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El pecado inconfesable

Publicado: diciembre 7, 2014 en Cine, Conciencia, Pastoral, Sociedad

Noa Alarcón

En ‘Shame’, Sullivan es incapaz de tener una relación normal, aunque lo intente. Cuando la película comienza, la sensación que da es de éxito, lo que muchos hombres querrían: total libertad sexual. Sin embargo, lo que nos presenta es una esclavitud.

ShameMichael Fassbender, en una escena de ‘Shame’.

Hace unas semanas, pajareando por Twitter, me encontré con este comentario de Asun Quintana, pastora y encargada de la consejería de Mujer en el Consejo Evangélico de Madrid, a tenor de un acto celebrado pocos días antes contra la violencia de género y la trata de personas. Es una de esas frases concisas que te dejan el alma helada para el resto del día:

 

Porque esos, como comentamos después ella y yo brevemente, son muchos hombres, muchísimos, como para que pasen desapercibidos. Como para ignorarlos.

No hubiera sido tan chocante si pocos días antes no hubiera visto Shame, la maravillosa película de Steve McQueen, donde Michael Fassbender hace de un adicto al sexo, uno que vive en Nueva York, que es joven y atractivo, que tiene un buen trabajo, y que podría ser cualquiera de ese millón y medio de hombres españoles que recurren diariamente a la prostitución.

La película no es apta para mojigatos. Pero a pesar de lo que pueda parecer, en esa presentación explícita del trastorno de Brandon Sullivan no hay nada erótico ni morboso, precisamente debido a la maestría, en mi opinión, de McQueen. Una de las cosas que más impresiona de la película es que uno puede confundirse y perdérsela porque la acción es lenta, pesada y casi estática. Apenas pasa nada, casi hasta el final, pero es que eso no es lo importante. Lo relevante es el personaje, ese Sullivan que cuando sonríe te levanta escalofríos, de mirada ausente y gestos esquivos.

En la película nada es lo que debería ser. Sullivan, en el pellejo de Fassbender, debería ser un hombre joven y atractivo, pero solo despierta una grima pegajosa. La imponente ciudad de Nueva York debería ser un escenario majestuoso, revelador, pero debido a los juegos de la fotografía se convierte en una especie de cárcel de edificios, de rincones oscuros sumergidos en una perenne luz fría, donde no hay nada humano, no hay árboles, no hay horizonte.

 

El cartel de la película.

La maravillosa Nueva York se convierte en el reflejo perfecto de la cárcel mental en la que vive el personaje. A pesar de que hay muchos otros personajes, el peculiar modo del director de hacer que el protagonista esté presente en prácticamente cada plano de la película lo que te hace es comprender que todo trata de él, y que está completamente solo. Vive solo, y sus amigos no rozan siquiera la superficie. Por eso cuando su hermana se presenta en su casa para quedarse allí una temporada por problemas amorosos, Sullivan pierde el control.

La vergüenza (shame, del título) es difícil de explicar en pantalla. Es un sentimiento oscuro que McQueen soluciona con la mirada aterrada de Sullivan, mientras intenta disimular, cuando su jefe le dice que los que se habían llevado su ordenador del trabajo para arreglarlo se encontraron el disco duro llena de pornografía de todas clases. «Ha debido ser tu becario», admite el jefe, mientras que la cara de Sullivan es un poema. No nos resulta difícil, llegados a esta altura de la película, imaginar que el protagonista pueda perder horas de trabajo viendo pornografía, aunque no lo hemos visto hacer.

Le hemos visto acudiendo al baño para masturbarse, y le hemos visto persiguiendo a una mujer con la que acababa de flirtear en el metro de camino al trabajo, con una mirada de profunda desesperación al perderla entre la gente; y le hemos visto observando los cristales de los edificios de Nueva York, observando a otras parejas haciendo el amor en una especie de truco cinematográfico en el que uno se pregunta si acaso no está solamente en la cabeza del personaje, porque es muy difícil que en plena ciudad de Nueva York una escena así, vista desde el nivel del suelo, no suponga una provocación para los viandantes.

Cuando la hermana de Sullivan se presenta en su casa y él comprende que va a pasar allí más tiempo del que a él le gustaría tenerla cerca, intenta hacer las cosas bien. En otro momento de vergüenza de la película, tira a la basura toda la pornografía que tiene escondida en su casa. Muchísimas revistas y películas para una casa tan pequeña. Da la sensación de que no hay suficientes escondites para mantenerlo disimulado.

Hay una chica de su trabajo, guapa y dulce, que está interesada por él, y Sullivan se la lleva a cenar. Intenta tener una conversación con ella, intenta interesarse por su vida, y es una de las escenas más incómodas de la película; es como si Sullivan estuviese intentando permanecer sereno mientras el incesante baile pornográfico de su cabeza le deshace el cerebro a tiras.

La tensión no es debida a la atracción que puedan sentir mutuamente, aunque está claro que a ella le gusta ese tipo; él es incapaz de centrarse. Es incapaz de tener una conversación normal con una mujer, porque debe hacer mucho que no la tiene. La cita termina sin fuegos artificiales, sin promesa de una segunda cita. Él, frustrado, decide no tirar todavía por la borda sus fantasías y en la siguiente escena (no sabemos si ha pasado un día, o varios) la acorrala en la oficina para darle el beso que no se dieron en la cita. El problema es que ella es una mujer linda y dulce, y para él los besos significan otra cosa. La lleva a un hotel, pero en condiciones «normales», con una mujer de las de verdad, que aspira a tener una relación sentimental, donde el sexo no es un simple impulso para satisfacer una necesidad obsesiva, es incapaz de llegar a nada; y se aparta de ella con asco y odio hacia sí mismo.

Sullivan es incapaz de tener una relación normal, aunque lo intente. Desde fuera, cuando la película comienza, la sensación que da es de éxito, de que eso es lo que todos los hombres querrían: no tener compromisos, tener total libertad sexual con quien le apetezca y como le apetezca. Sin embargo, lo que se nos presenta es una esclavitud.

Sucede que la prostitución se ve como un mal necesario, como algo que ha existido siempre. Una especie de necesidad para el hombre. Es una alegría que diversas asociaciones y grupos cristianos hoy en día estén trabajando para erradicar la trata de personas, porque las cifras hablan de que el 90% de las mujeres que se prostituyen (solo en España) lo hacen, en realidad, en contra de su voluntad. Básicamente, en el mejor de los casos, que no estarían haciendo eso si tuvieran otra opción. Trabajar con ellas para liberarlas de las redes mafiosas y renovar las leyes para que se pueda castigar la actividad (y no regularla, como algunos perversos legisladores pretenden) es un paso necesario y urgente.

Sin embargo, es solo una parte del problema. No debemos olvidar que Dios tiene misericordia de todos, incluso de tipos tan asquerosos y despreciables como el protagonista de Shame. Y no debemos olvidar que una gran mayoría de ese millón y medio de hombres que paga por sexo cada día viven una especie de cárcel mental muy parecida a la que nos presenta McQueen en su película. Con esto no quiero decir que haya que ser indulgente, sino que, como le sucede a Sullivan en su cabeza, cualquier intento solitario por salir de esa autodestrucción es totalmente inútil.

Nadie puede salir de ese estado mental por sí solo sin pedir ayuda y, seguramente, sin pasar por la vergüenza de admitirlo. Sabemos eso de los alcohólicos y de los ludópatas, y tenemos historial de grupos cristianos que se comprometieron a ayudar a superar la adicción a estas personas. Sin embargo, aunque socialmente los borrachos y los que se pasan el día en las máquinas tragaperras están mal vistos y son considerados problemáticos, que un hombre adulto consuma pornografía no es una vergüenza, sino incluso algo saludable que hacer en algún momento de la vida. Y que lo haga una mujer ya es considerado todo un logro del feminismo.

El instituto Max Planck de Berlín publicó un estudio no hace mucho en el que demostraba que el consumo de pornografía destruye las capacidades mentales. Literalmente, disminuye el tamaño del cerebro y afecta a la cognición. La publicación de ese estudio levantó polémica y se levantaron voces que pretendieron darle la vuelta, encontrarle otras explicaciones o anular los resultados. Y gran parte de ese rechazo vino a que la industria del sexo (pornografía, prostitución) es la segunda mayor del mundo, solo detrás de la industria armamentística. Estamos hablando de luchar contra todo un coloso.

Como decía Asun Quintana en nuestra breve conversación, no es solo un asunto de que las mujeres sean liberadas y los hombres sean castigados. Eso por sí solo no va a solucionar el problema. Hace falta una visión global y de conjunto, que abarque con honestidad la profunda dimensión del mal que causa el pecado en el ser humano.

