosas que buscaban su destrucción, ni claudicó ante el poder imperial de Roma. Desde la Cruz intercedió a favor de los que le daban muerte, pronunció palabras de salvación al malhechor arrepentido, e hizo provisión para su propia madre. Fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15). Nadie se ha comprometido con nuestra condición como Él.

 

P.- ¿Fue una estrategia el renunciar al poder que poseía? ¿Cuál fue su alternativa al dominio y poder de este mundo?

R.- Más que una estrategia, fue una necesidad. Si Jesús hubiese entrado en el mundo con un fogonazo de luz como en el día de la Creación, o hecho tambalear los cimientos de la Tierra con su poder, habría provocado la sumisión involuntaria de sus criaturas y sembrado el terror. Lo que hizo fue sentarse en una barca y hablar a las gentes del pueblo por parábolas. Quiso ganarnos por el poder persuasivo de su amor, aunque le costó la Cruz.

 

P.- ¿Cómo encaja en lo anterior su muerte y posterior resurrección?

R.- Con su muerte y resurrección Cristo burló a los poderes humanos y a las potestades espirituales, que se juntaron para darle muerte. Sorprendió, incluso, a los suyos, que tardaron en comprender el significado de su obra de redención. Murió para salvarnos del pecado, y resucitó para nuestra justificación.

 

P.- ¿Podemos concluir que el hombre es de suma importancia para Jesús, el Hijo, y para el Padre que le envió? ¿Cómo debe ser el papel de la iglesia frente al hombre y todas sus necesidades?

R.- La conclusión es acertada. Escribió S. Juan: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (3:16). En cuanto al papel de la iglesia, recordemos las palabras de Jesús a sus discípulos después de la Resurrección: “Como me envió el Padre, así también yo os envío”. Recuerdo un mensaje sobre este texto del australiano Stacey Woods, veterano de la obra entre universitarios, en La Granja de San Ildefonso, y no lo he olvidado nunca. Aquí, en esencia, está resumida la misión de la iglesia hoy.

 

P.- ¿Cuál debe ser la respuesta del hombre?

R.- S. Juan, a lo largo de su Evangelio, plantea las pretensiones de Cristo en términos de un juicio (que culminaría en la farsa judicial ante las autoridades religiosas del Sanedrín). En los capítulos 5 y 6 Jesús, el Acusado, reúne a sus testigos: Moisés, dador de la Ley; las Escrituras; las obras que hacía; el testimonio de su Padre y su propio testimonio. Luego invierte los términos. No tardamos en ver que en realidad Jesús es quien interroga a sus enemigos y detractores, y que Él será su Juez. Exige una respuesta y cada hombre debe decidir. He aquí el veredicto anticipado del Juez: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a juicio (así literalmente), mas ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

 

P.- Se acerca la Navidad… Veo grandes preparativos. ¿Hemos entendido su verdadero significado?

R.- Me gusta mucho la Navidad, la fiesta, los regalos, el ambiente familiar. En medio de las imágenes de los horrores de la guerra, la violencia, el abuso y la corrupción que nos asaltan a diario en los medios, es bueno tener momentos de celebración y regocijo, si lo permite la ocasión. Pero el mundo sigue impertérrito su curso. No nos engañemos. Debemos tener presente la realidad de Cristo todos los días de nuestra vida. Son de admirar las iniciativas a favor de los pobres y marginados que se llevan a cabo en estas fechas, reflejo del amor de Dios. Nos lo recuerdas tú, Jacqueline, con tu encomiable implicación social. En este mismo medio nos lo recuerda fielmente semana a semana Juan Simarro, en su columna De par en par, y Alfredo en sus agudas reflexiones bajo el lema El sol de los ciegos. El verdadero significado de la Navidad lo conoce la conciencia de cada cual.

 

P.- ¿Cómo se vive la Navidad en su casa?

R. Se vive con alegría, en familia. Mis primeros recuerdos de la infancia son de una expectación desbordante. Despertábamos a nuestros padres a las 4 de la madrugada para enseñarles los regalos que ellos mismos habían colocado al pie de la cama un par de horas antes, y este ambiente se ha vuelto a vivir primero con nuestros hijos, y ahora con nuestros seis nietos. Solemos disfrutar de un desayuno especial de sopa de avena con crema y azúcar moreno alrededor de la chimenea, antes de pasar a la ceremonia de la entrega de regalos al pie del árbol de Navidad. Ver la alegría de los pequeños no tiene precio y compensa todo el ajetreo de estas fechas. La comida consiste en pavo relleno con coles de Bruselas, salsa de arándano, puré de patatas y verduras, seguido de Christmas pudding (budín de Navidad debidamente flambeado) y dulces. No puede faltar la música (mi padre solía poner el Mesías de Händel, una costumbre que intentamos conservar, aunque no siempre con éxito). Ante todo, es un tiempo de recuerdos, y de gratitud.

 

Finaliza la entrevista. Gracias, Stuart, por aceptar colaborar con esta entrevista, hablando de alguien muy especial para los cristianos, como lo es Jesús, nuestro amigo más fiel. No hay otro como él. Esperamos que muchos quieran conocerle también. ¡Feliz Navidad!

 

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