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El futuro de la fe cristiana

En este tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente.

La ciudad de Chicago. / Ben Ford

¿Somos la última generación de cristianos de la historia? Esta pregunta tiene hoy, en pleno proceso globalizador, muchos motivos para ser formulada de manera coherente ya que si una sola generación, como podría ser la nuestra por ejemplo, dejara de educar en la fe a la siguiente, el cristianismo podría estar en peligro de extinción. En algunos países como España este peligro no es algo irreal, sobre todo si se tiene en cuenta la opinión de los jóvenes al respecto. Máxime cuando el tema religioso ha dejado prácticamente de tratarse en las escuelas y hoy casi resulta de mal gusto hablar en público o mantener conversaciones acerca de las creencias personales. La religión se ha recluido al ámbito de lo privado y esto está provocando que su práctica caiga en picado. De ahí que algunos pensadores se pregunten si somos los últimos cristianos.

No creo que seamos la última generación cristiana de la historia porque Dios en su misericordia hacia la humanidad no dejará que se apague la luz que su Hijo Jesucristo encendió. Por fortuna, el futuro de la Iglesia depende de Dios y no del hombre y el Sumo Hacedor es capaz de confundir las mejores predicciones sociológicas fundadas en hechos, como ha sucedido a lo largo de la historia. Además, tenemos la promesa de Jesús, hecha a Pedro, de que las fuerzas del mal no prevalecerán sobre la Iglesia (Mt. 16:18). Sin embargo, esto no nos garantiza que la Iglesia llegará al final de los tiempos pujante, ni que vaya a mantenerse vigorosa en todos los lugares donde antiguamente tuvo una rica presencia.

Por ejemplo, en Asia Menor (lo que hoy es Turquía) el cristianismo fue muy importante durante los primeros siglos y se extendió con fuerza. El apóstol Pablo realizó allí sus primeras misiones apostólicas. Los primeros concilios de la cristiandad se celebraron en aquellas tierras que vieron florecer grandes iglesias y en las que el reino de Dios se difundió rápidamente. Pero de pronto llegó la religión islámica y empezó el retroceso de las iglesias cristianas. De los 75 millones de habitantes que hoy tiene el país, sólo medio millón dice profesar la fe cristiana. El cristianismo pasó también a través del Imperio romano a Europa y de aquí al resto del mundo. No obstante, ¿acaso no está ahora también disminuyendo la fe en la vieja Europa, mientras que a la vez surge con fuerza en Latinoamérica y en otros continentes? Nada nos garantiza que en el futuro no vaya a ocurrir en Europa lo mismo que en Asia Menor. Por tanto, está perfectamente justificado preguntarse por el futuro del cristianismo en nuestros países occidentales.

Si no queremos que tales augurios se hagan realidad quizá los cristianos debamos actuar en consecuencia y centrar más el mensaje evangélico en el significado último y en el propósito de la vida humana. Siempre se ha insistido en que el fin primordial de toda religiosidad evangélica es la relación personal con Jesucristo a través de la meditación en su Palabra y de la oración, pero hoy más que nunca debemos seguir poniendo el énfasis en el individuo, en la persona concreta, en sus dilemas individuales y familiares. El Evangelio da soluciones prácticas a toda problemática humana y muchas veces estas soluciones se consiguen a través del grupo de hermanos, del pequeño grupo fraternal con el que nos relacionamos frecuentemente en la iglesia. Es posible que el poder de atracción del cristianismo futuro dependa, en buena medida, de la creación de congregaciones donde las personas se sientan tratadas como en familia. Pequeños y abundantes oasis de amor cristiano en medio de enormes ciudades, por desgracia, despersonalizadas e inhumanas. Tenemos que pedirle a Dios sabiduría para acertar en la formación de estas iglesias que creen sensación de hogar y de seguridad fraternal. Lugares de culto donde además de ofrecer protección espiritual y material, exista espacio para la libertad del ser humano.

La religiosidad de hoy, se quiera o no reconocer, debe pasar por la experiencia afectiva y emocional. Por supuesto que no hay que olvidar la doctrina, el estudio bíblico y la racionalidad de la fe, pero sería un grave error marginar la libre expresión de los sentimientos y las emociones personales en los cultos y las celebraciones cristianas. En esta época del feeling (sentimiento) el cristianismo sin experiencia sensible, sin fe cálida, no parece tener mucho atractivo. Por eso la conversión, como experiencia que hace vibrar el corazón y supone un arrepentimiento capaz de cambiar el estilo de vida, continúa siendo imprescindible en el inicio de la vida cristiana.

Está bien manifestar interés por lo doctrinal y lo institucional pero actualmente necesitamos un cristianismo más sensible a los problemas humanos, una fe que sea más solidaria con el hombre. La denuncia de los innegables excesos que se cometen en nuestra sociedad en temas relacionados con el sexo, la familia, el culto al cuerpo o la moralidad pública es menester mantenerla, pero no podemos ser menos sensibles a otros asuntos que también degradan al ser humano y atentan contra su dignidad, como son la idolatría del sistema, el dios del mercado, el consumo, la discriminación o la mercantilización de los medios de comunicación. El cristianismo tiene hoy la responsabilidad de desenmascarar todas aquellas falsedades del mundo global que humillan al ser humano. Creer en la resurrección de Jesucristo significa aceptar que hay solución a todos los problemas generados por el pecado, que hay un futuro para el hombre y que ese futuro ha empezado ya a través del mensaje de Jesús. El cristianismo está empapado de esperanza para todo aquél que se acoge a la cruz de Cristo. Por esto, si las iglesias protestantes actuales desean recuperar su atractivo sociocultural deben ser críticas, ilustradas, actualizadas, tolerantes, no dogmáticas, tener la suficiente sensibilidad hacia lo personal y estar preparadas para presentar defensa reflexiva de su fe en Jesucristo.

