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¿Por qué lo superfluo ocupa tanto espacio? ¿Nuestras posesiones nos poseen y esclavizan? Ellos simplificaron su vida y les salió bien

Pongamos que, por una emergencia, tiene que salir de su casa y decidir rápidamente qué se llevaría con usted. Solo dispone de unos instantes para pensarlo. “Me llevaría el ordenador y el móvil. Y, si me dan cinco minutos, incluiría todo lo que tengo en el armario, porque cabe en la maletita de mano. Son las 33 prendas que uso esta temporada”, señala la minimalista Valentina Thörner. Para Thörner, organizadora personal y experta en productividad, quizá resulte fácil, pero lo que muchos de nosotros tenemos en el armario ocupa más maletas que las que permiten en un vuelo transatlántico, incluso en primera clase. Por no hablar de todo lo demás: libros, discos, utensilios de cocina, las tacitas de té de la abuela y un etcétera tan largo como los años que hemos tardado en acumular todos esos objetos.

¿Tenemos demasiadas cosas? ¿Nos poseen nuestras posesiones? Eso creen Ryan Nicodemus y Joshua Fields, el dúo de amigos de Ohio (EE. UU.) que está detrás de The Minimalists. “Lo teníamos todo. Salarios abultados, casas grandes, coches nuevos. Pero no éramos felices”, señala Nicodemus por teléfono desde Londres, donde está promocionando su último libro, Everything That Remains, un resumen/diario de su viaje hacia el minimalismo. La aventura, que comenzó deshaciéndose de un objeto al día durante un mes, les llevó a cambiar de trabajo, coches y casoplones. Ahora viven en una cabaña en Missoula (Montana) con poco más que lo puesto. “Como Henry David Thoreau, pero con Wi-Fi”, como los definía el Boston Globe en un artículo en el que comparaba a esta pareja de treintañeros con el célebre pensador norteamericano.

Repase periódicamente su hogar

“Todos tenemos demasiadas cosas”, apunta Thörner, alemana residente en Barcelona. “Nuestra cultura está orientada hacia el consumo desenfrenado. No solo de cosas, también de tareas y actividades. ¡Y encima tienes que dormir ocho horas cada noche!”. Nicodemus, por su parte, señala que el minimalismo le ayudó a “reducir todo lo superfluo” de su vida. “Me centré en lo que considero importante. Es un viaje. Cada día me cuestiono cosas. No solo cómo deshacerme de lo que no necesito. También cómo uso mi tiempo, mis recursos, y si lo hago para traer cosas a mi vida que me procurarán felicidad o sirven un propósito”. Ángel González, coautor de El Blog Alternativo y de la serie Simplifica tu vida, con consejos aplicados a las finanzas, la casa o el trabajo, cree que es importante repasar periódicamente nuestro hogar, sin necesidad de que haya una mudanza de por medio, y dejar las rutinas que ya no aportan nada. González y su pareja dejaron Barcelona y sus trabajos estables para instalarse en un pequeño pueblo de La Rioja y, entre otras cosas, simplificar su vida. Uno de los puntos clave, cree González, es rebajar las expectativas. “Es mejor tener una vida más humilde y poder disfrutar de ella”.

Una aclaración importante: no se trata de ser más ordenados. Los Minimalistas creen, de hecho, que la organización puede ser contraproducente, ya que dificulta que nos deshagamos del desorden. “Parece que estás organizando, pero en realidad estás ocultando cosas en cajas”, dice Nicodemus. En opinión de Thörner, el problema es que, cuando empieza a organizar sus posesiones, mucha gente olvida para qué lo hace. “Si no tienes claro qué es lo que quieres conseguir, solo mueves las cosas. Hay gente que hace una superlimpieza, lo desempolva todo y lo vuelve a guardar de forma ordenada. Así, no ha simplificado nada. Al final, las cosas que usas regularmente son las que necesitas”.

Deshacerse de objetos con valor sentimental —esas tacitas de té de la abuela— es lo más complicado, opina Nicodemus. “He aprendido que los recuerdos no están en las cosas, están en nosotros. Tenía un montón de cartas de mi madre que significaban mucho para mí. Antes de deshacerme de ellas, les hice fotos y las metí en un disco duro. Técnicamente las tengo, pero no he vuelto a mirarlas desde que las tiré. Lo que confirma que las memorias están en nosotros”. El truco: reducir el número de objetos con valor sentimental, para incrementar así su significado y que no se pierdan en la jungla de pertenencias.

No eres lo que tienes

El minimalismo va más allá de los objetos y alcanza las aficiones, el trabajo o las relaciones sociales. “Es fácil decir ‘desde ahora no me voy a rodear de gente tóxica’. Pero ¿qué pasa si esa gente tóxica es tu suegra?”, se pregunta Thörner. Por esta razón, recomienda emprender los cambios en las relaciones de forma muy paulatina. Nicodemus, por su parte, se desprendió sin grandes traumas de posesiones como su coche o su casa, pero lo que realmente le costó dejar atrás fue su identidad. “Estaba asociando quién soy con las vacaciones que hacía, el coche que tenía, los clubes deportivos a los que pertenecía. Dejar esta identidad fue lo más complicado”, apunta.