También hemos de ser sinceros y reconocer que probablemente nada de lo que podamos hacer por terminar con la trata de personas y la prostitución acabará con el problema, porque vivimos en un mundo roto. Sin embargo, el esfuerzo debe dirigirse a impedir que los números de mujeres esclavizadas y de consumidores de sexo de pago sigan creciendo sin medida, y evitar a toda costa que eso pueda llegar a normalizarse. No ya porque resultaría algo perverso en sí mismo, sino porque tenemos que tener presente que, al igual que pasa con las mujeres prostituidas, para muchos hombres también supone una esclavitud y una vergüenza.

 

http://protestantedigital.com/cultural/34653/El_pecado_inconfesable

Who speaks for you?

Publicado: diciembre 17, 2013 en Iglesia, Luteranismo, LUTHERAN CORE, Pastoral

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By Pastor Paul Ulring
Who speaks for you, for us? “Who speaks for whom?” is a good question for Lutherans in North America. The idea that a denomination “speaks” has evolved over time, it seems. Whether the source of this reality is our life alongside Roman Catholics who have a Pope and ecclesiology that provide such a role—or something else—might
be considered, even debated.

When Lutheran denominational groups were smaller and even more ethnic and geographical, it was a different thing, although I am not aware of many, if any, very prominent social statements from past eras. Perhaps there were. I will probably hear if there were.

Now that we have mega denominations with millions of members and thousands of congregations, is there really a Lutheran process that is possible? Is there really a singular Lutheran “voice” in these times? Beyond Confessions and doctrine and legitimate history, can “this church” really speak for itself, for its members?

The story of American Lutheranism is mostly one of smaller times. The structures and cultures of the churches were not mega, huge, diverse, in spite of some ecclesiastical differences.
The ELCA, for all of its quotas and organizational documents, did little about the church’s real culture and
the expectations that came with it. And in its huge diversity, there are many hearts, minds, and voices.
No one can or should speak for all. It’s problematic enough to make decisions that affect so many and so much diversity.

But the idea, and now functional reality, that a denomination might “speak” or have an official position
that represents ALL of its members is here. When the now-former ELCA Presiding Bishop apologized at the installation of the first gay ELCA bishop for the ELCA taking so long to adopt the ministry changes and allow pastors in same sex relationships to serve and be called, for whom was he speaking? Not me; you?

When a denomination issues social statements, do they speak for ALL who are members of that denomination? The idea has evolved that the church might guide and help its congregations and members by having teaching statements, developed by a variety of processes, including its seminary faculties and a process of research involving special commissions or committees. What began as teaching reports and statements have become, in the view of many, “this church’s” position and official belief. Is that true in reality? Some of us don’t think so.

We believe that there are many ELCA members who don’t believe what their church says is the official position, meaning a summary of what most of its members believe. A thousand people together voting do not speak for the whole church of four million or so members, regardless that a process or constitutional structure says they do. The ELCA has many members who don’t agree. The ELCA does not speak for them.

There are many people who still don’t know what has happened, not only about the ELCA’s 2009 decision and all that has come about since then, but so much more. They don’t know how “this church” has functionally changed its mind and view of Scripture and thousands of years of history. “This church” keeps speaking and acting—but does it speak for all, for you?

Some say that everyone who disagreed has left. Not so, not so at all. There are many who disagree but don’t know what to do with their disagreement. There are more who live so locally that they don’t know what has happened to “their church.” Times are changing culturally, and it’s even more critical that we realize “Who speaks for you?” is not just an intellectual issue.

There is very little recourse in place when “this church” moves forward and assumes the authority to do so. The process is not viable anymore. It may have never been. Dissent is muted; the assumption seems to be that it is gone. Is it? Does the ELCA hierarchy speak for you, for ALL?

Lutheran CORE intends to keep watch as best we can on this question. We intend to connect those who are left behind—and left out—and hoping they are not alone. They are not. We will try to speak for them.

Pr. Paul Ulring, moderator for Lutheran CORE


Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (6)

60669_N_03-07-13-17-34-36Dios no es de ningún pueblo. Es Dios de todos los pueblos.

 

En los 83 países que he recorrido he visto iglesias destrozadas por la misma razón. Los miembros conocen bien la Biblia, pero sus corazones están vacíos de Dios.
Un tema que denunciaban los profetas es el de la contradicción que existe entre lo que creemos y lo que vivimos.
Por medio del profeta Isaías Dios se rebela contra todo lo que hay de vacío en las prácticas religiosas:
 “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?
 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.
 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.
 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda” (Isaías1:11-17).
Este texto va desde la impresionante condenación del culto religioso hasta la promesa de reconciliación.
Los profetas denunciaban el monopolio de Dios
Existe en la literatura profética un tema que se trata muy poco: el acaparamiento que se hace de Dios. La manipulación de la divinidad con fines nacionales o particulares.
Dios es exclusivo del pueblo hebreo, dicen los judíos.
Dios es exclusivo de la Iglesia católica, dice el Vaticano.
Dios es exclusivo de los musulmanes, dice el Islam.
Dios es Testigo de Jehová.
Dios es budista.
Dios es protestante.
Y así hasta 3.000 grupos religiosos que hay en Estados Unidos y que pretenden tener la exclusiva de Dios.
Dios no es de ningún pueblo. Es Dios de todos los pueblos.
El Dios del Antiguo Testamento no es un Dios exclusivo ni exclusivista. Es un Dios global, universal.
Cuando inicia la formación del pueblo hebreo tiene en cuenta a toda la humanidad, a hombres y mujeres de todas las generaciones, de todos los rincones del globo.
Al padre de los judíos le dice:  “Serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3).
El profeta Isaías recuerda a su pueblo la universalidad del mensaje divino.
 “La tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9).
Es el mismo mensaje del profeta Jeremías:  “¡Tierra, tierra, tierra, oye palabra de Jehová!”  (Jeremías 22:29).
Jonás, el libro perla de la literatura judía, tiene un claro mensaje: Jehová es un Dios universal interesado en salvar a todos los habitantes de la tierra. Es un Dios global antes de la globalización.
Pero la denuncia más enérgica contra un Dios nacionalista y nacionalizado la encontramos en la literatura del profeta Amós:  Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de Etíopes, dice Jehová? ¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?”  (Amós 9:7).
Es imposible decir algo tan duro contra el orgullo hebreo en menos palabras. Pero coincide con la perspectiva brillante de David cuando destaca la nota de la universalidad de Dios:  “Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras”  (Salmo 19:4).
Los predicadores cristianos tampoco deben caer en la tentación de monopolizar a Dios.
Su tarea debe consistir en anunciar el carácter universal de Dios, como hizo el apóstol Pablo en Atenas:  “De una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres… para que busquen a Dios”  (Hechos 17:26-27).

Autores:  Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013


Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (5)

Profetas, idolatría y justicia social
Los profetas predicaban contra la injusticia social. Se adelantaron 3.000 años a Carlos Marx y a otros en su denuncia de las injusticias.
Los profetas clamaban contra el paganismo de las imágenes. Desde Samuel hasta Malaquías, todos los profetas condenaron la adoración de imágenes.En un largo texto cargado de sangrienta ironía, el profeta Isaías describe el origen de las imágenes desde que la madera es cortada en el bosque hasta que se la convierte en un dios.

 “Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden”  (Isaías 44:9).

 “El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa.
 Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia.
 De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.
 Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! Me he calentado, he visto el fuego; y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú.
 No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.
 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?
 De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga; ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?”  (Isaías 44:13-20).

¿Nos atrevemos hoy a denunciar la adoración de imágenes? Se nos ha hecho creer que esto no forma parte del ministerio de un predicador del Evangelio en los tiempos que corren.

Los profetas predicaban también contra la injusticia social. Los profetas se adelantaron hasta 3.000 años a Carlos Marx y a los globalizadores en su denuncia de las injusticias sociales.

Miqueascensura con vehemencia la práctica de los latifundistas, tan numerosos en el mundo de hoy, que compran casas y campos para aumentar sus posesiones en la comunidad.

 “Codician las heredades y las roban; y casas y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad” (Miqueas 2:2).

Amósdescribe un tipo de ricos sin escrúpulos que maltratan y humillan a los pobres:

 “Vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes” (Amós 2:6-7).

¿Cuántos pobres había en el Israel de los profetas? ¿Cuántos pobres malviven en el mundo de hoy? El aumento de la población ha hecho aumentar lógicamente el número de pobres.