La nueva sensibilidad espiritual del ser humano de la globalización pasa por la valoración del símbolo religioso y de la estética en el culto y en la celebración. Frente a tanto nuevo misticismo, esoterismo, gnosticismo y paganismo como hoy se detecta por doquier, en religiosidades como la Nueva Era que promueven una especie de reencantamiento del universo, el cristianismo debe promover un redescubrimiento de los signos evangélicos. Hay que recuperar la frescura de la celebración de la Mesa del Señor con todas sus connotaciones, no sólo del sacrificio de Cristo en la cruz sino también de renovación de la esperanza en su regreso glorioso. Conviene darle al bautismo cristiano su verdadero valor doctrinal y no restarle importancia cultica o reducirlo a puro trámite casi privado. La recuperación de la liturgia que practicaban los cristianos primitivos es algo que puede enriquecer el culto actual y evocar sugerentes imágenes en la mente del ser humano de hoy, tan sensibilizado por la cultura de la imagen y los medios audiovisuales. Debemos aprender a valorar en su justa medida el lenguaje de los signos y del cuerpo.

Asimismo será menester empezar a recuperar esa presencia más globalizadora y misteriosa de Dios en la creación. Desgraciadamente el hombre se ha portado siempre como un tirano para el mundo natural que al principio se le confió. El cristianismo tiene que descubrir de nuevo el amor y la sabiduría de Dios en toda la creación no humana y empezar a predicar la protección de los sistemas ecológicos naturales, a través de la remodelación y el equilibro del desarrollo. El ser humano que acepta a Jesucristo como salvador personal debe asumir también su responsabilidad de ser colaborador del creador en el mundo natural, del que es mayordomo y administrador.

Ante todo esto es pertinente cuestionarse acerca de cómo deberán ser los cristianos del siglo XXI. Aquellos que tendrán que ser capaces de afrontar todos estos retos pastorales y estos serios interrogantes para la fe. En primer lugar, creo que serán personas con una experiencia de Dios. Muy pronto, será imposible creer en Dios, sin tener algún tipo de experiencia personal con él. La fidelidad a la oración es una cuestión de vida o muerte para el creyente. En el futuro, desaparecerán los creyentes intelectuales que no estén curtidos por la oración a solas, que es la que da fuerzas para vivir contracorriente. A la vez, deberán ser personas que vivan la radicalidad evangélica. La principal tragedia del cristianismo fue que, de la noche a la mañana, se convirtió en la religión oficial de un gran imperio. Las persecuciones y las catacumbas fueron pronto tan sólo un recuerdo en los libros de historia. Y aconteció lo que Max Weber llamó: “el retorno de los revolucionarios a la vida cotidiana”. Aquellas palabras de Jesús acerca de “cargar con la cruz” para ser discípulos suyos (Mt. 10; Lc. 14), es como si ya hubieran dejado de tener sentido, y hoy encontramos mucha gente que ni cree ni deja de creer. Sin embargo, esta situación no puede prolongarse por más tiempo. En el tercer milenio no va a ser posible ser cristiano, sin serlo radical y apasionadamente. Los creyentes que sean poco o nada practicantes, se convertirán en indiferentes casi sin darse cuenta y serán arrastrados por la corriente general.

Por último, creo que los cristianos del futuro serán individuos que constituirán congregaciones de contraste, abiertas a los demás. Para mantener la fe en un clima de desdén, de desprecio, de amenaza o de indiferencia religiosa, los cristianos del siglo XXI deberán estar integrados en iglesias vivas. No se trata de crear un submundo evangélico dentro de la sociedad, con sus medios de comunicación, sus partidos políticos y servicios de todo tipo, como algunos defienden. La sal debe mezclarse con los alimentos, así como el fermento con la masa. Pero sí será necesario disponer de pequeñas comunidades cristianas que contrasten con la sociedad, en las que exista fe compartida, calor humano, relación fraternal, apertura a los forasteros, respeto a las creencias de los demás, etc. Y que, además sepan dispersarse en la sociedad para dar testimonio de su fe. Conviene tener en cuenta que el cristianismo nunca será un fenómeno de masas, sino algo minoritario. Por supuesto que hay que evangelizar y aspirar a una iglesia lo más numerosa posible, porque Jesús quiso que intentáramos “hacer discípulos a todas las gentes”, pero lo que importa no es tanto el crecimiento numérico de la Iglesia, sino la implantación del reinado de Dios sobre la tierra. El fermento no tiene por qué ser muy abundante. Lo que se requiere es que tenga capacidad para hacer fermentar la masa.

 

http://protestantedigital.com/magacin/35089/el_futuro_de_la_fe_cristiana

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Charles Tieszen

“El terrorismo relacionado con la religión existe en más del 30% de los países del mundo. Y más de un tercio de los países a nivel mundial usa la fuerza para imponer normas religiosas” dice Charles Tieszen.

mujer llorando

En 2007, menos del 30% de los 198 países y territorios del mundo tenían restricciones u hostilidades religiosas altas o muy altas. Sólo cuatro años después, el número había crecido a un 40% (Grim 2013), una tendencia que es muy posible que continúe.

De forma similar, si el siglo XX fue el “siglo más sangriento”, particularmente en cuanto a martirios de cristianos, el siglo XXI está viendo crecer aún más el número de mártires cristianos, unos 100.000 en 2013 y la tendencia al incremento. (Johnson y Crossing 2013; Johnson 2012).

 

PANORAMA DE LA LIBERTAD RELIGIOSA

Según Brian Grim, experto en temas de libertad religiosa, más de cinco mil millones de personas viven actualmente bajo restricciones u hostilidades religiosas, la mayoría de ellas sufridas por minorías religiosas (Grim 2013). La designación de Grim de “restricciones religiosas (o “restricciones de gobierno”) y “hostilidades religiosas”, son términos importantes y de ayuda para comprender la persecución religiosa hoy en día:

Las restricciones religiosas son leyes impuestas por los gobiernos. Por ejemplo, una ley por la cual se considere que blasfemar sobre un principio religioso es punible  con prisión o muerte, es una restricción religiosa gubernamental.

Las hostilidades religiosas pueden verse como consecuencias de un funcionamiento contrario a la norma aplicada por una sociedad.

Como ilustra Grim, el antagonismo, amenazas, e incluso la violencia física que los musulmanes Ahmadiyya experimentan a veces como resultado de restricciones gubernamentales que les son impuestas (por ejemplo, restringir legalmente la actividad de sus mezquitas) son hostilidades sociales (ib ídem).