¿Es el minimalismo una moda cool, como señalan algunos? Al fin y al cabo, sostienen los críticos, para librarse de cosas es necesario haberlas tenido. González cree que “siempre hay algo que tenemos de más, sea material o no” y, por lo tanto, la mayoría de la gente puede beneficiarse de ello. Para Thörner, lo importante es diferenciar entre minimalismo y lo que ella llama “consumo escondido”. “Minimalismo es restringirte a las cosas que necesitas. El consumo escondido es algo así como ‘solo tengo 100 cosas, pero cada mes son diferentes porque las he tirado y me he comprado otras nuevas’. Tener poco pero consumir mucho es lo contrario al minimalismo”. La organizadora personal no duda de que, en general, a todos nos iría bien apuntarnos a este carro, y alude al ejemplo de Leo Babauta, autor de Zen Habits, uno de los blogs pioneros en el campo de la búsqueda de la simplicidad que se encuentra entre los 100 más leídos del mundo. Babauta es también padre de seis hijos, pero ser familia numerosa no impide que siga (y predique) el ultraminimalismo. “La vida puede ser ridículamente complicada si lo permites. Sugiero que simplifiques”, escribe en su blog. González —de El Blog Alternativo— sigue este consejo, ya que cree que al simplificar te sientes “menos esclavo, con mayor paz mental, una sensación de que vives más ligero y que te permite saborear más conscientemente cada momento”. ¿Qué se llevaría González de casa, si tuviera que salir con urgencia? “Los buenos recuerdos. Pero esos ya están en mi cabeza”.

Dos juegos para iniciarse

¿Es posible pasar la temporada con solo 33 prendas? Eso es lo que propone Proyecto 333. Las reglas son muy básicas:

– Escoja 33 prendas y accesorios para utilizar durante la temporada, incluyendo zapatos (cada par cuenta por uno) y chaquetas.
– Quedan excluidos de la lista el pijama, la ropa interior, la alianza o alguna otra joya de uso diario y la ropa para practicar deporte.

Valentina Thörner señala que el principal obstáculo es enfrentarse a la opinión de los demás. “Lo he hecho trabajando de directora de cuentas en Yahoo; como autónoma o como coach, así que no hay excusas”. Cuando se tiene un trabajo estresante lo importante, dice, es reducir el “estrés de armario”, para no añadir más agobio al levantarte por la mañana. “Con 33 prendas es muy fácil ver lo que tienes y decidir qué te vas a poner”. Y si tras dar el primer paso y revisar los armarios decides que esto no va contigo, “siempre puedes rescatar las 4.000 prendas que dejaste en el altillo e igual así dejas de comprar cosas solo porque están de saldo”, dice Thörner.

Minimalista en 30 días. El juego propuesto por The Minimalists consiste en lo siguiente: encuentre a un amigo o familiar que desee librarse de su exceso de posesiones. Durante un mes, cada uno ha de tirar, donar o reciclar algo. El primer día, una cosa. El segundo, dos. El tercero, tres, y así sucesivamente. Desde ropa a aparatos electrónicos, muebles o herramientas. Cuesta poco al principio, pero se complica a partir la segunda semana, cuando hay que deshacerse de una docena de artículos cada día. Quien aguante más tiempo, gana.

 

http://elpais.com/elpais/2014/12/11/buenavida/1418300299_673990.html

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Psicología

Los psicólogos alertan que la sociedad actual favorece un tipo de perfil de gente sin empatía, egoístas, que usan a los demás para beneficio propio, especialmente estima y poder.

FUENTES La Vanguardia BARCELONA
psicópata narcisistaFoto de Dan Hatton

Todos, absolutamente todos, tenemos rasgos tóxicos. Imaginar una vida sin que alguno de nosotros haya cometido algún error o no haya tenido una actitud negativa consigo mismo y con los demás es más que una misión imposible. La Biblias lo llama simplemente  pecado.

Por ello el ser humano no es perfecto y siempre va a tener defectos más o menos visibles, aunque en gran medida reconocibles. El problema radica en el momento en que una persona no reconoce esos rasgos o actitudes como tóxicas, y adopta una forma de vida y una estructura habitual de pensamiento en la que los demás siempre son los culpables de todo.

Bernardo Stamateas, psicólogo y autor de superventas como Gente tóxica o Emociones tóxicas, define a las personas tóxicas como “adictos emocionales con muy baja empatía que necesitan hacer daño a los demás para poder sentirse bien”. Stamateas cree que el miedo y la culpa son las dos emociones básicas que utilizan para manipular a los demás, y lo hacen “de una forma premeditada, consciente y reiterada”.