Según el Banco Mundial, de los 7.000 millones de personas que poblamos la tierra, la mitad vive con menos de un dólar al día.

Cuarenta y ocho millones de africanos pueden morir de hambre en los dos próximos años.

Naciones Unidas dice que seis millones de niños mueren cada año en el mundo por desnutrición.

La XII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en República Dominicana describió el continente latinoamericano como una población de 480 millones de habitantes golpeados por la corrupción y la pobreza. El 43 por 100 de esta inmensa población –las cifras asustan – está sumido en la pobreza y sólo encuentra como respuesta el desinterés de Estados Unidos.

¿No es hora de que los predicadores emprendamos una cruzada con un mensaje de denuncia y otro de esperanza?

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013


Juan Francisco Martínez

Reforma migratoria en EE.UU.

 

Entre la esperanza y el temor

 

 

 Lo que va a persuadir a los que están en temor no será un argumento político o económico, sino el poder visualizar un futuro de esperanza.

 

  Todos los que estamos involucrados en los procesos relacionados a la reforma migratoria nos encontramos entre esperanza y temor. Hace pocos días el senado tomó una acción histórica al pasar una ley de reforma, pero ahora nos vemos ante el temor de que la Cámara de Representantes trabe el asunto y no salga nada. Y en este momento muchos diferentes grupos en el país se encuentran en este mismo lugar.

Por supuesto, los indocumentados confrontan el temor de otra oportunidad frustrada.

Hace seis años hubo mucha expectativa sobre una ley de reforma, pero no hubo suficiente voluntad política ni entre demócratas ni republicanos. Los indocumentados se quedaron “vestidos y alborotados” y no vieron nada.

Hoy hay más esperanza, pero también más temor de que se queden a medio camino los esfuerzos, de nuevo. También existe el temor de que para cuando salga una ley que persuada a todos, tenga tantos “peros” que sean pocos los que verdaderamente puedan aplicársela.

Entre los políticos parece que los republicanos tienen más temores que esperanzas.El liderazgo nacional vive entre el temor de perder el voto latino por varios ciclos electorales y el alienar a su base que está en contra de la reforma.

A nivel local muchos congresistas republicanos le tienen más temor a su distrito local que a la realidad nacional. Ellos temen que si toman una postura positiva hacia la reforma su distrito los saque a favor de un republicano “más fiel” a la postura anti-inmigrante.

La esperanza del liderazgo nacional es que esto “se arregle” lo más pronto posible para que no les afecte negativamente con el voto latino en las siguientes elecciones.

También hay algunos líderes nacionales que están seguros de que pueden ganar un porcentaje alto del voto latino, si pueden romper la tensión interna del partido y caminar hacia una reforma.

Los demócratas tienen varias esperanzas. Si pasa o no pasa la reforma ellos son los “buenos del guión”. Sus temores son menos obvios. Un miedo suyo es que el voto en la Cámara no alcance una mayoría absoluta por culpa de varios demócratas que votarán en contra de la reforma.

Otro temor que no mencionan es que si hay reforma migratoria ellos paradójicamente perderán voto latino. La situación actual, donde no se aprueba una ley, les favorece políticamente siendo que muchos latinos que antes han votado por republicanos no lo harán de nuevo hasta que haya una reforma.

Mucha gente de “raza blanca” en este país también vive entre esperanza y temor.

Para muchos es difícil definir el temor. La mayoría no lo identifica como una perspectiva anti-latina. Sin embargo, existe el temor del cambio demográfico. El mundo está cambiando y eso crea temores hacia los “de afuera” que son la cara de esos cambios. Le cuesta a muchos de la mayoría tener esperanza porque el futuro representa cambios que afectarán su posición social en este país.

Es por eso que se habla de “defender la frontera” aún entre los que están a favor de la reforma. Le tienen miedo al vecino mexicano porque dicho vecino representa cambio y diferencia. Si darse cuenta insulta al vecino, siendo que lo trata como enemigo. Pero lo único que entienden es “buscar seguridad” aunque otros se vean afectados adversamente.

Desde las perspectivas políticas la situación está trabada. Y es por eso que la acción cristiana en este momento no puede tomar matices políticos. Nuestro papel tiene que ser orar por la intervención divina y ser agentes de la esperanza divina.

Es crucial ayudar a nuestros hermanos y hermanas “anglos” entender que nuestro mundo sigue estando en manos de Dios. Necesitamos caminar con ellos para que ellos puedan ver en una reforma migratoria una acción de esperanza para nuestro país.

Lo que va a persuadir a los que están en temor no será un argumento político o económico, sino el poder visualizar un futuro de esperanza. Los que estamos trabajando a favor de la reforma necesitamos vivir y demostrar esperanza en el futuro de nuestro país con la legalización de los indocumentados. Reconocemos que habrá una reforma migratoria cuando la mayoría tenga esperanza en el futuro.

Por eso oramos y trabajamos: por la esperanza.

Autores: Juan Francisco Martínez

 

©Protestante Digital 2013

 

 


Juan Antonio Monroy

El mensaje de los profetas (4)

 
Los profetas ante la depresión y la crisis
 
Nos hemos acobardado. Nos falta la valentía que tuvieron los profetas. No queremos enemistarnos y pasamos por todo, pasamos de todo.

 

Los profetas no eran superhombres. No eran héroes. Eran seres humanos. Ejercían su ministerio en un mundo difícil. Sufrían períodos de dudas. Padecían crisis y depresiones.

Eran tentados a dejar su ministerio. Elías es un claro ejemplo (Véase 1º de Reyes 19).

Otro ejemplo es Jeremías, llamado el profeta llorón.
Dolido por el acoso de sus enemigos, Jeremías desea perderse en el desierto, es decir, vivir apartado de todo ministerio público:

¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejasea mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores” (Jeremías 9:1-2).

En su desesperación reprocha a Dios que le sedujo para el ministerio profético y sólo cosechó amargura:

“Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.

Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día” (Jeremías 20:7-8).

Decide olvidarse de Dios y renunciar para siempre a su misión: “Dije: No me acordaré más de Él, ni hablaré más en su nombre” (Jeremías 20:9).

Pero la palabra de Dios entra en acción y el profeta siente un fuego abrasador e irresistible en su interior, que le hace cambiar de opinión: “No obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo y no pude” (Jeremías 20:9).

Es entonces cuando experimenta la presencia todopoderosa de Dios: “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante” (Jeremías 20:11).

Pocos predicadores se libran de estas crisis de dudas y de angustia. Hay que saber superarlas como las superó el profeta.

Los profetas clamaban contra la falsedad religiosa. Denunciaban la perversión religiosa a la que había sido llevado el pueblo hebreo.

En uno de los oráculos más duros, Miqueas condena a los jefes religiosos que ejercen su ministerio por lucro pretendiendo que Dios los apoye.

“Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.(Miqueas 3:11).

Estamos rodeados por todas partes de religiones falsas y de falsos ministros religiosos.

Pero nos hemos acobardado ante ellos. Nos falta la valentía que tuvieron los profetas. No queremos enemistarnos y pasamos por todo, pasamos de todo.

 

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013

 

Del Seminario Bíblico a la Universidad Bíblica (1970-2010):  Perspectiva histórica y teológica