Definiciones socio-políticas como estas son útiles a la hora de entender la persecución y aumentan nuestra capacidad de calibrar, analizar y ayudar a las víctimas de la persecución religiosa.

Teniendo esto presente, Grim señala que dos terceras partes de la población del mundo viven en países con restricciones gubernamentales altas:

Más concretamente, un cuarto de la población mundial vive en países con leyes que restringen los símbolos religiosos, y en más de un tercio de los países del mundo encarcelan a la gente basándose en la religión.

Es significativo que el 23% restringe la conversión, una restricción que cuando se incumple, a menudo lleva a la hostilidad social.

Más de la mitad de la población del mundo vive en países con altas hostilidades sociales hacia sus religiones:

Esto incluye a uno de cada siete países donde la violencia sectaria está presente.

El terrorismo relacionado con la religión existe en más del 30% de los países del mundo y más de un tercio de los países a nivel mundial, usa la fuerza para imponer normas religiosas. (Ibid.)

Desde luego, muchos de estos datos se refieren a restricciones y hostilidades donde su incidencia es más frecuente. Sin embargo, también se dan restricciones y hostilidades poco frecuentes. Por ejemplo, mientras que Egipto o Rusia pueden tener restricciones gubernamentales altas, (por ejemplo, restricciones a las conversiones en Egipto o a las mezquitas en Rusia), los símbolos religiosos se han restringido en Reino Unido, donde las restricciones u hostilidades no son frecuentes en general (Ibid).

Estas estadísticas  no sólo demuestran que la persecución religiosa en un problema global sino que la persecución no es sólo una preocupación cristiana. Sin embargo, los cristianos son el único grupo religioso más extensamente perseguido en el mundo hoy; se calcula un 75% de los actos de intolerancia religiosa se dirigen contra cristianos, según estima una fuente. (Marshall, Gilbert y Shea 2013, 4).

 

CRISTIANOS EN ORIENTE MEDIO

Por tomar una región como ejemplo, los países de Oriente Medio y Norte de Africa (MENA), ocupan un alto puesto en la escala de Grim que mide las restricciones gubernamentales y hostilidades sociales conectadas con la religión. En esta región, los cristianos existen como minoría religiosa, a menudo la minoría religiosa más grande entre otras:

Muchos países MENA favorecen una religión en detrimento de otras.

De hecho, estos países están ocho `puestos por encima de otros del resto del mundo en cuanto a discriminación religiosa.

De forma similar, se sitúan casi cuatro veces por encima de los países del resto del mundo en cuanto a violencia sectaria relacionada con las restricciones religiosas.

Corriendo el riesgo de simplificar demasiado, las razones para el aumento de la persecución religiosa en los países MENA son numerosas y probablemente son mezcla de factores religiosos, históricos, políticos y económicos. Tienen una larga historia de control de comunidades religiosas por medio de restricciones gubernamentales:

  • Los bizantinos ponían impuestos a las minorías religiosas que conquistaban.
  • Después los gobernadores musulmanes usaron un sistema muy parecido para controlar a los grupos no musulmanes que regían.
  • Bajo los otomanos, los grupos religiosos fueron divididos y subdivididos en “millets”.
  • Controles restrictivos similares se emplearon en la región bajo los mandatos británico y francés.

Con unos controles tan rígidos sobre poblaciones (y etnias) religiosas, las hostilidades sociales son inevitables, especialmente si un grupo religioso asciende al poder.

Más aún, los cristianos pueden a veces pagar el precio de las reacciones contra la dominación y la influencia de Occidente en la región.

Mientras que los levantamientos árabes de 2011, fueron en general reacciones a una tiranía percibida contra los gobiernos apoyados por Occidente, trajeron algunas libertades políticas, a menudo no obtuvieron libertades religiosas para las minorías de la región. En algunos casos, las conexiones percibidas entre el Cristianismo y Occidente- percepciones no favorecidas por la presencia política de Occidente, ni por la historia de las misiones cristianas, no siempre caritativas- pueden hacer que algunas poblaciones cristianas locales, por muy antiguas que sean, resulten sospechosas para muchos.

En el futuro, si el rol del Islam en el gobierno se convierte en un rasgo más decisivo en los países MENA, el lugar de la discriminación religiosa, incluso si es (erróneamente) visto como un medio para controlar a los grupos religiosos, debe ser desafiado. Más aún, a medida que los cristianos occidentales intenten defender las libertades religiosas de sus hermanos y hermanas en la zona, a los cristianos locales se les debe permitir llevar el liderazgo a la vez que enfatizar un espíritu de verdadera solidaridad y unidad de unos con otros.

 

DESARROLLO DE UNA TEOLOGÍA DE PERSECUCIÓN

Los cristianos deben reflexionar sobre lo que el aumento de la tendencia de la persecución religiosa significa para la iglesia hoy en día. Hacerlo supondrá emprender una reflexión teológica sobre la persecución más desarrollada que la que la iglesia ha exhibido en el pasado (Tieszen 2008, 18-35).

Una de las luchas más generalizadas de la Iglesia en esta área es su malentendido común de considerar persecución sólo la violencia física. De hecho, la persecución puede ocurrir de muchas forma no violentas, como el antagonismo, ostracismo, restricciones legales, etc. De hecho, aunque algunas restricciones pueden conducir a las hostilidades violentas, también puede darse el caso de que las restricciones legales sobre religión sean tan estrictas que las hostilidades violentas sean frenadas o incluso anuladas:

Por ejemplo, restringir la vida y la actividad de una comunidad religiosa a un “ghetto”, proscribe también la interacción con otras comunidades religiosas y de esta forma elimina también posibles violencia inter-religiosas.

Poner demasiado énfasis sobre los actos violentos puede suponer el riesgo de pasar por alto las restricciones no violentas que son aún formas de persecución.

La iglesia debe también elaborar una definición teológica profunda de la persecución religiosa de los cristianos, una definición que complemente definiciones socio-políticas como las de Grim y otros (Tieszen 2012). Con una definición adecuada, la Iglesia será capaz de identificar la persecución dónde y como quiera que se dé, enfrentarse a una buena reflexión teológica sobre el hecho, y ofrecer intervención comprensiva a favor de las víctimas:

Un área donde esto se puede sentir más es en la creciente presencia de la secularización y privatización de la religión en Occidente, posiblemente una forma de persecución particular.