Por su parte, la psicóloga clínica y técnica en educación emocional, Maria Dolors Mas, matiza que “las personas suelen ser tóxicas dentro de relaciones interpersonales como la familia, el trabajo o las relaciones amorosas, contexto en el que hacen daño a través del desgaste, la intimidación, la culpa o haciendo ver que los demás no existen”.

Ambos psicólogos coinciden en señalar que, en la sociedad actual, hay dos tipos de perfiles tóxicos que han ido a más y que pueden ser fácilmente reconocibles en nuestros círculos íntimos habituales: los narcisistas y los psicópatas.

 

EGOÍSMO Y PODER

El narcisista es el que popularmente se conoce como una persona egoísta en extremo: “No se cree la mejor obra de Dios, sino se cree directamente Dios”, explica Stamateas. El autor define a este tipo de gente como “personas que se ponen en el centro del universo y a las que los demás tienen que rendir agradecimiento y satisfacer sus deseos y caprichos porque se piensan que es una bendición que les puedan tener como parte de su vida”.

El conferenciante añade que “son personas superficiales, caprichosas y que pueden llegar a ser muy agresivas verbalmente cuando los demás brillan o no le reconocen sus logros”. La psicóloga Maria Dolors Mas afirma que “es asombroso ver cómo este tipo de persona ha ido a más”.

El otro perfil de persona tóxica que ha ido al alza en los últimos años el que se ha catalogado como psicópata y que va más allá del retrato de persona que conocemos por las series o películas policiales. Bernado Stamateas define al psicópata como “aquella persona que ama el poder desde cualquier ámbito y los demás se convierten en objetos de usar y tirar. El autor explica que “no establecen límites afectivos, no respetan los límites, son impulsivos y no sienten grandes remordimientos cuando hacen daño a los demás”. Stamateas completa la descripción de los psicópatas con este análisis: “Son personas que no toleran la frustración y que viven cualquier límite que le pongan como un robo de libertad”.

 

CULTURA CONSUMISTA

Ante el crecimiento de personas con estos dos perfiles, los profesionales de la psicología han tenido que abrir consulta a personas que con estos rasgos o, de manera más habitual, a gente que se ha visto afectada por la toxicidad de sus relaciones.

Stamateas achaca esta tendencia al modelo de sociedad que estamos construyendo en los últimos años: “Nuestra cultura se basa cada vez más en el consumismo, inventan cosas que convertimos en necesidades y hay una preponderancia del individualismo”. Para el autor, “todos estos valores individualistas y consumistas generan un tipo de cultura en la que se pierden los vínculos amorosos y se potencian los rasgos tóxicos”.

El psicólogo habla de dos tipos de relaciones: “Una es la basada en el yo te doy y recibo a cambio, que es la que más funciona en el trabajo, y luego está las que se basan en dar sin esperar ninguna contrapartida, sólo por el placer de dar”. Stamateas cree que “tenemos que construir una cultura más amorosa, que construya más vínculos sanos y huya del toma y dame”.

 

HAMBRIENTOS DE AUTOESTIMA

El desarrollo y expansión de las nuevas tecnologías y la imparable aproximación a las redes sociales ha generado, según el psicólogo Bernando Stamateas, la aparición de un nuevo perfil tóxico al que cataloga como “buscadores de miradas y de reconocimiento”.

Para el terapeuta, el problema de compartir información a través de la red reside cuando “no hay una utilidad social, y sólo se comparte la intimidad con el objetivo de acumular las miradas de los demás. Esta gente se convierten en buscadores compulsivos de autoestima, de deseabilidad social”. El autor concluye que “esto genera la ilusión de que la estima viene de la mirada de fuera hacia dentro, cuando es justo lo contrario”.

Este tipo de perfil más moderno, comparte espacio con personas tóxicas que han sido más comunes a lo largo de la historia como el envidioso (le angustia los logros de los demás y lo único que calma su angustia es descalificar al otro), el quejoso o criticón (personas frustradas en una determinada área de su vida y que expresan ese sentimiento frustrando a los demás) o el triangulador (utilizan a otras personas de ariete para ir contra alguien al que no pueden ver, en lugar de enfrentarse ellos mismos con el problema).

 

ESTRATEGIAS PARA ALEJARSE DE ALGUIEN TÓXICO

Es más que probable que todos coincidamos o hayamos coincidido en algún momento de nuestra vida con una persona con marcados rasgos tóxicos o con una relación que nos perjudica mucho más de lo que nos aporta. En este sentido, no es lo mismo tener que poner límites a una persona tóxica desconocida, algo más fácil de llevar a cabo porque no existen lazos afectivos, que tener que hacerlo con alguien que forma parte de nuestro entorno más cercano como puede ser la familia o el trabajo.