                                    (Para refrescar la memoria y enfocar la historia)
Por Juan Stam
Introducción
El propósito de estas líneas es el de comparar el Seminario que conocí como profesor hasta fines de los años 70 con la Universidad Bíblica Latinoamericana que existe hoy. Es evidente que la UBL de 2010 es radicalmente diferente del SBL de donde surgió. ¡Pareciera que la transformación de la institución no ha dejado piedra sobre piedra! Está más que evidente que la UBL ha escogido su camino y no va a volver atrás de los cambios radicales de las últimas décadas. Por eso éste es un momento apropiado para enfocar panorámicamente el camino recorrido desde el viejo SBL (de 1970) hasta la nueva UBL (hasta 2010). Lo que queda ahora es estudiar la historia de estas cuatro décadas para ver qué lecciones nos enseña. Este documento es apenas un primer intento, con muchas lagunas y sin duda errores no intencionales.
No escribo para hacer juicios morales ni para abrir viejas heridas, sino para enfocar histórica y teológicamente este proceso de transmutación radical. Por eso, no mencionaré nombres ni nacionalidades en la mayoría de los casos citados. El propósito es dejar un relato histórico de este proceso, su drama y su dinámica. Todos los casos citados son parte del proceso bajo estudio.
Una pregunta central para este tema, no la única pero en mi concepto la más crucial, es la que concierne la identidad teológica de la UBL y su relación específica (pero no excluyente) con las iglesias evangélicas y pentecostales del continente. Hace unos años Christian Century publicó un artículo sobre educación teológica en América Latina. El artículo identificó a la UBL como “progressive evangelical”. ¿Qué entiende la UBL por ese término?  ¿Describe fielmente la teología y el ethos de la UBL de hoy?
Al salir de estos procesos tan dramáticos y a veces traumáticos, ¿Cuáles son las verdaderas convicciones que definen la UBL y determinan sus decisiones? ¿Cuáles son los parámetros para su enseñanza y su actuar? ¿Hacia cuál futuro apuntan las trayectorias que emergen de las cuatro décadas bajo investigación?
La UBL, al terminar el año 2010:
En la UBL el año 2010 terminó con una crisis muy grave, probablemente la más severa en la historia de SBL/UBL. La crisis enfocó con gran claridad algunas preguntas básicas: ¿Fue este conflicto una simple anomalía, una excepción accidental, o fue una expresión de problemas y contradicciones que por décadas han acompañado el desarrollo de la institución? En los últimos años han sido muy frecuentes los conflictos entre la administración y los estudiantes (el gobierno estudiantil, o algún grupo de estudiantes).  ¿Fue la crisis de 2010 uno más de esos conflictos, ojalá el último, o tenía causas y significados más profundos?
Hacia finales del año 2010, en medio de los problemas turbulentos de ese año, un grupo de estudiantes de la UBL comenzó a llegar a nuestra casa para compartir sus preocupaciones por las condiciones que estaban viviendo en la UBL.[1] Sentados en nuestra sala, nos describieron la vida en la Residencia estudiantil:
El desorden en la Residencia es tremendo; faltan normas de conducta en muchos aspectos de la vida de los y las estudiantes, sobre todo en cuanto al aspecto sexual. En la orientación, al inicio del año, nos dijeron, “sean prudentes, no causen escándalos” pero de ahí no pasaba la orientación.

Muchos estudiantes piensan que el placer erótico y la satisfacción sexual son derechos humanos. A los que creen diferentemente, los tildan de “moralistas” y “seudo-ubelinos”, y los desacreditan totalmente. Se confunde la libertad con el libertinaje.

Aquí los hombres entran libremente en los cuartos de las mujeres, cierran la puerta y hasta se acuestan juntos en la cama para conversar. Cuando se habló de prohibir que los hombres entrasen en los cuartos de las mujeres, una de ellas, líder importante en la Residencia, declaró que en el cuarto de ella entraría cualquier persona que ella quería.
Los fines de semana hacen fiestas, con abundante licor y con bailes a veces muy sensuales (me mostraron fotos). ¡Hay que ver la cantidad de botellas vacías después de esas fiestas!
Hemos tenido fuertes choques en la Residencia, en parte por discrepar sobre estas prácticas. El resultado ha sido un ambiente de odio muy fuerte, que ha llegado hasta la agresión física.
Es muy fácil responder que esos son meros rumores y hasta mentiras, pero hay evidencias fehacientes de la veracidad de estos informes, además de la confianza y credibilidad que merecen estos mismos estudiantes.
En un correo, uno de los estudiantes nos contó de una pareja que, sin ser casados, pidieron tener un cuarto juntos en la Residencia. La UBL, según me informó el amigo, rechazó esa solicitud, pero la pareja siguió con sus relaciones sexuales, a conocimiento de sus compañeros de la Residencia. Con el tiempo la estudiante salió embarazada, y la UBL celebró el matrimonio de la pareja.
Nos hablaron de otros casos en la Residencia, para uno de los cuales teníamos evidencias circunstanciales y testimoniales muy convincentes independientes del informe del grupo.[2]
La respuesta de la UBL ante estas situaciones consistió en descalificar las críticas como rumores y mentiras y a la vez endosar implícita y explícitamente la libertad sexual fuera del matrimonio, ridiculizando como “moralismo” a todo cuestionamiento ético. Queda evidente en un correo de la profesora Janet May en octubre de 2010:[3]
Hay individuos y grupos que siempre buscarán maneras de desprestigiar la UBL. Nos odian por distintas razones. Pero muchos nos odian por unas razones muy concretas: no somos fundamentalistas y no somos un instituto bíblico moralista u otro lugar en que vamos espiando y controlando la vida privada de los y las estudiantes. Creemos que las personas que viven y laboran en esta comunidad son adultas capaces de tomar decisiones y asumir las consecuencias por ellas.
Que doña Janet me perdone la franqueza, pero sus palabras revelan un gran prejuicio y mucha confusión. Aquí se ve una confusión simplista entre “fundamentalistas” y “evangélicos”, que ella aparentemente no sabe distinguir. Ella parece creer que solo “fundamentalistas” cuestionarían esas libertades sexuales en la UBL. El SBL de los 60s y 70s no era ni “instituto bíblico” ni “fundamentalista” ni vivíamos espiando morbosamente la vida sexual de nadie. Es una caricatura describir a todos los críticos como fundamentalistas, con mentalidad de instituto bíblico y motivados por odio contra la UBL. Además, cuando parejas no casadas conviven abiertamente en las mismas instalaciones de la UBL, o una alumna soltera queda embarazada, no hay mucha necesidad de “espiar” para saber la realidad. El problema no es ese supuesto “espionaje” sino el endoso que da la UBL, de diferentes maneras, a las relaciones sexuales fuera de matrimonio.
Hay muchos informes también sobre el consumo en exceso de licor. Uno de los defensores más leales de la UBL, el peruano Daniel González, confirma esos “rumores”. Daniel se identifica como “un auténtico ubelino”, a diferencia de los “seudo-ubelinos” que, para él, intentan desacreditar a la institución. En un correo del 22 de noviembre, 2010, Daniel escribe “Nunca llegué borracho a la UBL, nunca me amanecí en borracheras como otros”.
Esta situación en la Residencia no era casualidad, ni hubiera sido tan difícil evitarla, existiendo la voluntad de corregir los errores. La situación corresponde a una nueva filosofía de la UBL. El gobierno estudiantil de 2010, electo al inicio del año, tuvo interés en cambiar esta tendencia y recuperar algo de la herencia del viejo Seminario Bíblico. En el mes de agosto 2010 programó una interesante actividad que titularon “SBL ayer, UBL hoy” en que tres hablamos de la herencia del SBL del pasado (Irene Foulkes, José Antonio Morales, Juan Stam) y el profesor Roy May expuso su visión de la UBL del presente. Uno de los puntos principales de la exposición del profesor May fue que la universidad ya no interviene en la vida personal de los estudiantes, pues ellos son maduros. Pero a las pocas semanas irrumpió el caos en la Residencia.
A fines de 2005 Roy May escribió un artículo titulado “Hacia una ética sin principios”, al cual respondí con serios cuestionamientos por su falta de orientación bíblica y por otros problemas metodológicos (mi correo, 9 de enero 2006). Aunque dicho artículo no aclara bien como sería esa “ética sin principios” ni ofrece una alternativa clara a los “principios”, su punto de visita aparece ahora en el rechazo de “moralismos” por otros/as profesores y estudiantes de UBL, como la nueva doctrina ubelina.
En una conferencia en la UNED (2011) Roy May dijo que “si una persona está muerta de sed, negarle el agua sería inhumano e injusto” y en la revista SIGNOS escribió, “Sería injusto negar relaciones sexuales a parejas amorosas y estables…”, En ambas declaraciones, quedan fuera consideraciones “moralistas” como requisito para las relaciones sexuales.
Es importante enfocar bien los aspectos históricos y teológicos de este proceso de cambio tan radical, desde el Seminario de los Strachan y don Wilton y después nuestra generación de “evangélicos radicales” (progresistas; los 60s, principios de 70s) hasta la situación actual, descrita parcialmente en los párrafos anteriores de este ensayo.
El Seminario Bíblico en los 70s
El SBL entró en los 70s con grandes expectativas.[4] La institución ya se había “latinoamericanizado” profundamente, con tres rectores brillantes: Bonilla, Lores y Taylor. Habíamos superado el fundamentalismo y el legalismo del pasado para entrar plenamente en un proyecto “evangélico radical”. El método pedagógico de los seminarios, con ponentes y reactores, estaba aportando una nueva dinámica académica y teológica. Los graduandos escribieron algunas tesis brillantes, dignas de ser publicadas (y eso sin computadora y Google). El Seminario se caracterizaba por una apertura crítica hacia la teología radical de ISAL y la recién nacida teología de la liberación, el feminismo, las corrientes carismáticas y la misionología de Evangelismo a Fondo y la FTL.
Sin embargo, dos factores debilitaban el SBL en esos años. Primero, no todos los/las profesores simpatizaban con estos cambios. Un ala conservadora creía que el SBL estaba cayendo en la teología de la liberación y el liberalismo.[5] Aunque en general prevalecía una sana tolerancia y respeto mutuo, estas divisiones debilitaron el Seminario. Mucho más serio en este lustro fueron las acusaciones muy serias contra el Seminario, sin nada de pruebas y de hecho falsas, en toda América Latina.[6]
La segunda mitad de los 70s iba a ser muy diferente, para abrir nuevos y muy controversiales rumbos en el SBL. En el primer semestre de 1977, durante el rectorado de Plutarco Bonilla, Doris y yo estuvimos en Buenos Aires enseñando en el ISEDET. Al regresar encontramos al Seminario sumergido en problemas y escándalos. Recuerdo una reunión muy conflictiva del Cuerpo Docente en la casa de Plutarco un poco después de nuestro regreso. Encontramos al Seminario dividido entre dos bandas, una “conservadora” (evangélica), que denunciaba ciertas conductas en el SBL (consumo de licor, relaciones sexuales extra-matrimoniales etc.), y otra banda “liberal” que insistía en que los cambios eran buenos y las acusaciones eran mentiras de las que no había pruebas. Era evidente la frustración de Plutarco, como rector, ante esa situación.
Apenas regresamos de Buenos Aires y un gran número de estudiantes comenzaron a pasar por mi oficina, muy preocupados por el desorden en el Seminario. Me hablaron, a veces con nombres, de estudiantes que llegaban borrachos y que visitaban la zona roja. Por supuesto, todo era bajo confidencialidad, con promesa de no citar a nadie por nombre. Había rumores también de un aborto de una alumna, de la que Jorge Taylor como consejero sabía los hechos pero guardaba la confidencialidad del caso. Llevé las denuncias al Cuerpo Docente y comencé una campaña agresiva, por todos los medios y a todos los niveles del SBL, logrando que los cuatro estudiantes más involucrados fuesen suspendidos, aunque sólo temporalmente.
Estos conflictos prácticamente frustraron todo el esfuerzo de Plutarco en su segundo período como rector. Al terminar Plutarco su rectorado, el Cuerpo Docente planeó una fiesta de despedida para él. Pero él sentía que no podía recibir ahora esa expresión de cariño de colegas que no le habían apoyado. Se negó a asistir, y se fue al cine para que no lo alcanzaran por teléfono. Después algunos colegas se lo reclamaron pero él defendía su decisión de no aceptar ese homenaje. Plutarco renunció del Seminario a inicios de 1980.
Un grupo se reunía para fumar y tomar licor (cosas nuevas en el SBL) y esos años una soltera, de ese grupo, también quedó encinta. Hubo estudiantes que promovían el amor libre. Hablé con unos colegas sobre este hecho, pero no le dieron importancia.[7]
Especialmente dramático fue el caso de un estudiante casado que llevaba una relación sexual con una compañera de estudios. Tanto el estudiante como el Rector repetían constantemente que eran mentiras, que era sólo una amistad, etc. Pero con el tiempo la situación produjo una crisis sicológica en la muchacha, quien acudió a José Antonio Morales para consejería y confesó la realidad. A eso el estudiante del caso respondía que la confesión fue sólo un producto de la crisis nerviosa de la muchacha.
Ante esa cortina de negaciones, Morales concibió una estrategia para conseguir la verdad.  Un día, cuando los dos estudiantes tenían una reunión en la noche con él, ella llamó al hombre desde la oficina de Morales, a preguntarle qué debían decir esa noche. “Por supuesto, tenemos que negar todo” fue su respuesta, con indicaciones sobre cómo encubrir la situación. Toda la conversación fue grabada, y en la noche, cuando el estudiante comenzó a mentir, le tocaron la grabación. Se justificó con que era necesario mentir para salvarse.[8] Pronto terminó el año y el estudiante se fue para su país, sin ninguna acción disciplinaria. Sobre este caso, le dijeron a Morales que él era muy puritano y que “los jóvenes tienen derecho a la vida erótica”, sólo evitando los embarazos.
En los pocos años del rectorado de Carmelo Álvarez, todo el futuro del Seminario se definió, sin debate teológico o ético sobre las decisiones claves y sin análisis bíblico-teológico de lo que estaban haciendo. Se determinó más bien por la toma de poder en la institución, apoyada por la indiferencia pasiva de los que debían de haber cuestionado ese cambio total del proyecto.