Si este es el caso, entonces la Iglesia, especialmente en Occidente, debe reflexionar sobre su papel en la sociedad donde es cada vez más marginal y marginada.

 

DEFENSA Y SOLIDARIDAD

El aumento de la tendencia a las restricciones religiosas y hostilidades sociales significa tambien que la iglesia debe  continuar en su esfuerzo de abogar por las libertades religiosas y solidarizarse con los que sufren. Esfuerzos apoyados por la obra de Grim, la lista World Watch List (www.worldwatchlist.us), el Instituto Internacional de Libertades Religiosas (www.iirf.eu) y otros.

Sin embargo, los cristianos en Occidente- todavía más capaces de ayudar a las personas no occidentales que son más frecuentemente las víctimas de una persecución intensa- deben pensar más en lo que significa estar presentes entre los que sufren.

La iglesia debe plantearse formas en las que sus esfuerzos para promover y apoyar las libertades religiosas, complementen su rol teológico y bíblico como pueblo que sufre. Esta última consideración teológica, puede señalar aún más la importancia en grandes sectores de las Iglesias para recuperar la teología del martirio y la persecución, especialmente una teología que ofrezca un lugar para la memoria y la honra de los mártires de la Iglesia.

 

IMPLICACIONES IGLESIA- ESTADO

Finalmente, si  bien la intervención de la Iglesia es vital, la forma en la que la Iglesia se implique en abogar junto con los gobiernos, tiene importantes implicaciones teológicas para las relaciones Iglesia-Estado:

Si, en su esfuerzo de presionar a los gobiernos, la Iglesia cede el control de las libertades religiosas a organizaciones seculares gubernamentales, entonces la Iglesia puede perder su testimonio visible y auténtico, tanto que no podrá funcionar como un cuerpo que exprese auténtica solidaridad con los que son perseguidos (Hauerwas 1999).

Cuando esto ocurre, la Iglesia funcionalmente interioriza la religión.

Como resultado, la Iglesia vende su libertad al Estado; los cristianos se convierten en responsables del alma, mientras que los grupos y gobiernos seculares controlan el cuerpo. (Cavanaugh 2002, 87).

Entendido desde un punto de vista teológico, Cristo es la cabeza de la Iglesia, cuerpo y alma. La verdadera libertad religiosa entonces, se encuentra cuando esta es parte del cuerpo unificado de Cristo y funciona desde una posición de integración, no sólo preocupándose por las almas perseguidas, sino teniendo algo que decir al mundo sobre la persecución de las personas también.

Esta última función no es sólo trabajo de los gobiernos, un punto que está impactando significativamente en las relaciones Iglesia-Estado y que significa que la iglesia es un cuerpo perseguido.

 

CONCLUSIÓN

Hay una tendencia creciente de la persecución religiosa en el mundo de hoy. Si bien los cristianos no tienen el monopolio del sufrimiento,  son frecuentes víctimas de ella y continuarán sufriendo su presencia en el mundo.

La Iglesia debe ser el cuerpo sufriente de Cristo en el mundo. La realidad de la persecución en la vida de la Iglesia, también habla de sus realidades teológicas. La Iglesia debe continuar reflexionando teológicamente sobre la persecución que padece incluso si aboga por las libertades religiosas que la humanidad merece.

 

 

Charles L. Tieszenm Ph. D. (Universidad de Birmingham, Reino Unido, 2010) es catedrático adjunto en el Seminario Teológico Fuller (norte de California) y especialista en relaciones entre cristianos y musulmanes. Cuenta con numerosos escritos sobre la persecución religiosa y el diálogo inter- religioso. Fue anteriormente investigador en el Centro para el estudio del Cristianismo Global y actualmente reside en California del Norte con su mujer Sara y  su hijo Brahm. (tieszen@gmail.com)

 

http://protestantedigital.com/blogs/34944/La_persecucion_global_a_los_cristianos

En la muerte de Manolo López

Publicado: diciembre 12, 2014 en Noticias, Testimonio

In memoriam

Menos conocido que su trabajo en la fotografía profesional es que Manolo fue un cristiano auténtico. Vivió la espiritualidad cristiana hacia adentro, en el meollo del alma, que diría Unamuno.

Manuel López

A media mañana del lunes 1 de diciembre Juanjo y yo salimos de Madrid con dirección a Denia, provincia de Alicante, al pie del Montgó, junto a la costa. Allí vivía Manuel López Rodríguez en compañía de su esposa María Rosa. Estaba informado de que Manolo padecía una enfermedad grave y me tomé el día libre para estar junto a él. María Rosa nos esperaba en el portal del inmueble. Antes de llegar a Manolo nos informó de su estado.

Entramos. Manolo nos esperaba a pies firmes como buen soldado. Cubría su cuerpo con un albornoz que le llegaba hasta los tobillos. Tras los primeros abrazos María Rosa lo tendió en un confortable sofá y lo cubrió de arriba abajo.

Aquél no era mi Manolo, amigo muy querido a lo largo de cincuenta y dos años. El rostro totalmente demacrado. Una delgadez extrema, excesiva. Aquél cuerpo hospedaba ya muy poca musculatura. El cáncer asesino lo había invadido todo. Todo no, la mente seguía intocable. La memoria viva, los recuerdos presentes en sus lugares y circunstancias. María Rosa y Juanjo salieron a comprar no sé qué. Yo permanecí a su lado. Sostuvimos dos horas de conversación en las que afluían las ideas y las palabras en su cerebro. Me hizo recordar hechos del pasado que yo mismo había olvidado. Su mente estaba tan abierta que lo retenía todo. La mente es el cofre donde el alma guarda sus joyas. Y el alma es siembra de Dios. Y Dios es inmortal.

Todo ocurrió casi sin tiempo en el tiempo. Según nos contó María Rosa, fue en febrero, apenas diez meses atrás, cuando detectaron a Manolo los primeros síntomas del cáncer. ¿Por qué a él? Un bueno y fiel esposo, un padre de familia ejemplar, un gran trabajador, un cristiano con la fe a toda prueba, un hombre comprometido con las actividades de su iglesia. ¿Por qué Dios? ¿Por qué tratas así a éstos servidores tuyos? ¿Por qué a José Cardona? ¿Por qué a Juan Luis Rodrigo? ¿Por qué a Juan Solé? ¿Por qué a Juan Gili? ¿Por qué a tantos otros que te defendieron, te proclamaron y formaron parte entre los valientes en el escuadrón de seguidores que tú mismo formaste en España?