Bernardo Stamateas recomienda como principal consejo dejar bien claro cuáles son nuestros objetivos y determinar nuestras elecciones con los vínculos afectivos: “Nuestros afectos tienen que estar basados en el amor, no en el toma y dame, por lo que lo más fácil es buscar gente que nos aporte o añada valor, no que nos reste”. Para el terapeuta también es clave enseñarles a los demás cómo queremos que nos traten: “Hay que saber explicitar qué esperamos y qué no esperamos del otro, sin dar nada por supuesto; no podemos poner límites a los demás si antes no lo hacemos con nosotros mismos”.

La técnica en educación emocional, Maria Dolors Mas, propone, por su parte, “en el caso de estar sufriendo una relación tóxica, no obsesionarse con esa persona para evitar maltratarse a uno mismo”. Mas también cree que hay que controlar la inseguridad que provoca estar inmerso en una relación tóxica e intentar encontrar salidas que vayan más allá de focalizar nuestra vida en torno a la persona o personas tóxicas que nos rodean”.

Por último Stamateas difunde una última estrategia en forma de sentencia final: “Cuando uno construye vínculos amorosos con los demás, es muy probable que la gente tóxica se aleje sola”.

 http://protestantedigital.com/sociedad/34639/Narcisista_y_psicopata_personalidades_toxicas_en_aumento

José de Segovia

La mayor parte de la gente no entiende realmente qué es el satanismo, empezando por los propios cristianos.

Crowley
Aleister Crowley, padre del satanismo moderno, se crió en una familia evangélica.

En medio de muchos viajes por Inglaterra, he podido parar unos días en Estbourne. Esta localidad costera tiene fama de ser el lugar más soleado del Reino Unido. Allí acostumbran a retirarse muchos jubilados británicos. Entre ellos está ahora el profesor Paul Wells de Liverpool, que ha estado enseñando teología en Francia, desde que llegó del Seminario de Westminster en Filadelfía, con su melena de “hippy” en los años setenta. Al recogerme en la estación de tren, pasamos por el impresionante colegio privado que ha dado fama a esta ciudad desde el siglo XIX. Su más famoso alumno –me dice Paul–, fue el padre del satanismo moderno, Aleister Crowley (1875-1947), que fue criado en una Asamblea de Hermanos.

El padre de Crowley fue educado en los cuáqueros –como el de Wells, cuya familia viene de la tradición pacifista del socialismo fabiano–, pero tuvo una conversión evangélica con los llamados Hermanos cerrados. Leía un capítulo de la Biblia cada día, a su esposa y a su hijo, después de desayunar. Era un predicador itinerante, cuando murió de cáncer, teniendo Crowley once años. Empezó a tener muchos problemas con su madre, que le mandó interno a varios colegios, donde se rebelaba contra todas las normas. Desesperada, la madre le envió a una familia de la Asamblea de Eastbourne, para que asistiera al famoso colegio, conocido por su estricta disciplina.

Crowley desarrolló aquí dos de sus mayores aficiones, el ajedrez y el alpinismo. Beachy Head es un impresionante acantilado, que no sólo sirvió de referencia a la aviación en la segunda guerra mundial, sino que es conocido por algo mucho más macabro. Es una de los mayores sitios de suicidio que hay en el mundo. Este mismo fin de semana, dos lo han hecho, pero van ya camino de cuarenta, este año. La prensa no dice nada, para no incitar a hacerlo, pero las iglesias de la localidad han organizado una capellanía de voluntarios, para recorrer toda la noche, el precipicio. En el borde mismo, hay una placa con el texto del Salmo 93:4 y las palabras: “Dios es mayor que todos nuestros problemas”.

 

Crowley es el alumno más famoso del prestigioso colegio privado de Eastbourne.

Fue aquí donde Crowley se acabó de distanciar de los Hermanos, ya que se encontró en medio de una disputa de la familia, donde estaba alojado. Una de las hijas se comprometió con un joven que no era de la Asamblea. Para poder casarse, los padres insistieron que tenía que convertirse. Como no podía, se rompió el compromiso. Había tal tensión en la casa, que él dice que incluso fue agredido físicamente, por animar a la chica a escaparse con su novio. Finalmente, ella se quedó, pero a él, le mandaron con sus tíos.

MAGIA SEXUAL

 

Crowley inventó el ritual mágico del satanismo.

La rabia de Crowley contra el cristianismo, le llevó a hacer todo lo contrario que le habían enseñado. Se convirtió en la bestia negra de la sociedad victoriana, por sus continuas provocaciones contra la religión y la moral. En su obsesión por las profecías de la Biblia, llegó a identificarse con la figura del Anticristo, anunciado en el Apocalipsis. En su complicada psicología, todo parece motivado por un odio a su madre. Como para ella, el mayor tabú era la sexualidad, crea una mentalidad enfermiza que busca la perversión sexual, a la que da un sentido mágico.