Lamentablemente, las pocas personas que hubieran podido ser mediadoras y persuadir al grupo liberal de los errores en que estaban metiendo el Seminario, optaron por apoyarlos. Cuando ví que no íbamos a recibir el apoyo necesario para frenar estos procesos, decidí presentar también mi renuncia.
Últimos años del Seminario Bíblico
Por unas dos décadas después de mi renuncia me alejé totalmente del SBL, pero con su traslado al nuevo local en Los Cedros comencé de nuevo a relacionarme de diferentes maneras. Porque vivíamos cerca del Seminario (después Universidad), a través de los años muchos/as estudiantes nos han venido a visitar. Además, yo dejaba racimos de bananos con los apartamentos y la UBL, lo que resultaba en conversaciones y amistades con muchos alumnos/as. Más adelante, Arturo Piedra me animó a enseñar algunos cursos nocturnos, además de ofrecer conferencias en otras clases.
El contacto con los estudiantes fue especialmente revelador. No todos criticaban o se quejaban, ni buscábamos provocar críticas, pero muchos de ellos expresaban sus quejas y críticas. Se quejaban de ciertos personeros de la administración y de ciertos/as profesores. Algunos creían que esos/as profesores calificaban muy subjetivamente, y me mostraban sus monografías como evidencia. Otros me decían que ellos ponían en los exámenes lo que el profesor o la profesora esperaba, para ganar el curso, pero jamás enseñarían lo mismo en sus iglesias. Creo que ese contacto cercano con los alumnos/as, independiente del aparato administrativo, nos ha dado una perspectiva especial sobre estos años de SBL/UBL.
Este período fue caracterizado por una variedad de proyectos, tipo agendas personales y causas militantes, pero con menos claridad en cuanto a un “proyecto seminario” como agenda común de toda la institución. Se perdió la visión de un seminario evangélico-radical, en servicio a las iglesias.  A veces daba la impresión de ser un seminario dedicado más que todo a su propio éxito como institución por medio de las diversas agendas de sus profesores/as:
-agenda acreditación universitaria (¡Gracias Jaime y otros/as!);
-agenda pedagógica: extensión, módulos, CEPA (¡gracias Rubén, Irene, Kinslers!)
-agenda de justicia económica y política (Ross y Gloria Kinsler);
-agenda feminista: (¡gracias Elsa e Irene!);
-agenda del diálogo inter-religioso;
-agenda de derechos homosexuales (legítima preocupación, pero con problemas exegéticos y
       eclesiales);
-agenda de libertad sexual (culminando en la crisis de 2010);
-agenda de teología liberal-modernista (Roy y Janet May)
Como queda señalado arriba, hubo mucho de valor en estas agendas. La mayoría de los proyectos de SBL/UBL eran válidos y valiosos, pero no se logró unificar todos ellos en un solo proyecto bíblico, teológivo y evangélico. Además. al desarrollar estos proyectos, no se tomó suficientemente en cuenta el sentir de las iglesias. La UBL se alejó del vasto sector evangélico-pentecostal y perdió su propia identidad evangélica (en el sentido histórico del término).
Llama la atención la gran brecha entre estas agendas del SBL/UBL por un lado y por el otro lado los temas y causas que preocupaban la inmensa mayoría de las iglesias (problemas como las megaiglesias, la prosperidad, apóstoles, el rapto, partidos cristianos, aborto, mucha homofobia, etc). Ante esta situación, la UBL, si quiere transformar las iglesias, tendría que encontrarse con ellas ahí donde están,  responder teológicamente a las agendas y preocupaciones de ellas y lograr convencer a las iglesias a asumir las nuevas problemáticas y proyectos suyos.
Durante estos años siguió extendiéndose en el SBL la “nueva moralidad” de la libertad sexual. El caso más evidente fue el de un profesor casado que cohabitó por mucho tiempo con una profesora soltera en uno de los apartamentos del Seminario.[9] Se celebró una “boda” privada de la pareja, con la presencia de los padres de la novia y de dos profesores.[10] Entre estudiantes esa situación parecía una anomalía y lo comentaban.
La Universidad Bíblica Latinoamericana
De lo anterior queda claro que esa “nueva moralidad” venía presente en el SBL desde fines de los 70s, mucho antes de hacerse universidad. Por eso, es un sofisma atribuir al reconocimiento universitario una supuesta necesidad de libertad de conducta; es una racionalización para justificar lo que se venía practicando ya por más de dos décadas. Otros seminarios han logrado acreditación estatal sin tener que cambiar los parámetros de conducta personal de estudiantes y profesores/as. De hecho, la condición universitaria podría ser problema sólo si algún/a estudiante o profesor/a demandara a la UBL y si la UBL perdiera el pleito, según entiendo, podría haber alguna multa que pagar. En realidad, todo depende más bien de la solidez de las convicciones teológicas y éticas y el compromiso eclesial de la institución, no del estatus universitario.
La opción de ser universidad en lugar de seminario, y no un seminario a nivel universitario:
Si no entiendo mal, otros seminarios han alcanzado reconocimiento estatal pero quedándose –orgullosamente– seminarios al servicio de las iglesias. Pero la UBL, al lograr reconocimiento universitario, rechazó conscientemente su trasfondo como seminario. Cuando alguien por un lapso mental hablaba del “Seminario”, los de la UBL, visiblemente molestos/as, lo corregían.
¿Ha ganado o perdido la UBL con dejar de ser Seminario? ¿Existen posibilidades reales de combinar los valores y ventajas del Seminario con los del estatus universitario? Los últimos años del SBL muestran más allá de toda duda que es perfectamente posible ser Seminario y lograr el más alto nivel académico. El SBL puede jactarse de haber entrenado pensadores y líderes como Elsa Tamez, Plutarco Bonilla, Hugo Zorrilla, Victorio Araya, Edesio Sánchez, José María Abreü, Norberto Sarraco y muchos otros.
Algunas cuestiones de exégesis bíblica.[11] Ha sido casi inevitable en la UBL, con sus proyectos tan radicales y apasionantes, que a veces esas agendas se hayan impuesto encima de la exégesis acertada del texto bíblico. Desde la Reforma protestante, con su sola scriptura y su tota scriptura, la exégesis bíblica ha funcionado como “la corte suprema” para asuntos de fe y vida. Es necesario preguntar, entonces, por la exégesis bíblica que ha acompañado este proceso de cambios tan radicales y dramáticos en la UBL.
En estos años en la SBL/UBL, no fueron infrecuentes los casos en que los pre-juicios y las agendas previas tergiversaban la exégesis bíblica, como por ejemplo en una interpretación de Amós 9:7, publicada en Vida y Pensamiento, en términos de diálogo interreligioso con temas ausentes en el texto mismo.[12] Lo más cuestionable ha sido el esfuerzo de limitar los términos malakoi arsenokoitai en 1Cor 6:9 sólo a casos de pederastia o de prostitución homosexual, una exégesis sumamente dudosa, contra la opinión mucho más convincente de Danker, Barrett, Conzelmann, F.F. Bruce, Gordon Fee y más recientemente N.T. Wright. Irene Foulkes, en su comentario de I Corintios (p.166), con una serie de argumentos poco persuasivos y sin razones exegéticas mínimamente convincentes, limita la denuncia de Pablo sólo a la pederastia: “Pablo reclama acá que su objeción a los arsenokoitai se basa en el concepto del reino de Dios. Juzgada por el amor y la justicia del reino, la práctica de la pederastia queda condenada porque constituye una relación injusta…”. Pero si Pablo hubiera querido, contra toda la tradición judía, condenar sólo el abuso de la homosexualidad e implícitamente aprobar la homosexualidad misma, tenía en el léxico griego de la época términos muy específicos (pederastia, paidofilia y otros) para hacer tal distinción.
Esta interpretación de 1 Cor 6:9 causó mucho escándalo fuera de la UBL y resultó en un conflicto muy lamentable en el Foro Bíblico de Sociedades Bíblicas, cuando Irene planteó estos argumentos ante los pastores y pastoras. El rechazo de esa exégesis fue vehemente y ante tal “desastre” los directores de Sociedad Bíblica me pidieron presentar una exégesis diferente el mes siguiente.
Considero que la causa de este problema tan lamentable fue triple: una exégesis difícilmente sostenible y poco convincente, la homofobia presente en la comunidad evangélica, y una falta de sensibilidad hacia la situación de los y las pastores con una consecuente falta de pedagogía y pastoral al tratar el tema. Creo que esto ha sido, y sigue siendo, una grave falla de SBL/UBL. Si queremos transformar la iglesia, tenemos que comenzar donde ella está, con argumentos que ellos/as pueden comprender y en el lenguaje de ella.