Lo que no entiendo ahora lo entenderé después.

Por tanto, espero que en aquel día, Señor, me expliques lo que ahora no comprendo.

Manuel López Rodríguez nació en Boimorto, provincia de La Coruña, el 21 de febrero de 1946. Cuando tenía 12 años sus padres emigraron a Alemania. Allí, en el instituto Bikla Schule, de Colonia, estudió las técnicas de la fotografía, en las que llegó a ser un gran maestro. Antonio Espejo, en un artículo publicado en el diario EL PAÍS, lo reconocía con estas palabras: “Manuel López es el decano de los periodistas españoles especializados en fotografía y un referente de los profesores; pocos colegas saben tanto de esta profesión como él”.

Manolo dejó Alemania y regresó a España en 1968. Inmediatamente le ofrecieron trabajo como redactor gráfico en importantes medios de prensa: GACETA ILUSTRADA, CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO, EL PERIÓDICO DEMADRID, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, la revista TIEMPO y otras destacadas publicaciones de España, Suiza y Alemania principalmente.

Cuando el teniente coronel Antonio Tejero ocupó el Congreso de los Diputados el 23 de febrero 1981 intentando un golpe de Estado, Manuel López, que se hallaba en la tribuna de Prensa, obtuvo una brillante fotografía del golpista brazo en alto apuntando a todos con una pistola. Aquella fotografía dio la vuelta al mundo.

 

RECONOCIMIENTO PROFESIONAL

No fue esta la única foto reconocida. En su carrera de periodista gráfico López Rodríguez acumuló varios premios. Durante 25 años publicó la revista FOTO, que hubo de suspender cuando también la prensa se vio afectada por la crisis económica. Decía Dalí que la fotografía es una forma de creación espiritual. Manolo supo dar esta forma a su revista, que se exponía en puntos de venta de toda España y de países extranjeros. Jamás sintió desfallecimiento en su devoción por las imágenes, que ennoblecieron su vida y le alegraron la existencia. Roberto Capa, probablemente uno de los reporteros gráficos de guerra más reconocido en el siglo XX escribió que “si las fotos no son lo suficientemente buenas habría sido porque el fotógrafo no se acercó lo suficiente”.

Manolo estuvo siempre en primera línea de la noticia gráfica.

En septiembre del 2006 el Ayuntamiento de La Coruña publicó un libro de 91 páginas dedicado a la vida y la obra de Manuel López. Aquí figuraban algunas de las mejores fotografías salidas de su cámara. En este libro se incluía un artículo del expresidente Felipe González, muy cercano a Manolo. En uno de sus párrafos el destacado político socialista decía: “Desde la Alemania de los años sesenta, con testimonio de la presencia de republicanos españoles que celebraban su particular día del trabajo, hasta el zoco de Majadahonda de hoy, Manolo ha sido testigo del progreso, de las frustraciones, de los dolores y las alegrías de la gente y los ha retratado tal como se mostraban con toda su crudeza si de dolores se trataba y con toda brillantez si de alegrías o celebraciones”.

Otro importante reconocimiento: el 18 de marzo del 2011 el presidente de la Diputación Provincial de La Coruña, Salvador Fernández Moreda, inauguró en la Biblioteca Municipal una sala que lleva el nombre “Sala Bibliográfica y Documental Manuel López”. En esta ocasión Manolo regaló a dicha Biblioteca cinco mil libros de fotografías, historia del arte, monografías, ediciones antiguas sobre teoría y técnica de la imagen, ejemplares de obras francesas, italianas, alemanas  holandesas. Todas ellas las fue adquiriendo a lo largo de años. La donación incluía valiosas colecciones de revistas nacionales y extranjeras relacionadas con el mundo de la fotografía. Manolo, noble heredero del silencio de los bosques tiene ya voz y palabra en un rincón de esa Galicia donde, según la Pardo Bazán, “los ojos se cansan de escudriñar tanta caprichosa filigrana que enriquece la tierra”.

Fue miembro de la Asociación de la Prensa de Madrid, profesor durante tres años en la Universidad de Nebrija, vinculado desde su creación el año 2000 a la Escuela Superior de Publicidad de Madrid, Vía Formación. Impartió conferencias, dirigió talleres y cursos de fotografía y periodismo en distintas universidades. Decía que había perdido la cuenta del número de jurados nacionales e internacionales en los cuales fue llamado a participar. En 1980 fue distinguido con el prestigioso premio Kodak. Empezó a escribir lo que llamó Mi Testamento literario. Publicó un primer volumen titulado FOTOGRAFÍA CREATIVA, teoría y técnica de la fotografía, 384 páginas.

 

UN CRISTIANO AUTÉNTICO

Menos conocido que su trabajo en el mundo secular de la fotografía es el desarrollado en el seno de la Iglesia. Manolo fue un cristiano auténtico, algo rebelde ante la miopía de algunos líderes evangélicos. Vivió la espiritualidad cristiana hacia adentro, en el meollo del alma, que diría Unamuno. Estuvo siempre con una mano agarrado a Dios y con la otra al hombre que vive en la tierra. Entendía el imperativo de la evangelización, pero también la obligación de atender a quienes viven hambrientos de pan en el desierto solitario de la vida.

El 30 de diciembre de 1971 contrajo matrimonio con María Rosa Medel, profesora de Primera Enseñanza por la Escuela Normal de Magisterio de Madrid y Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente ejerce como Coordinadora Ecuménica en el Grupo Federal Cristianos Socialistas del Partido Socialista Obrero Español.

La pareja tuvo tres hijos: Dos de ellos casados: María e Ismael. Pablo, el más pequeño, continúa soltero. La familia estuvo integrada durante muchos años en la primera Iglesia Bautista que se reúne en el número 18 de la calle General Lacy, en Madrid. Cuando se trasladaron a Denia pasaron a formar parte de la Iglesia Bautista de la Trinidad.