Al dejar Eastbourne, va a estudiar en Cambridge, donde hace una poesía de estética satánica. al estilo de Baudelaire, cada vez más pornográfica. “Mi propósito no es simplemente escandalizar, sino arrancar brutalmente el sentido de pecado”, dice. En 1898 se une a la Ordén Hermética de la Aurora Dorada, fundada en 1887. Su sistema venía de un libro encontrado por su fundador, Mathers, en una biblioteca de París. No tenía ningún ritual, sólo listas de ángeles y demonios a invocar, así como talismanes para consagrar y obtener todo tipo de poderes. Ya que aunque se dice siempre que hay dos escuelas de magia, la blanca y la negra, éstas fácilmente se entremezclan. Por eso Crowley en Londres tenía dos habitaciones que usaba como templos, una para magia blanca y otra para negra.

Después de romper con Mathers, Crowley se casa y en Egipto pasa una noche en la Gran Pirámide, invocando al dios con cabeza de ibis que representa la sabiduría. Su esposa recibe allí un mensaje de Horus, cuya estatua vieron que tenía en un museo el numéro 666. Así contactan con su Ángel Guardián: Aiwass, un mensajero de Set, dios destructor, que algunos llaman Satán. Este le dicta El Libro de la Ley, cuya máxima es que “no hay otra ley más allá de Ház lo que quieras”. Su misión ahora es enseñar que dios está dentro de nosotros (“no hay dios”) y que el alma o centro del hombre es la Verdadera Voluntad. En el libro presenta una parodia de la Santa Cena, que convertirá en un ritual sexual en la sociedad que origina el satanismo moderno: la Ordo Templi Orientalis.

ORÍGENES DEL SATANISMO MODERNO

 

Quiso hacer todo lo que le habían prohibido en su educación evangélica.

La O.T.O. había sido fundada por masones alemanes en 1902, y propugnaba una sexualidad mágica, adorando un ídolo androgíno, Baphomet, supuestamente relacionado con los templarios. Su fundador, Reuss, había sido de la ejecutiva socialista con la hija de Marx, hasta ser expulsado por su afición al cabaret. Entre ellos estaba Rudolf Steiner, el secretario general de la Sociedad Teosófica, que luego fundaría la Antroposofía. El propósito de su magia no era buscar el placer sexual, sino un poder sacerdotal, que se concretaba también en dinero. Ya que Crowley relacionaba el éxito de estos rituales con la llegada de los donativos que mantenían la secta

Crowley pasó años en Nueva York, donde llega a tener bastante influencia. Allí hace propaganda alemana, hasta que al final de la guerra forma una comuna en Sicilia. Pero tras la muerte de dos de sus miembros, es expulsado por Mussolini, para morir como un heroínomano en Inglaterra. Sus últimas palabras, temblando entre lágrimas, fueron: “estoy perplejo”. Según la compasiva biografía que ha hecho John Symonds, cada cinco minutos se creía alguien diferente. Utiliza cientos de nombres y personalidades, en relación con sus visiones de anteriores reencarnaciones, y piensa que puede controlar la realidad por el pensamiento mágico. Por eso en Berlin se cree invisible en una cafetería, o andando entre la gente. En ese sentido el satanismo tiene algo de fenómeno patológico.

En su mente enferma, Crowley encuentra justificación para todo. Aunque a veces se refugiaba en la idea de que estaba en las manos de un demonio como Aiwass. Nunca admitió ningún error, aunque escribe que en su corazón se sabía culpable. Tuvo una vida de total indulgencia con todo lo que creía que Dios odiaba (magía, sexo y drogas), llegando a ofrecerse a las autoridades revolucionarias rusas para ayudar a destruir el cristianismo. Pero al final de su vida, aquí en Hastings, durante los bombardeos de la segunda guerra mundial, repetía las palabras del Salmo 23, buscando la protección de aquel Dios que había conocido de niño.

ROCK Y SATANISMO

El mito de Crowley está intimamente unido a todo lo que significa la contracultura juvenil de los años sesenta y setenta. Su cara aparece en la portada del disco de los Beatles, Sergeant Pepper. Pero será el guitarrista del grupo Led Zeppelin, Jimmy Page, el mayor responsable de la “crowleymanía” de los setenta. Page leyó “Magia en teoría y práctica” con sólo once años. Colecciona sus manucristos, primeras ediciones, pinturas, túnicas, sombreras, bastones y cartas tarot.

Page compra en 1970 la casa Boleskine, al lado del lago Ness, que Crowley adquirió para ciertos rituales mágicos. Page contrata a un satanista para decorarla con murales que la devuelvan su condición original. Cinco años después financia una librería ocultista en Londres, que lleva su astrólogo, reeditando las obras de Crowley. Y hace inscribir en el vinilo de su tercer disco, el lema de Crowley: “Ház lo que quieras”. El director de cine Kenneth Anger era discípulo de Crowley. Le pidió a Page y a los Rolling Stones, que participaran en su película “La rebelión de Lucifer”, para la que Jagger compone la “Invocación de mi Hermano Demonio”.