El polémico artículo de Tomás Hanks, publicado por UBL en Ecce Mulier, pretendía ser una defensa de esa exégesis de 1 Cor 6:9, pero ni aportaba nuevos elementos exegéticos ni respondía a los argumentos en contra de tal interpretación. Comienza anatematizando a los que habían cuestionado dicha exégesis, por estar defendiendo “un elemento ideológico tan fundamental, tanto entre los evangélicos como entre los católicos que siguen al Vaticano” (p.399; ¿agentes del imperialismo y del Vaticano?; ¿condenación por asociación?), y termina declarando profético el pensamiento del propio lado suyo (p. 406), a pesar de las graves debilidades exegéticas de sus argumentos. Esa clase de maniqueísmo coarta las posibilidades de un sano proceso exegético o de un diálogo teológico. Pero ni son demonios los/las que cuestionaron esta dudosa exégesis ni es profeta nadie sólo por defenderla. Para ser profeta se necesita mucho más que eso.
Desde el título hasta finales de este artículo, Hanks plantea un argumento muy curioso, con una serie de inferencias de la frase “no desprecies las profecías” (1Tes 5:20):
(1) En la iglesia primitiva, muchas mujeres profetizaban;
(2) Por eso, “la profecía” en 1Tes 5:20 se refiere a mujeres profetisas;
(3) y eran varones (machistas) los que despreciaban las profecías de ellas;
(4) por eso, es profético el argumento de Irene (a pesar de la dudosa exégesis),
(5) y los que cuestionan esa exégesis son machistas homofóbicos que apagan el
      Espíritu y desprecian las profecías.
El argumento es bien fascinante, con un solo problema: carece totalmente de base exegética. Si es cierto que algunas mujeres profetizaban en la iglesia primitiva, varones también profetizaban y nada indica que en 1Tes 5:20 se trata de profetisas. En un pasaje muy parecido sobre profetas, 1Cor 14:29-32, los pronombres son masculinos, y ambos pasajes nos exhortan a juzgar las profecías, incluso sin duda su exégesis bíblica. Nada indica tampoco que los que “despreciaban la profecía” eran varones. Todo el argumento es tendencioso, especulativo y anti-exegético, lejos de ser “Ciencia bíblica”.[13].
Al publicar este artículo, con su polémica tan agresiva y maniquea, la UBL endosa como aceptable la misma actitud acrítica del autor y confirma la impresión de que las diversas agendas de los y las profesores estaban imponiéndose sobre la exégesis bíblica y la racionalidad teológica.
Más recientemente, la constante apología del profesor Roy May en defensa de la práctica homosexual y la libertad sexual, por importantes medios de comunicación, ha sido notoriamente acrítica y sesgada, con muchos argumentos tan dudosos que no pueden considerarse exégesis seria ni argumentos teológicos convincentes. En sus escritos abundan errores exegéticos elementales[14] y argumentaciones teológicas muy dudosas. En cuanto a lo bíblico, es obvio que el profesor Roy no maneja las ciencias bíblicas, pero sin embargo se mete a menudo donde no es su campo y parece que nadie lo cuestiona. Y aun en su campo, la teología y la ética, a menudo sus argumentos son sesgados y tendenciosos, sin tomar en cuenta los argumentos en contra de sus afirmaciones. Para detalles, pueden consultar los correos citados abajo.[15]
No pretendo decir que toda la exégesis en la UBL ha sido tendenciosa, pero todos estos casos indican que en conjunto la UBL no ha estado funcionando bien como comunidad exegética con la debida criticidad colectiva. En temas como la homosexualidad y la libertad sexual, y aun el feminismo, fácilmente se cruza la línea entre exégesis científica y argumentación teológica, por un lado, y propaganda (“special pleading”) por el otro lado. Este peligro resulta irresistible cuando los defensores de estas causas huyen del debate y se niegan a bregar seriamente con los argumentos en contra de su ortodoxia dogmática.
Todo indica que la UBL es ahora aun menos autocrítica que en el pasado. La UBL parece sufrir de una híper-criticidad unilateral. Es claro que tiene parámetros de pensamiento y acción, sumamente estrictos, hasta rígidos. No invitaría a alguien que creyera, por razones gramaticales, que “todos” y “nosotros” son palabras que incluyen a las mujeres; tampoco tolerarían a alguien que creyera, por razones exegéticas, que el N.T. condena la práctica homosexual como pecado. Para esas “herejías” la UBL tiene el sospechómetro al tope, pero es sorprendentemente acrítica e ingenua hacia las falacias, el fanatismo y la intolerancia presentes en ella misma y en los que defienden las mismas causas que ella. Eso es incompatible con la pretensión de llamarse “ciencias bíblicas”, pues el mismo término “ciencia” significa criticidad y objetividad (aunque no neutralidad). Cuando agendas externas controlan la exégesis, fácilmente se cruza la raya entre “ciencias bíblicas” y propaganda.
La libertad sexual (extra-matrimonial): Menos explícito pero claramente presente en la UBL está un concepto de la satisfacción sexual como derecho inalienable de cada individuo. Es claro que en la UBL hay un rechazo general no sólo del sexismo y de la homofobia sino también del “moralismo” (malentendido como “puritanismo” y olvidando la distinción entre “moralismo” y “moralidad”). Ya a fines de los 70s, la defensa del “amor libre” por algunos estudiantes, de la que fui testigo, y la conducta y pensamiento del rector y de algunos/as profesores y estudiantes, era clara señal de una nueva y muy distinta manera de ver la conducta sexual (cf. el comentario a Morales cuando lo acusaban de puritano). Parece que aun los profesores que no compartían necesariamente esos conceptos, tampoco protestaban, quizá para no perjudicar las otras agendas que ya priorizaban.
Parece haber una línea directa desde esa respuesta a Morales a fines de los años 70, pasando por las ideas y la conducta de profesores y estudiantes y las decisiones de la institución, a la situación en 2010 descrita por el grupo disidente que citamos al principio de este escrito: “Los estudiantes piensan que el placer y la satisfacción sexual son derechos humanos. A los que creen diferentemente, los tildan de ‘moralistas’ y los desacreditan totalmente.”
Hace unos años, en la conferencia en la UNED antes citada, el profesor Roy May dijo que “Si una persona está muerta de sed, negarle el agua sería una injusticia, sería inhumano”. La metáfora tiene cierta validez como argumento a favor de legalizar la unión civil de homosexuales, pero tiene implicaciones mucho más amplias y muy complicadas. Tomada sin “principios” y “moralismo”, ese argumento significa un endoso de diferentes tipos de relaciones sexuales fuera del matrimonio, porque solteros y solteras, viudos y viudas, pueden estar también “muertos/as de sed” y por ende tendrían el derecho de apaciguarla en la cama con otra persona que también “tiene sed”.
La realidad de la UBL, tanto por sus acciones como por su pensamiento, indica que han hecho una redefinición radical del matrimonio y de las palabras “fornicación” y “adulterio”.[16] Algunos/as han dicho que el matrimonio es un pacto entre dos personas, por lo que se puede “enmendar” el pacto por acuerdo mutuo cuando se desea, o que el matrimonio es una institución machista, paternalista y hegemónica. En algunos de los casos de relaciones sexuales extra-matrimoniales que he citado, me consta que no se basaban en intenciones de una relación personal permanente sino tenía cierto carácter de promiscuidad. Me parece urgente que la UBL aclare estos conceptos (valores) y defina bien los parámetros de conducta y enseñanza que considera aceptable dentro de la institución.
La pregunta final: identidad teológica y compromiso eclesial de UBL, su visión y misión hoy:
Recuerdo bien la visita de James Hopewell, primer contacto del CMI con SBL, quien negoció el donativo de cientos de libros a nuestra biblioteca. Él nos dijo que lo estratégico del SBL era su credibilidad en el sector evangélico junto con su apertura al sector ecuménico. Recuerdo que lo comparó con los dos extremos de un puente, y nos instó a cuidar bien nuestra credibilidad evangélica como base de nuestra eficacia para la unidad de la iglesia.