Manolo no sólo fue hombre importante y trabajador en las iglesias que estuvo. Lo fue también a nivel de toda la Unión Evangélica Bautista Española (UEBE) y, en gran medida, en el protestantismo español. Dirigió la que fue mejor etapa de EL ECO –revista nacional de la UEBE- también director de MADRID PROTESTANTE, co-fundador del periódico PUERTA ABIERTA y publicó unos 300 artículos en otras revistas, entre ellas RESTAURACIÓN, ALTERNATIVA 2000, JUVENTUD  y FE Y ACCIÓN. Este ministerio lo extendió por internet en PROTESTANTE DIGITAL y LA LUPA. En Denia, donde residió sus últimos años, escribía una sección fija en el periódico comarcal  CANFOLI MARINA ALTA.

En reconocimiento a su contribución literaria a la España evangélica, la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos le tributó un homenaje el 27 de abril del 2013 en el madrileño hotel Petit Palace, destacándolo como Hombre del Año.

En 1976 apareció la que yo considero su mejor obra literaria: LA ESPAÑA PROTESTANTE. Para este libro, que denunciaba la omnipotencia y el dominio de la Iglesia católica en tiempos de Franco y la persecución a que eran sometidos los protestantes logró –nunca supe cómo- que un jesuita de renombre le escribiera el prólogo: José María Díez-Alegría.

 

AMISTAD PERSONAL

Yo entré en contacto con Manuel López el año 1962, cuando tenía él 16 años. En enero de aquel año fundé en Tánger el periódico LA VERDAD. Andrés Rabadán recibía paquetes de ejemplares que distribuía entre españoles que trabajaban en Alemania. A Manolo le llegaron los primeros números y cuenta que le fascinó el periódico. Las cartas iniciaron y fomentaron nuestra amistad. Aceptó ser corresponsal de LA VERDAD en Alemania.

Cuando decidió volver a España en 1968 yo publicaba entonces en Madrid la revista mensual RESTAURACIÓN. Inmediatamente se unió a mi proyecto. Escribía artículos de antología. Además me daba buenos consejos que mejoraban la maquetación, la disposición de fotografías, la rotulación de titulares y otras cosas de las que él sabía mucho. El número especial que publiqué al cumplirse los diez años de RESTAURACIÓN fue enteramente obra suya. Años después, al ser suspendida RESTAURACIÓN y emprender una nueva aventura periodística con ALTERNATIVA 2000, Manolo continuó a mi lado con sus consejos y sus escritos.

La Editorial Noufront publicó en el 2011 mi libro UN PROTESTANTE EN LA ESPAÑA DE FRANCO. Manolo escribió un prólogo de 20 páginas, firmado en Denia-La Coruña. Uno de esos prólogos que hacen sonrojar a cualquier autor. Las páginas introductorias redactadas por el corazón de Manolo valen más que el resto de mi libro.

Hasta que llegó el cáncer. La primera noticia la tuve por un Boletín de la UEBE que reprodujo PROTESTANTE DIGITAL el 31 de marzo del 2014. En un artículo titulado VENCEREMOS, escrito por él mismo, Manolo decía:

“Estamos saliendo al hospital… primera sesión de quimio. Cáncer de esófago con lesiones en el hígado. No tiene buena pinta, pero hay tratamiento. Estoy totalmente a cubierto entre el Salmo 23 y Habacuc 3:17,18, y tremendamente arropado por el cariño de María Rosa, nuestros hijos y nietos, familiares, hermanos, amigos. Si Dios quiere, venceremos”.

No venció como él esperaba hacerlo. Estaba ya vencido. No existen armas contra la muerte. La muerte nos persigue al galope. Los muertos van de prisa. Todo huye de nosotros, se nos escapa, todo corre a precipitarse en la muerte.

Se me fue otro amigo. Un día escribí que Manuel López Rodríguez era hombre de una humanidad que se acercaba –cuidado, sólo se acercaba- a lo divino. Era todo corazón, dije entonces y confirmo ahora. Amigo sin regateos, generoso con las debilidades ajenas, paciente y comprensivo.

Se que la UEBE ha encargado escribir su biografía. También conozco el nombre del hombre que ha aceptado el encargo. Espero que no haga un libro de laboratorio, cifras y datos productos de una investigación previa. Quiero que se centre en el aspecto humano del personaje. Cuando los años, los hechos y las cifras ya han hablado, corresponde el turno a la humanidad.

Es posible que sentado ante mi mesa de trabajo, sin más herramienta que la memoria, también yo escriba una biografía de quien en vida se hizo llamar Manuel López Rodríguez. Otra biografía, si. El personaje da para muchas páginas.

¿Se fue Manolo o se lo llevaron? Si fue así, ¿quién se lo llevó? Si se lo llevó la muerte, que muerta sea la muerte. Si se lo llevó Dios, ¿qué falta le hacía en Su Casa? ¿No tiene en ella suficientes ocupantes? Que respondan los teólogos, esos supuestos sabios que viven espiando cada movimiento del Divino Paciente.

En fin, puesto que soy creyente en la Palabra inspirada termino el artículo con estas estrofas del poeta y periodista murciano Federico Balart, extraída de su libro DOLORES, escrito en memoria de su esposa, muerta prematuramente:

Yo te saludo, ¡oh muerte redentora!

y en tu esperanza mi dolor mitigo,

obra de Dios perfecta; no castigo,

sino don de su mano bienhechora.

¡Oh!, de un día mejor celeste aurora,

que al alma ofreces perdurable abrigo,

yo tu rayo benéfico bendigo

y lo aguardo impaciente, de hora en hora.


Irak – Estado Islámico

“Asesinaron [a los cristianos] en gran número, despedazaron a sus hijos y cortaron sus cabezas. Al irse fue horrible lo que dejaron atrás”, relató el vicario anglicano en Bagdad.

FUENTES Christianity Today Bagdad
Estado Islámico ISIS

Sigue el horror al paso del ISIS. Integrantes del movimiento yihadista Estado Islámico ha degollado a cuatro niños cristianos en Irak por negarse a convertirse al islam, según un vicario anglicano -británico- que se encuentra en Bagdad.

El canónigo Andrew White contó que las decapitaciones se realizaron en un enclave cristiano cerca de la capital iraquí.