 

El guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page, compró la casa de Crowley en Escocia.

David Bowie hace también referencia a Crowley en su disco “El hombre que vendió el mundo”. Así como Bruce Dickinson del grupo Iron Maiden, que escribió incluso un libro sobre Crowley. Richard Ramírez es el bajista del músico más conocido hoy por sus provocaciones a la religión, Marilyn Manson. El define así el satanismo: “Es un proceso mental de ser tu mismo, de autopreservación. No implica necesariamente adorar al diablo. La palabra satanás simboliza la máxima rebelión”.

LA IGLESIA DE SATANÁS

Anton Szandor LaVey nació en Chicago en 1930, aunque vivió la mayor parte de su vida en San Francisco, donde fué domador de leones, fotógrafo de sucesos y organista profesional, antes de fundar en 1966 la Iglesia de Satán, siendo conocido por sus seguidores como el papa negro. “Los sábados por la noche –recuerda LaVey– podías ver a cantidad de hombres contemplando con lujuria a aquellas muchachas semidesnudas que bailaban en la feria. Cuando al día siguiente, por la mañana, tocaba el órgano en el servicio dominical de los evangelistas, volvía a ver a esos mismos hombres, ahora convertidos en padres de familia, acompañados junto con sus esposas e hijos. Descubrí entonces que la iglesia cristiana se asienta en la hipocresía.”

LaVey escribió una Biblia Satánica en 1969. En los últimos años hizo algunos discos, pero no le gustaba el rock, que no consideraba útil para sus propósitos. Muchos creen que aparece en la película “La semilla del diablo”, pero no tuvo nada que ver con la película de Polanski. En su sepultura, “sólo lamenta las veces que ha sido demasiado amable”. La hija de LaVey, Karla, fue sumosacerdotisa de la iglesia de su padre, pero fundó su propia denominación en San Francisco en 1999.

El Templo de Set es otra división del grupo de LaVey, encabezada por Michael Aquino en 1975. La simbología nazi identifica esta secta. Hoy hay otras muchas que son generalmente escisiones de las anteriores, pero tienen más relación entre sí de lo que parece. La mayor parte están en Europa y EE.UU., agrupadas bajo la Orden Estelar Antigua Mystical-Kindi.

Anton LaVey y Marilyn Manson son admiradores de Crowley.

 

¿QUÉ ES EL SATANISMO?

La mayor parte de la gente no entiende realmente qué es el satanismo, empezando por los propios cristianos, que tienen a veces ideas extrañas sobre el ocultismo. Ya que los satanistas no adoran a Satanás, porque como dicen ellos mismos, “en el satanismo cada uno es su propio dios”. Es algo chocante, ya que el nombre de Satán es onmnipresente en el satanismo, pero hay que darse cuenta que ellos lo entienden “más como un símbolo, que como una entidad sobrenatural”. Filosóficamente, podríamos considerar al satanismo como epicúreo, ya que pretende “gozar de la vida de la manera más intensa posible y convertir la voluntad en la única ley”.

Ese aspecto nihilista del satanismo es el que Julio Caro Baroja observa en las personas que asistían a misas negras en el País Vasco: “Son en general gentes hasta cierto punto sofisticadas, con una pequeña o gran tendencia a la hipertrofia del yo y una curiosidad morbosa por ciertas psicopatías, sexuales sobre todo”. Es gente, para el antropólogo, que “en suma poco tiene que ver desde todos los puntos de vista con las brujas campesinas de la Europa medieval y de los siglos XVI y XVII”.

LA GRAN MENTIRA

El diablo lleva diciendo desde el principio que nos libraremos del mal, si nos entregamos a él, pero en realidad lo que hace es anastesiar nuestra conciencia. Sus palabras suenan bien, y siguen atrayendo a todo aquel que se siente desesperado, al descubrir como Crowley, que no puede dominar sus pasiones. Es por eso que el satanismo nace de la Iglesia, y no del mundo ateo, porque es una expresión de apostasía, no de ignorancia. Es la subversión de la moral cristiana, llamando al dominio propio, pecado, y al abandono, redención. Y como en el Edén, nos lleva a la desintegración moral, la locura, e incluso una muerte temprana.

“Lo que entiendo del sistema de Crowley”, dice el músico Jimmy Page, “es que la represión es la mayor obra del pecado”. Por eso, era tal vez conocido por llevar una colección de látigos en su equipaje para humillar a sus seguidoras, con el mismo placer que mostraba su maestro. “Crowley no tenía una gran opinión de la mujer”, dijo el guitarrista de Led Zeppelin, “y yo creo que no estaba equivocado”. El satanismo se basa en la búsqueda de una “auténtica voluntad”, que deja los instintos libre de toda restricción moral. Las drogas, el alcohol, o los rituales sexuales, son en este sentido medios para conseguir una conciencia de autoliberación.