Antes de mediados de los 70s el SBL era un seminario “evangélico radical” y progresista, con una apertura muy sana (al CMI, a ISAL y TL y al movimiento carismático). Pero mucho — casi todo — cambió después. Eso se reflejó en una respuesta de Norberto Saracco — un pentecostal muy centrado — cuando lo entrevistamos hace algunos años. Arturo Piedra le pidió comparar el SBL de que él se graduó en los 70 con la UBL que encontraba al visitar de nuevo. Saracco respondió: “Me gradué de un Seminario evangélico con apertura ecuménica; ahora encuentro un seminario ecuménico con trasfondo evangélico”.
Está evidente que en la UBL domina fuertemente la corriente liberal-modernista (a la Schleiermacher) tanto en conducta (ética) como en la enseñanza (teología). Varios estudiantes me han compartido, de diversas maneras, las dudas escépticas, aprendidas en la UBL, sobre la resurrección de Jesús. A mediados de 2011 me buscó un estudiante, que habíamos conocido antes de estudiar en la UBL, a preguntarme si yo realmente creía que Cristo era Dios, que resucitó y que volvería. De esta teología, enseñada en la UBL, tengo cuatro críticas: (1) está alienada de la inmensa mayoría de las iglesias, pastores y creyentes en América Latina, y por eso también alienante para los y las estudiantes; (2) tiene una evidente intención negativa, con el afán claro de desacreditar la teología evangélica; (3) en lo que he podido observar, se basa en una argumentación tendenciosa, sin la debida auto-criticidad; (4) en vez de confrontar los argumentos opuestos a su tesis, e intentar contestarlos responsablemente, hace caso omiso del pensamiento evangélico, por ejemplo en cuanto a la resurrección (Barth, Moltmann, Panenberg, N.T. Wright, Cullmann, F.F. Bruce, Juan Stott etc etc).[17] Me parece lamentable que la UBL haya abandonado toda la muy digna tradición teológica del SBL por argumentos tan frágiles.
El 15 de agosto de 2005 envié un correo a la UBL con la pregunta, “¿Hacia dónde va la UBL?” Analicé el proyecto UBL desde la perspectiva paulina (1Cor 9:19-23) y marxista (Onceava tesis contra Feuerbach):
¿Para qué existe la UBL?  ¿Cuándo o cómo puede saber que está cumpliendo su misión?  No puede ser sólo por su propio éxito (números, dinero, buena imagen) ni sólo por la emoción agradable de sentirse vanguardia.  La única justificación posible para la existencia de la UBL es la de servir al reino de Dios con praxis eficaz para la transformación de la iglesia y la sociedad latinoamericanas…
La UBL, como interconfesional, existe para servir a cuatro “mundos”: Frente a cada “mundo” la UBL debe hacerse dos preguntas: (1) ¿Cuánto necesita este sector a la UBL para su transformación eficaz? (2) ¿Cuánta posibilidad tiene la UBL de lograr transformaciones eficaces en este espacio?  Veámoslo sector por sector:
1) El sector católico: es lindo y emocionante trabajar con este sector, y de ninguna manera debe despreciarse ni desatenderse.  Pero en un análisis praxeológico, la iglesia católica tiene mucho menos necesidad de la UBL, ya que tiene brillantes pensadores y facultades realizando básicamente el mismo trabajo. Tampoco existen muchas posibilidades reales de transformar significativamente la iglesia católica, ni aun en el nivel de base.
2) El sector “liberal” (para darle algún título) es minúsculo en América Latina, muy dividido, mucho menos dinámico que los demás sectores. No necesitan para nada otra facultad “liberal”, pues las tienen muy famosas y capacitadas dentro de América Latina y fuera.  En cambio, cuánto más “evangélica” que sea la UBL, más falta haría en el escenario “liberal” y más posibilidad tendría de transformar dicho sector.
3) El sector “evangélico” (en sentido histórico y latinoamericano): Junto con los pentecostales, es por mucho el sector más dinámico de todo el escenario religioso latinoamericano.  Este sector sí necesita urgentemente una UBL con auténtica identidad evangélica (sin perjudicar su presencia en el mundo católico y el mundo liberal).  El sector evangélico es complicado, con muchos problemas (y por eso, nos necesita más), pero existen grandes posibilidades de lograr transformaciones eficaces.  Prueba de eso es lo que están logrando René Padilla y la FTL (en eso fueron impresionantes las expresiones de admiración por Míguez, su participación activa en FTL y su gran capacidad para comunicarse con los evangélicos; de hecho, Míguez se identifica como evangélico, igual que Karl Barth).  Mi propia experiencia de amplia aceptación en círculos mucho más conservadores que yo, me confirma que hoy por hoy es tan posible, como es urgente, lograr transformaciones significativas en este sector.  Esto debe ser una gran prioridad en la estrategia de la UBL y en sus opciones.
4) El sector pentecostal: Este sector es bien diferente del sector evangélico, pero también tienen mucho en común (mucho fundamentalismo y hasta el dispensacionalismo, tradicionalmente anti-pentecostal).  Por supuesto es el sector más dinámico de toda la iglesia latinoamericana. Aquí existen aun mayores posibilidades de lograr transformaciones (y de ser transformados/as) hacia un evangelio más integral.  Es un sector que vive ya cambios impresionantes y tiene líderes formidables, como David Ramírez de Semisud.  Sin embargo, los mismos obstáculos bloquean la credibilidad de UBL entre los pentecostales como entre los evangélicos…[18]
En los años 70 y 80 la imagen del SBL entre evangélicos y pentecostales sufrió mucho deterioro (falsas acusaciones en 70s; juicio por la Alianza, etc.), pero el SBL (y después la UBL) siempre tenía mucho que ofrecerles a esos sectores y hubiera podido hacer un impacto significativo en pro del reino de Dios. Sin embargo, la UBL después ha promovido ideas y conductas incompatibles con las convicciones evangélicas, si es que ellos llegan a conocer la realidad del UBL. La situación parece haberse invertido. A principios de los 70, la gente en las iglesias estaba confundida por muchas mentiras contra el Seminario y orábamos para que conociera la realidad de la institución. Pero con los cambios de 1977 en adelante, las mentiras de ayer son la realidad de hoy, y cuánto menos conozcan los evangélicos y pentecostales de la realidad de la UBL (especialmente de la vida en la Residencia), mejor.
CONCLUSIÓN:
De esta reseña histórica queda evidente que la crisis de fines de 2010 respondía a raíces históricas que remontan hasta los años 70 del siglo pasado.  Hasta 1975 nadie hubiera imaginado, ni en sueño, lo que ha pasado con SBL/UBL. Hay poca continuidad y una enorme discontinuidad. La pregunta se impone: ¿Cómo pasó esta mutación radical tan sorprendente?
Esa realidad plantea un reto para la investigación histórica. ¿Cómo fue el proceso que llevó del Seminario evangélico de 1970 a la UBL liberal de 2010? ¿Quiénes fueron los actores que movieron el proceso y cómo lo lograron? ¿Otros/as se opusieron, y en su caso, cómo argumentaban? Si otros lucharon, ¿por qué perdieron la lucha? ¿Funcionaba en la UBL la criticidad necesaria para realizar responsablemente cambios tan radicales? ¿Qué indica tal estudio histórico para el futuro de la UBL?
La investigación de este tema debe profundizarse mucho más: consultas a actas del Cuerpo Docente y comisiones, entrevistas con profesores/as y graduados/as, sondeos en las comunidades eclesiales para aclarar la imagen de UBL, etc. En el tema van materiales para más de una tesis de maestría.
                                                                                                                            Juan Stam B.
                                                                                                                            revisado mayo de 2013