“Los asesinaron [a los cristianos] en gran número, despedazaron a sus hijos y cortaron sus cabezas. Partieron hacia el norte y fue horrible lo que dejaron atrás”, relató el clérigo anglicano.

White, a quien el arzobispo de Canterbury ordenó que abandonara el país ante las atrocidades que están realizando de islamistas, es uno de los pocos líderes cristianos que ha permanecido en Irak.

 

ENTREVISTA EN CBN

Andrew White, vicario anglicano en Bagdad / C.T.

En un video publicado por CBN a principios de este mes de diciembre, White habla de la difícil situación de los cristianos. Alrededor de 250.000 personas han sido desplazadas por el Estado islámico en el norte del país,.

“Las cosas estaban mal en Bagdad, había bombas y tiroteos y nuestra gente estaba siendo asesinada, pero un día, ISIS sacó un enorme grupo de personas fuera. Obligó a los cristianos a convertirse al Islam bajo pena de muerte”, dijo.

A uno de ellos le dijeron: ‘O dices las palabras de la conversión al Islam o matamos a todos tus hijos. Estaba desesperado, dijo las palabras. Luego me llamó por teléfono, y me dijo: ‘Abouna [Padre], dije esas palabras, ¿significa eso que Yesua [Jesús] no me quiere más?’ Le dije: ‘Yesua todavía te ama, siempre te ama.’ ”

Este mismo hombre le habló de la suerte de un grupo de niños cristianos. “El Estado Islámico apareció y le dijo a los niños, que dijesen las palabras de entrega a Mahoma y conversión al islam. Los niños eran todos menores de 15 años. Cuatro de ellos dijeron que no, que amaban a Yesua, ‘siempre hemos querido a Yesua, siempre hemos seguido a Yesua, Yesua siempre ha estado con nosotros’. Ellos le insistieron, ‘Decid las palabras’. Ellos dijeron: ‘No, no podemos’.y les decapitaron ¿Cómo responder a eso? Sólo puedo llorar “.

 

http://protestantedigital.com/internacional/34683/Estado_Islamico_decapita_a_cuatro_ninos_cristianos

Lutero en San Marcos de Lima

Publicado: noviembre 5, 2014 en Iglesia, Luteranismo, Testimonio

Por presión de la Iglesia Católica, la película “Martín Lutero” no pudo exhibirse en los cines de Perú. Inventamos el slogan “Venga a ver la película prohibida”.

Martín Lutero

El excelente artículo de José de Segovia sobre películas acerca de Martín Lutero me ha traído a la memoria un evento de mi juventud como universitario evangélico en la Universidad de San Marcos de Lima.

Hacia 1955 formamos un grupo de estudiantes evangélicos al cual llamamos Círculo Bíblico Universitario (CBU). Nuestra principal actividad eran los círculos de estudio bíblico en diferentes facultades usando el método inductivo que por su carácter participativo atraía a una gran variedad de estudiantes. Varios de ellos llegaron a tener una experiencia personal de fe en Cristo durante aquellos estudios.

Fue en octubre de 1957 que el CBU ensayó un impacto masivo en San Marcos con la película “Martín Lutero”. Yo invité a un colega de la Federación Universitaria (FUSM) a ver esa película en mi iglesia, y él me respondió que si la llevaba a la universidad él me ayudaría a conseguir el Salón General, un auditorio amplio y clásico, situado junto a la Biblioteca. Aunque con cierto temor interior acepté el desafío. Cuando se consiguió el local, pusimos manos a la obra en el grupo y empezamos a hacer propaganda en pizarrones y por medio de volantes y afiches.

Por la presión de la Iglesia Católica, que dominaba la comisión de censura de las películas que se exhibían en público,  la copia de 35 mm de la película “Martín Lutero” no pudo exhibirse en los cines del país. Así que inventamos el slogan “Venga a ver la película prohibida”. Pese a nuestro trabajo intenso no creímos que muchas personas viniesen.

Cual no sería nuestra sorpresa cuando la noche de la presentación, quienes llegamos algo atrasados con el equipo de proyección, el telón y la película, encontramos el Salón General lleno de tope a tope.

Una salva de aplausos nos recibió cuando entramos en el salón. Luego de la proyección de la película nos quedamos más de dos horas en un debate apasionado. Los estudiantes marxistas aprovecharon para atacar a la Iglesia de Roma y al Fascismo, y los pocos estudiantes católicos que hablaron trataron de referirse a los excesos de Lutero, según las versiones totalmente arbitrarias que en esa época todavía ciertos textos escolares de historia ofrecían, sin  ningún respeto por la verdad histórica.

Los del CBU tuvimos oportunidad de hablar con toda claridad sobre lo que significa la conversión personal, la justificación por la fe y las consecuencias sociales del Evangelio por el impacto de la Reforma. Lo que nos impactó y fortaleció nuestra fe y vocación fue ver el interés de la masa estudiantil en estos temas.

A pedido de los propios estudiantes y la Federación la película se presentó tres o cuatro veces más en el Salón General y luego fue a dar a otras escuelas y centros superiores. Así se generó en el CBU la convicción de que por lo menos una vez por año debíamos realizar una actividad masiva en la propia universidad, además de los grupos de estudio bíblico y la obra de evangelización personal.

Aquella película sobre Lutero estaba basada en una excelente biografía del reformador alemán que había escrito Roland H. Bainton, un historiador que era profesor en la Universidad de Yale. Su título en inglés era Here I stand es decir “Aquí estoy”[1] frase famosa con la cual Lutero se negó a retractarse como se lo pedían en la Dieta de Worms ante el Emperador Carlos V. Es todavía una de las mejores biografías del reformador en nuestra lengua.  La obra Lutero: un destino del historiador francés Lucien Febvre[2] pasa revista a las controversias históricas acerca de Lutero en la Iglesia Católica, y a la renovación de las investigaciones que se dieron en el ámbito protestante. Resulta sorprendente que escritores católicos reconocidos como progresistas, como es el caso de José Luis L. Aranguren, hayan mantenido sin embargo una línea hostil y pobremente informada en su tratamiento de Lutero.[3]

Sin duda Lutero tenía una personalidad vigorosa y apasionada que se puede ver aún en sus obras que no son de controversia.