El hombre toma así el lugar de Dios. Cree que no está sujeto a nadie y se autorrealiza por la obediencia a su voluntad soberana (“no hay más ley que haz lo que quieras”). Pero lo que el satanismo llama “verdadera voluntad” no es sino el auténtico “mensaje de redención” de la serpiente en el Edén (Génesis 3), por el que “siendo como Dios”, estaremos más allá del bien y del mal.

El verdadero Evangelio nos trae, sin embargo, un mensaje de victoria frente al mal, por lo que Cristo ha hecho en la cruz. No se trata por lo tanto de aceptar el mal, sino de librarnos de su poder y su culpa, por la fe en su muerte y su resurrección. Así que “¡ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz” (Isaías 5:20). Pero Jesús dice: “la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

 

http://protestantedigital.com/blogs/34381/aleister_crowley_la_bestia_negra


Entrevista en TV

Richard Cohen

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`Derribo las dos bases del lobby LGTB: se nace gay y no se puede cambiar. Por eso me odian’. Cohen desgranó en una entrevista en TV las razones por las que cree que el cambio de ‘homo’ a ‘hetero’ es posible.

MADRID

Richard Cohen, cristiano, acudió a Intereconomía TV para ser entrevistado por Javier Algarra, conductor del programa “El gato al agua”. (Ver debajo el vídeo de la entrevista completa.)El autor de “Hijos gay, padres heterosexuales” (novedad de LibrosLibres objeto de la campaña difamatoria del lobby LGTB), contó con detalle durante el programa aspectos íntimos de su antigua vida como homosexual, y su origen en los conflictos con su padre y hermano y en los abusos sexuales que padeció por parte de uno de sus tíos. Hoy está casado y tiene tres hijos que le apoyan en su tarea.

Durante la entrevista, Cohen explicó su forma de pensar, las bases de su programa terapéutico, y también las razones de la animadversión de los colectivos homosexuales, que ya había analizado en otra de sus obras, “Abriendo las puertas del armario”.

LA ENTREVISTA
A continuación recogemos algunas de las frases de Richard Cohen en la entrevista. El vídeo completo de la misma puede verse al final de esta noticia.

La homosexualidad no es una enfermedad. En el libro hablo de diez causas potenciales, y siempre vienen de heridas en el corazón que no se han solucionado”.

No se trata de cambiar a nadie, sino de aprender a amarles de la manera correcta”.

“Científicamente sabemos que nadie nace homosexual. No hay causas genéticas ni biológicas de la atracción al mismo sexo. Si acaso puede haber algo biológico, es el temperamento, son niños extremadamente sensibles y se les hiere fácilmente”.

Es una batalla de amor. Quien ame más y durante más tiempo, gana”.

Es ridículo llamarme homófobo. La definición de homofobia es un miedo irracional a la homosexualidad. Yo amo a todos los homosexuales. [Cuando yo lo era] fui discriminado de una manera terrible, ¿cómo voy a tratar así a un homosexual? Si miras mi trabajo durante treinta años nunca encontrarás una palabra negativa contra la comunidad LGTB”.

Creo en el derecho de los individuos a la autodeterminación. Si alguien quiere vivir una vida homosexual, tenemos que respetarle. Si alguien quiere salir de la homosexualidad y cambiar de ser homosexual a ser heterosexual, también tenemos que respetarle”.

“Yo soy una prueba viviente de que el cambio es posible“.

[El lobby gay] tiene miedo. El movimiento homosexual es un edificio que se construye sobre dos pilares: un pilar es “hemos nacido así”; el segundo, “no podemos cambiar”. Ésa es la estrategia y la ideología del movimiento gay. Y en esto llega Richard Cohen y dice: científicamente las personas no nacen así, y por tanto las personas pueden cambiar. Así que les destruyo el edificio. Por eso me odian, es lógico”.

En todos los países del mundo el lobby LGTB en el interior de las organizaciones de psicólogos está intentando impedir que terapeutas como yo podamos ofrecer ayuda y esperanza a aquellos que quieren cambiar y a los miembros de sus familias. Esto no es ciencia, es política. No quieren que se practique esta terapia: si las personas quieren ayuda, hay que negársela [dicen]; esto no es libertad”.

La terapia tiene tras pasos: comprender las causas, resolver cada tema del pasado y crear vínculos con personas heterosexuales e internalizar esa forma de amar. Llevamos haciéndola 25 años con un 85% de éxito”.

Las carencias afectivas por el vínculo masculino (en el caso de hombres), en la adolescencia, se convierten en algo sexual. Y entonces todos dicen: ´Has nacido gay´. No es verdad. Es un niño que está buscando amor y el sexo no se lo va a suplir”.

Los hostiles no son (quienes forman) la comunidad homosexual (yo me llevo muy bien con ellos), sino sus líderes, son ellos los que están haciendo un problema de todo esto”.