[1] El grupo incluía a casi todos los miembros del gobierno estudiantil y en general eran muy centrados/as y responsables. Especialmente cuando todos ellos concordaban en un criterio, merecían mucho respeto y credibilidad.
[2] Según otros informes, de cuando en cuando, durante un período de varios años, han aparecido condones en los basureros de la Residencia.
[3] Hacia fines de 2010 llegaron a mis manos una cantidad considerable de correos circulados por estudiantes y profesoras de la UBL. Era una especie de “Wikileaks-UBL”.
[4] Recién volví a leer una serie de memos míos sobre “Mi visión para el SBL de los 70s”, sobre el SBL que soñábamos y luchábamos por alcanzar. Hubo memos similares de otros profesores y profesoras.
[5] Todos éstos pronto renunciaron del SBL sin lograr “derechizarlo” o volverlo al fundamentalismo.
[6] Por ejemplo, alguien citó un estudiante moravo en una serie de acusaciones muy serias contra SBL, pero resultó que ese estudiante nunca había estado en el SBL sino en el DEI.
[7] Hoy, en el siglo XXI, la sociedad vive una revolución sexual que debemos comprender. Aquí no estoy proponiendo una actitud hostil de condena y rechazo automático hacia toda pareja que conviva fuera del matrimonio. Pero en estos comentarios estamos hablando de líderes (y futuros líderes) de las iglesias y de una institución cristiana que no sólo tolera el adulterio y la fornicación dentro de sus instalaciones sino que ridiculiza como “moralistas” a los que lo cuestionan. En las iglesias, “cayó en pecado” todavía se refiere por definición al adulterio, nos guste o no nos guste.
[8] Este no fue un caso de “espionaje” morboso en la vida privada. La estudiante entró en una crisis sicológica y buscó el consejo del pastor Morales. Tampoco se trataba de chismes ni mentiras.
[9] Según recuerdo, ambos eran docentes en esa época; de todas maneras, ocupaban juntos un apartamento del Seminario. Supe también de otros casos de cohabitación extra-matrimonial en los apartamentos.
[10] La relación de esa pareja duró poco tiempo y eventualmente se separaron.
[11] Aquí me concentro en los aspectos exegéticos del proceso de transmutación radical del SBL de 1970 en la UBL de 2010. Sería valioso un estudio más amplio de la exégesis de la UBL y de la metodología teológica en sus trabajos.
[12] Sobre este artículo se puede consultar mi largo análisis crítico en un correo a la Rectora, 6 de junio de 2005. Sobre un artículo parecido, ver mi correo de 10 de set de 1995.
[13] En p.400 Tomás asume que Luc 17:34 (“dos varones en una cama”) se refiere a relaciones homosexuales (¡en el momento de venir Cristo!), y remite a su libro, El Nuevo Testamento Subversivo, p.46, donde elabora ese argumento y sugiere que Mateo cambió la frase por “dos varones en el campo” debido a censura eclesiástica homofóbica.
[14] Un ejemplo de esta exégesis acrítica es el argumento, en SIGNOS DE VIDA (#58 junio 20.2011), que la palabra “sodomita” en Dt 23:17-18 y en 1Tim 1:10 se refiere a prostitutos cúlticos. Sin embargo, en ambos casos el término “sodomitas” es una pésima traducción en la RVR y no aparece en el texto original. En el caso de 1Tim 1:10, Roy argumenta que “No se sabe si se refiere a la homosexualidad. Como hemos visto, ‘sodomita’ tenía acepciones diferentes según el intérprete”. Pero la palabra “sodomita” no aparece en el original de 1Tim 1:10 y el vocablo que sí aparece en el texto griego, arsenokoitês, se refiere claramente a la práctica homosexual. De hecho, en toda la Biblia el único significado de “sodomita” es “residente de Sodoma”. Para más sobre este artículo, ver mi memo a Roy May, 19 de setiembre de 2011.
[15] Véase mi correo de 8.25.05 sobre el supuesto universalismo de Juan Wesley; de 1.9.06 sobre “ética sin principios”; de 3.15.07 sobre la resurrección de Jesús; y de 9.19.11 sobre su artículo “¿Es pecado la homosexualidad” en SIGNOS DE VIDA. Sin pretender tener toda la razón en estos cuestionamientos, en mis correos señalo las dudas que tendrán los lectores críticos y que debía de haber tomado en cuenta el profesor May, con una argumentación menos dogmática y más autocrítica.
[16] Empleo estos términos en su sentido común en castellano: “Fornicar: Tener ayuntamiento o cópula carnal fuera del matrimonio” y “Adulterio: Ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y otra de distinto sexo que no sea su cónyuge” (DRAE). Así se emplean los términos también dentro de las iglesias.
[17] La “resurrección”, a diferencia de la inmortalidad, tiene que ser corpórea, o no es resurrección (ver Cullmann, :”Inmortalidad y Resurrección”). NT Wright ha publicado un libro de 800 pp sobre “The Resurrection of the Son of God”).
[18] Ante el “sobrenaturalismo” de los pentecostales, el “anti-sobrenaturalismo” de la teología liberal no tiene ningún punto de contacto ni aporte que pueda hacer.