Al acercarse la celebración de los 500 años de la Reforma Protestante en 2017 será deseable que los estudiosos evangélicos españoles vuelvan a evaluar la figura histórica de Lutero para entender mejor el genio,  espíritu y mensaje de la Reforma.

Sin embargo, como nos lo recuerda José de Segovia, los evangélicos tenemos la convicción de que la Reforma fue obra del Dios que actúa en la historia  y no simplemente un logro de la audacia de un hombre genial.

 

[1] La versión en castellano es, Roland H. Bainton, Lutero, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1955.

[2] Lucien Febvre, Lutero: un destino, Fondo de Cultura Económica, México, 5ta. Reimpresión, 1983

[3] José Luis L. Aranguren, Catolicismo y Protestantismo como formas de existencia, Revista de Occidente, Madrid,  2da. ed., Madrid, 1957.

 

http://protestantedigital.com/blogs/34374/Lutero_en_San_Marcos_de_Lima


El genial científico le explicó a la niña que observar el Universo le llevaba a plantearse personalmente que hay un “espíritu superior”.

 

Albert Einstein es recordado por sus teorías y por sus explicaciones científicas, pero muchos se han interesado también por su forma de ver la vida. El científico dio algunas pistas al responder a una carta que le había enviado una niña llamada Phyllis, desde su clase de escuela dominical (nombre de los estudios de la Biblia para niños en las iglesias evangélicas).

La carta, una entre muchas que Einstein recibió y contestó a lo largo de su vida, decía: “Apreciado Mr. Einstein. En nuestra clase de escuela dominical nos hemos preguntado: ¿Oran los científicos? Este tema salió al preguntarnos si era posible creer a la vez en la Ciencia y en la religión. Estamos escribiendo a científicos y otras personas importantes para intentar recibir una respuesta. Nos sentiremos muy honrados si nos contesta a nuestra pregunta: ¿Los científicos oran? ¿Y para qué cosas oran? Estamos en el sexto grado, en la clase de Miss Ellis. Respetuosamente, Phyillis”.

Einstein contestó a la niña en una carta que también se conservó y que ha sido publicada en el libro “Dear profesor Einstein: Albert Einstein’s letter to and from Children” (Alice Calaprice).

Enviada sólo cinco días después, Einstein decía: “Apreciada Phyllis, intentaré responder a tu carta de la forma más sencilla que pueda. Aquí está mi respuesta: Los científicos creemos que cualquier cosa que sucede, incluyendo los asuntos de los seres humanos, se debe a las leyes de la naturaleza. Por tanto, un científico no puede inclinarse a creer que el curso de los eventos pueda ser influenciado por la oración, es decir, por un deseo manifestado de forma sobrenatural”, empezaba.

“Sin embargo, debemos conceder que nuestro conocimiento actual de estas fuerzas es imperfecto, así que en el fondo, la creencia en la existencia de un espíritu final y definitivo reside en un tipo de fe. Esta creencia se mantiene ampliamente extendida aun en medio de los actuales logros de la Ciencia. Pero también, cualquier persona que esté seriamente involucrada en la búsqueda de la Ciencia acaba convenciéndose de que algún tipo de espíritu se hace manifiesto en las leyes del Universo, uno que es enormemente superior al espíritu del hombre. En este sentido, la búsqueda de la Ciencia lleva a un sentimiento religioso de un tipo especial, que seguramente es bastante diferente a la religiosidad de alguien un poco más inexperto”.

Einstein nunca se pronunció claramente sobre sus creencias personales, aunque se definía como agnóstico. Creció en una familia judía pero no siguió sus tradiciones ni su religión.


  • Brook HambyA screenshot of California student Brook Hamby delivering his graduation speech.
BY ANUGRAH KUMAR, CHRISTIAN POST CONTRIBUTOR

California’s Brawley Union High School denied a Christian student’s speech three times because he wanted to express his Christian faith, but the student decided to assert his freedom of expression by openly speaking about his belief at the graduation ceremony.

“In coming before you today, I presented three drafts of my speech, all of them denied on account of my desire to share with you my personal thoughts and inspiration to you: my Christian faith,” Brook Hamby, who was his class’s salutatorian, said, according to The Blaze.

“In life, you will be told, ‘No,'” added Hamby, who has been a mock-trial star, s cross-country runner and U.S. Senate page. “In life you will be told to do things that you have no desire to do. In life, you will be asked to do things that violate your conscience and desire to do what is right.”

As the speech caused whispering among the crowd, Hamby responded by saying, “No man or woman has ever truly succeeded or been fulfilled on the account of living for others and not standing on what they knew in their heart was right or good.”

He also quoted from the Bible, which he proclaimed is “the biggest best-selling book of all-time in history.”

Hamby read out Matthew 5:13, which reads: “You are the salt of the earth. But if the salt loses its saltiness, how can it be made salty again? It is no longer good for anything, except to be thrown out and trampled underfoot.”

 

Hamby is among the many Christian valedictorians whose speeches have been censored or denied by their schools.

Last June, 18-year-old Roy Costner IV from Liberty High School in Pickens County, South Carolina, chose to rip up his pre-approved speech and instead recited the Lord’s Prayer at his graduation ceremony.

He recited the prayer in defiance of the Pickens County School District’s change in policy, which banned prayer from school functions after “complaints” from groups like the American Civil Liberties Union and Freedom From Religion Foundation.

In 2012, another student, Kaitlin Nootbaar, earned the title of valedictorian at her high school in Oklahoma but was reportedly denied her diploma after using the word “hell” in her graduation speech.

“Her quote was, ‘When she first started school she wanted to be a nurse, then a veterinarian, and now that she was getting closer to graduation, people would ask her, what do you want to do, and she said, ‘How the hell do I know? I’ve changed my mind so many times,'” Kaitlin’s father, David Nootbaar, told Fox News at the time.

In 2011, valedictorian Angela Hildenbrand from Medina Valley High School in Texas was allowed to pray at her graduation ceremony only after a federal appeals court granted an emergency appeal, overturning a U.S. District Court’s ruling that banned an official invocation, benediction, or any message that could be considered a prayer at the school district’s commencement ceremonies.