Si unos padres nos traen un hijo para que le ´cambiemos´, no trabajamos con el hijo, sino con los padres. Les enseñamos a amar a su hijo correctamente, no a cambiarle”.

Yo no vivo para complacer a nadie, sólo a Dios. Vivo para ayudar a aquellos que quieren ser ayudados”.

Fuentes: ReL

Editado por: Protestante Digital 2014

Creative Commons

CINCO MITOS SOBRE PREFERENCIA HOMOSEXUAL

Publicado: septiembre 23, 2013 en Psicología

Por: José Dunker L.

El debate sobre la preferencia homosexual tiene dos sesgos, uno político, y otro religioso. Unos lo asumen como cuestión de fe, y otros como postulado político. En lo que sigue me propongo, con argumentos estrictamente científicos, desmontar cinco mitos comunes.

 

El primer mito es: la preferencia sexual es hereditaria. La verdad es que no hay base científica para sostener ese punto. Hamer lo propuso en 1993, pero al replicarse el estudio se descartó rotundamente. No conozco ningún autor actual que sostenga ese punto. Lo que se sospecha, tanto entre los pro como entre los contra, es que existen factores biológicos facilitadores, pero en ningún caso determinantes. Especialmente se citan factores hormonales durante el embarazo, y la idea de un ‘cerebro gay’ (Levay, 1991), lo cual apenas confirma la gran plasticidad del cerebro humano. Se trata, por consiguiente, de una conducta aprendida, y cuyo aprendizaje conocemos muy bien los psiquiatras que trabajamos esta condición.

 

Segundo mito: los psiquiatras descubrieron que la preferencia homosexual es normal. ¡Falso! El cambio vino por movilización política. El Movimiento de Liberación Homosexual atrajo al movimiento feminista y a otros grupos minoritarios para lograr una victoria por escaso margen. Luego vino una reacción en cadena: médicos, psicólogos, maestros, trabajadores sociales, y otros; luego algunos países y finalmente iglesias liberales inventaron el matrimonio homosexual. El argumento fue: ‘si los psiquiatras dicen que es normal, ¿Qué nosotros?’ La próxima meta del Movimiento de Liberación Homosexual es la “completa liberación sexual”, lo cual significa eliminar de la nosología psiquiátrica sadismo, masoquismo, exhibicionismo, abuso sexual, e incluso incesto, con los mismos argumentos utilizados para la homosexualidad.

 

Tercer mito: la preferencia homosexual es una opción natural, y existe incluso en el mundo animal. La verdad es que la preferencia homosexual contradice el esquema de la naturaleza para la reproducción de la especie: cópula entre macho y hembra a través de sus genitales. La cópula hombre-hombre o mujer-mujer contradice ese diseño natural y es por lo tanto una disfunción. El ano no fue diseñado como órgano sexual, y por eso carece de lubricación, de elasticidad, y tiene un PH alcalino que favorece las infecciones. Desde que un hombre lo usa como órgano sexual se expone a más de 20 enfermedades, desde SIDA hasta cáncer del ano. Las lesbianas usan sustitutos artificiales del pene, lo cual suele ser dañino. Asimismo se privan de los factores protectores de las hormonas del parto y de la lactancia. La preferencia homosexual, por lo tanto, se desvía de la función natural, y surge tanto en seres humanos como en animales superiores por defecto de los mecanismos normales de aprendizaje.

 

Cuarto mito: la preferencia homosexual no tiene consecuencias médicas negativas. ¡Falso! Homosexuales y lesbianas tienen más SIDA y venéreas, mas infecciones e infestaciones y más cáncer, especialmente de los genitales; más depresión, esquizofrenia, trastornos por ansiedad, trastornos de personalidad, trastorno bipolar, y exhiben más promiscuidad, violencia, abuso de sustancias, sexo de una sola noche, y otras conductas sexuales de riesgo. Debido a este exceso de enfermedades los homosexuales viven hasta 20 años menos que los heterosexuales, y su riesgo de muerte es similar a otras adicciones como drogas, tabaco, o alcohol.

 

Quinto mito: la preferencia homosexual no tiene cura, y si se intenta puede tener consecuencias negativas. ¡Falso! La evidencia científica es clara en este punto. El doctor Spitzer, portavoz de los que proponían eliminar la homosexualidad del DSM-III, fue retado a revisar el punto y al final confirmó que las “terapias reparativas” podían ser exitosas. Existen organizaciones que trabajan con homosexuales utilizando las mismas técnicas de AA, con los mismos resultados. Los pioneros de las principales escuelas en psicología confirmaron la posibilidad de modificar la preferencia homosexual. La mayoría de los individuos que siguieron un proceso voluntario de terapia en mi consultorio modificaron su preferencia sexual.

 

La preferencia homosexual es dañina para el individuo, dolorosa para su familia, y costosa para la salud pública, por lo que debe reconocerse como una conducta anormal.

 

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